La cronología de la guerra con Irán no coincide con las expectativas del mercado. El precio de los activos parece indicar que se tratará de una guerra de corta duración. En cambio, las acciones del Pentágono sugieren que se tratará de una guerra de larga duración.

Generado por agente de IAVictor HaleRevisado porRodder Shi
lunes, 23 de marzo de 2026, 5:25 am ET4 min de lectura
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La reacción inicial del mercado ante el conflicto entre Estados Unidos e Irán fue de calma absoluta. Durante las primeras tres semanas, las acciones mostraron una resistencia notable. El índice S&P 500 solo retrocedió ligeramente.El 6% de su nivel más alto reciente.Esta respuesta moderada indicaba claramente una expectativa: un conflicto rápido y limitado. La situación era simple. El conflicto ya había durado cuatro semanas, y el mercado aún no había tenido en cuenta la posibilidad de que se prolongara. Las noticias sobre los ataques no se consideraron como un riesgo significativo para el crecimiento global o la inflación. En cambio, empresas como Bank of America y Deutsche Bank señalaron que los problemas políticos podrían obligar a una reducción de las hostilidades, con el fin de proteger sus escaños en las elecciones intermedias. El mercado de valores, que es un importante indicador para el presidente Trump, también se consideró como un posible medio para controlar las acciones militares excesivas.

Esa complacencia creó una brecha de expectativas peligrosa. La falta de una caída significativa en el mercado se consideró como una señal de que el conflicto estaba bajo control. Como señaló Marko Papic, de BCA Research: “La Casa Blanca y la administración no son conscientes de cuán grave podría ser la situación, y eso se debe a que el mercado aún no ha caído”. Se asumía que una victoria rápida o una solución diplomática era la única opción viable. Esa calma inicial significaba que cualquier desviación de ese escenario, como el despliegue de miles de soldados y tres buques de guerra en Oriente Medio, representaría un desafío directo para las suposiciones del mercado. Se esperaba que el conflicto fuera breve y sin complicaciones. Pero la realidad, con los nuevos movimientos de tropas y los planes estratégicos para la isla de Kharg, era que la guerra podría prolongarse. Ese es el problema al que ahora se ve obligado el mercado a responder.

La revisión de la realidad: La escalada y los nuevos riesgos

Las expectativas del mercado de que la guerra sería rápida y limitada se han desvanecido debido a una serie de acciones drásticas y de aumento de la tensión. El primer gran problema surgió cuando el presidente Trump…Ultimátum de 48 horas para IránSe propuso reabrir el Estrecho de Ormuz, con el argumento de que se debía “destruir” las centrales nucleares de Irán. No se trataba de una acción diplomática; era un ultimátum directo y peligroso, que indicaba claramente la intención de escalar el conflicto a un nivel potencialmente catastrófico. La calma inicial del mercado reflejaba una situación política, no estratégica. Este cambio obligó a tomar conciencia de la realidad.

La escalada de las hostilidades fue confirmada por nuevos despliegues militares. Se informa que el Pentágono está enviando…Miles más de marines y tres buques de guerra.El hecho de que la Casa Blanca pretenda ocupar la isla de Kharg, junto con los planes del gobierno para utilizar esa isla como base militar, convierte este conflicto en una campaña terrestre prolongada. Estos movimientos desafían directamente la suposición básica del mercado de que el conflicto será breve. Como señaló Marko Papic, de BCA Research, tomar posesión de una isla como Kharg podría requerir al menos un mes de preparativos; eso implica que el conflicto durará mucho más tiempo del que se esperaba.

Luego llegó la retalia de Irán, lo que confirmó que el conflicto se estaba ampliando. Los ataques contra…La principal refinería de petróleo en Kuwait.Y también…Base militar de los Estados Unidos en ChipreTeherán no va a ceder. Esto no es solo una respuesta defensiva; es una expansión del campo de batalla, con la incorporación de aliados regionales y, así, aumentando el riesgo de que se produzca una guerra más amplia. El mercado esperaba una victoria rápida o alguna solución diplomática. En cambio, ahora se enfrenta a la perspectiva de una campaña prolongada y costosa, sin ninguna posibilidad clara de salida.

Los mercados financieros ya han comenzado a revalorizar esta nueva realidad. Las acciones mundiales cayeron significativamente al conocer la noticia; los índices bursátiles en Tokio y Londres también bajaron. El motivo de este cambio fue la amenaza clara de una crisis energética global. La directora de la Agencia Internacional de Energía dijo que la situación era similar a las dos crisis petroleras del año 1970, además de las consecuencias de la guerra en Ucrania. Se trata de una brecha en las expectativas de los mercados. La calma anterior del mercado se debió a la creencia de que el conflicto sería limitado. Pero el nuevo riesgo es un conflicto largo y costoso, que perturbará el comercio mundial y causará un aumento significativo en los precios de la energía.

La situación actual frente a la nueva realidad: los temores relacionados con la inflación y la stagflación

La brecha de expectativas del mercado se centra ahora en la inflación. El impacto directo de este conflicto en los mercados energéticos ha destruido la idea anterior de que el conflicto sería limitado. El precio del crudo Brent ha aumentado significativamente.$109 por barrilY los datos recientes indican que así es.$113.63 por barrilEsto no es simplemente un movimiento de precios; se trata de una contribución directa a las preocupaciones relacionadas con la inflación. Dado que la inflación sigue rondando cerca del 3%, el aumento en los precios del petróleo amenaza con llevarla a niveles aún más altos. Esto genera temores, y los inversores comienzan a hablar de nuevo sobre la posibilidad de una situación similar a la llamada “stagflación”.

Este cambio constituye el núcleo de la revalorización de los riesgos. El mercado ya había asignado un precio a una guerra corta, con consecuencias económicas mínimas. Ahora, el riesgo es un conflicto prolongado que perturbará el transporte marítimo y las cadenas de suministro a nivel mundial, lo que generará un escenario de stagflación: precios más altos, pero crecimiento más lento. Las pruebas de esto se encuentran en los movimientos de los bonos y las acciones. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años han aumentado, mientras que las acciones mundiales han caído, lo cual refleja este nuevo riesgo. Claramente, el mercado está asignando un precio a esta situación de stagflación.

Sin embargo, la posición de la Reserva Federal sugiere una perspectiva diferente. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, después de la última reunión del FOMC, reiteró que los tipos de interés permanecerán sin cambios. Sus comentarios, aunque no se detallan en el texto proporcionado, llamaron la atención del mercado. Esta discrepancia es lo que constituye el principal vacío de expectativas. El mercado considera que existe un riesgo de estagflación debido al petróleo, pero la política inalterada de la Fed indica que aún no están convencidos de que la presión inflacionaria causada por el petróleo sea suficiente como para justificar un cambio en las políticas monetarias. Es posible que vean el aumento en los precios del petróleo como un shock temporal, y no como una tendencia persistente. O tal vez estén esperando datos más claros sobre su impacto en los precios de los consumidores y en las presiones salariales.

En resumen, existe una tensión entre dos cronologías diferentes. El mercado reacciona ante el riesgo tangible de un conflicto prolongado, que podría aumentar los costos de energía. La Fed opera basándose en datos con retraso; por lo tanto, los efectos inflacionarios del petróleo aún no se manifiestan completamente en la economía en general. Mientras no cambie la postura de la Fed, esta brecha seguirá manteniendo el mercado volátil, ya que cualquier nuevo dato relacionado con la inflación podría provocar nuevas reajustes en los precios. Por ahora, se espera que la Fed aún no haya captado todo lo que el mercado está valorando.

Reacción del mercado y lo que hay que observar

La brecha de expectativas del mercado se ha convertido en una situación completamente desestabilizadora. Las acciones europeas han caído al nivel más bajo en cuatro meses.El STOXX 600 ha caído un 1.6%.El lunes. La venta masiva de acciones, incluyendo…Disminución del 1.4% en el índice FTSE 100.Se puede observar que está en curso un claro intento de huida hacia lugares seguros. Este es el reacción del mercado ante la nueva realidad que se genera debido a un conflicto prolongado. Lo importante es determinar si el conflicto se limita al Estrecho de Ormuz o si se extiende más allá. Si no se logra contener el conflicto, es probable que se produzca otro aumento en los precios del petróleo, lo que llevará a una mayor inflación y obligará a una reevaluación más agresiva de los riesgos.

La brecha de expectativas se refiere a la diferencia entre la reacción inmediata del mercado y la postura de la banco central. El mercado considera que existe una presión de tipo stagflacionario debido al petróleo; esto se refleja en la caída del 11% mensual del STOXX 600, así como en el aumento del 4% en los precios del gas en Europa. Los inversores ahora anticipan al menos dos aumentos de tipos por parte del BCE este año, en comparación con cero antes. Sin embargo, la Reserva Federal ha mantenido su política inalterada, lo que crea una tensión entre el impacto económico inmediato y los datos de largo plazo. El mercado percibe este riesgo; es posible que la Fed aún no esté convencida de que el riesgo sea suficiente para cambiar su política.

Por ahora, la deslocalización se produce en el sector de las acciones. La caída de los precios es intensa, pero aún no hay pánico entre los inversores. Esto indica que el mercado está procesando esta situación, pero aún no ha calculado un escenario de recesión total. El catalizador para un ajuste más profundo en los precios será una evidencia clara de que el conflicto es prolongado y está ganando terreno. Cualquier movimiento más allá del Estrecho de Ormuz, o cualquier guerra regional más amplia, probablemente romperá la calma actual y obligará a un ajuste en los precios del petróleo y en las expectativas de inflación. Hasta entonces, la brecha de expectativas sigue abierta. La reacción del mercado determina el ritmo de las cosas, y el silencio del Fed sirve como un amortiguador temporal.

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