La amenaza de cerrar el Estrecho de Ormoz por parte de Irán genera una presión sobre el suministro de petróleo y aumenta el riesgo de un reajuste en los precios del petróleo.
El mercado abrió el jueves por la noche con un alivio momentáneo. Los futuros de las acciones no cambiaron mucho.Los futuros de Dow subieron un 0.03%.Los futuros del S&P 500 subieron un 0.04%. Este tipo de rebote técnico es en contradicción directa con los severos shocks negativos que llevaron al mercado a su punto más bajo del año, apenas horas antes. En la sesión regular, el Dow cayó casi 740 puntos, alcanzando su primer cierre por debajo del umbral de 47,000 puntos este año. El S&P 500, por su parte, perdió un 1.5%. El factor que causó este movimiento fue un aumento dramático en los precios del petróleo: los futuros del West Texas Intermediate subieron un 9.72%, hasta alcanzar los 95.73 dólares por barril. Esto ocurrió después de que el nuevo líder supremo de Irán indicara que el estrecho de Ormuz podría seguir cerrado como herramienta de presión.
Por lo tanto, este aumento previo al mercado refleja una relajación temporal de los temores tarifarios inmediatos y una pausa en las acciones. Sin embargo, esto no resuelve el desequilibrio en los precios de los productos básicos ni el riesgo de inflación que actualmente dominan la situación. La sensibilidad del mercado ante estas presiones sigue siendo alta. Como señaló Chris Toomey de Morgan Stanley, la situación energética es “lo que más nos preocupa”. El deterioro continuo en el Estrecho de Ormuz representa un “problema real”. La recuperación del mercado se basa en algo endeble, ya que las tres principales cotas bursátiles tienen tendencia a registrar pérdidas durante esta semana, y el Dow Jones está destinado a caer un 1.7%.
En resumen, los futuros antes del mercado representan una instantánea de la situación actual, pero no son una evaluación precisa de los fundamentos económicos. Las ganancias son solo un alivio temporal, que se ve eclipsado por las presiones constantes y cada vez más graves relacionadas con el petróleo y la inflación. El camino que seguirá el mercado depende de si estos shocks en los precios de los productos básicos pueden controlarse o si no, se producirá una recalibración dolorosa en las expectativas de crecimiento y política monetaria.
El choque en el suministro de petróleo: Cuantificar el desequilibrio
La reacción violenta del mercado ante el conflicto con Irán no es simplemente algo que se convierte en noticia de primera plana. En realidad, refleja una perturbación física y grave en los flujos mundiales de petróleo. El núcleo del problema radica en el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jomeini, quien ha prometido mantener esa situación.El estrecho de Ormuz se cerró como “un medio para ejercer presión sobre el enemigo”.Este punto estratégico es de suma importancia; se trata de un lugar crucial para el manejo de las informaciones que se transmiten.El 20% de los envíos mundiales de petróleoUn cierre prolongado de este lugar eliminaría instantáneamente una cantidad enorme de suministros del mercado, lo que generaría un desequilibrio directo y grave.
La respuesta inmediata del mercado refleja la gravedad de la situación. En la sesión posterior a este anuncio, los futuros del West Texas Intermediate aumentaron un 9.72%, hasta alcanzar los 95.73 dólares por barril. Por su parte, el precio del crudo Brent aumentó un 9.22%, llegando a los 100.46 dólares por barril. Esto no fue simplemente un aumento insignificante en los precios, sino más bien un verdadero choque de oferta. El precio del Brent superó por primera vez los 100 dólares desde agosto de 2022. Este movimiento de precios es una señal directa de cómo el mercado evalúa el nuevo riesgo que implica esta situación.
La narrativa sobre la interrupción se ha intensificado más allá del Estrecho. Hay informes de que…Dos petroleros fueron incendiados en aguas iraquíes.Los ataques aparentemente iraníes han añadido un nuevo factor de caos al tráfico marítimo de la región. Este tipo de ataques dirigidos contra la infraestructura naviera agrava aún más el problema, generando temores de nuevas interrupciones en el flujo de los transportes y de paralización de las operaciones comerciales. El efecto combinado es una situación de conflicto creciente, que afecta directamente a los principales ejes del comercio energético mundial.
En resumen, el impacto del shock en el suministro es tanto real como creciente. La amenaza inicial que se cernía sobre la zona del estrecho se ha convertido en ataques reales contra los petroleros, lo que genera un ciclo autoperpetuante de precios más altos e incertidumbre. Como señaló Chris Toomey de Morgan Stanley, la situación se convierte en un “problema real” si esta situación persiste por más de unos meses. Por ahora, el mercado prevé una interrupción significativa y prolongada en el flujo de tráfico marítimo. El daño físico causado a las vías navegables y el cierre estratégico de un punto clave en el océano crean un desequilibrio claro y presente.
El catalizador de la inflación: datos del PCE y sentimiento del mercado
Las débiles ganancias del mercado antes de la apertura de las bolsas se enfrentan a una amenaza económica inminente. Los operadores esperan el análisis del índice de precios de los gastos de consumo personal de enero, que es el indicador preferido por la Reserva Federal para medir la inflación. Se espera que el índice general de PCE aumente en un 0.3% en términos mensuales. Pero el índice PCE, descontando los costos volátiles de la energía y los alimentos, según los pronósticos, mostrará resultados más significativos.Aumento mensual del 0.4%Este riesgo de inflación es la principal razón por la cual la Fed ha pospuesto su próxima proyección sobre las tasas de interés hasta septiembre. Los precios más altos del petróleo ejercen una presión directa sobre el gasto de los consumidores y las márgenes de beneficio de las empresas. Esto crea un ciclo vicioso que puede generar más presiones a nivel de precios.
La guerra en el Medio Oriente amenaza con hacer que estos números aumenten aún más. El aumento en los precios del petróleo no es solo una cuestión financiera; también constituye un factor que impulsa la inflación. Como señaló Chris Toomey de Morgan Stanley, la situación energética es lo que más nos preocupa. La persistencia de esta situación es un factor clave que dificulta las expectativas de una mayor flexibilidad por parte de la Fed. Ahora, el mercado anticipa una situación en la que un shock en el suministro en el Estrecho de Ormuz pueda llevar a un aumento continuo en el índice PCE, que es el indicador que la Fed monitorea de forma más cercana.
Esto crea un dilema clásico para las políticas monetarias. La Fed se encuentra en una situación difícil: tiene que apoyar la crecimiento económico, pero también debe controlar la inflación. Si los datos del PCE confirman que los costos relacionados con el petróleo están afectando negativamente a la economía en general, eso fortalecería la necesidad de mantener las tasas de interés más altas por más tiempo. Esto probablemente afectará a los precios de las acciones, ya que los mayores costos de endeudamiento y la presión del dólar sobre las ganancias de las empresas y la demanda de los consumidores podrían influir negativamente en estos indicadores. Por lo tanto, la calma previa al mercado es solo una pausa temporal, antes de que aparezcan datos que puedan cambiar toda la trayectoria de las políticas monetarias durante el año.
Impacto en el mercado y escenarios futuros
El shock relacionado con los precios de los productos se está traduciendo en problemas claros para los diferentes sectores, además de una mayor ansiedad en el mercado. Las víctimas más directas son los sectores relacionados con los viajes y el ocio, donde los costos del combustible representan una gran carga económica.Las acciones de las aerolíneas que forman el índice S&P 500 están experimentando las mayores pérdidas mensuales en un año.Tanto American Airlines como Southwest Airlines tuvieron una disminución de más del 1% en las cotizaciones previas al mercado. Las compañías de cruceros también enfrentan un destino similar: su rentabilidad se ve afectada negativamente debido al aumento de los costos de producción. La reacción del mercado en general es de mayor volatilidad; la volatilidad de las opciones para acciones como Caesars y MGM también ha aumentado significativamente. Esto refleja una situación en la que el mercado valora la incertidumbre, y el posible conflicto prolongado y sus consecuencias económicas crean condiciones favorables para fluctuaciones de precios pronunciadas.
El camino hacia la solución depende de dos factores clave: las respuestas coordinadas por parte de los proveedores y una reacción política adecuada. En el lado del suministro, el riesgo de un cierre permanente del Estrecho de Ormuz ha llevado a conversaciones sobre posibles liberaciones de petróleo en emergencias. Corea del Sur y Japón, que dependen en gran medida de las importaciones provenientes del Medio Oriente, son especialmente vulnerables. Sus mercados ya han mostrado una gran sensibilidad ante cualquier cambio en el mercado. Lo importante será si los principales poseedores de reservas, como Japón, pueden actuar de manera coordinada para estabilizar los precios. El mercado está atento a cualquier acción coordinada que pueda compensar esta perturbación.
En el ámbito político, la postura de la Reserva Federal es ahora un factor clave. El banco central ha pospuesto su próximo pronóstico sobre los tipos de interés hasta septiembre. Este retraso se tiene en cuenta en los mercados financieros. Este retraso es una respuesta directa al riesgo de inflación que representa el choque del petróleo. La próxima acción importante del mercado dependerá de cómo se materialice ese riesgo. Si los datos del PCE confirman que los altos precios del petróleo afectan también los costos de los consumidores en general, entonces se fortalecerá la opinión de mantener los tipos de interés más altos por más tiempo. Esto probablemente tendrá un impacto negativo en las acciones, ya que la combinación de costos de endeudamiento elevados y el dólar más fuerte presionarán a las ganancias de las empresas.
En resumen, el mercado se encuentra entre un shock en la oferta física y una respuesta política que podría ser insuficiente o demasiado tardía. Los beneficios obtenidos antes del mercado son solo un alivio temporal frente a los temores relacionados con las tarifas arancelarias. Pero el desequilibrio en los precios de los productos básicos y el riesgo de inflación siguen sin resolverse. La situación actual es una especie de “stagflación”, donde el crecimiento económico está amenazado por las interrupciones en la oferta, mientras que la inflación se ve impulsada por estas interrupciones. La dirección futura del mercado dependerá de si los esfuerzos coordinados para controlar la subida de los precios del petróleo logran detenerla, y de si la respuesta retrasada del Fed puede aún manejar las consecuencias económicas.

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