El choque en el sector petrolero de Irán abre la posibilidad de una “baja en los precios”, mientras el mercado espera el próximo movimiento de la volatilidad.
La calma inicial del mercado se ha roto. Lo que comenzó como una tensión geopolítica se ha convertido en una presión de venta constante. Este proceso está motivado por el aumento de los precios del petróleo y por la disminución de la confianza de los consumidores. El catalizador es evidente: el conflicto con Irán se ha convertido en el tema más importante en los medios financieros, y el mercado presta atención a esto.
Los daños ya se pueden medir en cifras. El S&P 500 ha bajado.Un 9 por ciento más que el nivel más alto alcanzado en enero.Está registrando su peor rendimiento mensual desde marzo de 2025. No se trata de un incidente repentino; se trata de una tendencia descendente constante. El índice ha registrado su peor semana de pérdidas desde el inicio de la guerra, y es la quinta semana consecutiva en la que hay pérdidas. El Nasdaq, que está dominado por empresas tecnológicas, fue el más afectado por esta situación.Cayó un 2.3% el jueves.Y luego, con el aumento de los precios del petróleo, que llegaron a los 107 dólares por barril, se entró en territorio de corrección económica. Este movimiento causó grandes impactos en la economía, afectando directamente los presupuestos de las familias.
La erosión de la opinión pública sobre los consumidores es el eje clave que conecta las noticias importantes con las situaciones reales. Con la guerra en Irán, los precios del gas han aumentado, lo que amenaza las perspectivas económicas.La percepción de los consumidores disminuyó en un 6% en marzo.Se ha alcanzado el nivel más bajo desde diciembre. Esto no es simplemente un cambio de humor; se trata de un indicador importante para las futuras gastos de los consumidores. Este descenso es una señal de alerta para la economía en general. Los economistas señalan que los consumidores de ingresos medios y altos, cuyas riquezas habían aumentado gracias al mercado de valores a principios de este año, han experimentado los mayores declives debido al conflicto que afecta a los mercados financieros.
Visto de otra manera, el mercado está enfrentándose al riesgo que conlleva este conflicto. El optimismo inicial de que el conflicto terminaría rápidamente y que los daños económicos serían limitados se ha desvanecido. Con los precios del petróleo casi duplicados en comparación con los niveles al inicio del año, y con los temores a la inflación volviendo a surgir, la tendencia hacia una caída continua del mercado se está imponiendo. El volumen de búsqueda de términos como “el impacto de la guerra en Irán en el petróleo” y “corrección del mercado bursátil” está aumentando rápidamente. El mercado responde a esto con una caída constante y dolorosa. El catalizador es el conflicto, pero la realidad actual del mercado es esa caída continua.

La respuesta de Wall Street: El comercio de “Grind Lower” como personaje principal.
La lentitud en la recuperación del mercado ha dado lugar a una estrategia específica en Wall Street. A medida que el conflicto con Irán continúa, los estrategas promueven activamente operaciones complejas y de bajo costo, con el objetivo de obtener beneficios en un proceso gradual de descenso, y no en un colapso repentino. La estrategia es clara: con el S&P 500 en declive…Un 9 por ciento más que su nivel más alto de enero.Mientras que los precios del petróleo se mantienen por encima de los 100 dólares, se espera un declive constante y doloroso en los precios de los activos relacionados con el petróleo. Para aprovechar esta situación, los bancos recomiendan utilizar herramientas como las diferencias de precio de opciones “put” y las opciones “knock-out”. Estas estructuras reducen el costo inicial en comparación con las opciones “put” simples, pero implican una importante compensación.
El riesgo principal es que estas estrategias dejan a los inversores sin un seguro de protección adecuado.Convexión implícita de corta duraciónEn pocas palabras, carecen de esa protección incorporada que se activaría en caso de un aumento repentino de la volatilidad del mercado. El comportamiento reciente del mercado demuestra por qué esto es importante. Aunque las acciones cayeron, el Índice de Volatilidad de Cboe (VIX) experimentó un aumento significativo. Pero gran parte de ese aumento se debió a que los operadores compraron opciones al tipo “call”, con la expectativa de una recuperación, y no a un intento de huir del riesgo. Esta dinámica destaca la fragilidad de la situación actual. Si el conflicto se intensifica o el shock petrolero resulta ser más grave de lo esperado, la operación de “bajar los precios” podría convertirse rápidamente en una apuesta perdida.
El éxito del sector comercial depende de una suposición específica: que Estados Unidos pueda manejar el impacto del shock petrolero sin que ocurra un grave declive económico. Por ahora, la percepción de posibles alternativas para enfrentar este problema impide que los estrategas recomienden medidas de cobertura extremas. Sin embargo, hay evidencia de que la situación podría ir hacia un proceso lento y gradual de deterioro económico. Como señala David Elms de Janus Henderson, seis meses de precios del petróleo a 100 dólares representan una situación similar a la de una “rana en agua hirviendo”. Esta presión constante podría erosionar gradualmente los datos económicos y obligar a los analistas a reducir las previsiones de crecimiento a lo largo del tiempo. Las estrategias de opciones actuales están diseñadas para situaciones de crecimiento lento, pero podrían no estar preparadas para un escenario más dramático, como un shock petrolero sostenido. El factor principal en esta situación es el declive constante, pero el escenario podría cambiar si el régimen de volatilidad cambia.
Catalizadores y riesgos: Cuando el proceso se convierte en algo impresionante.
La actual tendencia de bajada en los precios de las acciones se basa en una suposición frágil: que el mercado disminuirá de manera constante, pero no de forma violenta. El principal factor que podría romper esta situación es un aumento en los datos sobre la inflación. Como señala Anshul Gupta, estratega de Barclays, cualquier nueva caída en los precios de las acciones probablemente provenga de…Más una reevaluación macro de la inflación alta y el crecimiento reducido.Si la inflación resulta ser más persistente de lo esperado, esto obligará a los bancos centrales a posponer las reducciones de tipos de interés. Esto, a su vez, generará volatilidad en el mercado y hará que el mercado pasé de una situación de lento descenso de los precios a una situación de bajada más pronunciada. Este es exactamente el escenario que hace que muchos inversores se encuentren en una situación de “ventaja”, ya que han apostado por un proceso gradual de bajada de precios, en lugar de enfrentarse a un descenso repentino.
Un shock mucho más inmediato y grave sería el cierre del Estrecho de Ormuz. Las pruebas indican que este escenario más desastroso ya está en el horizonte, debido a los brotes geopolíticos.Haciendo que los precios del petróleo aumenten drásticamente.Y además, esto causaría perturbaciones en los mercados mundiales. Una interrupción tan directa en los flujos comerciales haría que los precios del petróleo subieran aún más, profundizando así el impacto económico y posiblemente provocando un movimiento brusco y violento en los mercados. Las estrategias de inversión actuales, diseñadas para situaciones de estabilidad, no estarían preparadas para este tipo de fluctuaciones volátiles.
Por último, los patrones técnicos en otros activos de riesgo indican que la vulnerabilidad es amplia. El Bitcoin, por ejemplo, presenta un patrón típico de “bear flag” en sus gráficos. Los analistas advierten que el precio del Bitcoin podría caer hasta los 41.000 dólares. Este patrón técnico, combinado con las presiones geopolíticas y inflacionarias, indica que los activos de riesgo están listos para una mayor caída. Cuando esto ocurra, no solo las acciones podrían bajar en precios.



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