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El “apagón de Internet” en Irán en el año 2025, un ataque digital de 12 días organizado mediante el envenenamiento del DNS, la lista blanca de protocolos y la inspección profunda de paquetes, ha puesto de manifiesto la fragilidad de las infraestructuras centralizadas en tiempos de conflictos geopolíticos. Aunque el gobierno iraní justificó este apagón como una medida defensiva contra los ataques cibernéticos israelíes, los efectos económicos fueron devastadores.
Se interrumpieron los esfuerzos de evacuación, y se generó una crisis en la confianza del público. Para el ecosistema de criptomonedas, esta situación destacó tanto la resiliencia inherente a Bitcoin como las vulnerabilidades de la infraestructura minera regional. A medida que la redistribución de la capacidad de hashing se acelera en medio de las turbulencias geopolíticas, los inversores deben reajustar sus estrategias para tener en cuenta las políticas energéticas, las regulaciones y la utilización estratégica de la infraestructura digital como herramienta de poder.Irán
Una figura que, aunque no es dominante, destaca su papel en la diversificación geográfica de la red. Durante el período de bloqueo…Debido a su dependencia de una energía estable y de una conectividad intermitente. Sin embargo, los mineros más pequeños e ilegales, que representan más del 95% de la actividad minera en Irán, enfrentaron parálisis operativa.Con grupos de minería.
El cierre también intensificó las tendencias generales.
En medio de las crecientes tensiones con Israel, como lo demuestra el ataque cibernético contra Nobitex, la mayor bolsa de valores del país, en ese mismo momento…En cuanto a la minería no regulada, la confiscación de dispositivos y la interrupción de los subsidios eléctricos son medidas destinadas a frenar la fuga de capital y a establecer un control sobre un sector que se considera una amenaza para la estabilidad económica. Estos desarrollos indican un cambio: la capacidad de minado ya no es solo una medida técnica, sino un activo geopolítico, sujeto a los mismos riesgos que el petróleo o los minerales de tierras raras.La redistribución de la actividad de minería de Bitcoin después del cierre del mercado refleja un reordenamiento global impulsado por las políticas energéticas y la estabilidad política. El rendimiento de hash del Irán, del 4.2%, aunque es moderado, representa un punto de conflicto potencial en un conflicto más amplio, donde el poder de hashing podría utilizarse como arma.
En Irán, esto podría motivar a los mineros a migrar a zonas donde la energía renovable es más económica y donde las regulaciones son menos estrictas, como Kazajistán, Rusia o incluso el norte de África. Sin embargo, esta migración introduce nuevos riesgos: una dependencia excesiva de las autocracias ricas en energía podría centralizar la capacidad de procesamiento de datos en regiones con sus propias agendas geopolíticas.La prohibición para el año 2025 también refleja la prohibición en materia de minería impuesta por China en 2021. En ese caso, el volumen de trabajo de las minas se trasladó a los Estados Unidos y a Asia Central. Sin embargo, a diferencia del abrupto abandono de China, la transición de Irán es gradual y fragmentada; los mineros ilegales operan en una zona gris regulatoria. Este contraste entre el control centralizado y la innovación descentralizada crea un paradojal para los inversores: mientras que el protocolo de Bitcoin sigue siendo resistente, su infraestructura está siendo influenciada cada vez más por las mismas fuerzas que desestabilizan los mercados tradicionales.
Para los inversores, el caso iraní destaca tres principios clave:
Arbitraje de Energía y Riesgo PolíticoLa rentabilidad de la minería depende del acceso a energía barata y confiable. Sin embargo, como demuestra el apagón en Irán, incluso las regiones ricas en recursos energéticos enfrentan riesgos debido a la volatilidad geopolítica.
Con costos de energía bajos y un gobierno estable, como en Canadá, Escandinavia o algunas partes de América del Sur… Además, se puede proteger contra las zonas de conflicto.Infraestructura descentralizada como un instrumento de protección.El apagón puso de manifiesto las limitaciones de los sistemas centralizados.
De manera similar, una concentración excesiva de la capacidad de procesamiento en una sola región, ya sea en China, Irán o Kazajistán, genera riesgos sistémicos.La utilización de diferentes geografías y fuentes de energía (por ejemplo, energías renovables, gas no utilizado) puede mitigar estas vulnerabilidades.Adaptabilidad regulatoriaLos gobiernos están tratando cada vez más el “hashpower” como una fuente estratégica de recursos.
y suReflejan una tendencia generalizada hacia el exceso regulatorio. Los inversores deben dar prioridad a modelos que faciliten el cumplimiento de las regulaciones, como los grupos de minería de nivel institucional o las alianzas con entidades autorizadas por los estados, para poder adaptarse a los cambios en el panorama legal.La resiliencia de Bitcoin durante el “apagón” de 2025 reafirma su valor como un medio descentralizado de almacenamiento de valor. Sin embargo, este incidente también sirve como una advertencia: la capa física de la red sigue estando expuesta a los shocks geopolíticos. Para los inversores, el camino a seguir consiste en equilibrar la eficiencia energética con la estabilidad política, la descentralización con la escalabilidad operativa, y la innovación con el pragmatismo regulatorio. A medida que el poder de hash se convierte en un activo geopolítico, los ganadores en el sector de las infraestructuras criptográficas serán aquellos que lo traten no solo como un desafío técnico, sino como una necesidad estratégica.
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