La escalada en situaciones de conflicto pone a Shell y BP en una situación muy complicada en el sector petrolero.

Generado por agente de IAMarcus LeeRevisado porThe Newsroom
martes, 7 de abril de 2026, 3:44 am ET6 min de lectura
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El índice FTSE 100 comenzó el día con un aumento positivo, pasando de 10,450 a 14 puntos. Este incremento no fue generalizado, sino que se debió directamente a las acciones de las principales compañías petroleras. Las acciones de Shell y BP fueron las que más ganaron en valor, con un aumento del 1,2% y 1,4%, respectivamente. Esta movilización es una reacción inmediata al contexto geopolítico actual, donde el mercado espera un aumento significativo en los ingresos debido a los altos precios del petróleo, causados por la escalada del conflicto con Irán.

El conflicto ha causado que el precio del petróleo aumente drásticamente, pasando de algo más de 60 dólares por barril a aproximadamente 113 dólares por barril. La Agencia Internacional de Energía advierte que el impacto en el suministro es mayor que los daños causados por las crisis petroleras de la década de 1970. Esto crea una situación en la que el sector energético se ve obligado a asumir riesgos, ya que el beneficio financiero inmediato es lo que se busca. En efecto, el mercado apuesta por la persistencia de la interrupción en el suministro, lo cual beneficiará directamente a los principales productores.

Sin embargo, esta fuerza es, en esencia, algo que se basa en relaciones transaccionales. La tesis se basa en la interacción entre el shock geopolítico en el suministro y el ciclo macroeconómico a largo plazo. Los beneficios que obtiene el sector energético hoy en día son una función directa del aumento de los precios, y no de una reevaluación fundamental de sus modelos de negocio. Su sostenibilidad dependerá de si la interrupción en el suministro llevará a un período prolongado de precios elevados, o si se logrará una resolución política rápida que reduzca ese costo adicional. Como señala un análisis, los mercados son proactivos y evaluarán la situación con aproximadamente nueve meses de anticipación, no solo hoy. Por ahora, el inicio positivo del sector energético en el FTSE 100 es simplemente un reflejo de las consideraciones inmediatas del mercado ante este evento geopolítico volátil.

Choque en el suministro geopolítico: El conflicto con Irán y el riesgo de la zona de Ormuz

El conflicto actual representa un caso clásico de “petróleo en el punto de mira”, donde la amenaza que representa este punto estratégico es el factor principal que impulsa la situación. El riesgo inmediato es la clausura del Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial. La Agencia Internacional de Energía ha indicado que la reducción potencial en el suministro de petróleo sería…Más grandes que las pérdidas causadas por los shocks petroleros de la década de 1970.No se trata de un riesgo teórico. La guerra ya ha dañado al menos 44 activos energéticos en nueve países. La agencia advierte que el impacto energético es peor que los dos crisis consecutivas de 1973 y 1979.

La reacción del mercado ha sido rápida y severa. El precio del crudo de Brent ha subido a 113 dólares por barril, lo que representa un aumento del 70% en comparación con los mínimos del inicio de 2026. Este aumento se debe directamente al shock geopolítico en el suministro de crudo, lo que indica la posibilidad de una interrupción prolongada en el suministro. La amenaza se ha intensificado debido a las declaraciones recientes del presidente de Estados Unidos, quien amenazó con atacar las centrales energéticas de Irán si las vías navegables permanecen cerradas. Irán también ha respondido de manera similar, prometiendo atacar la infraestructura energética de la región. Este tipo de ataques mutuos contra las infraestructuras clave aumenta significativamente las posibilidades de conflictos.

Sin embargo, este evento difiere del conflicto entre Israel e Irán en 2024, donde se evitó una grave perturbación en las exportaciones de petróleo. En ese momento, Irán no tenía ningún incentivo para reducir sus propias exportaciones de petróleo. Hoy en día, la situación es diferente. Irán enfrenta una vulnerabilidad sin precedentes debido a su capacidad militar débil y a los disturbios internos. Por otro lado, Estados Unidos ha reunido importantes recursos militares en la región. Esto crea una situación en la que Irán podría percibir una amenaza existencial y estar dispuesto a arriesgar sus propias exportaciones de petróleo para causar el máximo daño a sus adversarios. El resultado será un evento de gran impacto, pero con un tiempo de duración limitado. El mercado prevé un gran shock en el suministro de petróleo, pero la duración y la resolución final dependerán de si las presiones políticas logran forzar una rápida reducción de la tensión antes de que la infraestructura objetivo sea destruida. Por ahora, el riesgo en el Golfo Pérsico determina el ciclo inmediato de los precios de los productos básicos.

El Ciclo Macróico: Tasas de Interés Reales, el Dólar y la Inflación

El aumento inmediato en los precios es una reacción a un shock geopolítico. Pero la trayectoria a largo plazo del precio del petróleo estará determinada por el ciclo macroeconómico subyacente. Este ciclo está influenciado por tres factores clave: las tasas de interés reales, el dólar estadounidense y la presión constante de la inflación global.

El contexto inflacionario constituye un apoyo fundamental. El conflicto ya ha afectado la economía, llevando el precio promedio del gas en Estados Unidos a superar los 4 dólares por barril, por primera vez desde 2022.Los precios del combustible para aviones alcanzarán los 195 dólares a finales de marzo.Estos aumentos en los costos son una influencia directa en el indicador de inflación mundial. En este contexto, los altos precios del petróleo no representan tanto un choque inesperado, sino más bien una continuación de una tendencia ya existente. El mercado considera que se tratará de un período prolongado de altos costos energéticos, lo cual actúa como un “piso” para los precios.

Sin embargo, este apoyo se enfrenta a un poderoso contraejemplo: el dólar estadounidense. El precio del petróleo se fija en dólares, por lo que una fortaleza del dólar generalmente ejerce una presión negativa sobre los precios del petróleo. La fortaleza del dólar está determinada por las diferencias entre las tasas de interés reales, las cuales están influenciadas por la política monetaria de la Reserva Federal. Si la Fed mantiene una postura firme para luchar contra la inflación, es probable que el dólar se mantenga estable, lo que limitará las ganancias del petróleo. Por el contrario, si la Fed adopta una política más relajada, es probable que el dólar se debilite y esto podría beneficiar a los precios del petróleo. Esta dinámica crea una situación de equilibrio que determinará el curso de los precios del petróleo en los próximos meses.

La naturaleza prospectiva del mercado significa que ya está evaluando esta interacción entre diferentes factores. Aunque el choque en el suministro es inmediato, la trayectoria de los precios en los próximos seis a doce meses depende de las expectativas sobre el crecimiento y la inflación. La situación actual sugiere un período de volatilidad, donde los acontecimientos geopolíticos influyen en los movimientos a corto plazo. Pero el ciclo macroeconómico determina los límites de este proceso. Por ahora, el apoyo inflacionario es real y presente. Sin embargo, la fortaleza del dólar y el riesgo de una escalada política siguen siendo los factores clave que determinarán si este aumento de precios conducirá a un mercado alcista sostenido o a un rally temporal.

Riesgos de valoración e inversión: La trampa de la anticipación

El reciente aumento en los precios del petróleo ha tenido como resultado un fuerte aumento en el precio de las acciones de las principales empresas productoras de petróleo. En el último mes, el precio de las acciones de Shell ha aumentado significativamente.15%Mientras que las acciones de BP han aumentado casi un 24%. Estos ganancias, que alcanzan el 30% y el 40% en los últimos tres meses, son el reflejo directo del aumento en los ingresos derivados del precio elevado del crudo Brent, que ha llegado a los 113 dólares por barril. El mercado considera que se trata de una ganancia extraordinaria. Las valoraciones de ambas empresas parecen razonables, ya que sus ratios P/E son de alrededor de 14.

Sin embargo, esta fortaleza se basa en una base precaria. El caso de inversión no se trata por el precio actual, sino por las perspectivas a largo plazo. Como señala un análisis, los mercados tienen una visión a futuro y toman en consideración cómo serán las cosas aproximadamente en nueve meses, en lugar de hoy. Esto crea una gran vulnerabilidad. Las acciones están cotizadas para un período prolongado de altos precios del petróleo, debido a un shock en el suministro. Una repentina reducción en la tensión política o un alto al fuego podría cambiar todo en una sola noche, dejando a los inversores con acciones que han subido debido a un evento temporal.

Los riesgos son dobles. En primer lugar, existe el riesgo geopolítico. Aunque el conflicto actual ha aumentado las apuestas, sigue existiendo la posibilidad de una resolución diplomática. El horizonte de nueve meses del mercado implica que ya se está teniendo en cuenta la probabilidad de un final rápido del conflicto. Si esa predicción se confirma, los beneficios obtenidos por las acciones relacionadas con el petróleo y la energía podrían disminuir rápidamente. En segundo lugar, el contexto macroeconómico introduce otro factor de presión. Si la Reserva Federal mantiene una postura defensiva, lo que llevaría a un aumento de las tasas de interés real y del dólar estadounidense, eso limitaría el potencial de aumento del precio del petróleo. La fortaleza del dólar tendría efectos negativos sobre este commodity, creando así un obstáculo que podría limitar la sostenibilidad de la recuperación del precio del petróleo, incluso si el conflicto continúa.

En la práctica, esto crea una “trampa” clásica de tipo “orientada hacia el futuro”. Las acciones suben significativamente debido a los acontecimientos actuales, pero su rendimiento futuro depende de factores macroeconómicos y resultados políticos que son inherentemente impredecibles. Las métricas de evaluación pueden parecer estables, pero los factores subyacentes son frágiles. Para los inversores, la lección es clara: perseguir el impulso reciente conlleva grandes riesgos. El camino más fácil para el rendimiento puede ser ascendente a corto plazo, pero a largo plazo hay que tener en cuenta la posibilidad de que el choque geopolítico sea de corta duración, y que el ciclo macroeconómico determine finalmente los límites para las ganancias relacionadas con el petróleo y, en general, con los negocios relacionados con la energía.

Catalizadores y lo que hay que observar: El camino a seguir

El catalizador inmediato ya está en movimiento. Estados Unidos ha establecido un plazo para que Irán reabra el Estrecho de Ormuz. El presidente Trump amenaza con atacar sus centrales energéticas si Irán no lo hace. Esto crea una situación de alta incertidumbre. Cualquier escalada, como el cumplimiento de la amenaza por parte de Estados Unidos, probablemente desencadene un ataque directo contra la infraestructura energética iraní, causando un shock en el suministro de petróleo y haciendo que los precios del petróleo aumenten aún más. Por el otro lado, una rápida reducción de la tensión diplomática o un alto el fuego podría revertir esta situación en cuestión de días. La perspectiva de mercado a largo plazo indica que el mercado ya está tomando en consideración el riesgo de un conflicto prolongado. Pero los próximos días serán decisivos para ver si esa suposición se vuelve realidad.

Más allá de los factores geopolíticos inmediatos, el contexto macroeconómico proporciona un marco a largo plazo para la monitorización de las situaciones económicas. Es importante observar las tasas de interés reales en Estados Unidos y el índice del dólar, a fin de detectar cualquier signo de cambio sustancial en estas variables. Si la Reserva Federal mantiene una postura hawkiana, impulsando así las tasas de interés reales y el valor del dólar, eso limitaría el potencial de aumento de los precios del petróleo. Por otro lado, si se adopta una política más relajada, el dólar se debilitaría, lo que podría ser un factor positivo para los precios del petróleo. El apoyo inflacionario actual, causado por el aumento de los costos de energía, es real, pero enfrenta este poderoso contrapeso. El nivel fundamental de soporte para los precios del petróleo no es fijo; depende de la interacción entre los shocks de oferta y la política monetaria.

Por último, es importante monitorear el mercado en su conjunto para detectar cualquier divergencia entre los diferentes sectores. La volatilidad reciente del índice FTSE 100, donde el índice ha subido de 9,839 a 10,465 en solo una semana, demuestra cuán sensible es este índice al apetito por el riesgo. Un aumento sostenido en los precios del petróleo y las empresas relacionadas con la energía debería estar acompañado por un fortalecimiento en el mercado en general. Si los precios del petróleo aumentan mientras que otros sectores bursátiles se estancan o caen, esto indica que el aumento en los precios del petróleo está motivado únicamente por riesgos específicos relacionados con las materias primas, y no por una recuperación económica generalizada. Esto podría indicar que se trata de una situación especulativa y frágil, que puede verse afectada por cambios en el sentimiento del mercado.

El camino a seguir está determinado por estos tres factores clave: el plazo establecido entre Estados Unidos e Irán, la trayectoria de los tipos de cambio y el dólar, y la cohesión del mercado en su conjunto. La situación actual sugiere un período de alta volatilidad, en el cual los acontecimientos geopolíticos influyen en las acciones a corto plazo. Pero el ciclo macroeconómico define los límites de este proceso. Para los inversores, lo importante es observar cómo se desarrollan estos factores catalíticos, y no simplemente el precio del petróleo en sí.

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