Los inversores que buscan valores de bajo precio ganaron, ya que el 79% de los gestores de grandes empresas cayó por debajo del índice S&P 500 en 2025.

Generado por agente de IAWesley ParkRevisado porAInvest News Editorial Team
martes, 24 de marzo de 2026, 3:49 pm ET5 min de lectura

Los datos presentan una situación bastante desfavorable. Para el inversor promedio, lograr superar constantemente un fondo de índice sencillo es algo muy difícil. Los últimos datos confirman que esto no es solo un revés temporal, sino una desventaja estructural constante.

En el año 2025, los resultados fueron especialmente desastrosos. Según el último informe de SPIVA,El 79% de los gestores de fondos de renta variable de gran capitalización en los Estados Unidos tuvieron un rendimiento inferior al del índice S&P 500.Ese fue el cuarto peor resultado de estos gestores en la historia de 25 años del informe. Ese año estuvo marcado por volatilidad y una rápida recuperación del mercado. Esas condiciones podrían haber favorecido a quienes se dedican a la compra y venta de acciones. Sin embargo, incluso en ese entorno, la gran mayoría de ellos no logró obtener resultados positivos. Esto marca…16º año consecutivo.La mayoría de los gestores activos de acciones de gran capitalización han quedado rezagados con respecto al índice de referencia.

Si utilizamos un objetivo con una mayor apertura, la imagen se vuelve aún más interesante. El bajo rendimiento constante no es algo que ocurra en un solo año. En más de 20 años, el 93% de los gestores de grandes acciones han tenido un rendimiento inferior al del S&P 500. Este patrón se mantiene a lo largo del tiempo: el 67% de los gestores tuvo un rendimiento inferior durante tres años, y el 89% durante cinco años. No se trata de unos pocos años malos; se trata de un patrón de resultados que ha persistido durante décadas.

El impacto de las comisiones es un aspecto crucial en esta situación. Incluso entre los fondos activos que tienen un alto sentido de la economía, las posibilidades de que éstos logren superar a sus pares pasivos son mínimas. Los datos muestran que, incluso entre los fondos activos más económicos, solo el 31% logró superar a sus pares pasivos en los últimos 10 años. Esto indica que el obstáculo que debe superar la gestión activa no se trata únicamente de la selección de acciones, sino también de cómo superar los costos persistentes relacionados con las comisiones y los costos de transacción.

Si se observan juntos, estos números definen un “juego para los perdedores”. La situación es desfavorable, ya que los gestores no pueden encontrar suficientes valores con precios incorrectos para superar los costos de operar un fondo y las inevitables complicaciones relacionadas con las transacciones. Para el inversor disciplinado, la lección es clara: el camino más sencillo para obtener rendimientos en el mercado suele ser el más fácil de seguir.

La mecánica del juego del perdedor: obstáculos estructurales y comportamentales

La evidencia de un rendimiento insatisfactorio es clara. Pero, ¿por qué se mantiene este patrón? La respuesta radica en las características fundamentales del juego en sí. Charles Ellis definió hace décadas este juego como “un juego para perdedores”. En su obra maestra, Ellis argumentó que la gestión activa es un juego para perdedores, ya que las probabilidades de obtener un rendimiento constante son muy bajas. La situación está en contra del gerente promedio, y las fuerzas estructurales y comportamentales que actúan en el juego hacen que sea aún más difícil ganar.

Estructuralmente, el juego está manipulado por los costos y las complicaciones relacionadas con la gestión del fondo. El ratio de gastos promedio de los fondos de inversión gestionados activamente es…0.64%Es más de diez veces el 0,05% típico de un fondo de índice. Esto no es solo una desventaja menor; se trata de un obstáculo enorme y persistente que debe superarse antes de que un gestor pueda incluso lograr una rentabilidad mínima. Además, el hecho de intentar superar al mercado implica más operaciones y movimientos de inversión. Esta mayor actividad genera más ingresos tributables para los inversores, lo que reduce sus retornos después de impuestos. En contraste, el objetivo de un fondo de índice es simplemente seguir el patrón del índice utilizado, lo que requiere menos operaciones y, por lo tanto, resulta más eficiente desde el punto de vista fiscal. El obstáculo de tener que superar al mercado y, al mismo tiempo, cobrar tarifas más altas, es simplemente demasiado grande como para superarlo a largo plazo.

Además, existe un poderoso obstáculo comportamental. Como muestran los datos del primer apartado, las evidencias son abrumadoras. Sin embargo, sigue existiendo la creencia común entre los inversores de que los gestores deben superar las expectativas para poder justificar sus honorarios. Este es precisamente el fenómeno que Wall Street aprovecha. Como relató uno de los asesores, un posible cliente dijo:Por supuesto que tienen un rendimiento mejor. Eso es lo por lo que se les paga. Si no fuera así, nadie les pagaría.Esta lógica es errónea. La estructura del mercado, caracterizada por altas comisiones y la dificultad de encontrar valores que tengan precios incorrectos, hace que el rendimiento constante sea una excepción, no una regla. Sin embargo, esta creencia persiste, creando un ciclo autoperpetuador en el cual los inversores pagan por un resultado que, según los datos, es poco probable.

Juntos, estos factores explican los resultados obtenidos. Los costos estructurales y las ineficiencias fiscales constituyen una barrera considerable. La creencia de que los gerentes deben tener éxito justifica los honorarios pagados, pero esto también ciega a los inversores ante la realidad estadística. El resultado es predecible: la mayoría de los gerentes activos no logran alcanzar el nivel esperado, año tras año. Para el inversor disciplinado, la mejor opción es reconocer el juego en sí, es decir, un juego donde solo los perdedores pueden ganar… y optar por no participar en él.

El “Juego del Ganador” para el Inversor Disciplinado

Dadas las dificultades estructurales y de comportamiento que enfrenta la gestión activa, el camino a seguir es claro: se trata de construir un portafolio que capture sistemáticamente los retornos del mercado, al mismo tiempo que se minimizan los costos y los errores que podrían erosionar la riqueza. Esto requiere un cambio disciplinado en la forma en que se dirige el proceso de gestión.

La estrategia central es sencilla: evitar la búsqueda costosa e inútil de la selección de seguridades y del momento adecuado para invertir. En cambio, se debe concentrarse en los factores fundamentales que están bajo el control del inversor. Esto significa dar prioridad a la asignación de activos: la combinación estratégica de acciones, bonos y otros activos, basada en la tolerancia al riesgo y la horquilla temporal del inversor. También implica adoptar una diversificación entre diferentes clases de activos, y dentro de cada clase, entre fuentes independientes de riesgo y retorno. Como demuestran las pruebas, las posibilidades de obtener resultados consistentemente buenos son demasiado bajas como para justificar el esfuerzo y los costos involucrados. El objetivo es cometer menos errores, mantener los costos bajos y seguir adelante a través de los ciclos del mercado.

Las herramientas recomendadas para este enfoque sistemático son los fondos de índices y las estrategias basadas en factores cuantitativos. Estas herramientas ofrecen una forma transparente, reproducible y de bajo costo para obtener rendimientos en el mercado. Eliminan la necesidad de seleccionar individuos que consigan ganancias, así como la tentación de aprovechar las oportunidades del mercado en el momento adecuado. Estas actividades constituyen precisamente lo que caracteriza al “juego de los perdedores”. Al reflejar un índice de mercado amplio, el inversor puede aprovechar el crecimiento de la economía, sin tener que pagar los costos relacionados con la gestión activa del fondo. Este enfoque se basa en evidencia académica contundente: los mercados son altamente eficientes, lo que significa que la mayoría de la información ya está reflejada en los precios.

Esto no significa que la gestión activa no tenga ningún papel que desempeñar. Puede tener un lugar en áreas específicas donde se pueden aplicar las habilidades necesarias para gestionar los fondos. Los datos sugieren que ciertas estrategias relacionadas con bonos y bienes raíces han demostrado una mejor performance a largo plazo. Sin embargo, incluso en estos casos, los resultados son mixtos: los fondos activos en estas categorías tuvieron una performance inferior en el año 2025. Lo importante es que la performance superior del mercado general sigue siendo difícil de lograr. La cifra correspondiente a los fondos activos más baratos…Solo el 31% logró superar a sus compañeros que tenían un rendimiento pasivo en un período de 10 años.Ofrece un contexto claro para comprender las limitadas oportunidades que existen. Para el inversor disciplinado, tratar los fondos pasivos y activos como “compañeros” en lugar de rivales es una estrategia sensata y pragmática. Se deben utilizar herramientas sistemáticas para obtener exposición al mercado principal; las estrategias activas solo deben aplicarse en áreas específicas y bien definidas, donde el potencial de agregar valor mediante habilidades es mayor y los costos son justificados.

En resumen, ganar en el juego del inversor se trata de la disciplina, no del atrevimiento. Se trata de reconocer la realidad estadística y de crear un portafolio diseñado para tener éxito dentro de ese contexto.

Catalizadores y lo que hay que tener en cuenta: Mantener la disciplina en un mercado ruidoso.

El inversor disciplinado maneja su estrategia a lo largo de ciclos prolongados, y no en respuesta a los movimientos diarios del mercado. Para mantenerse firme en su objetivo, es esencial monitorear los factores clave que podrían desafiar o confirmar esa tesis. Los principales factores que influyen en el mercado son los costos estructurales, las condiciones del mercado en constante cambio, y, sobre todo, el comportamiento de los demás inversores.

En primer lugar, hay que observar la diferencia constante entre las comisiones activas y las pasivas. La tasa promedio de los fondos de inversión gestionados activamente es…0.64%Es más de diez veces el 0.05% típico de un fondo indexado. Esta diferencia en los costos no es un detalle insignificante; se trata de un obstáculo fundamental que debe superarse para que los gestores activos puedan incluso obtener beneficios. Cualquier aumento en esta brecha, quizás a través del lanzamiento de nuevos productos o de incrementos en las comisiones, erosionaría aún más las pocas posibilidades de obtener rendimientos superiores. Por otro lado, la continua presión sobre las comisiones de los gestores activos, como se ha visto durante las últimas dos décadas, refuerza la ventaja estructural del enfoque pasivo.

En segundo lugar, debemos estar atentos a los cambios en los regímenes de mercado. Como señalan las pruebas disponibles…Los regímenes de mercado que se caracterizan por una disminución de los indicadores de referencia y una alta volatilidad, supuestamente son aquellos en los que los gestores activos pueden destacar.La primera parte del año 2025 estuvo marcada por grandes fluctuaciones en el mercado, lo que llevó a una caída de los precios de las acciones. Sin embargo, incluso en ese contexto, los resultados fueron malos: el 79% de los gestores de fondos de inversiones de gran capitalización en Estados Unidos no lograron superar al índice S&P 500. Esto indica que, aunque ciertas condiciones pueden crear oportunidades temporales para aquellos que tienen habilidades especiales, estas no son suficientes para superar las ineficiencias en materia de costos y impuestos. Lo importante es determinar si tal desempeño superior es sostenible o si se trata simplemente de una anomalía pasajera.

Sin embargo, el factor clave que impulsa todo esto es el comportamiento de los inversores. La continua adopción de estrategias basadas en índices de bajo costo es lo que refuerza la ventaja estructural del “juego del ganador”. Los datos muestran que los activos totales en fondos indexados han superado la cantidad de activos en fondos activos. La brecha entre ambos tipos de fondos está aumentando constantemente. Se trata de un ciclo de retroalimentación poderoso: a medida que más dinero fluye hacia los fondos pasivos, la ventaja en términos de costos aumenta, y la realidad estadística de las bajas performances de los fondos activos se vuelve aún más evidente. El punto de referencia a considerar es el número del 79% de bajas performances registrado en 2025. Si ese número se mantiene o empeora en los próximos años, será una señal clara de que las condiciones estructurales siguen siendo desfavorables. Si el número mejora, entonces sería necesario analizar más a fondo si las dinámicas del mercado o las estructuras de comisiones han cambiado.

Para el inversor disciplinado, los puntos de vigilancia son claros. Es necesario monitorear la brecha en las comisiones y los flujos de activos. También hay que estar atentos a cualquier cambio en el régimen de control, pero mantenerse escépticos respecto a su sostenibilidad. Y, sobre todo, hay que reconocer que la fuerza más importante es el comportamiento colectivo de los inversores, quienes buscan un enfoque sistemático que reduzca los costos. Ese es el verdadero catalizador del éxito a largo plazo de los portafolios orientados hacia el valor.

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