Boletín de AInvest
Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
La institucionalización del mercado de criptomonedas ha entrado en una nueva fase. Durante años, el capital institucional se dirigió casi exclusivamente hacia el Bitcoin, considerándolo como un instrumento para contrarrestar la inflación y las incertidumbres geopolíticas. Pero el año 2025 marcó un cambio fundamental: XRP, Solana y Ethereum pasaron a ser activos clave en los portafolios de inversores, gracias a la reasignación de capital, estrategias de rendimiento estructuradas y mejoras en las infraestructuras relacionadas con estas criptomonedas. Esta transformación refleja un proceso de maduración más amplio del sector de las criptomonedas, donde la liquidez, la regulación y la utilidad de estas monedas superan ahora el impacto de los especulaciones.
Los inversores institucionales ya no apuestan únicamente en Bitcoin.
En 2025, las criptomonedas XRP y Solana recibieron, respectivamente, 3.690 millones de dólares y 3.560 millones de dólares en ingresos institucionales. En cambio, Ethereum atrajo 12.690 millones de dólares, lo que representa un aumento del 138% en comparación con el año anterior. Estos datos contrastan marcadamente con la categoría de “altcoins restantes”, donde los ingresos disminuyeron drásticamente a 318 millones de dólares en 2025, desde 457 millones de dólares en 2024. Estos datos evidencian una tendencia clara: el capital se concentra en unas pocas criptomonedas líquidas, reguladas y con utilidad práctica en el mundo real.Esta reasignación no es simplemente una especulación. El papel de XRP en los pagos transfronterizos, junto con la infraestructura de cadena de bloques de Solana, ofrece beneficios tangibles que se alinean con los perfiles de riesgo-recompensa de las instituciones.
En 2025, los inversores buscaron activos relacionados con el comercio mundial, en lugar de aquellos que se basaban únicamente en la creación de valor monetario.
Las estrategias de rendimiento estructuradas se han convertido en una piedra angular de las carteras institucionales relacionadas con criptomonedas. El aumento de los fondos cotizados en bolsa dedicados a XRP y Solana, en particular, ha proporcionado un medio regulado para la gestión de capitales.
Solo en diciembre de 2025, los fondos cotizados en la bolsa basados en XRP absorbieron 483 millones de dólares, incluso cuando el precio del activo cayó un 15% durante una corrección generalizada del mercado. Esta capacidad de resiliencia demuestra cómo los asignadores institucionales utilizan los fondos cotizados en la bolsa para aprovechar las oportunidades de rendimiento y liquidez, sin tener que poseer activos volátiles directamente.El éxito de estos productos está relacionado con las mejoras en la infraestructura. Por ejemplo, la adquisición de Hidden Road por parte de Ripple y la expansión de las licencias de pago han ganado la confianza de los inversores institucionales en cuanto a la conformidad regulatoria del XRP. De manera similar, el ecosistema de protocolos de financiación descentralizada (DeFi) y mecanismos de acuerdos de staking de Solana ha permitido la creación de productos estructurados que generan rendimientos predecibles. Estos desarrollos se asemejan a las clases tradicionales de activos, donde el rendimiento proviene de dividendos, intereses o notas estructuradas.
La institucionalización de las altcoins está inseparablemente ligada al avance de la infraestructura del mercado.
La creación de vehículos de inversión regulados y estructuras de tesorería para activos digitales ha reducido la brecha entre el mundo de las criptomonedas y las finanzas tradicionales. Por ejemplo, la transición de Ethereum hacia un modelo basado en pruebas de participación, junto con la proliferación de derivados relacionados con el establecimiento de cuotas, han facilitado que las instituciones puedan generar rendimientos, al mismo tiempo que reducen su exposición a la volatilidad de los precios.Los mejoras en la infraestructura de XRP son igualmente importantes. El enfoque de Ripple en licencias de pago y alianzas transfronterizas ha posicionado a XRP como un puente entre los ecosistemas fiat y criptográficos. Este enfoque centrado en la utilidad de las tecnologías resuena con los inversores institucionales, quienes priorizan activos que resuelvan problemas reales, como reducir los costos y tiempos de las transacciones internacionales.
Las tendencias de 2025 están preparando el escenario para el año 2026.
Cestas ponderadas que incluyen Bitcoin, Ethereum, XRP y Solana, lo que refleja una tendencia hacia una diversificación de las exposiciones en criptomonedas. Este enfoque se asemeja a la construcción tradicional de carteras, donde las asignaciones se basan en los retornos ajustados por el riesgo y en factores macroeconómicos.Además, la evolución de los fondos de activos digitales — donde las instituciones utilizan criptomonedas como activo de reserva central — contribuirá a que el mercado se institucionalice aún más.
La alineación de las criptomonedas con los sistemas financieros tradicionales ya no es una cuestión de “si”, sino de “cuándo”.La institucionalización de XRP, Solana y Ethereum representa algo más que simplemente un cambio en el flujo de capital; es una señal de que las criptomonedas se han convertido en una clase de activos legítimos. Al dar prioridad a estrategias de rendimiento estructurado, cumplimiento normativo y utilidad en el mundo real, las instituciones están sentando las bases para el crecimiento a largo plazo. En 2026, la atención se centrará en preguntas como “¿Por qué las criptomonedas?”, en lugar de “¿Cómo asignarlas de manera óptima?”. La respuesta, cada vez más, radica en las altcoins.
Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
Comentarios
Aún no hay comentarios