La desaceleración de la inflación: ¿Se trata de un cambio estructural o de una pausa temporal?
La disminución de la inflación ha llegado a un punto de inflexión. La tasa anual de inflación en los Estados Unidos se mantuvo sin cambios.2.6%En diciembre, la tasa de inflación alcanzó el nivel más bajo desde 2021, pero quedó por debajo de las expectativas, que eran un aumento del 2,7%. Este descenso indica una realidad compleja y potencialmente más persistente que se esconde bajo la superficie. Los datos muestran una clara divergencia: mientras que los precios de la energía y de los automóviles usados disminuyeron significativamente, los precios de los alimentos y de los alojamientos aumentaron, siendo estos dos componentes los más importantes en el IPC.
Por un lado, la disminución de los precios es tangible. Los precios de la energía han aumentado a un ritmo mucho más lento, debido a una marcada reducción en los costos del combustible. De igual manera, la tasa de inflación de los automóviles y camiones usados también ha disminuido. Sin embargo, por otro lado, las presiones siguen aumentando. Los precios de los alimentos han subido significativamente, y los costos relacionados con el alojamiento, que son el factor principal que contribuye al aumento mensual de los precios, han crecido a una tasa anual del 3.2%. Esta situación crea un nuevo patrón económico, lo que complica la idea de que se trata simplemente de una disminución en una sola dirección.

La pregunta central ahora es si esta estabilización representa un cambio estructural hacia un nivel más alto y más sostenible de inflación, o si simplemente se trata de una pausa temporal en la tendencia descendente de la inflación. Las pruebas sugieren que esto no es tan simple. Un indicador clave que nos permite ver algo más allá de los datos nominales es…Precio pegajoso: IPCSe trata de una medida que refleja los bienes y servicios cuyos precios cambian con poca frecuencia. Su tasa anual, calculada sobre un período de 3 meses, es de 2.45%. Esta medida, que se considera refleja las expectativas de inflación a largo plazo, implica que los presiones de precios subyacentes aún no han disipado completamente. El hecho de que esta tasa siga por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed, incluso mientras la tasa central general se mantiene estancada, es un indicio preocupante.
En resumen, la inflación aún no ha llegado al objetivo establecido por la Fed. Los datos recientes muestran un nuevo equilibrio en el que algunas presiones disminuyen, mientras que otras persisten. Esto crea una situación difícil para la política monetaria. La Fed no puede permitirse apresurarse a reducir los tipos de interés, ya que la inflación básica sigue siendo elevada. Pero, al mismo tiempo, tampoco puede ignorar las señales de disminución en los sectores clave. El nivel de inflación del 2.6% no es una victoria; es una señal de que el camino hacia un nivel de inflación del 2% podría ser más largo y complejo de lo esperado.
Contexto global y riesgos estructurales: más allá de los datos de los Estados Unidos
El nivel de inflación en los Estados Unidos no es un fenómeno global. Por el contrario, Argentina demuestra que se puede lograr una disminución significativa de la inflación. Después de un período difícil en el que la inflación alcanzó un punto máximo…300%En 2024, los esfuerzos del país en materia de ajuste macroeconómico están dando resultados positivos. El programa, basado en la consolidación fiscal y un tipo de cambio gestionado, ha sentado las bases para una desaceleración significativa. Se proyecta que la inflación caerá al 13.7% en 2026. Este resultado es un indicio del poder de los marcos políticos creíbles para estabilizar las expectativas y restaurar la estabilidad económica.
Sin embargo, en este panorama global, Estados Unidos enfrenta un conjunto de desafíos diferentes. El impulso de disminución de la inflación que se observa en otros países no se traduce automáticamente en una trayectoria suave para la economía estadounidense. El riesgo principal es de carácter estructural: una inflación persistente, motivada por la demanda, en los servicios, y un mercado laboral que sigue siendo demasiado tenue. La investigación citada por la Fed de San Francisco indica que la inflación actual se debe principalmente a factores estructurales.Impulsado por la demandaEs una distinción crucial, ya que significa que la presión no puede ser considerada simplemente como un shock temporal en el lado de la oferta. Esta fortaleza de la demanda, impulsada por condiciones financieras favorables y estímulos fiscales continuos, crea una base constante con la cual la política monetaria debe lidiar.
Esta tensión se refleja en el indicador multivariante del New York Fed. Se trata de una herramienta sofisticada que sintetiza diversos signos económicos. Recientemente, este indicador ha señalado una posible reaceleración de la inflación en el sector de los precios al consumo. Esto constituye una advertencia importante: la tendencia a la disminución de la inflación puede no ser lineal. Significa que, incluso cuando algunos precios disminuyen, el motor subyacente de la demanda sigue siendo capaz de generar nuevas presiones inflacionarias, especialmente en el sector de servicios, donde el crecimiento de los salarios y los gastos de los consumidores siguen siendo elevados.
En resumen, Estados Unidos se encuentra entre una tendencia global de desinflación y sus propias dinámicas estructurales internas. Mientras que la situación en Argentina es de estabilización, en Estados Unidos se trata de mantener un nivel de inflación más alto y persistente. El mercado laboral tenue y la inflación en los servicios representan un obstáculo estructural para los precios, lo que complica la tarea de la Reserva Federal. Por ahora, la capacidad del banco central para reducir las tasas de interés está limitada por el riesgo de reavivar ese mecanismo impulsado por la demanda. El nivel de inflación de 2.6% no es solo una cuestión estadounidense; es también un síntoma de una realidad económica más amplia, donde la desinflación no es uniforme, y las fuerzas que sostienen la inflación se han vuelto más profundamente arraigadas.
El dilema de la Fed: Las implicaciones políticas de un nivel más alto de referencia
Los datos de inflación que no se han resuelto han traído consigo una situación difícil para la Reserva Federal. Las expectativas del mercado indican claramente que la Fed tendrá que tomar una decisión difícil. Los operadores apostan por el hecho de que la Fed decidirá actuar de alguna manera.Se mantendrá firme en su reunión más tarde este mes.Y no anticipan una reducción de las tasas hasta junio. Esta actitud de espera es una respuesta directa al índice anual del IPC, que, aunque es un punto bajo, sigue estando por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed. El banco central se encuentra entre dos riesgos, cada uno de los cuales podría afectar negativamente su misión dual.
El principal desafío es la amenaza de una nueva aceleración. Algunos modelos, como el indicador multivariante del New York Fed, sugieren que existe una posibilidad de tal situación.Reacción de aceleración de la inflación del núcleo PCENo se trata de un riesgo teórico lejano. Está basado en los datos reales, que muestran que los costos de alojamiento están aumentando rápidamente y los precios de los alimentos también están subiendo. La Fed debe considerar esto en relación con la necesidad de evitar errores de política que puedan provocar una desaceleración aún mayor de la economía. El mercado laboral, aunque muestra signos de estabilizarse, sigue siendo tenso, y la inflación, causada por la demanda, persiste. Reducir los tipos de interés demasiado pronto podría reactivar las presiones que la Fed ha estado intentando controlar durante años. Sin embargo, posponer las reducciones indefinidamente, ante el descenso de los precios de la energía y de los vehículos usados, podría sobrecalentar a una economía que ya está creciendo, gracias a los estímulos fiscales y a las inversiones en IA.
Este equilibrio se ve aún más complicado debido a la incertidumbre política. Una investigación sobre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha agregado un nuevo factor de perturbación. Sin embargo, la reacción del mercado es reveladora: a pesar de esta investigación,Las acciones y bonos de EE. UU. han registrado un repunte.La opinión general es que la investigación no modifica significativamente la tendencia hacia una mayor flexibilidad en las políticas monetarias. El marco institucional es sólido, y el Senado desempeña un papel clave en la confirmación de los futuros líderes del banco central. Se espera que cualquier cambio en el marco de políticas del banco central sea gradual, dejando así que las decisiones del Fed se basen en datos económicos. La incertidumbre política sí contribuye a la volatilidad, pero no genera nuevas direcciones políticas.
En resumen, la Fed está en una situación complicada. El nivel de inflación del 2.6% indica que la tendencia a la disminución de la inflación no es lineal. La banco central debe manejar el riesgo de un aumento en las presiones ejercidas por la demanda, mientras también tiene en cuenta los problemas relacionados con el crecimiento económico. Las expectativas del mercado para una reducción de las tasas de interés en junio sugieren que se debe esperar a que haya evidencia clara de una disminución sostenida de la inflación. Por ahora, las decisiones de la Fed se basan en la tensión entre un nivel más alto y persistente de inflación, y la necesidad de apoyar una economía que todavía tiene capacidad de recuperación.
Implicaciones de inversión: Reconsiderar la duración y la diversificación de las inversiones
El cambio estructural hacia un nivel de inflación más alto exige una reevaluación fundamental de la forma en que se construyen los portafolios de inversión. Durante años, los inversores han sido instruidos a buscar rendimientos en un mundo con desinflación. Pero ahora, ante la persistente amenaza de aumentos en los precios, es necesario orientarse hacia la protección y la resiliencia. La opción de invertir en valores y activos reales que protegen contra la inflación ya no es algo secundario; es algo crucial para preservar el capital.
Los datos respaldan esta decisión. A pesar de una disminución reciente en la tasa de inflación, el riesgo de inflación sigue siendo uno de los tres principales problemas que preocupan a los profesionales del sector de compra, por cuarto año consecutivo. No se trata de una preocupación teórica, sino de algo real y práctico.Ocupó el tercer lugar en la lista de los 10 principales riesgos de inversión de este año, elaborada por Risk.net.Además, tres de los principales riesgos para el gobierno son: la deuda pública, la independencia de la Reserva Federal y el aumento de la política populista. Estos factores sirven como estímulo para que los precios suban descontroladamente. Esto crea un ciclo autoperpetuante en el cual la presión fiscal podría llevar a los bancos centrales a adoptar medidas de represión financiera, manteniendo así los rendimientos reales bajos y las expectativas de inflación elevadas. En este contexto, las obligaciones a largo plazo se vuelven una carga para los inversores. Las obligaciones a largo plazo, que habían ganado valor debido a las expectativas de recortes por parte de la Reserva Federal, se vuelven vulnerables si la inflación resulta ser más alta de lo previsto. El reciente rebote en los mercados de acciones y bonos, incluso en medio del ruido político, refleja la creencia de que el alivio de las condiciones económicas sigue en marcha. Sin embargo, los datos de la inflación sugieren que este camino es más incierto y menos seguro de lo que implica el rebote en los mercados.
En el caso de las acciones, el camino a seguir está determinado por la capacidad del Fed para manejar esta nueva situación sin afectar el crecimiento económico. La doble responsabilidad del banco central se ha vuelto más tensa. Por un lado, debe contener las presiones causadas por la demanda, que mantienen la inflación alta. Por otro lado, no puede exagerar en sus medidas, ya que la oferta de trabajo sigue siendo limitada y los estímulos fiscales todavía apoyan la actividad económica. Esto crea una situación volátil para los activos de riesgo. Los aumentos en la productividad impulsados por la inteligencia artificial son algo lejano en términos de soluciones a largo plazo. A corto plazo, es probable que haya una competencia entre la fuerte demanda y las restricciones de oferta, lo que ayudará a las empresas a obtener beneficios, pero también hará que el Fed tenga que mantener su política actual. El resultado es un mercado que podría continuar creciendo, pero que también estará expuesto a cambios repentinos en la política monetaria si la inflación vuelve a acelerarse.
En resumen, la diversificación debe ser redefinida. El portafolio del pasado, basado en la suposición de que la desinflación se produciría de manera gradual, no está preparado para esta nueva realidad. Los inversores deben priorizar aquellos activos que ofrezcan una protección natural contra la inflación, desde bonos de tipo TIPS hasta bienes raíces y materias primas. También deben analizar detenidamente la duración de sus inversiones de renta fija, reconociendo que la era de reducciones predecibles de los tipos de interés ya ha terminado. El objetivo no es apostar contra la inflación, sino crear un portafolio capaz de resistirla y prosperar en un mundo donde la política monetaria está más restringida y el riesgo de represión financiera es una amenaza concreta, aunque lejana.



Comentarios
Aún no hay comentarios