Cuando la inflación se convierte en una excusa política: El dilema del Fed en 2026
La situación relacionada con la inflación para el año 2025 se ha estabilizado. Los datos más recientes muestran que el Índice de Precios al Consumidor sigue estando en el mismo nivel.El 2,7% anual en diciembre.Mientras que la tasa de inflación real, excluyendo los precios de alimentos y energía, se mantuvo sin cambios en el 2.6%. Este es el nivel más bajo desde principios de 2021. La idea de que existe un problema de inflación persistente parece estar siendo desmentida. Sin embargo, la Reserva Federal se encuentra en una situación política y económica difícil. La tensión central es clara: ¿es esta inflación persistente una limitación estructural real para las políticas monetarias, o se ha convertido en una excusa política conveniente para que la Reserva Federal permita que la economía se debilite?
La evidencia indica una realidad compleja. Por un lado, los datos muestran una disminución en las presiones en áreas clave como la energía y los vehículos usados. Por otro lado, los costos relacionados con alojamiento y alimentos continúan aumentando. Esta situación contradictoria crea las condiciones perfectas para una “batalla narrativa”. Las señales internas de la Fed, como se reflejan en las actas de la reunión de diciembre, indican que el mercado espera reducciones en las tasas de interés. Los participantes señalaron que las expectativas de los inversores respecto a las tasas de interés eran “poco cambiadas”, pero las perspectivas indicaban que habría dos más reducciones en las tasas de interés el próximo año. Esta expectativa, impulsada por el mercado, ahora se ha convertido en una fuerza poderosa en sí misma.

La tesis para el año 2026 es que la política monetaria de la Fed no se basa en la búsqueda de un número específico de inflación, sino más bien en la gestión de las fuerzas que actúan en el mercado. Los cambios estructurales en la economía, la presión política ejercida por la Casa Blanca para una mayor flexibilidad en las políticas monetarias, y las expectativas del mercado son todos factores que influyen en las decisiones de la Fed. En este contexto, el término “inflación” puede servir como herramienta narrativa. Permite a los responsables de la formulación de políticas justificar medidas cautelosas, basadas en datos concretos, mientras se gestiona el riesgo de un cambio brusco en las condiciones financieras. La reciente reducción del tipo de interés por un punto cuatrinal en diciembre fue presentada como un paso hacia una perspectiva “benigna”. Pero el verdadero motivo podría ser la necesidad de estabilizar el mercado laboral, algo que los funcionarios consideran como algo que debe mantenerse estable, en lugar de romperlo. El camino a seguir estará determinado por cómo interactúan estas presiones. Los datos sobre la inflación servirán como justificación para las medidas que el mercado y la Casa Blanca exigen.
El cambio estructural: la desregulación como punto de anclaje en el lado del suministro
Mientras la Fed lucha con la problemática relacionada con la inflación, una fuerza poderosa y no relacionada con el dinero está remodelando silenciosamente el panorama económico: la desregulación. El gobernador Stephen Miran ha presentado esto como un factor importante en el lado del suministro, que podría ejercer una presión constante hacia abajo sobre los precios. Su argumento es específico y significativo. Señala que los esfuerzos del gobierno de Trump ya han eliminado…Hasta el 30% de las reglas existentes relacionadas con los negocios…Este proceso continuará al menos durante tres años más. Se espera que el impacto sea una reducción anual del 0.5% en la inflación.
Esto no constituye un ajuste marginal. En realidad, representa un gran impacto positivo en la productividad, lo cual pone en duda la premisa de que los precios seguirán subiendo constantemente. Visto desde este punto de vista, la política monetaria aplicada por la Fed podría haber sido demasiado restrictiva, ya que no tuvo en cuenta esta mejora estructural en el suministro de bienes y servicios. Como advirtió Miran: “Si la Reserva Federal no reduce las tasas de interés como consecuencia de la desregulación, habrá consecuencias negativas”. La implicación es clara: la desregulación disminuye la tasa de interés neutra, lo que justifica una política más flexible, con el fin de evitar restringir innecesariamente la crecimiento económico.
El cálculo interno del Banco de la Reserva ya comienza a reflejar esto. Los registros de diciembre muestran que los funcionarios están estudiando activamente esta situación.¿Cómo podrían tales cambios estructurales influir en la trayectoria de la inflación hasta el año 2026?Esto representa un cambio significativo en la forma de abordar el problema. Se reconoce que los aumentos en la productividad y las reducciones en los costos, gracias a la menor cantidad de regulaciones, son factores legítimos que pueden influir en la inflación. Para la Fed, esto crea un nuevo punto de decisión. Puede esperar a que estos beneficios del lado de la oferta se hagan realidad en los datos, arriesgándose así a adoptar políticas demasiado restrictivas. Pero también puede ajustar proactivamente las tasas de interés para reflejar las mejoras en el crecimiento económico y las perspectivas de precios.
En resumen, la desregulación se está convirtiendo en una variable clave en el planteo de políticas del Banco Federal para el año 2026. Ofrece un mecanismo tangible y basado en políticas para reducir la inflación, sin necesidad de depender únicamente de medidas monetarias restrictivas. Este cambio estructural permite adoptar una postura más flexible, proporcionando al banco central una justificación creíble para seguir con las medidas de relajación monetaria. Esto transforma el debate de algo relacionado con la búsqueda de un número específico de inflación, hacia algo relacionado con la adaptación de las políticas a las realidades económicas en constante cambio.
Las presiones políticas y de mercado que impulsan la narrativa
La política monetaria de la Fed está siendo influenciada en varias direcciones por fuerzas externas poderosas. La más importante de estas fuerzas es la evolución de las expectativas del mercado, lo que implica que se necesita un cambio en las políticas monetarias de la Fed. Por ejemplo, Goldman Sachs predice que la Fed tomará medidas para adaptar sus políticas monetarias a estas nuevas circunstancias.Dos reducciones de tipos, en un monto de 25 puntos básicos cada una.En el año 2026, esto es una clara señal de que se espera que las condiciones financieras mejoren. El banco central corre el riesgo de quedar atrás si no actúa de manera adecuada para adaptarse a esta situación. El mercado apuesta por un proceso de ajuste gradual, donde tanto el crecimiento económico como la inflación estarán por encima del consenso general, pero en una trayectoria que se acerca al objetivo establecido por la Fed. Esto genera expectativas fuertes y positivas respecto a posibles ajustes por parte del banco central.
La presión política es otro factor importante. Aunque no se menciona explícitamente en las pruebas disponibles, el contexto de una nueva administración y la situación económica general sugieren que existe una demanda de medidas más agresivas para fomentar el crecimiento y el empleo. Las señales internas de la Fed, como se puede observar en los informes de diciembre, indican que los funcionarios son plenamente conscientes de esta dinámica. Están analizando cómo los cambios estructurales, como la desregulación, afectan las perspectivas de inflación. Esto indica que hay que equilibrar varios objetivos en la formulación de políticas. Esther George, del Banco de Kansas City, también ha hecho advertencias al respecto. En un discurso reciente, advirtió que la Fed podría…Se está preocupando más por los empleos que por la inflación.Esto destaca la tensión que existe entre el objetivo de garantizar el empleo y el objetivo de mantener la estabilidad de los precios. Este cambio en el enfoque, de la inflación hacia la estabilidad del mercado laboral, representa un punto de presión política y económica importante.
A esta situación se suma una nueva oleada de incertidumbre que la Fed debe manejar. Las perspectivas económicas están marcadas por dos factores impredecibles. El primero es el efecto residual de las tarifas arancelarias, que en 2025 provocaron un aumento temporal en los precios al consumidor. Sin embargo, se espera que ese efecto desaparezca en el futuro. El segundo factor es el potencial de un aumento significativo en la inversión en inteligencia artificial, lo cual podría mejorar la productividad y el empleo. Estos no son simplemente variables económicas; son también fuentes de volatilidad que complican la tarea de la Fed de establecer una política clara y orientada hacia el futuro. La banco central debe enfrentarse a esta incertidumbre, además de responder a las presiones de las expectativas del mercado y a las condiciones del mercado laboral, que Goldman Sachs considera más inciertas, con el riesgo de un mayor ajuste en los precios.
En resumen, la Fed no opera en un entorno vacío. Es influenciada por el mercado, que espera recortes en las políticas monetarias; además, está sometida a las presiones de la economía política, que valora el crecimiento del empleo. También debe lidiar con una serie de shocks externos que pueden causar fluctuaciones en las condiciones financieras. En este contexto, los datos sobre inflación sirven como base para tomar decisiones. Estos datos proporcionan una justificación válida y basada en datos concretos para las medidas accommodativas que tanto el mercado como la Casa Blanca exigen. La tarea de la banco central es utilizar esta información para tomar decisiones medidas, evitando tanto un endurecimiento prematuro como un cambio brusco en las condiciones financieras.
Implicaciones en el mercado financiero y escenarios futuros
Las perspectivas para el año 2026 se reflejan en una situación de expectativa versus realidad en el mercado. El principal riesgo es que la inflación sea más persistente de lo que indican los datos, lo que obligará a la Fed a posponer sus planes de relajación monetaria y mantener condiciones financieras más estrictas de lo que se había previsto. Esto se refleja en las rentabilidades de los bonos del Tesoro. Para que la Fed tenga éxito, el punto de referencia a largo plazo es…Estimación de la inflación esperada para los próximos 10 añosSi este indicador se mantiene elevado, eso indica la existencia de presiones de precios persistentes, lo que limitaría la capacidad del banco central para reducir las tasas de interés de manera efectiva.
Sin embargo, el escenario clave es aquel en el que las mejoras estructurales del lado de la oferta justifican un giro anticipado. Las pruebas indican que existen dos factores importantes que influyen en esto: el impacto continuo de…DesregulaciónEsto podría reducir la inflación en medio punto porcentual anualmente. Además, el mercado inmobiliario sigue siendo débil, lo que supone un obstáculo natural para los costos de vivienda. Si estas fuerzas son suficientes para acercar la tasa de inflación al objetivo del 2% establecido por la Fed, entonces se crea una justificación válida para realizar recortes. Esto se ve agravado por las poderosas presiones políticas y de mercado que exigen medidas de ajuste. Las previsiones del mercado…Dos reducciones de tipo de interés del 25 puntos básicos cada una.En 2026, no se trata simplemente de una predicción. Se trata, más bien, de una señal de precios que indica que la Fed probablemente tomará medidas para cumplir con las expectativas y estabilizar el mercado laboral.
Para los inversores, lo más importante es que el mercado se encuentra en una situación de volatilidad, ya que los precios reflejan las fuerzas competitivas que actúan en el mercado. La dirección que menos resistencia presenta es la de unas tasas de interés más bajas a largo plazo. Esto se debe a la expectativa de que…Se observa un movimiento significativo en las tasas de interés a largo plazo.Sin embargo, cualquier indicio de que la inflación se mantenga alta por más tiempo, como una nueva ola de aumentos en los precios, podría ser un signo de que la situación sigue siendo problemática.Presiones de precios provenientes de los alimentos y de las actividades de compra fuera de casa.O tal vez, algo que sea más fuerte de lo esperado.Índice de precios al por mayorPodría detener de repente esa tendencia. La dilemática del Fed ahora se convierte en una oportunidad para el mercado: aprovechar la situación para lograr un aterrizaje suave, gracias a los avances en el lado de la oferta. Al mismo tiempo, es necesario protegerse contra el riesgo de que la narrativa inflacionaria vuelva a ganar fuerza.
Catalizadores y puntos de referencia para el año 2026
La tesis de la adaptación estructural y la narrativa de las excusas políticas serán confirmadas o cuestionadas por un conjunto específico de datos y medidas políticas. La trayectoria de los costos relacionados con alojamiento y la inflación alimentaria son factores cruciales que influyen en la persistencia del IPC. El informe de diciembre mostró que los costos relacionados con alojamiento estaban aumentando.Tasa anual del 3.2%La tasa de inflación se aceleró hasta el 3.0%; además, la inflación alimentaria también aumentó al 3.1%. Cualquier tipo de aceleración sostenida en estas categorías indicaría que las presiones de precios no son tan temporales como sugieren los datos, lo cual plantea cuestiones importantes sobre la justificación de la Fed para reducir las tasas de inflación. Por el contrario, una moderación sostenida podría respaldar la idea de que la tasa de inflación real está acercándose al objetivo deseado.
La implementación y los primeros efectos económicos de la desregulación prometida son otro punto de atención importante. El gobernador Stephen Miran ha presentado esto como algo muy importante.Un gran impacto negativo en la productividad.Eso podría reducir la inflación en medio punto porcentual anualmente. Las previsiones del mercado son…Dos reducciones de tipos, por un total de 25 puntos básicos.En el año 2026, los precios se fijarán de forma implícita en función de los beneficios que ofrece este lado del mercado. Los inversores deben estar atentos a evidencias concretas de que esta desregulación se traduce en costos empresariales más bajos y en cadenas de suministro mejoradas. Sin efectos observables desde un primer momento, la argumentación de la Fed respecto al relajamiento monetario preventivo pierde un pilar fundamental.
Por último, hay que estar atentos a cualquier cambio en las declaraciones de la Fed, especialmente las hechas por funcionarios como Esther George, de la Fed de Kansas City. Su reciente discurso destacó…La incertidumbre que genera el aumento de los aranceles y la inversión en inteligencia artificialMás importante aún, ella ha expresado cautela respecto al mandato de empleo, advirtiendo que la Fed podría estar preocupada más por el empleo que por la inflación. Esto es una señal clara de que las presiones políticas y del mercado laboral están influyendo en las decisiones de la Fed. Cualquier declaración oficial que priorice la estabilidad del mercado laboral sobre el cumplimiento estricto del objetivo de inflación confirmaría que la narrativa política está ganando terreno. La próxima reunión de política monetaria de la Fed, programada para finales de enero, será la primera oportunidad para evaluar cómo funcionan estos factores en la práctica.



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