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El motivo inmediato es claro. El martes, Oppenheimer rebajó la calificación de Adobe a “Desempeño regular”, aludiendo específicamente a…
Estas preocupaciones son relevantes para toda la industria del software de aplicaciones. No se trata de una preocupación vaga: los analistas de la empresa sostienen que la inteligencia generativa artificial está acelerando la creación de contenido, pero al mismo tiempo reduce los costos y el crecimiento de los suscriptores. Esto representa un desafío directo para el modelo central de Creative Cloud de Adobe. El descenso en la calificación de la empresa tuvo un impacto negativo en sus acciones, ya que las mismas cayeron más del 5% al conocerse la noticia.Esta llamada específica a Adobe forma parte de una estrategia más amplia y urgente de ventas. El catalizador de esta semana ha sido el lanzamiento por parte de Anthropic de su producto “Cowork”.
Este lanzamiento de un producto fresco por parte de un competidor que utiliza tecnologías basadas en la inteligencia artificial sirve como un estímulo adicional, lo cual aumenta la presión sobre todo el sector. La situación ahora es táctica: una importante empresa de software ha sido rebajada en su valor debido a las amenazas relacionadas con la competencia en el área de la inteligencia artificial. El mercado reacciona ante este nuevo lanzamiento de un producto tangible, lo cual podría acelerar la disrupción en el sector.Este descenso en la calificación no se refiere solo a las acciones individuales, sino también al propio fondo cotizado. El iShares Expanded Tech-Software Sector ETF (IGV) ha sido reclasificado de “Comprar” a “Detener”. La razón para este cambio es doble. En primer lugar, existe una perspectiva fundamental que…
Además, la tesis de Oppenheimer sobre Adobe representa una preocupación general en todo el sector. En segundo lugar, y lo más importante, el deterioro técnico de las acciones de ETF confirma que existe un riesgo a corto plazo. A pesar de la valoración atractiva que algunos consideran una oportunidad, el gráfico muestra que IGV ha tenido un rendimiento inferior al esperado, con una disminución de casi un 20% con respecto al punto máximo alcanzado en 2025.En resumen, se trata de una señal de subprecio erróneo. La caída en las cotizaciones causada por la tecnología de inteligencia artificial ha generado una oportunidad de compra para el sector en términos fundamentales. Sin embargo, los indicadores técnicos indican lo contrario: la tendencia bajista sigue intacta. Esta tensión entre valor y momentum es el núcleo de la estrategia táctica utilizada.
La configuración actual de las ETF representa un clásico conflicto entre el enfoque de valor y el enfoque de momentum. El trading se lleva a cabo…
El IGV se encuentra muy por debajo de su nivel normal.Más importante aún, su rendimiento ha sido insatisfactorio: ha disminuido casi un 20% en comparación con su nivel máximo alcanzado en 2025. Este deterioro técnico es la razón principal por la cual se ha decidido degradar su calificación a “Sostener”.Sin embargo, esta debilidad genera una posible sobreprecio en los precios de las acciones. La crisis causada por la tecnología de inteligencia artificial ha llevado a que el valor de este sector llegue a niveles que algunos consideran atractivos. La justificación para la degradación del rating del sector, basada en las amenazas relacionadas con la tecnología de inteligencia artificial, implica que los fundamentos del sector están siendo sancionados de manera injusta. Esto crea una situación delicada: un sector que cotiza a precios bajos debido al miedo, mientras que su gráfico no muestra ningún signo de reacción inmediata.

La opinión reciente de Barclays introduce un punto de vista prospectivo. La empresa cree que las acciones relacionadas con el software podrían experimentar un rebote en el año 2026, a medida que los ingresos generados por la inteligencia artificial mejoren. Esto sugiere que el descuento actual en los valores de estas empresas podría ser excesivo en comparación con los fundamentos reales del sector. Por lo tanto, existe la posibilidad de que se produzca un nuevo aumento en los precios de las acciones. La pregunta táctica es si estos datos técnicos serán suficientes para mantener los precios actuales, o si el valor del sector eventualmente obligará a un aumento en los precios de las acciones.
El camino hacia una reevaluación de IGV depende de dos acontecimientos específicos y medibles en las próximas semanas. El primero es el impacto financiero real de la IA en el crecimiento de los ingresos y el poder de precios de las empresas de software. Este impacto se verá reflejado en los informes de resultados que se publicarán en breve. El segundo acontecimiento es un cambio en la actitud del mercado, donde se demuestre que los ingresos generados por la utilización de la IA mejoran significativamente. Esto podría provocar una rápida reevaluación de todo el sector.
El principal riesgo, según señaló Oppenheimer en el caso de Adobe, es que la IA continúe acelerando la velocidad de creación de contenido, lo que a su vez reducirá los precios y el crecimiento de los suscriptores. Esta amenaza no es algo teórico; es real. Si las ganancias muestran que los modelos de precios basados en asientos están realmente bajo presión, y que el crecimiento de los clientes se está desacelerando, entonces la valoración del sector probablemente aumentará, y no disminuirá. La reciente caída de precios causada por el producto “Cowork” de Anthropic demuestra cuán rápidamente los sentimientos de los inversores pueden verse afectados por estas preocupaciones competitivas.
El catalizador clave para un cambio de tendencia es la opinión de Barclays, según la cual las acciones relacionadas con el software podrían finalmente experimentar una recuperación en el año 2026, dado que se trata de una situación favorable después de un año de debilidad. Esto implica que los ingresos generados por el uso de tecnologías de inteligencia artificial deben mejorar. Para IGV, que posee una cartera de estas empresas, la desvinculación del valor de los ETF podría reducirse rápidamente si el sector demuestra que la inteligencia artificial es realmente un factor importante para generar ingresos, y no solo un elemento disruptivo. Ahora, lo que está en juego es la lucha entre dos fuerzas: la pérdida del poder de fijación de precios tradicionales y la aparición de nuevas fuentes de ingresos basadas en la inteligencia artificial.
Los inversores deben estar atentos a cualquier empresa que figure en el portafolio del ETF y que pueda registrar un aumento en los ingresos relacionados con la inteligencia artificial, superando las expectativas. Un resultado positivo podría servir como un catalizador, lo que obligaría a reevaluar toda la trayectoria de crecimiento del sector. Por otro lado, cualquier indicio de que la inteligencia artificial esté acelerando la caída de las métricas tradicionales relacionadas con suscripciones, confirmaría la idea de que el ETF siga en una tendencia negativa.
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