IEFA vs. SCHE: La elección estratégica entre la estabilidad desarrollada y el crecimiento emergente
La elección estratégica entre estabilidad y crecimiento se concretó en el año 2025. Ese año se produjo un marcado desequilibrio en los resultados de los diferentes mercados. Los mercados emergentes superaron significativamente a los países desarrollados. Este desnivel no es simplemente una fluctuación menor, sino una inflexión estructural que invierte la tendencia de bajo rendimiento que se había mantenido durante cinco años. Esto requiere una decisión deliberada sobre cómo asignar recursos.
Los datos son inequívocos. El iShares MSCI EAFE ETF (SCHE), que representa las acciones de los mercados desarrollados, presentó un rendimiento…Retorno anual del 26.55%Ese fuerte interés de los inversores es evidente. Sin embargo, ese interés no se compara en absoluto con el panorama general de los mercados emergentes. En términos de valor en libras esterlinas, el índice MSCI Emerging Markets tuvo un rendimiento…24.25%Mientras que el índice MSCI World solo ganó un 12.75%. Esta diferencia en los resultados representa el primer caso de mejor rendimiento de las acciones de países en desarrollo desde el año 2020. Esto marca una clara inversión en la tendencia anterior, donde las acciones de estos países tuvieron un rendimiento insatisfactorio.
Esta divergencia establece el escenario para un compromiso fundamental. Los mercados desarrollados ofrecían rendimientos sólidos, aunque no espectaculares, lo que constituía un refugio de estabilidad. En cambio, los mercados emergentes ofrecían una potente oportunidad de crecimiento. La pregunta ahora es si esto fue solo un fenómeno de un año o si representa el inicio de un nuevo período. Las pruebas apuntan hacia lo último. Como señalan los gestores de fondos, una serie de factores –la disminución de las tasas de interés en Estados Unidos, la debilitación del dólar y la posibilidad de políticas monetarias más laxas en los países emergentes– han creado un entorno macroeconómico favorable. Esto ha provocado un cambio significativo en la orientación de los inversores, quienes han pasado de centrarse en empresas tradicionales relacionadas con la IA a interesarse en temas estructurales como la demografía y la digitalización en India. El desempeño en 2025 es la primera señal tangible de este cambio. Pero la verdadera elección estratégica radica en apostar por su continuidad.

Motores estructurales: Estabilidad vs. Crecimiento
La divergencia en el rendimiento entre los mercados desarrollados y los emergentes no es algo aleatorio. Está impulsada por diferentes factores macroeconómicos y cambios fundamentales en la situación económica. En los mercados desarrollados, la situación se caracteriza por un riesgo controlado y un regreso gradual al crecimiento normal. En los mercados emergentes, en cambio, se trata de una potente revalorización del crecimiento, impulsada por una mayor brecha económica, ganancias corporativas más rápidas y un cambio hacia sectores más resistentes.
La estabilidad de los mercados desarrollados se basa en una demanda interna resiliente y en un enfoque político manejable. La economía de los Estados Unidos, el mayor mercado desarrollado del mundo, muestra signos de debilidad en el mercado laboral, pero parece estar evitando una recesión. Esto se debe a que cuenta con un apoyo sólido desde todos los ámbitos.Demanda de los consumidores que es resiliente.En el caso base, el crecimiento de los Estados Unidos se acelerará hasta el 2% en el año 2026, gracias a la disminución de los efectos arancelarios y a las condiciones financieras más favorables. Esto proporciona una base sólida, aunque no espectacular, para las acciones de los países desarrollados. El contexto global también está mejorando; se espera que el crecimiento mundial vuelva a niveles normales para el año 2026. Esta normalización gradual apoya la idea de que el mercado desarrollado será estable y predecible.
Por el contrario, el motor de crecimiento en los mercados emergentes se basa en una importante brecha de crecimiento y en políticas favorables que favorecen su desarrollo.El margen de crecimiento de EM-DM seguirá siendo sólido, en el rango del 2.5%, en el año 2025.Es una ventaja estructural clave. Esto se traduce directamente en ganancias corporativas. Se espera que el crecimiento de las ganancias de las empresas en los mercados emergentes aumente un 17% este año. El catalizador para este aumento es el cambio en la política monetaria. A medida que las tasas de interés en Estados Unidos disminuyen y el dólar estadounidense se debilita, los bancos centrales de los mercados emergentes tienen más libertad para reducir las tasas de interés, sin que esto provoque un colapso del sistema monetario. Este alivio político, combinado con…Precios del petróleo reducidos.Es un factor importante para la región, ya que permite que los inversores se dirijan hacia oportunidades relacionadas con el consumo y la digitalización.
Impacto financiero y resiliencia sectorial
Los factores estructurales se convierten ahora en métricas financieras concretas, lo que nos permite determinar qué sectores de cada mercado se encuentran en la mejor posición para desarrollarse. En los mercados desarrollados, la situación financiera se basa en la calidad y el rendimiento de las inversiones. En el caso de Estados Unidos, se espera que el crecimiento aumente rápidamente.2% en el año 2026Esto fomenta ingresos estables, mientras que la resiliencia de la demanda del consumidor sirve como un respaldo contra las fluctuaciones en los precios. Este entorno es favorable para las empresas que tienen flujos de efectivo predecibles y una menor exposición a los shocks relacionados con las materias primas. Este es un importante beneficio para las acciones de los mercados desarrollados. El impacto financiero se manifiesta en una trayectoria de ingresos más estable, aunque menos volátil, en comparación con el crecimiento observado en los mercados emergentes.
En los mercados emergentes, el impacto financiero es más dinámico. El objetivo principal es estabilizar las márgenes de beneficio y ampliar el motor de crecimiento del mercado.El margen de crecimiento de EM-DM seguirá siendo robusto, en un 2.5%.Se espera que el crecimiento de las ganancias en los mercados emergentes aumente al 17%. Un factor clave para un mayor incremento de las ganancias es la posibilidad de estabilización de las márgenes de beneficio, especialmente en China. Este fenómeno no es tan relevante en los mercados desarrollados, donde las márgenes ya son más estables. La resiliencia del tema de los mercados emergentes se debe, por lo tanto, a la diversificación. Los desafíos estructurales de China se compensan con el crecimiento en India y América Latina, donde los países están menos expuestos a aranceles comerciales. Esta diversificación constituye un importante respaldo, como se puede ver en la reducción de las tensiones entre Estados Unidos y China, lo cual mejora las perspectivas para una amplia gama de activos en los mercados emergentes.
A nivel sectorial, la divergencia es evidente. En los mercados desarrollados, el foco se centra en la calidad y la estabilidad. En los mercados emergentes, la recuperación se extiende más allá de las tecnologías “duras”, hacia sectores como las tecnologías “blandas” y los crecimientos estructurales. La diferencia de rendimiento entre el índice de software de MSCI China y las acciones cotizadas en China ilustra este cambio: este último ha registrado un aumento del 17% hasta ahora. Este movimiento hacia sectores con alcance mundial y menos intensidad de capital, como los servicios de software e IT, diversifica el motor de crecimiento, alejándolo de las economías orientadas únicamente a las exportaciones. En resumen, el impacto financiero de la reevaluación de los mercados emergentes está siendo capturado por un conjunto más amplio de empresas y regiones, lo que hace que este tema sea más resiliente y menos vulnerable a los fracasos de un solo país.
Asignación estratégica y catalizadores para el futuro
La divergencia en las prestaciones de los activos en el año 2025 plantea una elección estratégica clara. Pero el camino a seguir depende de algunos factores críticos. Para los inversores que prefieren la estabilidad de los mercados desarrollados, el principal riesgo es un aumento en la fortaleza del dólar estadounidense. Un dólar más fuerte podría revertir las dinámicas recientes que han favorecido a los activos emergentes, lo que podría reducir su rendimiento general. Las pruebas demuestran que esta es una preocupación constante entre los inversores globales, quienes señalan que los activos en los mercados emergentes a menudo dependen demasiado de la dirección del dólar. Por lo tanto, lo importante para los inversores que prefieren los mercados desarrollados es monitorear la persistencia de la tendencia negativa del dólar y la resiliencia de la demanda interna en sus mercados principales.
Para quienes apostan por el crecimiento de los mercados emergentes, los factores que impulsan este crecimiento son más variados. Lo más importante es la continua efectividad de las medidas de estímulo en economías clave como China, donde los datos sugieren que las medidas implementadas ya están surtiendo efecto. En general, esto depende de si la brecha de crecimiento entre los mercados emergentes y los desarrollados persiste después de 2026. Se espera que el crecimiento mundial vuelva a niveles normales para el año 2026, lo cual respaldaría la teoría de los mercados emergentes. Pero cualquier desaceleración significativa podría poner en duda la posibilidad de una aceleración del crecimiento económico. El ritmo de adopción de la tecnología de IA en los sectores “difíciles” de los mercados emergentes también es un punto de atención. El aumento en los servicios de software e IT, como lo demuestra el incremento del 17% en MSCI China durante el primer trimestre, indica que se está avanzando hacia motores de crecimiento más duraderos. Si esta adopción se acelera, podría contribuir a una mayor estabilización de los márgenes de beneficios y ampliar la base de crecimiento más allá de los exportadores tradicionales de materias primas.
En resumen, la divergencia actual está respaldada por una serie de factores macroeconómicos positivos: el crecimiento mundial, la mejora en las políticas estadounidenses y el valor débil del dólar. Se espera que estos factores no cambien de repente. Sin embargo, la asignación estratégica debe ser dinámica. Los inversores deben estar atentos a la durabilidad de este crecimiento y a la resiliencia del mercado de tecnología. Al mismo tiempo, deben mantenerse alertas ante cualquier cambio en la trayectoria del dólar. El desempeño en 2025 fue impresionante, pero la sostenibilidad de ese movimiento dependerá de los factores que vayan surgiendo en el futuro.

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