Los 370 mil millones de dólares en inversión en IA por parte de las hyperscalers representan un riesgo; podría provocar la colapso de esa “burbuja”. Los fundamentos del mercado no están al nivel esperado.
La actual frenética actividad relacionada con la inteligencia artificial en el mercado no es tanto una evaluación racional de los flujos de efectivo futuros, sino más bien un caso clásico de psicología colectiva que se ha desviado de su curso normal. En su núcleo se encuentra una combinación poderosa de sesgos cognitivos: comportamiento de grupo, sesgo de recienteza y exceso de confianza en los cambios en las paradas tecnológicas. Todo esto está llevando a una divergencia peligrosa con respecto al valor fundamental de las empresas. Las pruebas indican que el mercado se ha centrado únicamente en un pequeño grupo de empresas de gran tamaño, lo que crea un ciclo autoexcitante de atención e inversión.
Se trata de un comportamiento de grupo en su forma más pura. Los inversores siguen a la multitud y optan por unos pocos nombres que son considerados dominantes.Meta, Amazon, Microsoft, Alphabet y OracleSe proyecta que el gasto total en capital de estas empresas aumentará en un 64% año tras año, hasta superar los 370 mil millones de dólares en el año 2025. Esta gran inversión en el futuro de la IA no se basa tanto en el análisis de cada empresa individualmente, sino más bien en evitar perderse la oportunidad de beneficiarse de las ventajas que ofrece este sector. La atención que el mercado presta a este grupo de empresas distorsiona la imagen general del mercado. Estas pocas empresas ahora dominan el rendimiento del índice S&P 500 y determinan las expectativas de crecimiento económico.
Esta exuberancia está motivada por el sesgo de recienteza, es decir, cuando el mercado le da un peso desproporcionado a los eventos más recientes y dramáticos. La introducción de…ChatGPT en diciembre de 2022Funcionó como un poderoso catalizador, deteniendo de raíz el doloroso mercado bajista y reavivando la euforia en el mercado. El resultado es que el mercado ha estado en una fase de burbuja durante un período prolongado, desde finales de 2021. Los inversores ven los avances inmediatos y visibles que trae consigo la tecnología de IA, y extrapolan eso hacia un futuro de alto crecimiento. Pero ignoran el patrón histórico, según el cual tales innovaciones visibles a menudo conducen a una sobreinversión y, eventualmente, a una corrección del mercado.
La situación actual refleja las características de las burbujas pasadas. El mercado de valores estadounidense ahora muestra los signos clásicos de un pico histórico en sus precios. La psicología de las personas es clara: creen que “esta vez es diferente”, tienen miedo de perder la oportunidad y están dispuestos a ignorar las métricas tradicionales de valoración. Esto no es solo especulación; se trata de una especie de manía comportamental en la que la exuberancia irracional del público impulsa los precios mucho más allá del valor intrínseco sostenible de las empresas.
La psicología del juego: la codicia, el miedo y la ilusión de control
La manía por la IA es un juego de alta peligrosidad, motivado por emociones poderosas y pensamientos distorsionados. Los inversores se encuentran en un ciclo en el que el deseo de obtener rendimientos excepcionales choca con el miedo profundo de perder las oportunidades adecuadas. Al mismo tiempo, se aferran a la ilusión de poder controlar un futuro impredecible. Esta es la psicología de una burbuja en sus etapas finales.

La distorsión fundamental radica en la confianza excesiva en el poder transformador de la IA, junto con un peligroso descuido hacia los patrones históricos. Como señala Jeremy Grantham, el mercado bursátil estadounidense ha estado en una situación…Burbuja de dos desviaciones estándarDurante años, la historia nos ha enseñado que, en los mercados de valores desarrollados, tales burbujas siempre terminan estallando y retrocediendo hacia sus tendencias preexistentes. El patrón es constante: desde el colapso de 1929 hasta la quiebra de las empresas relacionadas con las tecnologías de la información. Sin embargo, el mercado cree que esta vez será diferente. Esta creencia se basa en la naturaleza impresionante y asombrosa de la inteligencia artificial. Se trata de un clásico ejemplo de sobreconfianza, donde la magnitud de la innovación hace que los participantes no vean la corrección inevitable que tiene lugar en el mercado.
Este exceso de confianza genera una dinámica de búsqueda de rendimiento, que se está extendiendo más allá del mercado de acciones hacia los sectores financieros estructurados. A medida que la demanda de ingresos aumenta, los inversores tienden a optar por productos más complejos y de mayor riesgo. La misma actitud irracional que se observa en el mercado de acciones tecnológicas se repite aquí. La búsqueda de rendimiento se intensifica, y los inversores buscan lugares más bajos en la estructura de capital para obtener mayores beneficios. Esto refleja el comportamiento del mercado de acciones: la búsqueda de rendimiento lleva a una concentración en un pequeño número de empresas consideradas “ganadoras”, ignorando así los riesgos más amplios.
Quizás la trampa psicológica más insidiosa sea la ilusión de control que se crea a través de intrincados entramados de participaciones y asociaciones. Los acuerdos son realmente complicados de entender.OpenAI posee una participación del 10% en AMD.Nvidia invierte 100 mil millones de dólares en OpenAI. Además, las ingresos de Microsoft están estrechamente vinculados con los de Nvidia. Estas relaciones mutuamente beneficiosas y estratégicas crean una situación en la que el valor de una empresa está íntimamente ligado al éxito de otras empresas. En realidad, esto difumina las líneas entre los ingresos y las acciones, ocultando posibles conflictos y sobrevaluaciones. Parece ser un ecosistema bien organizado, pero en realidad es una red compleja donde el valor de una empresa está indisolublemente ligado al éxito de otras empresas, lo que aumenta el riesgo sistémico.
En resumen, estos sesgos cognitivos distorsionan la evaluación de los riesgos. El miedo a perder algo impulsa a las personas a concentrarse en lo que está más cerca de ellas; la codicia por obtener rendimientos elevados lleva a los inversores a descender por la curva de riesgo. Además, la ilusión de control a través de alianzas oculta la verdadera fragilidad de la situación. Como han advertido los principales líderes del sector, el entorno actual es propicio para el sobreinvertir y las pérdidas. Lo importante aquí no es el análisis racional; sino la creencia colectiva de que una nueva era dorada está a la vuelta de la esquina. Pero esa creencia parece ser, con toda probabilidad, errónea.
Desconexión en la evaluación y el camino hacia la corrección
Los precios actuales del mercado en relación con la tecnología de IA son una clara desviación con respecto a lo que ha ocurrido en el pasado. El mercado de valores de los Estados Unidos ha estado en una situación similar.Burbuja de dos desviaciones estándarDurante años, se produjo una situación en la que los precios se desviaron considerablemente de su tendencia real a largo plazo. La regla establecida por la historia es clara: en los grandes mercados de valores desarrollados, tales burbujas siempre terminan colapsando y volviendo al patrón preexistente. Este patrón se reprodujo en 1929, 1972 y 2000. La situación actual difiere solo en que el doloroso mercado bajista de 2022 fue interrumpido abruptamente con la introducción de ChatGPT en diciembre de 2022. Esto reavivó la euforia y detuvo la corrección del mercado. Ahora, el mercado considera a la IA como un cambio revolucionario en la forma de hacer negocios. Pero las pruebas sugieren que es más probable que ocurra lo mismo que en el pasado: una gran innovación que conduce a una gran burbuja, seguida de un sobreinversión, y finalmente a una grave caída del mercado.
Esta desconexión se ve de manera más evidente en la sensibilidad de los precios de las acciones frente a los planes de gasto de las grandes empresas tecnológicas. El gasto total en capital de las principales empresas de alojamiento de datos es…Meta, Amazon, Microsoft, Alphabet y OracleSe proyecta que esta cifra aumentará en un 64% año tras año, hasta superar los 370 mil millones de dólares en el año 2025. El mercado reacciona ante estos anuncios como si fueran garantías de crecimiento de ingresos y ganancias en el corto plazo. Se trata de un caso típico de sesgo de actualidad y sobrereacción por parte de los inversores. Estos extrapolan lo visible, es decir, la expansión masiva de la empresa, a una serie interminable de ganancias futuras. Al mismo tiempo, subestiman los riesgos a largo plazo, los costos de integración y el potencial de disminución de los rendimientos. Esto genera una valoración frágil de la empresa, basada más en sentimientos a corto plazo que en fundamentos duraderos.
El camino hacia la corrección podría ser desencadenado por un cambio en esta dinámica de comportamiento. La misma psicología que impulsa la concentración en los mercados de acciones también se está extendiendo al sector del crédito privado. Mientras los inversores buscan rendimientos en un entorno de bajas tasas, esa misma irracionalidad los lleva a optar por deudas privadas más riesgosas. Esto refleja el comportamiento del mercado de acciones: la búsqueda de rendimientos lleva a una exposición excesiva a algunas empresas específicas. El riesgo es similar en el sector del crédito privado: los mismos patrones de comportamiento, como la búsqueda de rendimientos y la ignorancia del riesgo, pueden llevar a una ola de incumplimientos y pérdidas de capital. Esto no solo causaría daños directos en ese segmento del mercado, sino que también podría afectar a otros mercados financieros, actúando como un catalizador para la desaceleración del mercado en su conjunto.
En resumen, la valoración del mercado no se basa en una evaluación realista del impacto económico a largo plazo de la IA. Se trata, más bien, de una apuesta colectiva por un futuro casi perfecto y de alto crecimiento, ignorando así los patrones históricos en los que las innovaciones visibles conllevan inversiones excesivas y, finalmente, una corrección. Esa corrección podría surgir de una simple redefinición de las expectativas, provocada por una conversión de ingresos más lenta de lo esperado debido al gasto inversivo masivo, o por un evento financiero grave como el colapso de un crédito privado. En cualquier caso, los mecanismos comportamentales que nos han llevado a esta situación: la mentalidad de grupo, el sesgo de la reciente información y la ilusión de control, son los mismos que probablemente impulserán este proceso doloroso de desacoplamiento.
Catalizadores y barreras para el inversor conductual
Para el inversor disciplinado, la locura de la tecnología AI constituye un marco claro para la acción. Lo importante es estar atento a los eventos específicos que puedan confirmar o cuestionar la teoría de la burbuja. Estos eventos pueden servir como contramedidas contra las fluctuaciones emocionales del grupo de inversores. El principal catalizador de una corrección probablemente será un cambio en la psicología subyacente de la “exuberancia irracional”, provocado por un evento concreto que obligue a reevaluar las expectativas de flujo de caja futuro.
La señal más clara para que se monitoree es la divergencia persistente entre los enormes gastos de capital anunciados y el crecimiento de los ingresos y ganancias que se registra posteriormente. El mercado considera que la IA es una opción ideal para el futuro, con un alto potencial de crecimiento. Pero la historia demuestra que las grandes innovaciones a menudo llevan a un exceso de inversión antes de que ocurra algún tipo de corrección. Los datos indican que estamos en una situación crítica.Se proyecta que el total de los gastos de capital de las hyperscalers aumentará en un 64% año tras año, hasta superar los 370 mil millones de dólares en el año 2025.La verdadera prueba será si este gasto se traduce en un crecimiento correspondiente de las ganancias. Si el aumento de ingresos y beneficios no logra mantenerse al ritmo del aumento en los gastos de capital, eso indicará el inicio de una situación dolorosa para los inversores. Esta divergencia sería la primera señal de que “esta vez es diferente”. Esto obligará a los inversores a enfrentarse a los riesgos a largo plazo y a los costos de integración que actualmente se ignoran.
Los asignadores institucionales ya están señalando este riesgo. Sus perspectivas anuales, aunque a menudo vagas, siempre destacan ese riesgo.Selección y diversificaciónEstos son los temas clave. Se trata de una respuesta directa, aunque cautelosa, al riesgo relacionado con las burbujas. Sin embargo, los flujos reales de su cartera de inversiones serán la verdadera prueba de su convicción. ¿Están simplemente haciendo promesas vacías en nombre del precaución, o están realmente rebalanceando sus inversiones para alejarse de las empresas de nivel supercrítico y dirigirse hacia áreas más diversificadas o fundamentalmente subvaluadas? Observar un cambio mensurable en el capital institucional, que se dirija desde las empresas de nivel supercrítico hacia áreas más diversificadas o subvaluadas, sería una señal importante de advertencia de que el “rebaño” comienza a romper sus esquemas habituales.
Por último, es necesario monitorear la psicología de esa “exuberancia irracional”. Como señaló Alan Greenspan, este estado refleja una visión optimista injustificada sobre las condiciones económicas futuras. El catalizador para un cambio en esta psicología podría ser una serie de informes desalentadores provenientes de los líderes de las empresas tecnológicas, una desaceleración en el ritmo de anuncios relacionados con gastos de capital, o incluso un evento financiero negativo como una crisis en el sector del crédito privado. Estos eventos servirían como un recordatorio de la realidad, obligando a los inversores a actualizar sus expectativas sobre los flujos de efectivo futuros. Hasta que ocurra ese catalizador, el comportamiento del mercado seguirá basado en la creencia colectiva de que una nueva era dorada está a la vuelta de la esquina… una creencia que, según la historia, es casi seguramente errónea.

Comentarios
Aún no hay comentarios