Ventas de nuevos hogares en los EE. UU. y el sector de materiales de construcción: Cómo enfrentar los riesgos en un mercado inmobiliario en constante cambio

Generado por agente de IAAinvest Macro NewsRevisado porAInvest News Editorial Team
lunes, 19 de enero de 2026, 12:25 am ET3 min de lectura

El mercado inmobiliario en los Estados Unidos, a finales de 2025, se encuentra en una encrucijada. Mientras que en agosto de 2025 las ventas de nuevos hogares aumentaron a una tasa anual ajustada estacionalmente de 800,000 unidades, lo cual representa un incremento del 20.5% con respecto a julio y un aumento del 15.4% en comparación con agosto de 2024, la tendencia general indica que el mercado está en declive. Los niveles de inventario siguen siendo elevados: hay suficientes viviendas para vender durante 7.4 meses. Además, persisten los problemas de asequibilidad, a pesar de una disminución moderada en los precios. En el sector de materiales de construcción, este entorno implica una compleja interacción entre presiones de demanda, volatilidad de costos y riesgos estructurales. Estos factores deben ser analizados cuidadosamente por los inversores.

Dinámica del mercado de viviendas: una historia de contradicciones

La resiliencia del mercado de viviendas está cada vez más en desacuerdo con su fragilidad. Por un lado, las ventas de nuevas viviendas han superado las expectativas, gracias a medidas que han favorecido la accesibilidad financiera y a una ligera disminución en los tipos de interés sobre los préstamos hipotecarios. Por otro lado, las obras de construcción han retrocedido; según los datos de agosto de 2025, el número total de unidades construidas ha disminuido un 8.5%, hasta llegar a 1.31 millones de unidades. Esta discrepancia entre las ventas y la actividad de construcción destaca un riesgo importante: la capacidad del sector para mantener la demanda sin un aumento correspondiente en la oferta.

La confianza de los constructores, aunque se mantiene estable en 32 en septiembre de 2025, está sujeta a aumentos en los costos de insumos. Por ejemplo, los precios del madera han aumentado un 26% en comparación con el año anterior. Además, los aranceles sobre acero y aluminio han llevado los costos de los materiales a niveles récord en 40 años. Estas presiones reducen los márgenes de ganancia; ahora, el precio promedio de los paquetes de materiales para la construcción es de 38,000 dólares, frente a 30,000 dólares en 2024. La escasez de mano de obra también agrava aún más la situación, ya que los salarios en la construcción han aumentado un 28% desde 2020. El resultado es un mercado donde la asequibilidad sigue siendo un obstáculo, incluso mientras los constructores y compradores se adaptan a una nueva realidad.

Riesgos específicos de cada sector: Aranceles, inflación y brechas estructurales

El sector de los materiales de construcción está expuesto, de forma especial, a riesgos relacionados con las condiciones macroeconómicas y las políticas gubernamentales. Las tarifas sobre el acero y el aluminio, que actualmente alcanzan el 25-30%, han creado un entorno de costos impredecible e insoportable. Para las empresas que operan con márgenes muy reducidos, estas tarifas aumentan el riesgo de que sus márgenes disminuyan, especialmente para aquellas que no tienen la capacidad de absorber o transferir estos costos.

A esto se suman los cuellos de botella en la cadena de suministro y los desequilibrios en los inventarios. La Oficina del Censo de los Estados Unidos informa que en agosto de 2025, había 124,000 viviendas listas para la venta. Este número es cuatro veces mayor que el mínimo registrado en 2022. Por otro lado, las obras de construcción no han logrado mantener el ritmo de la demanda. Esta falta de coherencia entre los inventarios y las actividades de construcción crea una situación volátil para los proveedores de materiales, quienes enfrentan la dificultad de manejar existencias excesivas y de gestionar plazos de ejecución de proyectos que se retrasan.

Además, la exposición de este sector a la escasez de mano de obra es una preocupación cada vez mayor. Solo en el año 2026 se necesitarán 499,000 trabajadores para la construcción. Por lo tanto, es probable que los retrasos en la finalización de los proyectos continúen. Esto no solo afecta los flujos de efectivo de los constructores, sino que también aumenta el riesgo de abandono de los proyectos, ya que los desarrolladores reevaluan su viabilidad financiera. Para las empresas de materiales de construcción, esto significa una mayor probabilidad de que los pedidos no se cumplan y que los ciclos de pago se alarguen.

Reasignación táctica de activos: Equilibrar la exposición y las oportunidades

Los inversores deben adoptar un enfoque meticuloso en la asignación de activos en este entorno. El desempeño del sector de materiales de construcción en el tercer trimestre de 2025, marcado por una intensa actividad de fusiones y adquisiciones y por un rendimiento superior a los índices bursátiles, indica cierta resiliencia. Sin embargo, esto no debe ocultar los riesgos subyacentes. Empresas que cotizan en bolsa, como…Lennar (LEN)Y…D.R. Horton (DHI)Han mostrado volúmenes de transacciones sólidos, pero su valoración bursátil sigue siendo sensible a las fluctuaciones de los tipos de interés y a las tendencias relacionadas con la asequibilidad de la vivienda.

Una estrategia de reasignación táctica debería dar prioridad a las empresas que cuenten con balances financieros sólidos y cadenas de suministro diversificadas. Por ejemplo, las empresas que utilizan herramientas digitales para optimizar sus procesos de adquisiciones y reducir su exposición a las tarifas arancelarias…Masco (MAS)Y…BASF (BASFY)Tienen una mejor posición para enfrentarse a las fluctuaciones del mercado. Además, las empresas que cuentan con capacidad de integración vertical o de obtención de materiales a nivel nacional, como…Cemex (CX)Puede ofrecer una protección contra las interrupciones en la cadena de suministro mundial.

Por el contrario, los inversores deben tener cuidado con las empresas más pequeñas y especializadas que no cuentan con la flexibilidad necesaria para soportar shocks de costos. Estas empresas son más vulnerables a la reducción de las márgenes de beneficio y a los retrasos en la ejecución de sus proyectos, especialmente en un mercado donde los contratos con precios fijos son comunes.

El camino a seguir: Innovación y adaptación

La situación a largo plazo del sector de los materiales de construcción depende de su capacidad para adaptarse a los cambios estructurales en el mercado. El aumento de proyectos de construcción e infraestructura que utilizan tecnologías de IA, como centros de datos e infraestructuras energéticas, representa una oportunidad para que las empresas diversifiquen sus actividades más allá de los mercados residenciales tradicionales. Sin embargo, esta transición requiere inversiones de capital significativas y un re posicionamiento estratégico por parte de las empresas.

Por ahora, el sector sigue en una situación de espera, con los inversores tratando de equilibrar el optimismo sobre posibles reducciones en las tasas de la Reserva Federal con la realidad de la inflación persistente y los desafíos relacionados con la asequibilidad de los productos. Lo importante es concentrarse en aquellas empresas que puedan manejar esta dualidad: aquellas que pueden controlar la volatilidad de los costos, al mismo tiempo que aprovechan la creciente demanda en los sectores de alto crecimiento.

En resumen, la tendencia a la debilidad del mercado inmobiliario en los Estados Unidos y el perfil de riesgo del sector de materiales de construcción requieren un enfoque disciplinado y orientado al futuro. Al dar prioridad a la resiliencia, la diversificación y la innovación, los inversores pueden preparar sus carteras para superar las turbulencias a corto plazo, al mismo tiempo que aprovechan las oportunidades a largo plazo.

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