La historia indica que los pánico derivados de la guerra desaparecen con el tiempo… Pero esta vez puede ser diferente.
Mirando hacia atrás, a los shocks geopolíticos de las últimas tres décadas, se puede observar un patrón que se ha confirmado repetidamente: una vez que estalla un conflicto militar, los mercados suelen tocar fondo y luego recuperarse.
La referencia más inmediata es la “Operación Midnight Hammer” del junio de 2025. Después de que Israel atacó al Irán el 13 de junio, el S&P 500 cayó un 1.1%, el Dow Jones bajó un 1.8%, y los precios del petróleo aumentaron un 7.3%. Sin embargo, cuando se consideró que las represalias del Irán eran “simbolísticas”, los mercados comenzaron a recuperarse completamente para el 23 de junio: el Dow Jones aumentó un 0.89%, y los precios del petróleo descendieron por debajo de los niveles previos al ataque.
La Guerra del Golfo de 1991 también cuenta una historia similar. Después de que Irak invadió Kuwait en agosto de 1990, los precios del petróleo se duplicaron y el índice S&P 500 cayó un 18%. Sin embargo, el 17 de enero de 1991, día en que comenzaron los ataques aéreos de la “Operación Tormenta del Desierto”, los precios del petróleo cayeron un 33% – uno de los mayores descensos en un solo día de toda la historia. Mientras tanto, el índice S&P 500 aumentó un 3.7%. En las cuatro semanas siguientes, el índice Dow Jones subió un 17%, y el índice S&P 500 ganó más del 30% durante todo el año.
La guerra en Irak en 2003 siguió el mismo patrón: el S&P 500 cayó un 14% antes de la invasión, pero logró recuperarse un 8% en solo una semana después del inicio de la guerra.
Esta vez, puede que sea diferente.
Sin embargo, aplicar mecánicamente modelos históricos puede ser peligroso. Este episodio difiere fundamentalmente de los conflictos del Medio Oriente anteriores.
En primer lugar, la escala de este ataque es sin precedentes. No se trata de una huelga breve de 25 minutos, sino de una campaña militar planificada que durará varios días o incluso semanas. Los objetivos incluyen no solo las instalaciones nucleares, sino también la élite política y el complejo militar-industrial de Irán.
En segundo lugar, la respuesta de Irán parece ser más firme que antes. Ya no se trata de un ataque “para salvar la cara”, como el lanzamiento de diez misiles contra una base estadounidense en Catar en junio de 2025. En cambio, se trata de ataques coordinados contra instalaciones de Israel y Estados Unidos en cinco países diferentes. Además, Irán ha declarado públicamente que no tiene líneas rojas en cuanto a las acciones militares.
En tercer lugar, el estrecho de Ormoz enfrenta una verdadera amenaza. Aproximadamente 13 millones de barriles de petróleo crudo al día y el 22% del comercio mundial de GNL pasan por este estrecho. Si este estrecho se bloquea, las capacidades alternativas de transporte se vuelven extremadamente limitadas. Solo Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos poseen rutas de desvío parciales para el transporte de petróleo y GNL.
En cuarto lugar, los objetivos de los Estados Unidos podrían haber cambiado de “desnuclearización” a “cambio de régimen”. Esto indica que el conflicto podría no terminar en unos días, como ocurrió en junio de 2025.
La duración y la intensidad de la volatilidad del mercado dependerán de dos factores clave: si el Estrecho de Ormuz permanecerá abierto, y si el conflicto se reducirá en los próximos días.
Según la información actual, se pueden identificar tres escenarios posibles. Cada uno de ellos implica una trayectoria de mercado diferente.
Escenario uno: Huelgas a corto plazo, seguidas de una reducción de la tensión. Trump optará por una salida rápida en los dos o tres días siguientes. El Irán, gravemente debilitado militarmente, se verá obligado a negociar.
Escenario dos: Un conflicto de intensidad media que durará de 3 a 5 semanas. Estados Unidos e Israel continuarán atacando los activos militares iraníes, evitando así una invasión en gran escala. El estrecho de Ormuz experimentará interrupciones ocasionales en su funcionamiento. En este escenario, el precio del crudo de Brent podría subir a entre 90 y 100 dólares por barril. Las bancos centrales podrían verse obligadas a posponer las reducciones de tipos de interés.
Escenario tres: Guerra a gran escala en la región. Irán bloquea completamente el Estrecho de Ormuz y continúa atacando la infraestructura petrolera del Golfo. Fuerzas aliadas se involucran en el conflicto, y las hostilidades se prolongan durante meses, causando graves turbulencias en el mercado mundial.
Para los inversores comunes, la lección principal de la historia es clara: el pánico geopolítico casi siempre está sobrepreciado. En casi todas las crisis en el Medio Oriente durante los últimos 30 años, las ventas desesperadas finalmente crearon oportunidades para aquellos que son capaces de actuar con disciplina. Pero ese patrón solo se aplica si los conflictos pueden ser controlados… Y esta vez, parece que el control es mucho más difícil que antes.
La verdadera prueba del mercado apenas ha comenzado.



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