¿Por qué las acciones con los dividendos más altos suelen ser también las más riesgosas?

Generado por agente de IAWesley ParkRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 16 de enero de 2026, 12:58 pm ET6 min de lectura

El principio fundamental para cualquier inversor disciplinado es sencillo: un rendimiento por dividendos excepcionalmente alto suele ser una señal de alerta, no una oportunidad. Esto se debe a que el precio de las acciones y el rendimiento por dividendos se mueven en direcciones opuestas. Cuando el valor de una acción disminuye, su rendimiento por dividendos también aumenta. Un pago de dividendos demasiado alto puede ser simplemente el resultado de que la acción haya perdido mucho de su valor, lo que indica que existen problemas más graves que podrían amenazar la sostenibilidad del rendimiento por dividendos.

Esta dinámica se ilustra claramente en el caso de Walgreens Boots Alliance. En su momento, esta cadena de farmacias era miembro del grupo S&P 500 Dividend Aristocrats. Sin embargo, a principios de 2024, se vio obligada a reducir sus dividendos. Para enero de 2025, su rendimiento pasó a ser de un tentador 8.7%. Al día siguiente, suspendió completamente los dividendos. Desde entonces, la empresa pasó a ser una empresa privada. Este es un ejemplo de cómo el seguir buscando rendimientos sin comprender los problemas subyacentes puede ser peligroso.

Hoy en día, las acciones del S&P 500 que ofrecen los mayores rendimientos presentan un problema similar. Las tres principales empresas de este grupo, LyondellBasell Industries, Alexandria Real Estate Equities y Conagra Brands, tienen unos rendimientos superiores al 8%. Sin embargo, cada una de estas empresas ha caído en esta categoría de rendimientos elevados únicamente porque sus precios de acción han sufrido una fuerte presión. El rendimiento en sí es solo un síntoma, no una solución. Para el inversor de valor, la pregunta crucial siempre es: ¿por qué? En estos casos, la respuesta indica la necesidad de tener una actitud resistente y de analizar detalladamente la situación.

Estudios de caso sobre situaciones de desastre/aflición

Los altos rendimientos de estas tres acciones no son algo aleatorio. Son el resultado directo de presiones comerciales y financieras específicas, que a menudo son muy severas. Para el inversor que busca valor real, este rendimiento es una señal de alerta que indica la necesidad de analizar más a fondo las condiciones económicas subyacentes.

Tomemos a LyondellBasell Industries. La empresa…

Es una señal clara de problemas. El informe de resultados del tercer trimestre de la empresa fue un claro indicio de dificultades, ya que la gerencia citó como motivo de los problemas el entorno de mercado desfavorable. Los resultados fueron muy negativos: incluso excluyendo los gastos extraordinarios, las ganancias siguieron disminuyendo en un 47% en comparación con el año anterior. En los nueve meses de 2025, las ganancias cayeron casi un 64%. La empresa ya ha anunciado gastos extraordinarios que suman 3.78 dólares por acción, lo que hace que los resultados financieros sean negativos. Dado que el cuarto trimestre suele ser un período difícil para la empresa, se espera que haya aún más malas noticias. Este tipo de presiones financieras hace que la sostenibilidad de los dividendos sea una cuestión importante.

Alexandria Real Estate Equities presenta una historia diferente, pero igualmente reveladora. Su rendimiento del 8.6% es en parte un indicador de retraso en el crecimiento de la empresa. El consejo de administración de la empresa…

Se trata de una medida drástica para reforzar el balance financiero de la empresa. Aunque el nuevo importe pagado sigue siendo interesante, la reducción en los rendimientos representa, en realidad, una reconocimiento del grado de estrés que enfrenta la empresa. El cálculo de los rendimientos de algunos servicios puede aún no reflejar este cambio reciente, lo que crea una desconexión temporal que puede engañar a los inversores. Esta acción destaca la necesidad de preservar los capitales en lugar de priorizar las retribuciones a los accionistas.

Por su parte, Conagra Brands se encuentra en una situación difícil debido al entorno consumidor actual.

Está impulsada por un precio de las acciones que ha caído significativamente. Además, la rentabilidad de la propia empresa está bajo presión. La empresa no ha registrado ganancias en el primer semestre del año fiscal 2026. Más aún, su ratio de distribución de beneficios es del 78.7%, lo cual es alto para una empresa dedicada a productos de consumo. Esto significa que hay poco margen para errores si los resultados financieros siguen empeorando. El dividendo se ha mantenido, pero el alto ratio de distribución de beneficios implica que la empresa devuelve una gran parte de sus ganancias, dejando menos recursos para reinvertir o para enfrentar situaciones de crisis.

En todos los casos, la alta rentabilidad es un síntoma de que la empresa se encuentra en una situación difícil. El inversor debe preguntarse no solo “¿cuál es la rentabilidad?”, sino también “¿qué está haciendo la empresa para obtenerla?”. Las respuestas indican que las ganancias son bajas, que hay cortes estratégicos en los gastos, o que existen presiones cíclicas… Todo esto amenaza la sostenibilidad a largo plazo del rendimiento obtenido por la empresa.

El marco de trabajo del inversor de valor

Para el inversor disciplinado, la alta rentabilidad no es más que un punto de partida, no el destino final. El verdadero trabajo comienza con la aplicación de los principios clásicos de valoración: evaluar el valor intrínseco de las empresas, identificar ventajas competitivas duraderas y garantizar un margen de seguridad suficiente. El Índice de Aristócratas de Dividendos de Alta Rentabilidad de S&P constituye un buen punto de referencia en este sentido. No se trata de una lista de las empresas con las mayores rentabilidades, sino más bien de un filtro para seleccionar aquellas empresas que han incrementado sus dividendos durante al menos 25 años consecutivos. Esta historia indica que dichas empresas tienen un historial de crecimiento de ingresos y una buena gestión del capital, lo cual son requisitos previos para un pago de dividendos sostenible.

Las acciones que hemos analizado –LyondellBasell, Alexandria Real Estate y Conagra– no cumplen con este criterio de calidad. Su situación financiera es muy precaria. Un alto rendimiento por dividendos no tiene sentido si no se ve respaldado por flujos de efectivo sólidos y previsibles, provenientes de una posición competitiva fuerte. Por ejemplo, en el caso de Conagra…

Está en una posición ventajosa en su sector, pero si la demanda del consumidor disminuye aún más, quedará con poco margen de maniobra. Esto no es señal de que se trate de una empresa “fortaleza”, sino de que la empresa devuelve una gran parte de sus ganancias, lo cual limita su capacidad para reinvertir o superar una crisis económica.

El margen de seguridad, un elemento fundamental en la inversión de valor, también está ausente. Este concepto fue desarrollado por Ben Graham y perfeccionado por Warren Buffett. Significa comprar una empresa por un precio inferior a su valor intrínseco, con el fin de poder soportar los errores y las incertidumbres. Cuando el precio de una acción cae drásticamente, como ocurre con Conagra, el rendimiento puede parecer atractivo. Pero si la situación de la empresa empeora, el valor intrínseco también disminuye más rápidamente. El precio pagado puede no representar realmente un margen de seguridad; simplemente es un reflejo de una situación que no es real.

En la práctica, este marco de análisis implica mirar más allá del rendimiento nominal de la empresa. Significa preguntarse si la empresa posee una ventaja competitiva duradera que pueda proteger sus flujos de caja a largo plazo. También implica analizar la relación entre el ratio de pagos y la estabilidad de los resultados financieros, así como las dinámicas del sector en el que opera la empresa. Además, implica tener paciencia, esperar por un precio que ofrezca una verdadera garantía de seguridad, y no simplemente un alto rendimiento que pueda ser una trampa para quienes no estén atentos.

Catalizadores y riesgos que hay que tener en cuenta

Para el inversor que busca valor real, la alta rentabilidad no es más que un síntoma. Lo verdaderamente importante es identificar los eventos y las métricas específicas que determinarán si la empresa puede recuperarse o si el problema es estructural. El camino a seguir para cada una de estas acciones depende de diferentes factores y conlleva riesgos únicos.

Para LyondellBasell Industries, el principal factor que impulsa su desarrollo es su propia performance financiera. La empresa…

Es un resultado directo de sus bajas ganancias. Los beneficios durante los nueve meses de 2025 han disminuido casi un 64%. La clave para validar o refutar esta tesis sobre el riesgo radica en la capacidad de la empresa para enfrentarse a este entorno de mercado difícil. Los inversores deben estar atentos a cualquier mejoría en los resultados trimestrales, y, lo más importante, a las directrices de la administración para el año 2025. Cualquier señal de estabilización o una clara ruta hacia un cambio positivo en la situación operativa sería una buena noticia. Por el contrario, si se registra otro trimestre con pérdidas significativas o más eliminaciones de activos, eso confirmaría una perspectiva negativa y probablemente afectaría la sostenibilidad de los dividendos.

Alexandria Real Estate Equities ofrece una dinámica diferente.

Fue una medida estratégica para fortalecer el balance general de la empresa. Pero el riesgo principal radica en el impacto que esto pueda tener en la percepción de los inversores y en la capacidad de la empresa para mantener un pago estable. El alto rendimiento es, en parte, un indicador tardío, ya que algunos servicios aún no reflejan los efectos del recorte. La medida crítica aquí no es el rendimiento en sí, sino la capacidad de la empresa para llevar a cabo su estrategia de preservación de capital. El riesgo es que este recorte, aunque prudente, indique desafíos más profundos en el sector inmobiliario de las ciencias de la vida, lo cual podría afectar los niveles de ocupación y el crecimiento de los ingresos por alquiler. El camino hacia un rendimiento normalizado dependerá de la capacidad de Alexandria para demostrar que su reducción en los pagos es sostenible y que la situación financiera de la empresa se está estabilizando.

Conagra Brands se enfrenta al desafío operativo más inmediato.

Está respaldado por una alta tasa de retorno sobre las inversiones, del 78.7%. Esto significa que hay pocas posibilidades de errores. La necesidad urgente es lograr una mayor rentabilidad y mejorar la eficiencia operativa de la empresa. La empresa no ha registrado ganancias en el primer semestre del año fiscal 2026, lo cual es un claro indicio de problemas. El factor que podría impulsar un cambio positivo sería un repunte sostenido en los resultados financieros, gracias a una buena gestión de costos y a una recuperación en la demanda de sus productos por parte de los consumidores. El riesgo es que una tasa de retorno tan alta obligue a la empresa a elegir entre mantener los dividendos o invertir en sus marcas y cadena de suministro. Esto podría socavar su posición competitiva a largo plazo.

En cada caso, la alta rentabilidad es una distracción de lo que realmente importa: el monitoreo de los aspectos fundamentales del negocio. Para el inversor disciplinado, la medida de seguridad no se encuentra en la rentabilidad, sino en la capacidad de la empresa para superar las dificultades y salir adelante.

El veredicto del inversor que valora las empresas por su valor real

El análisis de estas acciones con altos rendimientos lleva a una conclusión clara y definitiva. Para el inversor disciplinado, perseguir los rendimientos más altos es una trampa. Estas acciones no cumplen con la prueba más fundamental para evaluar su valor: el margen de seguridad. Sus altos rendimientos no son resultado del aumento de los flujos de efectivo o de un precio razonable para una empresa de calidad. Por el contrario, son consecuencia directa de la caída de los precios de las acciones, debido a la deterioración de los fundamentos de la empresa. El rendimiento es solo un síntoma; la verdadera enfermedad radica en la situación financiera de la empresa.

Una verdadera oportunidad de valor requiere que la empresa tenga ventajas competitivas duraderas y la capacidad de aumentar sus ganancias a lo largo del tiempo. Las acciones de las empresas que hemos analizado –LyondellBasell, Alexandria Real Estate y Conagra– carecen de esta característica esencial. Estas empresas se encuentran en situaciones de declive cíclico, enfrentan desafíos estratégicos o operan en un entorno consumidor difícil. Sus altos ratios de pagos de dividendos y los recientes recortes en los dividendos indican que la gestión prioriza la preservación del capital en lugar del crecimiento. Este es un paso necesario, pero temporal, que no crea una margen de seguridad. La margen de seguridad se encuentra en la capacidad de la empresa para generar ganancias, no en la rentabilidad que ofrece cuando el precio del activo está bajo.

Por lo tanto, la mejor opción es evitar estas acciones en particular. Estas acciones representan una búsqueda de rendimiento en empresas en dificultades, y no una inversión de valor. La historia de Walgreens es un claro ejemplo de ello: un alto rendimiento puede ser la etapa final antes de que se reduzca o suspenda completamente los dividendos. Para el inversor de valor, el objetivo no es comprar las acciones con el mayor rendimiento posible, sino adquirir una empresa a un precio que le ofrezca suficiente margen de seguridad y una desventaja significativa con respecto al valor intrínseco, para poder superar las incertidumbres. Estas acciones no ofrecen ni uno ni otro. El margen de seguridad está ausente, y el riesgo de pérdida de capital permanente es demasiado alto.

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Wesley Park

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