La Gran Discreción: Cómo los tipos de bancos enfrentan las dificultades del año 2026
La excelente performance del sector financiero en 2025 fue el resultado de factores positivos, pero también de una clara divergencia entre los diferentes segmentos del mercado. Aunque el sector financiero de S&P lideró a todos los demás en el último trimestre, sus ganancias se debieron a múltiples factores de expansión y a un cambio decisivo en las regulaciones, no a un aumento uniforme de los ingresos. El resultado fue un mercado dividido en dos grupos: los bancos más grandes se destacaron entre los demás, lo que sentó las bases para un año 2026 más difícil.
El marco general era indudablemente propicio. El ciclo de reducción de tasas de la Reserva Federal, que incluía tres descuentos de tasas, ofreció un impulso para la rentabilidad bancaria y los precios de las acciones. Esto ayudó a que las acciones del sector crecieran un 13% a principios de enero, un desempeño sólido que no obstante quedó por debajo del 16% ganancia de la cartera de mercado. Lo que fue más significativo fue el sobresaturamiento de los mayores bancos. Las acciones de los seis mayores bancos superaron la S&P 500 para el año, con el KBW Nasdaq Bank Index subiendo un 29% en comparación con el 17% de la S&P 500. No era solo un recorte de la ganancia del sector; era una concentración de ganancias entre los gigantes.
Otro factor clave fue el cambio en las políticas regulatorias. La regulación bancaria en los Estados Unidos experimentó un cambio decisivo en el año 2025: se pasó a abrazar los activos digitales y se prestó más atención al riesgo financiero. Esto creó un entorno de operaciones más favorable, especialmente para los bancos globales que cuentan con los recursos y la experiencia necesarios para enfrentarse a nuevos desafíos, como los stablecoins. Este cambio en el tono y la dirección de las políticas regulatorias eliminó una importante presión, lo que mejoró el sentimiento de los inversores y las cotizaciones de las empresas.
Esta combinación de vientos dominantes micro y regulatorios impulsó una dramática bifurcación de desempeños. Los mayores desempeñadores fueron los bancos de inversión y grandes jugadores globales.Citigroup aumentó en un 71.1%, mientras que Goldman Sachs ganó un 58.4%.es el año, impulsada por una reanudación de las tarifas de inversión y volumen de negociación. En contraste, los perdedores fueron principalmente los bancos regionales, más dependientes de la concesión de créditos tradicionales. Los peores desempeños en el índice de bancos de KBW vieron ganancias de tan solo el 3,6% al 10,9%. Este contraste marcado destaca una bifurcación fundamental en la actitud del mercado, en donde los modelos dirigidos a la futura y que se basan en tarifas de los bancos más grandes se recompensaron, mientras que los modelos más dependientes del crédito de pares regionales, que se basan en cíclicos, se vieron peleados para mantener la rapidez.
En resumen, los aumentos significativos que registró este sector fueron impulsados por una combinación de factores poderosos, pero que ahora están perdiendo su efecto. A medida que esos factores comiencen a disminuir, ya sea debido a una postura más restrictiva por parte de la Fed, a un ralentismo en las transacciones o a una normalización de las regulaciones, la sostenibilidad de este impulso está en duda. El escenario para el año 2025 indica que el camino que tendrá que seguir el sector en 2026 será más difícil y complicado.
Los puntos de presión para 2026: vientos opuestos según tipo de banco
Los poderosos factores positivos que caracterizaron al año 2025 ahora están desapareciendo. En su lugar, surgen nuevos factores negativos que pondrán a prueba la capacidad de resistencia del sector. Sin embargo, la presión no es uniforme. A medida que el panorama macroeconómico cambia y los reglamentos se redefinen, las amenazas para la rentabilidad y la valoración de las entidades bancarias varían significativamente entre las diferentes categorías de bancos.
Para los bancos comerciales y regionales, la presión directa más grande provendrá de su negocio principal, el ingreso neta de renta variable. Se espera que las tasas de interés más bajas y el entorno económico más desacelerado estrechen la distancia entre las tasas que pagan por los depósitos y las que cobran por los préstamos. Este es el escenario típico de los bancos que dependen de los préstamos tradicionales, y podría retrasar la aceleración de los últimos resultados. Aun cuando el fuerte patrimonio del sector ofrece una protección, defender los márgenes será un desafío central en 2026.
Al mismo tiempo, un cambio fundamental en el panorama de los pagos está creando una nueva dinámica competitiva. La entrada revolucionaria de las stablecoins, respaldadas por nuevas regulaciones, representa una amenaza potencial para los flujos de depósitos y los sistemas de pago tradicionales. No se trata solo de un riesgo futuro; es también una necesidad estratégica actual. Los bancos deben decidir rápidamente si emitirán, custodiarán, procesarán o colaborarán con estos nuevos activos digitales. El marco regulatorio está siendo redefinido, y aquellos que no actúen de manera decisiva podrían ver cómo sus relaciones con los clientes y sus ingresos por comisiones se vean afectados por los competidores no bancarios.
Las casas de inversión se enfrentan a una presión diferente, pero igualmente material. Su reciente éxitomás se ha dado gracias a un incremento en el volumen de contratos y tradé comercios. Ahora, existe un riesgo evidente de una desaceleración en las tarifas de la banca de inversión cuando el momento de la actividad de mercado normalice. Esto ya se puso de manifiesto en los resultados trimestrales recientes de algunos grandes actores, en donde las mayores reservas legales de perjuicio y el descenso en las tarifas pesaron en el beneficio neto. El modelo de tarifas de estos grupos, que impulsó el desempeño positivo del sector, ahora está expuesto a una desaceleración cíclica en la actividad de los mercados de capitales.
En resumen, el año 2026 será un año de estrés selectivo. La incertidumbre macroeconómica, con un escenario base de crecimiento del PIB moderado, pondrá a prueba a todas las bancos. Sin embargo, los peligros específicos varían según cada modelo. Los bancos comerciales deben lidiar con un entorno de NII reducido; los bancos de inversión deben prepararse para una desaceleración en sus ingresos por tarifas. Todos los bancos deben adaptarse a la nueva situación relacionada con los activos digitales. La divergencia que ocurrió en 2025 se convertirá en una serie de presiones en 2026.
La influencia de la IA: una compensación estratégica con resultados desiguales
La inteligencia artificial representa el punto de inflexión estratégica más importante para la industria bancaria en años. Ofrece la posibilidad de contrarrestar los obstáculos que enfrenta este sector en el año 2026. Para las principales empresas del sector, la IA ya es una herramienta fundamental para proteger la rentabilidad de sus operaciones.JPMorgan y Goldman Sachs integran IA en trading y gestión de riesgosSe espera que los informes del cuarto trimestre destaquen las mejoras en la eficiencia de las operaciones, lo cual beneficiará directamente los márgenes de interes y los ingresos por servicios prestados. Esto representa una ventaja competitiva: el uso de la inteligencia artificial para automatizar procesos, optimizar modelos de crédito y gestionar los portafolios de manera más eficiente. De este modo, se puede proteger los resultados financieros de las presiones macroeconómicas.
Pero el rendimiento de esta inversión no está garantizado, y el camino hacia una ampliación de AI se encuentra plagado de riesgos de ejecución. La capacidad del sector para industrializar AI a gran escala está fundamentalmente limitada por una deficiencia crítica: una infraestructura de datos frágil y fragmentada. Como se señala en un análisis,Sin esta base de datos, incluso los modelos más ambiciosos podrían fracasar.Lo que genera una diferencia trascendente en los posibles resultados. Los gigantes de mayor recursos, con sus vastos y centralizados manantiales de datos y presupuestos fuertes para la integración, están mejor posicionados para captar la promesa de eficiencia. Instituciones más pequeñas, sin la misma infraestructura y capital, pueden ver sus ambiciones de IA bloqueadas, ampliando la brecha de rendimiento entre quienes tienen y no tienen.
La IA también introduce un nuevo costo asimétrico. Aunque mejora la gestión de riesgos, al mismo tiempo proporciona a los delincuentes financieros herramientas más sofisticadas para cometer fraudes y evitar las sanciones. Esto aumenta el costo de cumplir con las normativas legales y de proteger las instalaciones, una carga que puede ser desproporcionadamente grande para las instituciones que no cuentan con tecnologías integradas y avanzadas. El resultado es una situación en la que se utiliza una herramienta que, aunque es útil para mejorar la eficiencia operativa, también implica costos elevados relacionados con la seguridad.
El punto es que la IA es una necesidad estratégica, pero sus beneficios no se distribuyen uniformemente. Para los mayores bancos, es un poderoso escudo contra las contrariedades de 2026. Para otros, corre el riesgo de convertirse en una deuda de capital intensivo sin una ruta clara hacia la rentabilidad. El punto de inflexión no es adquirir la IA, sino contar con la infraestructura básica para industrializarla en escala. En este maratón, la división de 2025 se prevé que se vaya a convertir en una división de capacidad en 2026.
Catalizadores y escenarios: Lo que merece la pena observar en 2026
La tesis del sector para 2026 depende de una serie de eventos y métricas concretos que separarán la resistencia de la vulnerabilidad. La próxima temporada de resultados, comenzando con JPMorgan y Goldman Sachs, es la prueba directa. Estos informes aportarán los primeros datos reales acerca de si la transición desde el ciclo de resultados de 2025 es suave o tormentosa. Para los gigantes, los inversores estudiarán los pronósticos de las proyecciones.Ingresos netos por interesesPara ver si han logrado gestionar de manera exitosa las costos de depósito en medio de un entorno de tasas bajas. En general, los resultados revelarán el aprendizaje tangible de la integración de IA, con cualquier referencia de ganancias en eficiencia siendo un signo positivo. Para todos los bancos, los parámetros de calidad crediticia serán cruciales, ya que una deterioración confirmaría que la presión macroeconómica se está traduciendo en pérdidas de préstamos.
Más allá de los informes de ganancias, el panorama regulatorio sigue siendo un factor clave que influye en este proceso. El cambio decisivo hacia los activos digitales en el año 2025 se formalizó con la implementación de las nuevas regulaciones.Ley de GENIUSEsto crea una nueva frontera competitiva. Es importante estar atentos a las medidas regulatorias específicas que se tomarán en el año 2026, ya que estas determinarán las reglas para los bancos que emiten, custodian o procesan stablecoins. No se trata de un tema que se discuta a largo plazo; se trata de una necesidad estratégica a corto plazo que determinará qué modelos bancarios obtendrán ventajas en términos de flujos de depósitos y tarifas de pago. Por otro lado, cualquier medida hacia requisitos de capital más estrictos o una postura más cautelosa respecto a los activos digitales podría amenazar la misma situación favorable que impulsó el crecimiento del sector en el año 2025.
Para los bancos regionales, la clave para supervisar la resiliencia de la margen es la posición de capital fuerte del sector. Con la presión de los ingresos de tipos de interés netos intensificándose, las posiciones de capital fuertes que tienen ya proporcionan un efecto de amortiguador, pero no se trata de garantías. Los próximos trimestres serán los que determinarán si las instituciones podrán demostrar la disciplina operativa para defender los spreads o si la compresión de margen se convertirá en una realidad generalizada. Este será un test crítico de su capacidad para navegar la transición desde el boom de 2025.
En resumen, el año 2026 estará determinado por unos pocos momentos clave. La temporada de resultados financieros marcará el inicio de los acontecimientos importantes; los desarrollos regulatorios definirán las condiciones en las que operarán las empresas del sector; y las tendencias de márgenes revelarán la situación general del sector. Para los bancos más grandes, lo importante será mantener la rentabilidad incluso en un entorno difícil. Para los bancos regionales, lo importante será demostrar que su modelo puede sobrevivir en un entorno más complejo. La divergencia en 2025 se convertirá en una oportunidad para tomar decisiones acertadas. El mercado estará atento a todo esto.

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