Goldman advierte: existe una probabilidad del 30% de una recesión, debido a la caída en la construcción y a los shocks energéticos.

Generado por agente de IAJulian CruzRevisado porAInvest News Editorial Team
martes, 24 de marzo de 2026, 5:19 am ET5 min de lectura
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La actual expansión económica, que comenzó en junio de 2009, ha durado ya más de 17 años. En julio de 2019, se convirtió oficialmente en la expansión más larga de la historia de los Estados Unidos, superando el récord anterior, de 120 meses, establecido durante la expansión económica del período 1991-2001. Esta longevidad es una característica distintiva de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, donde la expansión económica promedio duró unos cinco años. La gran duración de este ciclo nos lleva a considerarlo desde una perspectiva histórica: las expansiones económicas anteriores, con frecuencia, terminaron con recesiones. Pero los patrones de crecimiento y las dinámicas del mercado laboral ofrecen un marco complejo para analizar este fenómeno.

Al comparar las tasas de crecimiento, se observa un cambio notable. Durante la administración de Trump, la tasa anual de crecimiento del PIB promedio fue…El 2.6 por cientoEsto supera el índice del 2.2 por ciento que se observó durante los años de Obama. Esta aceleración, incluso teniendo en cuenta factores temporales como la huelga de General Motors, sugiere que se trata de un período de expansión relativamente fuerte. Sin embargo, el panorama actual no está exento de vulnerabilidades. El mercado laboral, que siempre ha sido considerado como un pilar clave de resistencia, muestra signos iniciales de tensión. La tasa de desempleo aumentó ligeramente.4.4% en febrero de 2026Es el nivel más alto desde finales de 2021. Aunque sigue estando muy por debajo de los niveles históricos, este aumento, después de haber alcanzado un mínimo en 50 años, indica una posible mejora en las condiciones económicas, lo cual podría poner a prueba la solidez del proceso de expansión.

Históricamente, las expansiones económicas suelen desvanecerse gradualmente, no de forma abrupta. Por ejemplo, la expansión económica que ocurrió entre 1991 y 2001 se caracterizó por un descenso en el crecimiento económico y un aumento en el desempleo, antes del colapso de las empresas tecnológicas. La situación actual, con un ciclo largo y un aumento reciente en el desempleo, sigue este patrón. La teoría de la “extinción”, que sostiene que una expansión económica récord está llegando a su fin, encuentra cierto apoyo en este precedente histórico. Sin embargo, la comparación no es directa. La expansión económica posterior a 2009 se caracterizó por un crecimiento más lento y estable, en comparación con los rápidos crecimientos de épocas pasadas. Su duración puede deberse no tanto a un impulso explosivo, sino más bien a la ausencia de shocks importantes. Esto podría prolongar su vida, pero también dificultaría la anticipación de su final.

Probando la resiliencia: El consumo, la construcción y el impacto del choque de crecimiento en el primer trimestre

Los datos económicos recientes revelan una clara divergencia entre los diferentes sectores, lo que pone a prueba la capacidad de respuesta de la economía. El modelo GDPNow de la Fed de Atlanta ofrece una imagen clara de esta volatilidad. A principios de 2025, el modelo estimó que hubo una caída pronunciada en el PIB.Un descenso del 3.7% en el PIB anual durante el primer trimestre.Se trata de una contracción trimestral significativa, lo que generó preocupaciones de recesión inmediata. Sin embargo, ese impacto ya ha disminuido. En el primer trimestre de 2026, el modelo ha logrado recuperarse.Estimación de crecimiento del 2.7%Ahora, el porcentaje ha aumentado a 2.1%, en comparación con solo una semana atrás. Esto demuestra que la economía está recuperándose del ritmo de crecimiento observado en el trimestre anterior. Este cambio resalta la sensibilidad de la economía hacia ciertos datos específicos, así como la fragilidad que se esconde detrás de un crecimiento aparentemente estable.

El proceso de recuperación no es uniforme. Un factor clave que contribuyó al aumento reciente en las inversiones privadas fue el incremento en dichas inversiones. Sin embargo, hay un sector crítico que presenta claras señales de debilidad. Enero…El gasto en construcción disminuyó un 0.3%.Fue un fracaso notable, en contra de las expectativas. Esta contracción en una de las principales componentes de la inversión fija es un indicio de alerta. Esto coincide con patrones históricos en los que una disminución en la actividad de construcción suele señalar un enfriamiento generalizado de la economía. Esto sugiere que, aunque algunos sectores de la economía están recuperándose, otros siguen estando bajo presión.

La percepción de los consumidores, otro pilar importante del crecimiento económico, presenta una situación bastante compleja. El Índice de Confianza del Consumidor del Conference Board también muestra un panorama similar.Llegó en febrero.Pero los mejoras son modestas, y el índice sigue estando muy por debajo del nivel máximo observado a finales de 2024. Esta brecha persistente indica que el optimismo del consumidor sigue siendo bajo, lo que probablemente limita las posibilidades de una expansión económica basada en el consumo. El reciente choque en los precios de la energía agrega otro factor de incertidumbre. Goldman Sachs advierte que esto podría aumentar las probabilidades de recesión y elevar la tasa de desempleo.

Visto desde una perspectiva histórica, este patrón de shocks repentinos y específicos para cada sector es algo común. Las expansiones económicas no suelen terminar con un solo evento catastrófico, sino con una serie de contracciones que poco a poco erosionan el impulso económico. La caída del 1er trimestre de 2025, del 3.7%, es un ejemplo clásico de tal shock, provocado por una combinación de factores difíciles de predecir. El rebote en 2026 sugiere cierta resiliencia, pero la debilidad en el sector de la construcción y la falta de confianza entre los consumidores indican que la economía todavía está en un proceso de transición. La gravedad del reciente shock no se debe tanto al número de un solo trimestre, sino más bien a si estos presupuestos sectoriales pueden ser controlados o si se extenderán, lo que, en última instancia, podría poner en peligro la duración de la expansión económica.

El umbral de recesión: ¿Qué constituye una contracción?

El debate sobre una posible recesión depende de una definición precisa. Una recesión no es simplemente un ralenticiento en la actividad económica; se trata de una contracción real de dicha actividad. El National Bureau of Economic Research (NBER), el organismo oficial encargado de determinar los puntos de inflexión del ciclo económico en Estados Unidos, lo define como…Un declive significativo en la actividad económica, que se extiende por toda la economía y dura más de unos meses.Se trata de un requisito más estricto que el criterio común de considerar como indicador de recesión el hecho de que dos trimestres consecutivos tengan un crecimiento negativo en el PIB. El NBER analiza una serie de indicadores mensuales, como los salarios pagados, los ingresos personales y la producción industrial, para determinar si la economía ha entrado en una fase de recesión sostenida.

Al aplicar este test a los datos actuales, se observa una diferencia clara. La economía, sin duda, está desacelerándose. Vemos que…Crecimiento más lento del trabajo.Y también las contracciones específicas de cada sector, como por ejemplo…Un descenso del 0.3% en los gastos de construcción en enero.Sin embargo, no hay evidencia de una contracción generalizada en los principales sectores de la economía. Los sectores de manufactura, el gobierno y el sector residencial no han experimentado una contracción simultánea. Los patrones históricos indican que esto es necesario para que se produzca una recesión. El modelo GDPNow muestra fluctuaciones entre un descenso trimestral pronunciado y un aumento en los niveles de actividad económica. Pero no hay una contracción sostenida en varios sectores de la economía.

Los datos del mercado laboral muestran una situación similar: un descenso en el número de empleados, pero no un colapso total. La tasa de desempleo ha aumentado.4.4% en febrero de 2026Es el nivel más alto que se ha registrado en años, lo que indica una tendencia hacia la estabilización de la situación. Sin embargo, los datos de marzo muestran que el mercado no está colapsando. El número de personas que pierden sus empleos o quedan desempleadas está muy cerca del promedio de los últimos 12 meses. Lo mismo ocurre con el número de personas que encuentran trabajo. El aumento moderado en la tasa de desempleo parece ser causado más por un ligero aumento en el número de personas que abandonan la fuerza laboral, que por un aumento repentino en las despidos. Como señala un análisis…La situación general sigue siendo positiva.

En resumen, la economía se encuentra en una etapa de transición, no en un período de contracción. Se trata de un proceso gradual de debilitamiento en algunos sectores, y no de una caída simultánea en múltiples áreas, como lo que caracteriza a una recesión. Hasta que esa caída generalizada ocurra, la situación económica permanecerá estable. La situación actual se asemeja más a un declive gradual, que a un colapso repentino.

Catalizadores y riesgos: El camino desde la desaceleración hacia la contracción

La economía se encuentra en un camino estrecho, entre una recuperación sostenida y una crisis aún más profunda. Lo importante es determinar si el reciente aumento en el crecimiento económico es duradero o simplemente temporal. El modelo GDPNow de la Fed de Atlanta ha mostrado una volatilidad notable, con fluctuaciones pronunciadas.Un descenso anual del 3.7% en el PIB para el primer trimestre de 2025.ASe estima un crecimiento del 2.7% para el primer trimestre de 2026.Hace solo unas semanas. Esta situación de inestabilidad resalta la fragilidad del sistema actual. Sin embargo, la última actualización muestra una ligera mejora en la situación.2.0% para el primer trimestre.Esto se debe a un informe sobre el gasto en la construcción que es más débil. Este patrón de fluctuaciones bruscas es una característica típica de las expansiones económicas que se acercan a su fin. En tales situaciones, los shocks temporales pueden ocultar o exagerar la tendencia real del mercado.

Las tensiones geopolíticas son ahora el principal factor que genera riesgos negativos. El aumento de los precios de la energía, debido a las perturbaciones en el Medio Oriente, está comenzando a cambiar las perspectivas económicas. Goldman Sachs advierte que este impacto en el sector energético, combinado con las condiciones financieras más estrictas, aumenta las probabilidades de recesión. La banca ha elevado su pronóstico a 30% para los próximos 12 meses. Se proyecta que la tasa de desempleo llegará al 4.6% para finales del año, lo cual indica claramente que una desaceleración en el mercado laboral podría acelerarse. Este escenario se asemeja a episodios históricos en los que shocks externos, como las crisis petroleras de la década de 1970, se combinaron con decisiones políticas erróneas, generando presiones de stagflación.

El riesgo de estagflación es una amenaza constante. Incluso cuando el crecimiento económico disminuye, la inflación sigue siendo alta. La posibilidad de que las políticas monetarias restrictivas continúen en vigor, a pesar de los datos negativos, crea una situación peligrosa. Como señala un análisis, “si la Fed no logra reducir las tasas de interés debido a la disminución del crecimiento económico, el riesgo de estagflación aumentará”. Se trata de una situación precaria: la economía necesita estímulos para seguir creciendo, pero las presiones inflacionarias podrían obligar a adoptar políticas que puedan frenar ese proceso. La experiencia histórica nos muestra cómo este tipo de situaciones puede prolongar la crisis económica.

En resumen, la longevidad de esta expansión puede ser en sí misma una vulnerabilidad. Su desvanecimiento ha sido gradual, pero la acumulación de factores negativos relacionados con la geopolítica, la inflación y las políticas gubernamentales podría acelerar el proceso de contracción. El camino desde la desaceleración hasta la contracción implica, a menudo, una serie de shocks sectoriales que se propagan rápidamente. La debilidad reciente en el sector de la construcción y el impacto de los precios de la energía son señales tempranas de este proceso. Si el rebote en la inversión privada puede durar o si estos factores negativos se combinarán para causar una contracción amplia, eso determinará si esta expansión récord finalmente cumplirá su destino histórico.

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