Advertencia de Goldman sobre la disminución del precio de los bienes: Un cambio estructural en la inflación y el comercio

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
lunes, 23 de febrero de 2026, 4:40 am ET4 min de lectura

El Tribunal Supremo dio un golpe legal decisivo a uno de los pilares fundamentales de la política comercial estadounidense en los últimos tiempos. El 20 de febrero de 2026, el tribunal emitió una sentencia en este sentido.6-3 DecisiónLa Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no autoriza al Presidente a imponer aranceles. La decisión, emitida por el juez principal John Roberts, fue clara: la autoridad conferida por la IEEPA para “regularizar las importaciones” no incluye la posibilidad de imponer impuestos. Además, la ley no hace referencia alguna a aranceles o cuotas. Esta decisión invalidó una gran cantidad de aranceles, incluidos los impuestos establecidos durante la administración de Trump.

La respuesta inmediata del gobierno fue buscar una base legal más específica para justificar su decisión. Tras la sentencia, la Casa Blanca presentó un nuevo argumento legal para justificar su decisión.Tarifa del 10% según lo dispuesto en el artículo 122.De la Ley de Aranceles de 1930; la tasa se fijó posteriormente.Se amenazó con aumentar esa cifra hasta el 15%.Este nuevo impuesto comenzará a aplicarse el 24 de febrero de 2026. El cambio de la Ley IEEPA a la Sección 122 representa un claro cambio estructural. La Sección 122 es una herramienta más limitada y menos poderosa que la autoridad de emergencia previa. Restringe las acciones comerciales unilaterales en el futuro, al eliminar la base legal para amenazas arancelarias amplias y abiertas.

Este cambio no es simplemente de carácter procedimental. En realidad, modifica fundamentalmente la flexibilidad del gobierno en la implementación de las políticas comerciales. Como señaló el Representante Comercial de los Estados Unidos, la decisión judicial reconoció una menor flexibilidad sin que existiera ninguna autoridad legal para ello, pero expresó confianza en la continuidad del programa arancelario. Sin embargo, la decisión judicial ya ha obligado al gobierno a retirarse tácticamente, pasando de un marco de acción flexible a uno más restrictivo desde el punto de vista legal. Las consecuencias a largo plazo son que este instrumento se vuelve más predecible, pero también potencialmente menos efectivo para influir en las relaciones comerciales.

El legado de la inflación: por qué es poco probable que se produzcan reducciones de precios

La decisión de la Corte Suprema destruye las bases legales que permitían la existencia de una importante fuerza inflacionaria. Pero el daño económico ya se ha producido. Los economistas de Goldman Sachs señalan que los aranceles anulados ya han contribuido aproximadamente…0.7 puntos porcentuales en relación con la inflación del núcleo del PCE, hasta enero.Se trata de una presión significativa y persistente sobre el objetivo de la Reserva Federal. El análisis del banco sugiere que este impacto es en gran medida irreversible, ya que es poco probable que las empresas cambien de dirección de forma rápida.

El mecanismo clave aquí es la asimetría de precios. Goldman sostiene que las empresas aumentaron los precios en respuesta a los incrementos arancelarios con una velocidad notable. Pero no se espera que reduzcan los precios en la misma medida cuando esa presión disminuya. “No esperamos que las empresas reduzcan los precios tan rápidamente como lo hicieron al aumentarlos en respuesta a los incrementos arancelarios”, escribieron los economistas. Esto crea una tendencia inflacionaria estructural. El impacto inicial de los costos en los precios de los consumidores se vuelve persistente, mientras que el proceso inverso es lento o inexistente. Como resultado, incluso si la base legal para los aranceles se debilita, la herencia inflacionaria persiste.

Esta dinámica se ve agravada por la limitada autoridad del gobierno. La transición de los amplios poderes de emergencia otorgados por la IEEPA hacia el instrumento más restringido que representa la Sección 122 reduce la probabilidad de que en el futuro se produzcan aumentos tarifarios a gran escala. Aunque la Casa Blanca ya ha anunciado un aumento de la tarifa del 10% según lo dispuesto en la Sección 122, con la amenaza de elevarla hasta el 15%, este es un instrumento mucho más limitado. La decisión del tribunal ya ha obligado al gobierno a retirarse tácticamente, eliminando así la flexibilidad legal para tomar medidas unilaterales. En la práctica, esto significa que la era en la que las tarifas se utilizaban como herramienta para controlar la inflación ya ha terminado. Pero las consecuencias inflacionarias que dejó atrás esa política no desaparecerán.

En resumen, los consumidores no deben esperar una reducción significativa en los precios. Es posible que la normativa retrase el aumento de los precios de algunos bienes en el futuro, pero es poco probable que se hagan cortes abiertos en los precios. El impacto inflacionario de los últimos dos años ya es un hecho indiscutible, y la nueva realidad legal ofrece pocas posibilidades de revertir ese efecto.

Las contingencias relacionadas con el reembolso y las implicaciones del mercado

La decisión judicial ha provocado un enorme y complejo cálculo financiero. El modelo de presupuesto de Penn Wharton proyecta que la revocación de las tarifas inválidas podría generar hasta175 mil millones en devolucionesEsta cifra representa las recaudaciones arancelarias acumuladas bajo la autoridad de la IEEPA, que ahora se considera ilegal. El Departamento del Tesoro ha reconocido el volumen de estos ingresos, señalando que las tarifas establecidas por la IEEPA representaron la mitad de los impuestos aduaneros en los últimos meses. Sin este flujo de ingresos, se espera que las recaudaciones arancelarias futuras disminuyan a la mitad.

Sin embargo, el camino hacia estos reembolsos está lleno de obstáculos procedimentales. El proceso no es automático. Los importadores deben presentar reclamos ante la Aduana y Protección Fronteriza de los Estados Unidos dentro de 180 días después de que los bienes hayan sido “liquidados”. Este término técnico significa que los bienes ya han sido liberados para su entrada al país, y se ha pagado el impuesto correspondiente. Esto crea un plazo muy limitado para que las empresas puedan solicitar reparaciones. La gran cantidad de reclamos, junto con la necesidad de tener documentación detallada y una revisión legal, hace que el proceso sea lento y administrativamente complejo.

El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha señalado que es poco probable que se produzcan devoluciones significativas de los fondos. En una declaración a la CNN, señaló que…Los tribunales de menor instancia tendrán que tomar en consideración todas las circunstancias antes de emitir su decisión.Se hizo hincapié en las cuestiones relacionadas con los reclamos, pero también se destacó la complejidad de la situación. Lo más importante es que se señalaron otros medios que el gobierno puede utilizar para imponer nuevas barreras comerciales. Se sugirió que las consecuencias financieras podrían mitigarse mediante futuras medidas políticas. Esta postura resalta una clave importante en el mercado: aunque la Corte Suprema ha desmantelado uno de los fundamentos legales, el gobierno conserva la voluntad política y mecanismos alternativos para continuar con la guerra comercial. Por lo tanto, la posibilidad de recuperar los costos no es tanto una oportunidad económica a corto plazo, sino más bien un reconocimiento simbólico de los excesos cometidos en el pasado. El impacto real probablemente se supere a través de otros canales fiscales.

Catalizadores y riesgos: El camino a seguir

El panorama legal y económico se encuentra ahora en una situación de gran presión administrativa y maniobras políticas. El catalizador inmediato es la avalancha de solicitudes de reembolso. El modelo de presupuestos de Penn Wharton proyecta que la anulación de las tarifas inválidas podría generar hasta…175 mil millones en reembolsosSe trata de un acontecimiento fiscal de gran importancia, pero su implementación no es algo que ocurre de forma automática. El proceso depende de que los importadores presenten protestas dentro de los 180 días siguientes a la liquidación de los bienes. La cantidad enorme de reclamaciones, junto con la necesidad de que las pruebas y documentación sean examinadas por la Aduana y Protección de Fronteras de los EE. UU., pondrá a prueba al máximo la capacidad administrativa del gobierno. El Departamento del Tesoro ya ha mostrado escepticismo al respecto; el secretario Scott Bessent afirmó que los reembolsos no serán posibles.Imposible.No se tratará de algo que se pueda materializar de manera significativa. El resultado será un proceso lento y costoso. Es posible que este proceso sea absorbido por otros canales fiscales, pero será una prueba directa de la capacidad del gobierno para manejar las consecuencias de sus propias políticas excesivas.

Un riesgo similar y más grave es el intento legislativo de otorgar nuevas competencias tarifarias. El Tribunal Supremo ha eliminado las amplias facultades de emergencia que tenía la IEEPA, pero la voluntad política del gobierno de utilizar aranceles sigue existiendo. La Casa Blanca ya ha optado por una base legal más restringida, introduciendo…Tarifa del 10% según lo dispuesto en el artículo 122.Se amenaza con aumentar esa cifra al 15%. Se trata de una retirada táctica, no una rendición estratégica. Hay que estar atentos a los intentos legislativos de codificar o ampliar esta nueva autoridad, o de crear marcos legales completamente nuevos. Tales esfuerzos representarían un importante desarrollo político y legal, con el objetivo de institucionalizar la guerra comercial dentro de una estructura legislativa más restrictiva, pero aún así eficaz. La opción más sencilla para la administración podría ser seguir utilizando la Sección 122 y su amenaza de escalada de las sanciones. Pero la presión para encontrar una base legal duradera continuará existiendo.

Por último, es necesario evaluar la resiliencia de las márgenes corporativas. El análisis realizado por Goldman Sachs destaca una vulnerabilidad crucial:El impacto inflacionario de las tarifas ya está presente en la realidad.La adición de costos indirectos supone un aumento aproximado de 0.7 puntos porcentuales en la inflación del sector PCE. Aunque la decisión del Tribunal Supremo podría ralentizar los futuros aumentos de precios, no garantiza ningún alivio real. El principal riesgo es que las altas tarifas arancelarias, incluso si son ligeramente más bajas que antes, junto con la asimetría estructural de los precios, podrían ejercer presión sobre las ganancias de las empresas si la demanda del consumidor disminuye. Las empresas que han incrementado sus precios de forma repentina podrían encontrarse en dificultades para reducir esos costos, especialmente cuando sus propias márgenes se ven afectadas por ventas más bajas. Esto crea una situación precaria: la inflación sigue siendo alta, las ganancias corporativas enfrentan dificultades, y el camino hacia el objetivo de la Reserva Federal se vuelve complicado. En resumen, la era en la que se utilizan los aranceles como herramienta impredecible ha terminado, pero las consecuencias económicas y financieras de esa era apenas comienzan a manifestarse.

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