Goldman contra JPMorgan: La guerra en Irán depende de la reapertura del Estrecho de Hormuz.

Generado por agente de IAVictor HaleRevisado porAInvest News Editorial Team
martes, 7 de abril de 2026, 4:59 pm ET5 min de lectura
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La reacción del mercado ante la guerra en Irán es un claro ejemplo de “gap de expectativas”. La caída de los precios no es una sorpresa; se trata simplemente de que el mercado está reevaluando un riesgo conocido.El S&P 500 ha disminuido en un 2% debido al aumento de la volatilidad.Se trata de una acción que refleja el comportamiento histórico durante situaciones geopolíticas extremas. Se trata de la clásica dinámica de “vender las noticias”, donde el shock inicial ya está incorporado en el precio de las acciones, y la atención se centra en la duración del desastre.

La configuración necesaria para este reajuste ya estaba establecida. El riesgo geopolítico era elevado, incluso antes de que el conflicto se intensificara.El indicador de riesgo geopolítico de BlackRock se encuentra en un nivel alto.El mercado operaba en un contexto de tensión constante. La guerra en Irán ha obligado a reevaluar esa tensión. Pero la principal incertidumbre sigue siendo la duración del conflicto. Los precios iniciales del mercado asumen que el conflicto se resolverá rápidamente, lo que permitirá que el Estrecho de Ormoz vuelva a funcionar normalmente y que los flujos de petróleo se normalicen.

La oportunidad de arbitraje depende de esta brecha entre los precios actuales y los precios potenciales. Si el conflicto se resuelve en unos meses, como se supone actualmente, el camino para los activos de riesgo es claro: los precios del petróleo bajarán, las expectativas de inflación disminuirán y el mercado de acciones volverá a crecer. Los paralelos históricos son instructivos. En la Guerra del Golfo de 1990-1991 y en la guerra en Ucrania en 2022, las acciones cayeron drásticamente cuando los precios del petróleo aumentaron, pero finalmente recuperaron su valor a medida que el impacto energético disminuyó. La caída actual del mercado del 2% coincide con ese patrón.

Sin embargo, el potencial de un conflicto prolongado y disruptivo crea una gran brecha en las expectativas de los mercados. Un cierre permanente del Estrecho de Ormuz obligaría a realizar una reevaluación completa de los efectos negativos a corto plazo. Los impactos no se limitarían solo a las industrias relacionadas con la energía; también afectaría a las empresas que dependen del petróleo como insumo principal. En este caso, la revalorización inicial del mercado podría ser demasiado optimista. La verdadera prueba será si la duración del conflicto se ajustará al cronograma previsto por el mercado, o si se extenderá durante un período prolongado de caos y perturbaciones.

El shock del petróleo: Una guía para el crecimiento y la recesión.

La guerra en Irán está provocando un impacto directo en la narrativa económica del país. Goldman Sachs acaba de aumentar su probabilidad de recesión en Estados Unidos.30% de los 25%.Se menciona explícitamente el shock del petróleo como un punto de presión importante. Se trata de una situación que requiere una redefinición de las directrices relacionadas con este tema. Hace apenas unas semanas, las probabilidades eran de alrededor del 20%, pero ahora el mercado está revalorizando la combinación de riesgos: las tensiones geopolíticas, el crecimiento lento y el apoyo político cada vez menor. El aumento en los precios del petróleo es el factor más urgente que está causando inflación, al mismo tiempo que reduce los presupuestos de las familias.

Sin embargo, el impacto directo en los resultados corporativos es, en realidad, un caso de riesgo moderado en comparación con el riesgo significativo. Goldman señala que…El impacto directo de un aumento moderado en los precios del petróleo sobre las ganancias de la S&P 500 es, por lo general, “mínimo”.Las compañías energéticas pueden beneficiarse de esto, pero sus ganancias suelen verse contrarrestadas por el aumento de los costos para las empresas que atienden al mercado consumidor y para las industriales. La verdadera amenaza radica en la trayectoria de crecimiento de las ganancias en el año 2026. Una interrupción prolongada representa un riesgo significativo para la previsión de crecimiento del EPS en ese año, del 12%. El aumento de los precios del petróleo actúa como una carga fiscal, reduciendo los ingresos reales y el gasto de los consumidores. Esto afecta a toda la economía; cada cambio de 1 punto porcentual en el crecimiento del PIB real corresponde a un cambio del 3-4% en los beneficios por acción.

Las expectativas del mercado de un aterrizaje suave están ahora bajo presión. La economía estadounidense no es tan intensiva en petróleo como en la década de 1970. Sin embargo, el potencial para una interrupción grave en el suministro aún podría ser comparable al de esa época. La principal transmisión económica se produce a través de la inflación y los gastos de consumo, y no a través de un impacto directo en las ganancias corporativas. Esto crea una vulnerabilidad. El consenso del mercado asumió que la economía sería capaz de manejar este cambio gradual en las políticas económicas. Pero el choque petrolero obliga a reevaluar ese enfoque, lo que aumenta las posibilidades de recesión, ya que se pone a prueba la capacidad de la economía para mantener la demanda de consumo y la capacidad del Banco Central para controlar la inflación sin frenar el crecimiento económico.

En resumen, el choque petrolero representa un impacto negativo significativo en las expectativas de una transición sin problemas hacia una economía estable. No garantiza la aparición de una recesión, pero aumenta la probabilidad de que ocurra una recesión, al intensificar la presión económica. La situación actual indica claramente que el mercado debe tomar en consideración una mayor probabilidad de que se produzcan errores en las políticas o problemas en el crecimiento económico. La duración del conflicto determinará la gravedad del impacto negativo.

Arbitraje: Sentimientos contrarios en los mercados (Goldman contra JPMorgan)

El mercado se encuentra ahora en medio de un enfrentamiento entre dos narrativas opuestas y poderosas. Por un lado, está el optimismo a largo plazo de JPMorgan, quien cree que el ciclo de crecimiento impulsado por la IA superará las dificultades geopolíticas. Por otro lado, está la cautela de Goldman, quien advierte que la guerra representa una amenaza real para los portafolios que han definido la forma de invertir en la actualidad. Se trata de una especie de arbitraje de expectativas: apostar a si la duración del conflicto será lo suficientemente breve como para no tener importancia, o si será lo suficientemente larga como para obligar a un ajuste fundamental en las estrategias de inversión.

La opinión de JPMorgan es clara. La banca mantiene una posición…Se observa una perspectiva positiva para los mercados de valores a nivel mundial en el año 2026. Se prevén ganancias de dos dígitos.Se trata de un mercado que abarca tanto los mercados desarrollados como los emergentes. Su perspectiva positiva se basa en una trayectoria de crecimiento resiliente, impulsada por las inversiones en IA, que continúan contribuyendo a la dinámica del mercado y fomentando el crecimiento. Esta perspectiva está respaldada por una predicción de una probabilidad del 35% de recesión en los Estados Unidos en 2026. Aunque esta cifra es elevada, sigue implicando que la mayoría de los escenarios evitarán una situación de declive económico. La postura negativa de JPMorgan respecto al dólar también podría persistir durante el año, lo que agrega un factor de volatilidad monetaria que no se verá afectado inmediatamente por la guerra.

Sin embargo, Goldman Sachs ve este conflicto como un riesgo directo para el portafolio equilibrado tradicional. Sus estrategas señalan que, aunque las pérdidas en una combinación estándar de 60/40 han sido…Relativamente pequeñoHasta ahora, la guerra representa un riesgo para las carteras tradicionales y equilibradas. Esta es una distinción crucial. La revalorización inicial del mercado ha sido controlada, pero Goldman identifica una vulnerabilidad estructural: las carteras ahora incluyen más inversiones en tecnologías innovadoras (las empresas que se destacan en el ámbito de la inteligencia artificial), y menos inversiones en activos que protejan contra la inflación o que sirvan como refugios seguros. La guerra en Irán, al aumentar los precios del petróleo y crear un nuevo riesgo, pone a prueba ese delicado equilibrio.

En resumen, se trata de una brecha en las expectativas, algo muy volátil. La guía de JPMorgan supone que el ciclo de desarrollo de la IA y las condiciones macroeconómicas favorables proporcionarán un respaldo importante, lo que mantendrá las expectativas de crecimiento estables, incluso en tiempos de shocks. Goldman, por su parte, espera una recuperación basada en un crecimiento constante. Pero señalan claramente que la guerra es un riesgo importante a corto plazo, y que podría desviar ese camino hacia la recuperación. El optimismo del mercado respecto a la IA y las tendencias monetarias sigue intacto, pero ahora se enfrenta directamente al nuevo riesgo geopolítico. Goldman y JPMorgan representan dos puntos de vista opuestos en esta lucha; la duración de este conflicto determinará qué punto de vista se reflejará en los precios de las acciones.

Catalizadores y barreras: cerrando la brecha entre las expectativas

La brecha entre las expectativas actuales del mercado será puesta a prueba por algunos factores clave que podrían influir en el mercado. El principal de ellos es la resolución del conflicto, y, lo más importante, la reapertura de los mercados.Estrecho de OrmozEste es el acontecimiento más importante que podría cerrar la brecha de riesgo relacionada con la duración de las operaciones. Si los puertos se abren nuevamente en cuestión de meses, como se supone actualmente, eso significaría que los precios del petróleo disminuirían, lo que aliviaría las expectativas inflacionarias y permitiría que el mercado de acciones continúe su tendencia alcista. Los paralelos históricos son instructivos: tanto en la Guerra del Golfo como en la guerra en Ucrania, las acciones perdieron valor durante los picos de precios del petróleo, pero finalmente recuperaron su valor a medida que el impacto del shock energético disminuyó. El mercado apuesta por que esta vez no será diferente.

Las respuestas de la política monetaria del banco central serán el siguiente elemento clave que determinará la trayectoria del mercado de acciones. La postura de la Reserva Federal respecto a la inflación y el crecimiento económico será decisiva. Si se considera que el impacto del shock petrolero es temporal, es posible que la Reserva Federal mantenga su política actual. Pero si el impacto del shock de precios persiste y contribuye a la inflación, el banco central podría verse obligado a adoptar una postura más firme, lo que representaría un desafío directo a la narrativa de crecimiento impulsada por la inteligencia artificial. El optimismo del mercado hacia la inteligencia artificial y las tendencias monetarias sigue intacto, pero ahora el mercado enfrenta directamente los nuevos riesgos geopolíticos. El cambio en la política monetaria de la Reserva Federal será un factor importante que determinará qué perspectiva se tomará en cuenta en los precios de las acciones.

Por último, la duración del shock en los precios del petróleo es el indicador más importante a considerar. La magnitud del impacto en la economía y en las ganancias de las empresas depende completamente de cuánto tiempo los precios permanecerán elevados. Goldman Sachs señala que, aunque…El impacto directo de los precios del petróleo algo más altos en las ganancias del S&P 500 es, por lo general, “bajo”.Un período prolongado de perturbaciones graves representa un riesgo significativo para las previsiones de crecimiento del EPS en el año 2026. La situación económica se ve afectada negativamente: los altos precios del petróleo actúan como una carga fiscal, reduciendo los ingresos reales y los gastos de los consumidores. Esto a su vez afecta a toda la economía; cada aumento de un punto porcentual en el crecimiento del PIB real corresponde a un cambio del 3-4% en los beneficios por acción. La forma en que se maneje este aumento en los precios del petróleo determinará la gravedad del riesgo de revaluación de los beneficios y de recesión económica.

En resumen, las diferentes perspectivas expresadas por Goldman y JPMorgan serán validadas o rechazadas en función de los acontecimientos que ocurran en el corto plazo. Una resolución rápida y una política monetaria expansiva por parte de la Fed confirmarían la tendencia de vender acciones, lo cual apoyaría las expectativas positivas de JPMorgan. Por otro lado, un conflicto prolongado y una política monetaria restrictiva por parte de la Fed ampliaría la brecha entre las expectativas de los inversores, validando así las advertencias de Goldman de que esta situación representa una amenaza real para los portafolios tradicionales. Las condiciones son claras: el próximo movimiento del mercado depende de cuál de estas dos situaciones ocurra primero.

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