Goldman destaca el concepto de “vuelo hacia la calidad” en el ámbito de la inteligencia artificial. DigitalOcean se convierte así en una opción rentable para quienes buscan obtener beneficios a través de la tecnología de IA.

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jueves, 19 de marzo de 2026, 3:17 am ET4 min de lectura
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El mercado ya ha asignado un precio a una ola masiva y continua de gastos en tecnologías de IA. La escala es impresionante: los analistas proyectan que…539 mil millones en inversiones de capital este año.Se espera que esta cantidad crezca hasta los 629 mil millones de dólares en el año 2027. Este gasto ha sido un motor importante para las acciones tecnológicas; la magnitud de esta inversión genera una poderosa narrativa de crecimiento. Sin embargo, la situación está cambiando. Se espera que la tasa de crecimiento de este gasto disminuya, lo que generará una nueva diferencia entre la expectativa inicial y la realidad financiera actual.

Durante años, las estimaciones consensuales han subestimado constantemente los verdaderos gastos en inteligencia artificial. El patrón es claro:Las estimaciones de los analistas han subestimado constantemente el gasto en inversiones relacionadas con la IA.Este déficit persistente significó que el mercado se sorprendía con frecuencia por la intensidad del ciclo de inversión, lo que llevaba a revisiones positivas en las previsiones. Los beneficios resultantes han sido significativos para la economía en general.Los enormes gastos que han realizado las empresas tecnológicas en el área de la inteligencia artificial representaron la mitad o más del crecimiento económico de los Estados Unidos el año pasado.En otras palabras, la ola de inversiones en tecnología de IA no fue simplemente una historia empresarial; fue un factor importante que impulsó la expansión económica nacional.

Esto crea una brecha en las expectativas de los mercados. El mercado ha asignado un precio basado en un auge plurianual en el gasto. Pero el descenso en la tasa de crecimiento de ese gasto plantea una nueva pregunta: ¿seguirá el rendimiento económico manteniéndose al mismo nivel? La divergencia en el rendimiento de las acciones de las empresas líderes en el área de inteligencia artificial muestra que los inversores ya son selectivos. Se están alejando de las empresas de infraestructura, donde el gasto en capital se financia con deuda y el crecimiento de los ingresos operativos está bajo presión. Por otro lado, valoran a aquellas empresas que tienen una relación más clara entre el gasto y los ingresos. La ola inicial de optimismo está siendo reemplazada por una evaluación más detallada de cuáles son las empresas que realmente pueden convertir esta gran inversión en ganancias.

La huida hacia la calidad: separar a los ganadores del resto.

La euforia inicial del mercado en torno a la inteligencia artificial está dando paso a un escenario más selectivo y riguroso. Los inversores están abandonando la idea generalizada de que la inteligencia artificial cambiará todo, para buscar empresas que ofrezcan resultados concretos y significativos. Se trata de una clásica tendencia hacia la búsqueda de calidad en las inversiones. El capital se desvía de las infraestructuras especulativas hacia empresas que tienen un camino más claro hacia los beneficios. Este cambio ya es evidente en los datos: desde junio, la correlación de precios de las acciones de las grandes empresas relacionadas con la inteligencia artificial ha disminuido.Disminuyó del 80% al solo 20%.En otras palabras, la mentalidad de grupo ya no existe. Ahora, los inversores eligen a los ganadores basándose en los fundamentos del negocio, y no solo en las expectativas exageradas.

Esta rotación es una respuesta directa a la realidad financiera del ciclo de gastos de capital. El mercado se está alejando de las empresas dedicadas a la infraestructura de IA, donde el crecimiento de los ingresos operativos está sujeto a presiones, y los gastos se financian con préstamos. Estas son las empresas que han liderado la construcción de centros de datos, pero sus márgenes operativos están siendo presionados. La brecha de expectativas es clara: el mercado había previsto un crecimiento gracias a los enormes gastos realizados, pero ahora se cuestiona si ese gasto se traduce en beneficios sostenibles. La atención se está centrando en los próximos beneficiarios: las empresas que pueden aprovechar más directamente las oportunidades que ofrece la tecnología de IA para generar ingresos.

DigitalOcean es un ejemplo de este nuevo tipo de empresa de calidad. No se trata de una empresa gigante en el campo de la IA, pero ofrece acceso confiable a infraestructuras capaces de utilizar tecnologías de inteligencia artificial. El modelo de negocio de la empresa permite ofrecer un servicio escalable y tangible, para lo cual los clientes pagan por él. Esto crea una fuente de ingresos más predecible. Este es el tipo de “calidad” que el mercado busca ahora: una clara relación entre el gasto y los ingresos. El rendimiento de DigitalOcean demuestra un crecimiento constante, lo que la convierte en una empresa que puede aprovechar las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial, sin sufrir los mismos problemas financieros que las empresas que solo se dedican a construir infraestructuras. En esta nueva fase, el mercado espera que aquellos que puedan demostrar que no solo gastan, sino que también ganan dinero, sean los ganadores.

Los beneficios obtenidos: ¿Cuándo se materializarán?

El mercado espera obtener beneficios de toda esa inversión en IA. Pero el plazo para lograr esos beneficios está retrasado con respecto a las expectativas. El estratega de Goldman Sachs, Ben Snider, proyecta que los aumentos en la productividad derivados de la utilización de la IA contribuirán a mejorar la situación económica del mercado.Alrededor del 0.4%, en términos de crecimiento de las ganancias del S&P 500 el próximo año.Se espera que esta tasa aumente hasta el 1.5% en el año 2027. Se trata de un aumento significativo, pero aún modesto, en cuanto al crecimiento esperado de las ganancias del índice general. El principal riesgo es que las expectativas de crecimiento se reajusten si este aumento no se logra con la velocidad esperada. El mercado ya ha incorporado en sus precios un aumento significativo en las ganancias. Por lo tanto, cualquier desaceleración en la contribución de la tecnología de IA podría obligar a revisiones negativas en los resultados financieros.

El progreso también es desigual, ya que el impulso de crecimiento de las ganancias se concentra principalmente en las empresas más grandes del índice. Snider señala que las empresas más grandes reportan un mayor progreso en comparación con las empresas más pequeñas. Esta dinámica podría hacer que la mayor parte del crecimiento de las ganancias quede en manos de las empresas más grandes del índice S&P 500. En 2026, estas empresas ya representarán aproximadamente el 46% del crecimiento de las ganancias del índice. Para los inversores, esto significa que la situación actual no tiene tanto que ver con la adopción generalizada de la tecnología de IA, sino más bien con el rendimiento de unas pocas empresas importantes. La brecha entre las expectativas del mercado y la realidad es grande.

Sin embargo, el riesgo más grave es la “probabilidad decreciente” de que todos los líderes del mercado actual no puedan generar ganancias a largo plazo suficientes para justificar las cotizaciones actuales de sus empresas. El propio advertencia de Goldman destaca esta tensión:Las magnitudes de los gastos corrientes y las capacidades de mercado, además de la creciente competencia, sugieren una probabilidad cada vez menor de que todos los líderes del mercado de hoy puedan generar ganancias a largo plazo suficientes para recompensar adecuadamente a los inversores de hoy.Esta es la expectativa fundamental relacionada con el arbitraje. El mercado ha asignado un precio para un resultado casi perfecto, en el que todos los gigantes de la tecnología artificial logren sus objetivos. Sin embargo, la realidad de los costos de escalación, las presiones competitivas y el retraso en los resultados financieros significa que esa probabilidad está disminuyendo. La próxima temporada de resultados financieros será un test clave para determinar si los beneficios obtenidos sirven para reducir la brecha o, por el contrario, para ampliarla.

Catalizadores y riesgos: El camino hacia una fase de “disciplina capitalista”

El ciclo de crecimiento de la IA está ahora determinado por algunos indicadores a corto plazo, los cuales podrían confirmar o cuestionar la tesis de una desaceleración en el crecimiento de la tecnología. La primera y más importante prueba será la temporada de resultados financieros que se avecina. Los inversores deben ver si las proyecciones de empresas como Microsoft, Meta y Alphabet coinciden con la desaceleración esperada en el crecimiento del gasto en inversiones. El mercado ya ha incorporado en sus precios un período de crecimiento a lo largo de varios años. Pero si estas empresas indican que están reduciendo sus gastos, eso podría significar una desaceleración en el crecimiento de la tecnología.539 mil millones en inversiones de capital este año.Esto validaría la narrativa de “precios fijados desde el inicio” y obligaría a un reinicio del proceso. Por el contrario, si las directrices se mantienen agresivas, esto podría prolongar la fase de gastos en infraestructura y retrasar la transición hacia la rentabilidad.

El principal riesgo físico de todo este proceso es el límite de potencia eléctrica que se puede utilizar. A medida que los centros de datos aumentan en número, la disponibilidad de electricidad confiable y asequible se convierte en una limitación importante. Se trata de un problema clásico de asignación de recursos: las empresas se verán obligadas a priorizar los gastos en las actividades relacionadas con la inteligencia artificial, lo que probablemente acelerará la desviación de los recursos hacia otras áreas. Este problema de cuello de botella en la energía sirve como un freno natural, asegurando que no todos los gastos planificados puedan realizarse. Esto podría ayudar a reducir la presión financiera sobre los proyectos financiados con deuda.

El catalizador clave para un verdadero cambio en la asignación de capital será la monetización visible de la inteligencia artificial, más allá del centro de datos. El mercado espera ver evidencia de que los gastos se están dirigiendo hacia la generación de beneficios tangibles y ingresos provenientes de plataformas tecnológicas. Es aquí donde el concepto de “fuga hacia la calidad” se convierte en una tendencia de inversión real. La reciente divergencia en el rendimiento de las acciones, donde las correlaciones entre los proveedores de servicios de inteligencia artificial han…Disminuyó de un 80% a apenas el 20%.Esto indica que los inversores ya están optando por empresas que tengan una relación clara entre los gastos y los ingresos. El camino hacia una fase de “disciplina del capital” está abierto gracias a esta selección de empresas, donde el capital fluye hacia aquellas plataformas y empresas que puedan demostrar un retorno sobre las enormes inversiones realizadas hasta ahora.

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