El “Goldman’s M&A Alpha”: El plan de acción institucional se transforma en sectores impulsados por la inteligencia artificial, así como en estrategias de adquisiciones estratégicas.

Generado por agente de IAPhilip CarterRevisado porAInvest News Editorial Team
miércoles, 18 de marzo de 2026, 11:03 pm ET5 min de lectura
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El plan estratégico para el año 2026 es claro: la volatilidad no debe ser motivo para detener las actividades, sino más bien un catalizador para tomar medidas. Las propias previsiones de Goldman Sachs indican que los volúmenes de fusiones y adquisiciones seguirán aumentando.3.8 billones de dólares para el año 2026Un ligero aumento en comparación con el récord del año pasado. Este impulso estructural se basa en factores poderosos y duraderos: un resurgimiento significativo en el mercado de emisiones de acciones, una amplia disponibilidad de capital, y la necesidad de las empresas de posicionarse estratégicamente en este contexto.Superciclo de innovación impulsado por la IAPara los inversores institucionales, esto representa una oportunidad clásica de obtener un “alpha”: las condiciones fundamentales para la realización de negociaciones son satisfechas.

Sin embargo, el camino que se tiene por delante está lleno de obstáculos. Los valores de las empresas en el ámbito de las adquisiciones y fusiones han disminuido aproximadamente un 3% en términos anuales, hasta llegar a los 605 mil millones de dólares. Además, el número de negociaciones relacionadas con este tipo de transacciones también está disminuyendo. Este ralentismo es una respuesta directa a la situación macroeconómica volátil. La crisis en el sector tecnológico, provocada por los temores relacionados con la disrupción causada por la inteligencia artificial, ha generado una situación difícil para las valoraciones de las empresas de capital de riesgo. Al mismo tiempo, los choques geopolíticos y los aumentos en los precios de la energía debido a la guerra en Irán han generado nuevas incertidumbres, lo que obliga a reevaluar el momento adecuado para reducir las tasas de interés por parte de la Reserva Federal. Todo esto genera presiones inflacionarias.

En este contexto, el liderazgo de Goldman está haciendo un llamado pragmático a la acción. Nimesh Khiroya, codirector de operaciones de negocios y adquisiciones en EMEA, advierte que “si esperamos a que todo esté perfecto, podríamos tener dificultades para llevar a cabo nuestras transacciones”. Esto representa un desafío directo al instinto de mantener efectivo en las manos, con el fin de obtener una mejor situación económica. El copresidente global de operaciones de negocios y adquisiciones también enfatiza esto, señalando que “la estabilidad de los tipos de interés a largo plazo es quizás más importante que el nivel de los tipos de interés en sí”. En otras palabras, el riesgo de retrasos en la ejecución de las transacciones y la pérdida de posiciones estratégicas supera el beneficio marginal de esperar a que los términos económicos sean perfectos.

La clave para la construcción de un portafolio es pasar del perfeccionismo a una ejecución oportuna. Los factores fundamentales siguen siendo importantes, pero el tiempo para tomar medidas está disminuyendo debido a la volatilidad del mercado. Para el capital institucional, lo importante es manejar las turbulencias del mercado, en lugar de evitarlas. Lo que se busca es equilibrar los impulsos estratégicos con la capacidad de manejar las fluctuaciones inevitables. Se debe reconocer que, en un mercado desfavorable, el dinero inteligente actúa primero.

El superciclo de gastos de capital de la IA: un catalizador de doble filo

El motor estructural principal de las fusiones y adquisiciones ahora es claramente evidente: un ciclo de gastos en tecnologías de IA que supera los billones de dólares. Esta ola no es simplemente un fenómeno secundario; se trata de una reasignación fundamental del gasto corporativo, lo que está transformando el panorama de las transacciones empresariales. La escala es impresionante; las estimaciones indican que…Un ciclo de inversiones que involucra cientos de miles de millones de dólares.Durante los próximos cinco años, este capital se utilizará para invertir en centros de datos, semiconductores, infraestructuras de energía y desarrollo de software, a un ritmo sin precedentes.

Esto crea una dinámica poderosa, pero al mismo tiempo contradictoria. A corto plazo, la magnitud de las inversiones internas constituye un obstáculo directo para las actividades de adquisiciones y fusiones. Las empresas priorizan el desarrollo de sus propias capacidades en materia de IA y la obtención de la infraestructura necesaria. Esto desvía tanto los recursos financieros como la atención estratégica de las adquisiciones externas. Esta presión sobre los recursos internos es una de las razones por las cuales, a pesar de las ventajas estructurales a largo plazo, se espera que el valor de las transacciones permanezca alto en 2026, aunque el volumen de transacciones sea reducido. El ciclo de gastos de capital podría moderar, por ahora, la actividad de adquisiciones.

Pero, si se mira a largo plazo, esta misma ola de inversiones sirve como combustible para el próximo ciclo de innovación. La actual espiral de gastos está sentando las bases para una nueva era de aumento de la productividad y de cambios en los mercados. A medida que la integración de la IA se acelera, la necesidad estratégica de adquirir tecnologías clave, activos de datos y talento se intensificará. Esto provocará un nuevo ciclo de adquisiciones, creando así un efecto retroalimentador en el que las inversiones internas permiten adquisiciones externas, lo que a su vez acelera el ciclo de innovación.

Esto crea un mercado de tipo “K”. Las transacciones de gran envergadura relacionadas con la inteligencia artificial son las que impulsan el valor de los activos. En cambio, la actividad en otros sectores sigue siendo limitada. El mercado de fusiones y adquisiciones se está volviendo cada vez más polarizado, con el poder concentrado en un grupo reducido de compradores que tienen tecnología avanzada y capital suficiente para invertir. Esta dinámica está directamente relacionada con el fenómeno negativo mencionado anteriormente: la crisis de la inteligencia artificial. La caída en los precios de las acciones ha presionado las valoraciones, pero también ha destacado la necesidad urgente de que las empresas adquieran capacidades relacionadas con la inteligencia artificial, ya sea construyéndolas o comprándolas. El resultado es un mercado donde las transacciones más importantes y estratégicas se llevan a cabo, mientras que el resto del mercado espera a que haya claridad en las situaciones.

En el caso de los portafolios institucionales, esto significa tener que lidiar con un entorno dividido en dos partes. La situación es estructural, pero los tiempos son inestables. El superciclo crea una oportunidad a largo plazo para obtener rendimientos elevados. Sin embargo, las limitaciones a corto plazo requieren paciencia y una atención especial a aquellos actores que son más resistentes y que integran la tecnología de IA en sus estrategias. La inversión inteligente se dirige hacia el futuro del superciclo de innovación, no hacia las transacciones actuales.

Construcción de portafolios: Rotación de sectores y retornos ajustados al riesgo

La configuración macro se orienta hacia un enfoque selectivo y de alta eficacia. Aunque el entorno general de fusiones y adquisiciones es positivo, el mercado en forma de “K” requiere una estrategia más delicada para gestionar las operaciones. La capacidad de Goldman para negociar acuerdos indica dónde se llevará a cabo la acción. El banco asesoró en este aspecto.Un volumen total de transacciones de 1.48 billones de dólares en el año 2025.Y su liderazgo considera que se trata de un “año muy, muy bueno”. Este optimismo no es generalizado; se concentra en ciertos sectores. El copresidente del banco ha destacado que se espera que los sectores de la salud y la industria vean más negociaciones. Esto es una clara señal de rotación entre los diferentes sectores. En cuanto a las carteras institucionales, esto sugiere que se debe dar más importancia a estos sectores, donde la consolidación será más activa. Por otro lado, se debe reducir la exposición a aquellos sectores que enfrentan presiones prolongadas en materia de asignación de capital interno, debido al ciclo de desarrollo de la inteligencia artificial.

Al mismo tiempo, un cambio fundamental en la dinámica de la estructura de capital está creando un nuevo canal de liquidez. Las secundarias lideradas por empresas ya no son una alternativa de nicho, sino una “tercera vía” estructural, junto con las ofertas públicas y las fusiones y adquisiciones. Este cambio se debe a la realidad de que…Las empresas privadas permanecen como tales durante décadas.Para atraer y retener talento, así como para gestionar tablas de capital complejas, las empresas necesitan soluciones estructuradas en materia de liquidez. Esto transforma el panorama de los mercados privados, ofreciendo un mecanismo de salida y despliegue más predecible, lo cual puede mejorar el perfil de retorno ajustado al riesgo de las inversiones en capital de riesgo y crecimiento.

La validación institucional de este espacio es crucial. La participación de empresas importantes como Goldman Sachs y BlackRock contribuye a la disciplina en el mercado público, lo que a su vez beneficia al capital privado. Como se mencionó anteriormente, esto significa que los inversores secundarios ahora realizan análisis desde la base, sin descuentos sobre el precio original. Esta profesionalización reduce los problemas típicos relacionados con la liquidez insuficiente y la asimetría de información en los mercados privados. Además, mejora la calidad de los portafolios de inversión. También profundiza la estructura de capital, lo que hace que las empresas privadas en etapas avanzadas, que tienen ingresos reales y márgenes más altos, sean más atractivas para las empresas de adquisiciones y capital de crecimiento.

La clave para la construcción de un portafolio es una estrategia multifacética. En primer lugar, se debe invertir en sectores relacionados con la salud y la industria, donde se espera que las actividades de fusiones y adquisiciones sean más intensas. En segundo lugar, se debe asignar parte de los recursos a inversiones secundarias lideradas por empresas propias, como solución fundamental para lograr liquidez. Esto representa un cambio estructural que modifica la forma en que se distribuye el capital. En tercer lugar, se debe considerar la participación de instituciones en los mercados privados como algo positivo para los retornos ajustados al riesgo, ya que esto mejora la determinación de precios y reduce las barreras de transacción. Este enfoque permite manejar el mercado en su forma “K”, apuntando a los sectores más activos y utilizando nuevos canales estructurales para obtener ganancias adicionales.

Catalizadores y barreras: qué hay que tener en cuenta en 2026

La tesis de inversión en adquisiciones y fusiones no es una garantía, sino más bien una estrategia que depende de ciertos indicadores específicos. Para los portafolios institucionales, el camino hacia la obtención de rendimientos adicionales requiere el monitoreo de algunos factores clave que podrían confirmar o invalidar los factores estructurales mencionados anteriormente.

En primer lugar, la trayectoria de los negocios de gran envergadura es un indicador importante para predecir el futuro. El rebote en el año 2025 se debió, en gran medida, a transacciones de mayor magnitud.El valor total del contrato es un 40% más alto en la segunda mitad.Este patrón sugiere que el impulso inicial se concentra en las transacciones de gran magnitud y en las consolidaciones estratégicas. Para el año 2026, lo importante será ver si esta tendencia continúa o si se amplía. Un flujo continuo de transacciones de gran valor podría validar la teoría de una recuperación tardía. Por el contrario, si se vuelve al patrón anterior, con un descenso en el número y valor de las transacciones, eso indicaría que los factores macroeconómicos y geopolíticos son demasiado persistentes.

En segundo lugar, las transiciones regulatorias y políticas son una fuente importante tanto de catalizadores como de restricciones. Como se ha mencionado, la incertidumbre en materia de política económica y las tensiones geopolíticas continúan afectando la confianza de los ejecutivos. Esto crea un riesgo doble: por un lado, los cambios políticos podrían provocar oleadas de fusiones y adquisiciones en determinados sectores, como ocurrió históricamente con la desregulación o con los nuevos marcos comerciales. Por otro lado, estos cambios podrían imponer nuevos costos de cumplimiento y problemas operativos, especialmente en áreas sensibles como la tecnología y la salud. La resolución de estas tensiones, especialmente en los mercados energéticos, es una incertidumbre clave. La guerra en Irán ya ha causado problemas en este sentido.Se ha inyectado una incertidumbre significativa.Esto generó nuevas presiones inflacionarias, lo que obligó a reevaluar la política del Banco Federal y los flujos de capital. Una reducción en estas presiones podría disminuir significativamente la volatilidad y facilitar las condiciones financieras, lo cual sería una buena señal para los encargados de tomar decisiones.

Estos “macrotrigres” están directamente relacionados con los dos temas dominantes de este año: la SaaSpocalypse y el superciclo de la inteligencia artificial. La caída en las valoraciones de las empresas tecnológicas ha provocado una dislocación en sus cotizaciones, lo que podría ser aprovechado por los compradores estratégicos. Sin embargo, esto también ha destacado la necesidad crítica de que las empresas adquieran capacidades relacionadas con la inteligencia artificial, lo cual podría acelerar la consolidación en los sectores de software e infraestructura. La resolución de las incertidumbres geopolíticas y macroeconómicas determinará si esto crea oportunidades de compra o si se trata de un período prolongado de precaución. La estabilidad de las tasas de interés a largo plazo, como enfatiza el liderazgo de Goldman, es quizás más importante que el nivel de las tasas en sí. Un camino claro y estable para las tasas de interés reduciría el costo de capital y el riesgo de retrasos en la ejecución de proyectos, lo que apoyaría directamente la idea de que las empresas no deben esperar a que todo esté perfecto.

En resumen, el enfoque institucional debe ser adaptativo. Los factores estructurales que favorecen el desarrollo son reales, pero las barreras que impiden el avance también están cambiando. La construcción del portafolio debe seguir centrándose en los sectores más resistentes y en las áreas donde se pueden realizar transacciones importantes. Al mismo tiempo, es necesario mantener un ojo atento a la trayectoria de las grandes transacciones y a la resolución de los problemas geopolíticos y macroeconómicos. El dinero inteligente estará preparado para actuar cuando los factores catalíticos se alineen, pero también estará listo para ajustar su estrategia si las barreras que impiden el avance resultan ser más difíciles de superar de lo previsto.

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