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Los fundamentos de la opinión positiva de Goldman se basan en una previsión de una expansión constante de las empresas. Se espera que el índice S&P 500 aumente.
Un aumento del precio del 9%, con las ganancias previstas para incrementarse un 11% en 2025 y un 7% en 2026. Este crecimiento está vinculado al panorama económico general, ya que se espera que el crecimiento de los ingresos sea similar al del PIB nominal, que se estima en el 5%. La combinación de políticas de la administración próxima, incluyendo aranceles específicos y reducciones impositivas, se considera como algo que tendrá un efecto compensatorio en las proyecciones de ganancias.El principal motor para esta expansión de beneficios es una ola generacional de actividades de fusiones y adquisiciones. El volumen de transacciones mundiales en la categoría de más de 10 mil millones de dólares se duplicó el año pasado.
Una tendencia que Goldman Sachs también contribuyó a impulsar, al ser el principal consultor global en materia de fusiones y adquisiciones. Este aumento se está acelerando, gracias a una mayor claridad en las políticas y regulaciones, lo que fomenta la confianza de las empresas y su deseo de transformar sus carteras de inversiones. La actividad se concentra especialmente en el sector tecnológico, donde las consolidaciones impulsadas por la inteligencia artificial están remodelando la estructura del sector.
Sin embargo, el factor más importante es ese “sabor secreto” que aporta la IA en términos de aumento de la productividad. No se trata de promesas abstractas, sino de herramientas concretas para obtener ganancias. Las proyecciones dependen de que un grupo selecto de gigantes tecnológicos logre un crecimiento de ingresos significativo.
Se espera que empresas como NVIDIA, Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Broadcom y Meta vean aumentar sus ingresos y márgenes de ganancia gracias a la adopción generalizada de la inteligencia artificial. Esto permitirá que las inversiones tecnológicas contribuyan al crecimiento de los resultados financieros de dichas empresas.Esto crea las condiciones para un paradojo en la valoración de las empresas. Aunque se espera que los ingresos de las empresas crezcan de forma constante, el precio actual del mercado ya refleja un gran optimismo. El coeficiente P/E del índice S&P 500 ha aumentado en un 25% en los últimos dos años, llegando a los 21.7 veces. Este nivel se encuentra en el 93º percentil histórico. En otras palabras, el mercado asigna una valoración alta a las empresas, lo que reduce las posibilidades de errores. El rendimiento del próximo año dependerá de si los aumentos en la productividad debido a la tecnología de IA y el crecimiento impulsado por fusiones y adquisiciones pueden justificar estas elevadas valoraciones.
La perspectiva alcista se basa en un equilibrio precario. El objetivo de Goldman…
Implica un aumento del 11% con respecto a los niveles recientes. Sin embargo, esta proyección depende en gran medida de una importante expansión en las valoraciones de las empresas. El mercado ya está precificado a un nivel óptimo; el coeficiente P/E futuro es bastante bajo.Este programa de alta calidad significa que los inversores ya han pagado por una trayectoria de rendimiento de alta calidad, lo que deja poco margen para la decepción.El camino hacia los 7,600 requiere que este múltiplo elevado no solo se mantenga, sino que también aumente. El modelo propuesto por Goldman sugiere una relación directa entre las tasas de rentabilidad de los bonos y las valoraciones de las acciones: cada descenso de 50 puntos básicos en las tasas de rentabilidad de los bonos está asociado con un aumento de aproximadamente el 3% en la relación precio/valor del índice S&P 500. La previsión de la banca sobre una disminución más significativa en las tasas de rentabilidad debido a los recortes en las tasas de interés por parte de la Fed representa un claro beneficio. De hecho, estiman que cada descenso de 100 puntos básicos en las tasas de rentabilidad de los bonos aumentaría el valor del índice. Esta dinámica es fundamental para la tesis, ya que las bajas tasas de rentabilidad hacen que las acciones sean más atractivas en comparación con los bonos, lo que fomenta una mayor relación precio/valor de las acciones.
Sin embargo, la expansión requerida es enorme. La banca ya ha elevado su ratio P/E a 22 veces, desde los 20.4 veces. Para alcanzar los 7,600, el mercado no solo debe absorber un crecimiento continuo en las ganancias, sino también ver que este ratio aumente aún más. Se trata de una apuesta por una dominación sostenida por parte de un grupo reducido de acciones tecnológicas de alto valor. El pronóstico depende de siete principales acciones tecnológicas, las cuales representan el 46% del crecimiento total de las ganancias del índice S&P 500 en 2026. Su capacidad para generar ganancias gracias a la inteligencia artificial es la condición indispensable para justificar el precio actual de estas acciones.
El principal riesgo es que el precio de las acciones está muy alto, lo que deja poco margen para errores. Como señala Goldman, la subida reciente del mercado ha sido extremadamente limitada; el precio medio de las acciones del índice está más del 10% por debajo de su nivel máximo de los últimos 52 semanas. Esta falta de amplitud hace que el índice sea vulnerable. Es muy posible que los líderes del mercado experimenten una caída si las perspectivas de los resultados corporativos, especialmente en el caso de esos gigantes tecnológicos dominantes, empeoran. Cualquier contratiempo en la narrativa relacionada con la productividad en el ámbito de la IA, o cualquier retraso en la aceleración de los resultados financieros prometidos, podría cuestionar los altos precios de las acciones, que ya son parte del objetivo de 7,600. El paradojo es evidente: las mismas fuerzas que impulsan el crecimiento, como la IA y las fusiones y adquisiciones, también están aumentando los precios de las acciones hasta un punto en el que estos se convierten en una fuente de vulnerabilidad.
El panorama político es una variable clave en la ecuación de ingresos, generando una combinación de factores que favorecen o desfavorecen a las empresas. Según las estimaciones de Goldman Sachs Research, estos factores se compensarán entre sí. La política comercial del nuevo gobierno, centrada en aranceles específicos, es una fuente principal de incertidumbre. Los economistas de la banca proyectan que la tasa de aranceles efectiva en Estados Unidos aumentará.
La tasa ha aumentado desde el 13% que se registraba al comienzo del año. Esto genera claras presiones específicas para cada sector, especialmente para las empresas que tienen una gran exposición a las importaciones o cadenas de suministro globales complejas.El impacto inmediato en la rentabilidad de las empresas es un tema de intensa discusión. La hipótesis básica de Goldman indica que las empresas transmitirán el 70% del coste directo de los aranceles a los consumidores a través de aumentos de precios. Sin embargo, las primeras señales provenientes de los informes de resultados son contradictorias. Algunas empresas han anunciado aumentos de precios moderados, mientras que otras han absorbido una mayor parte del coste, lo que ha llevado a revisiones en las estimaciones de los analistas sobre las márgenes de las empresas. Además, se proyecta que el crecimiento de las ganancias por acción del S&P 500 disminuirá al 4% este trimestre, en lugar del 12% del último trimestre. La resolución de esta cuestión, es decir, si las empresas pueden transmitir los costes sin causar una disminución en la demanda, será un test crítico para las perspectivas de los resultados financieros de las empresas.
Se espera que esta presión arancelaria sea en gran medida contrarrestada por los estímulos fiscales planificados. La banca señala que…
El crecimiento en ciertos sectores y las efectos positivos de los recortes fiscales dirigidos se consideran como un contrapeso suficiente para los costos relacionados con el comercio. Este efecto neto cero en las proyecciones de ingresos es una suposición crucial para la teoría de crecimiento, lo que permite que los casos de crecimiento impulsados por la inteligencia artificial y las fusiones y adquisiciones ocupen un lugar central en las predicciones económicas.Un factor que podría impulsar la realización de transacciones y el crecimiento del mercado en el corto plazo será la resolución de las principales ofertas de fusiones y adquisiciones pendientes. La competencia acalorada, como la lucha entre las ofertas de Warner Bros., ya ha contribuido a un aumento significativo en el número de transacciones de gran magnitud.
El mercado se encuentra en medio de una ola de consolidación entre generaciones. La conclusión de estas transacciones de gran importancia servirá como señal concreta de la confianza en la realización de negociaciones, y podría impulsar aún más las actividades en todo el índice, añadiendo un elemento de amplitud al rali estrecho liderado por los gigantes tecnológicos.Sin embargo, la política de objetivo neto cero introduce una capa de incertidumbre. Las perspectivas de ganancias ahora dependen de un equilibrio preciso: si los costos relacionados con las tarifas se absorben o se transfieren a otros, y si las ventajas fiscales se materializan, todo ello mientras la economía en general y las márgenes corporativas se mantienen estables. Cualquier desviación de este escenario podría cambiar rápidamente la trayectoria del crecimiento de las ganancias del S&P 500, convirtiendo a estas políticas en una fuente constante de volatilidad, más allá de las expectativas positivas.
La actual subida en los precios es un ejemplo de extrema concentración. Mientras que el índice S&P 500 ha experimentado un aumento en sus valores…
La cotización media de las acciones sigue estando más del 10% por debajo de su nivel más alto en las últimas 52 semanas. Esta situación, causada por un grupo reducido de gigantes tecnológicos, crea una vulnerabilidad estructural. La previsión de que el valor de mercado alcance los 7,600 dólares para el año 2026 supone que esta tendencia de liderazgo continuará e incluso se ampliará. El principal factor que impulsa esa expansión es un aumento en las actividades de fusiones y adquisiciones, algo que Goldman Sachs considera como una tendencia generacional.Al fortalecer la confianza de las empresas, el banco espera una importante aceleración en las transacciones comerciales, especialmente en el sector tecnológico, donde la consolidación impulsada por la inteligencia artificial está transformando la estructura del sector.Sin embargo, existe el riesgo de que este “catalizador” esperado no se haga realidad. Si la ola de megadealos prometidos no llega como se había previsto, todo el proceso de aumento de los resultados financieros tendrá que basarse en los avances en la productividad logrados mediante la IA, algo que solo se puede lograr por un grupo reducido de empresas. Esto dejaría al mercado con un único motor de crecimiento, y eso lo haría muy vulnerable a cualquier cambio en el liderazgo de las empresas. El punto clave para observar esta dinámica será el informe de resultados del segundo trimestre, que comienza pronto.
Estos resultados proporcionarán los primeros datos concretos sobre cómo se absorben o se transmiten los costos arancelarios, lo que permitirá evaluar directamente la capacidad de resistencia de las márgenes de beneficio, algo que es fundamental para predecir el crecimiento de las ganancias.La trayectoria de los rendimientos de los bonos será otro test crítico. El modelo de valoración de Goldman indica una relación directa entre el descenso de los rendimientos reales en 50 puntos básicos y un aumento de aproximadamente un 3% en el cociente P/E del S&P 500 a futuro. La previsión de la banca respecto a rendimientos más bajos representa un claro beneficio para la expansión del cociente de valoración requerido. Sin embargo, si los rendimientos se mantienen estables o incluso aumentan, esto pondría en tela de juicio la teoría de que los altos cocientes de valoración pueden ser justificados. Por lo tanto, la estructura del mercado implica apostar en dos aspectos: que las fusiones y adquisiciones ampliarán la tendencia alcista, y que la caída de las tasas de interés apoyará el sobreprecio de valoración. Cualquier revés en cualquiera de estas perspectivas podría rápidamente poner en peligro la solidez de la tendencia actual.
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