La apuesta de Goldman sobre la guerra petrolera a lo largo de 4 semanas: un análisis de flujos
La reacción inmediata del mercado fue un aumento brusco del precio del petróleo crudo Brent, del 8%, hasta aproximadamente 78 dólares por barril durante el fin de semana. Según Daan Struyven, jefe de investigación en petróleo de Goldman Sachs, este precio indica exactamente lo que los operadores están apostando: una interrupción en el suministro de petróleo que durará aproximadamente cuatro semanas. Los modelos de la empresa indican que este aumento de precios, de 13 dólares, coincide con el impacto esperado en los precios debido a la cerrada completa del Estrecho de Ormuz, durante aproximadamente un mes.
Sin embargo, el aumento en los precios se contuvo. El precio del barril de Brent superó brevemente los 82 dólares el lunes, pero luego volvió a descender, muy por debajo de los 100 dólares que algunos analistas esperaban para un posible ataque militar. Esta diferencia entre el pico de precios y las proyecciones más altas sugiere que los operadores no anticipan una guerra prolongada. En cambio, esperan un choque de oferta repentino.
En resumen, el mercado considera que un período de cuatro semanas es un umbral crítico. Si el conflicto es breve, el impacto económico será menor, ya que el petróleo crudo puede almacenarse en tierra dentro de la región. Pero si la guerra se prolonga más allá de ese período de cuatro semanas, el impacto en los precios podría ser mucho mayor, lo que indicaría una interrupción en el suministro mundial mucho más grave y duradera.
La mecánica del flujo: Estrecho de Ormuz

El punto de estrangulación físico está ahora completamente bloqueado. El tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormoz también se ve afectado, ya que este es un punto estratégico para el transporte de petróleo.El 20% del petróleo mundialEn esencia, todo ha llegado a un punto de parada. Se trata de una interrupción sin precedentes para esta vía navegable, que es una arteria crucial para el flujo de energía mundial. La reacción del mercado, aunque inicialmente fue intensa, se ha mantenido bastante moderada. Los operadores de energía describen el mercado de petróleo como “extremadamente contenido”, y no hay signos de pánico en el mercado. Ese es, sin duda, el primer indicio positivo.
Esta respuesta medida indica que el mercado considera esta interrupción como algo temporal, no permanente. La razón principal es que la infraestructura petrolera en general sigue estando intacta. Como señaló un analista:La infraestructura relacionada con el transporte y la producción de petróleo no ha sido un objetivo principal.El mercado cree que el bloqueo táctico no constituye una destrucción estratégica de las reservas de suministro. Esta evaluación se ve reforzada por el hecho de que OPEC+ ha acordado aumentar la producción en 206.000 barriles al día, con el objetivo de contener cualquier aumento en los precios. Este movimiento supone que la perturbación en el mercado está controlada.
La variable clave para determinar el precio es, por lo tanto, la duración de esta interrupción en el flujo de bienes físicos. El mercado actualmente está calculando una duración de cuatro semanas como período de tiempo a considerar, como se refleja en el diferencial de precios del crudo Brent. Si las rutas se reabren dentro de ese plazo, el impacto en los precios será limitado. Pero si la interrupción dura más de cuatro semanas, el impacto en los precios podría ser mucho mayor, lo que indicaría una perturbación en el suministro mundial mucho más grave y duradera. Por ahora, el mercado está esperando señales de que el tráfico vuelva a funcionar, lo que permitiría que los precios bajen.
Catálisis y desvíos
La tesis de 4 semanas del mercado ahora está siendo evaluada a través de dos eventos clave en el flujo de datos. En primer lugar, OPEC+ ha acordado aumentar la producción.206,000 barriles por díaSe trata de una respuesta modesta y dirigida hacia el objetivo de reducir las altas cotizaciones de precios. Sin embargo, los analistas coinciden en que es poco probable que esta medida logre compensar la grave situación causada por el cierre del estrecho. El aumento en los precios representa menos del 0,2% de la demanda mundial. La cantidad incrementada es insignificante comparada con los 20 millones de barriles diarios que pasan por el estrecho. Su efecto principal es proporcionar un pequeño respaldo, pero no logra resolver el problema fundamental relacionado con la interrupción en el suministro.
El principal catalizador para la reducción de los precios es la reapertura del Estrecho de Ormuz. Esto depende completamente de una reducción en el nivel de intensidad del conflicto. El mercado actualmente anticipa que la reapertura ocurrirá en un plazo de cuatro semanas. Cualquier declaración oficial de parte de Irán o de Estados Unidos e Israel que confirme el cese de las operaciones militares o el compromiso de reabrir el estrecho sería una señal clara de que la expectativa de cuatro semanas se mantiene válida. Por el contrario, si continúan las acciones militares o si hay amenazas de mantener el estrecho cerrado, esa expectativa a corto plazo se invalidaría.
Los comerciantes deben prestar atención a los datos relacionados con el flujo de mercancías. El primer indicio de que el precio de las mercancías podría bajar sería un cambio mensurable en el tráfico de los buques petroleros, ya que se moverían más lejos del estrecho hacia rutas normales. La suspensión de los envíos por parte de las compañías petroleras y las casas de comercio es un indicador clave de la gravedad de la perturbación en el mercado. Cualquier cambio en esa situación, o cualquier confirmación oficial por parte de las fuentes navieras, pondría en tela de juicio la suposición actual del mercado de que se trata de una situación temporal.

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