Colapso del mercado de oro y plata: una crisis de liquidez de 4 billones de dólares en cuestión de minutos.

Generado por agente de IAAnders MiroRevisado porAInvest News Editorial Team
lunes, 2 de febrero de 2026, 3:03 am ET2 min de lectura
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La venta de activos fue un evento puramente relacionado con la liquidez, y no con una reevaluación del precio en el nivel macroeconómico. El oro y la plata cayeron drásticamente desde sus niveles record, lo que significó que se eliminaron todos los beneficios obtenidos con estas inversiones.Con un capitalización de mercado de más de 4 billones de dólares.En una sola sesión. No se trató de un proceso lento; fue un despliegue violento y rápido de posiciones.

La velocidad y la magnitud de la caída confirman una situación de tensión sistémica. El precio del plata disminuyó significativamente.11.25%El oro cayó un 5.34% en cuestión de minutos. Los analistas describen esto como un caso clásico de desapalancamiento, donde las posiciones largo en los valores más líquidos provocaron una venta sistemática y liquidaciones motivadas por margen. La dinámica se asemeja a algo que ocurre cuando la venta forzada afecta primero aquello que realmente se puede vender.

El shock se extendió rápidamente. Los mercados asiáticos cayeron significativamente: el índice Kospi de Corea del Sur bajó un 5.6%. Los futuros en Estados Unidos también sufrieron una caída, con los futuros del S&P 500 e-mini cayendo un 1.0%. Este efecto contagioso demuestra que el shock de liquidez no se limitó a los metales preciosos; también afectó a otros activos de riesgo a nivel mundial, ya que las llamadas de margen y las disposiciones de pérdida amplificaron el movimiento de precios.

El “Trigger”: La nominación y el posicionamiento en el mercado

El catalizador inmediato fue la nominación del presidente Trump de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal. Este movimiento tranquilizó a Wall Street en cuanto a la independencia del banco central, pero también alarmó a los inversores, quienes esperaban recortes agresivos en las tasas de interés. Esa cambio en las expectativas provocó una gran actividad de adquisición de ganancias por parte de los inversores, lo que causó que los precios del oro y la plata cayeran drásticamente, superando los niveles récord.

Las posiciones eran extremas. El precio del oro había bajado considerablemente.Un 90% más que en el año anterior.Mientras tanto, el precio del plata aumentó en un 250%. Esto creó una situación clásica de sobrecompra, donde un único catalizador podía provocar una rápida desaceleración de las cotizaciones. Este movimiento fue exacerbado por las ventas sistemáticas de fondos orientados a la volatilidad y de CTA, lo que llevó a la liquidación de los activos más líquidos primero.

El resultado fue una violenta desacondicionación económica. El precio del plata bajó considerablemente.11.25%El oro bajó un 5.34% en cuestión de minutos. Los analistas describen esto como una situación de liquidez reducida, donde las ventas forzadas se centraron primero en lo que realmente se puede vender. Esto confirma que se trató de una situación de desplazamiento de posiciones, y no de un cambio significativo en los precios macroeconómicos.

Implicaciones del flujo y qué hay que observar

El impacto inmediato es evidente: la caída ha eliminado todos los avances logrados en el año 2025, tanto para los metales como para otros activos. El oro ha bajado aproximadamente un 10% con respecto a su nivel más alto reciente; mientras que la plata ha caído un 31%. Esto no es simplemente una retroceso; se trata de un cambio completo en las tendencias, algo que no había ocurrido en años anteriores.

La siguiente fase depende de dos factores que influyen en el flujo de los activos. En primer lugar, hay que observar la situación del dólar. Un dólar fuerte, como se vio el lunes, ejerce presión sobre los metales preciosos que no generan rendimiento, haciéndolos menos asequibles para los compradores extranjeros. En segundo lugar, es necesario ver si esta caída provoca una mayor reducción del riesgo en otros activos de alto beta. Las pruebas indican que existe una mayor correlación entre estos activos, y que la caída de los metales preciosos afecta a las acciones, el Bitcoin y el petróleo. Esto sugiere una desapalancamiento sistémico, donde los operadores se ven obligados a vender otros activos para cubrir las pérdidas.

La medida clave que hay que observar es si esto provocará llamados de margen continuos, más allá de la primera ola de situaciones difíciles. Los analistas señalan que, en tales situaciones de liquidez reducida, los refugios seguros para invertir son, por lo general, el dinero en efectivo y los bonos de corta duración. Si esta situación persiste, la volatilidad aumentará, y los refugios seguros tradicionales podrían fracasar si la presión proviene únicamente del apalancamiento. Por ahora, la situación se caracteriza por una alta volatilidad y fluctuaciones constantes. El flujo de capitales probablemente estará determinado por la fortaleza del dólar y la intensidad de las ventas forzadas.

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