La racha de ganancias de Gold: Evaluando la sostenibilidad de un mercado alcista cíclico

Generado por agente de IAMarcus LeeRevisado porAInvest News Editorial Team
miércoles, 25 de febrero de 2026, 1:20 am ET7 min de lectura

El rendimiento reciente del oro no es simplemente una anomalía en el mercado; es el punto culminante de un poderoso ciclo macroeconómico. A finales de febrero de 2026, el metal se encuentra en una trayectoria que lo llevará hacia su…Octavo aumento mensual consecutivo.Se trata de una serie de resultados positivos que reflejan un cambio histórico en el comportamiento de los inversores. No se trata de un aumento temporal en los precios, sino del pico de una tendencia que ha durado varios años.Crecimiento de hasta un 55%Solo en el año 2025.Superando los 4,000 unidades por onza.Por primera vez, la escala de la demanda fue sin precedentes. La demanda total de oro en el año 2025 superó los registros anteriores, alcanzando los 5,000 toneladas y un valor de 555 mil millones de dólares. En ese único año, el precio del oro alcanzó 53 nuevos máximos históricos. Esto se debió a una combinación de factores: las tensiones geopolíticas, la tendencia gradual a abandonar el dólar estadounidense como moneda de referencia, y la fuerte demanda por parte de los bancos centrales e inversores que buscaban diversificar sus inversiones.

Esto plantea la pregunta clave para el próximo año: ¿podrá este mercado alcista continuar? Se cree que este aumento en los precios se debe a factores estructurales duraderos, como una tendencia a largo plazo hacia las reservas oficiales y la diversificación de los inversionistas en el oro. Los analistas señalan que la demanda de oro por parte de los bancos centrales e inversionistas seguirá siendo alta. Se espera que los precios lleguen a un promedio de 5,055 dólares por onza para el último trimestre de 2026. Sin embargo, esta tendencia continua introduce una nueva dinámica. Este tipo de momentum prolongado suele atraer a los comerciantes técnicos y puede crear un ciclo de retroalimentación que se refuerza a sí mismo. La verdadera prueba ahora es si los factores fundamentales –riesgos geopolíticos, cambios en la política monetaria y la demanda constante– podrán seguir superando la presión que surge de una valoración excesiva y el posible cambio en las políticas monetarias. El ciclo puede estar en su etapa final, pero su dirección sigue siendo un punto clave de atención.

El Motor de Macro: Geopolítica, el dólar y la demanda

El mercado alcista se ve impulsado por tres factores macroeconómicos que son muy conocidos y que tienen una influencia duradera: los riesgos geopolíticos constantes, la debilidad del dólar y una demanda sólida, respaldada por factores estructurales. Estos son los factores que han llevado al oro a niveles récord. Estos factores determinarán si este ciclo puede continuar más allá.

Las tensiones geopolíticas constituyen un factor de seguridad constante para los activos financieros. Los acontecimientos recientes ponen de manifiesto esta dinámica. Se ha informado que Estados Unidos ha desplegado una importante fuerza militar cerca de Irán. Según los analistas, este es un movimiento más significativo que las manifestaciones militares anteriores de Estados Unidos en Venezuela. Al mismo tiempo, la incertidumbre en el ámbito comercial sigue siendo alta, con nuevas tarifas que entran en vigor y la amenaza de aumentos adicionales en las tasas arancelarias. Aunque la respuesta del oro a estos aumentos puede ser moderada a corto plazo, la volatilidad subyacente que generan permite que el oro funcione como un activo de cobertura en las carteras de inversión. Como señala un análisis, es poco probable que la incertidumbre geopolítica disminuya, lo que representa un apoyo constante, aunque no siempre lineal, para la demanda de oro.

Este entorno se ve reforzado por una dinámica de apoyo clásica: un dólar estadounidense más débil. Históricamente, el oro y el dólar han mostrado una tendencia opuesta entre sí; esta relación ha mantenido su importancia a lo largo de múltiples ciclos económicos. En 2025, el índice del dólar retrocedió desde sus niveles máximos, y esta tendencia parece seguir vigente. Un dólar más débil hace que el oro sea más asequible para los compradores que utilizan otras monedas, lo que a menudo aumenta la demanda mundial. Esta dinámica se considera un factor positivo, y los analistas esperan que el ciclo de relajación monetaria de la Reserva Federal continúe favoreciendo un dólar más débil, y, por ende, al oro.

El lado de la demanda de la ecuación es donde se presenta la diferencia entre las teorías cíclicas y las demás. Los pilares fundamentales son sólidos y estructurales. Las compras realizadas por los bancos centrales también contribuyen a este aspecto.585 toneladas por trimestre en el año 2026.Sigue siendo un factor importante, ya que las reservas oficiales se diversifican cada vez más, alejándose del dólar. Los flujos de inversión también son sólidos.Las inversiones en ETF han aumentado en 801 toneladas.En el año 2025, la demanda por barras y monedas alcanzará un nivel récord en los últimos 12 años. Esta combinación de demanda oficial y de los inversores constituye la base fundamental del mercado alcista.

Sin embargo, existe una realidad mecánica que debe tenerse en cuenta. A medida que los precios aumentan, el incentivo para que los bancos centrales compren activos disminuye. Sus compras, aunque siguen siendo elevadas desde un punto de vista histórico, han ralentizado su ritmo en comparación con los últimos tiempos. Esto introduce un freno natural en el ciclo económico. La demanda que impulsó los altibajos del mercado en 2025 ya no tendrá la misma fuerza cuando los precios alcancen los 5,000 o 6,000 dólares. La sostenibilidad del mercado alcista ahora depende de si hay nuevas fuentes de demanda, quizás provenientes de inversores minoristas o de instituciones de mercados emergentes, que puedan llenar el vacío dejado por los bancos centrales, que son más selectivos en sus compras.

En resumen, el motor macroeconómico sigue funcionando. Los riesgos geopolíticos y la debilidad del dólar brindan un apoyo importante. Además, la demanda de los bancos centrales e inversores proporciona un punto de apoyo estructural para el mercado. Pero la dinámica en la etapa final del ciclo es clara: el éxito del rally hace que la próxima etapa del proceso dependa más de una demanda no basada en precios, para mantener el impulso.

El viento en contra de la política monetaria: La indecisión del Fed y la “trampa de la tasa real”

El principal riesgo para el mercado cíclico alcista del oro es, en la actualidad, un cambio en el panorama de las políticas monetarias. Después de años de relajación de las condiciones monetarias, la Reserva Federal ha decidido mantenerlas estables. Esta decisión crea nuevos obstáculos para las oportunidades de inversión en este metal.

En su reunión de enero, la Fed mantuvo su objetivo de la tasa de los fondos federales dentro de un rango determinado.3.5–3.75%La decisión, que se esperaba con antelación, fue motivada por la evaluación de la comisión sobre la situación del mercado laboral, que parece mejorar, y también por la inflación constante. Según señaló J.P. Morgan Global Research, con la tasa de desempleo disminuyendo a un 4.4 %, el banco central no ve ninguna necesidad inmediata de reducir las tasas de interés. De hecho, la empresa espera que la Fed mantenga su política actual hasta finales de 2026, lo cual representa un cambio significativo en comparación con las previsiones anteriores.

Esta pausa en las políticas monetarias es crucial, ya que contribuye a crear un entorno en el que las tasas de interés reales sean más altas. El oro, que no genera ningún tipo de rendimiento, compite directamente con los activos que generan intereses. Cuando las tasas de interés reales, después de ajustarlas por la inflación, son elevadas, el costo de oportunidad de poseer oro pierde importancia. Históricamente, esta situación ha sido un obstáculo para el oro. Por lo tanto, la decisión de la Fed de mantener las tasas de interés estables elimina uno de los factores que habían estado favoreciendo el aumento del precio del oro, y introduce una nueva limitación.

Lo que aumenta la incertidumbre es la posibilidad de cambios en la forma en que se comunica la política monetaria del banco central. La nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed ha generado dudas sobre el futuro de las directrices monetarias. Warsh ha sido considerado como alguien con una postura más agresiva en materia de políticas monetarias. Existe la especulación de que podría modificar la política de comunicación del banco central, lo que podría llevar a una menor transparencia en la información proporcionada sobre los futuros movimientos de los tipos de interés. Aunque cambios fundamentales como la eliminación del diagrama de pronóstico requieren la aprobación del comité, la simple posibilidad de una menor transparencia puede aumentar la volatilidad del mercado y dificultar aún más que los inversores puedan predecir con precisión la trayectoria a largo plazo de los tipos de interés.

En resumen, la política monetaria se ha convertido en la prueba crucial para la sostenibilidad del ciclo económico. La decisión tomada por la Fed en enero indica una pausa en el programa de relajación monetaria que hasta ahora había sido favorable para el oro. Esto crea una situación en la que el atractivo fundamental del oro se compara con su alto costo de mantenimiento. Para que el mercado alcance su punto máximo, los factores geopolíticos y la demanda deben seguir siendo importantes, a fin de compensar este nuevo obstáculo político.

Estructural vs. Cíclico: El debate sobre el nuevo “piso” del oro

Este rally ha desencadenado un debate fundamental: ¿se trata de una reevaluación permanente del oro, o estamos presenciando un pico cíclico que, con el tiempo, se revertirá? El núcleo de esta discusión gira en torno al concepto de un nuevo “suelo blando” para este metal.

Los defensores de este cambio estructural sostienen que la demanda por parte de los bancos centrales ha modificado fundamentalmente el perfil de riesgo del oro. Señalan que el metal…Ciclo histórico del mercado de metales preciososY los poderosos factores que impulsan al mercado también son pruebas de que el precio del oro está en una posición más estable. Según esta perspectiva, las compras constantes por parte de las reservas oficiales han servido para estabilizar el precio del oro, reduciendo su volatilidad y definiendo así un soporte a largo plazo para su precio. Se cree que este nuevo nivel de estabilidad se encuentra entre los 4,000 y 4,500 dólares por onza. Esta visión considera que la actual subida en el precio del oro es el comienzo de un mercado alcista de varios años, donde el papel del oro como activo de reserva y como cobertura contra la devaluación de la moneda ha ganado importancia de manera permanente.

El argumento cíclico es más mecánico. Se sostiene que las compras por parte de los bancos centrales, aunque importantes, están motivadas, en última instancia, por los niveles de precios y las necesidades de diversificación de carteras, y no por una abandonación estructural del dólar. Los datos muestran que la demanda ha sido fuerte.La demanda del banco central y de los inversores por oro seguirá siendo elevada.En 2026, se espera que la demanda sea de un promedio de 585 toneladas por trimestre. Sin embargo, esta demanda no es infinita. A medida que los precios aumentan, el incentivo para que los bancos centrales compren activos disminuye. Las compras de los bancos centrales ya han mostrado signos de desaceleración desde hace poco tiempo. Esto crea una fricción natural: la demanda que impulsó los altibajos del mercado en 2025 ya no tendrá la misma fuerza cuando los precios lleguen a los 5,000 o 6,000 dólares. La sostenibilidad del mercado alcista ahora depende de si hay nuevas fuentes de demanda que puedan llenar el vacío dejado por los bancos centrales que compran de manera selectiva.

Este debate está estrechamente relacionado con el tema más general de la desdolarización. ¿Se trata de una tendencia hacia una diversificación que se aleja del dólar estadounidense, y que se convierte en un cambio estructural que durará varias décadas? ¿O es simplemente una reacción cíclica a las presiones geopolíticas y fiscales actuales? Las pruebas sugieren que esto último podría ser cierto por ahora. Aunque el dólar se ha debilitado, lo cual ha contribuido a favorecer al oro, esta relación aún no es permanente. El factor clave para el futuro del oro es si esta tendencia hacia la desdolarización se vuelve autoperpetuante y duradera, o si desaparece a medida que las políticas monetarias mundiales se normalizan. Por ahora, parece que este ciclo está respaldado por una combinación de incertidumbre constante y la gestión de las reservas oficiales. Pero no se puede garantizar que el camino hacia un nuevo equilibrio sea sencillo.

En resumen, el debate no se refiere a un único nivel de precio, sino más bien a la durabilidad de los factores que impulsan el mercado. El concepto de “suelo blando” constituye un marco útil para comprender los riesgos reducidos, pero no elimina la posibilidad de una corrección brusca si los factores fundamentales que impulsan el mercado pierden fuerza. La sostenibilidad del mercado alcista depende de si las fuerzas estructurales relacionadas con la demanda y la desdolarización pueden seguir superando las dificultades cíclicas causadas por altas tasas de interés y valoraciones excesivas.

Catalizadores y escenarios: ¿Qué podría romper esta tendencia?

La sostenibilidad del mercado alcista cíclico del oro ahora depende de un puñado de eventos específicos y observables. Esta tendencia positiva ha generado un impulso muy fuerte, pero también vulnerable. Por lo tanto, estos eventos constituyen puntos críticos que deben ser vigilados durante los próximos meses.

El factor geopolítico más importante es el resultado de las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán. A finales de febrero, las negociaciones continúan, y Irán ha prometido hacer “lo que sea necesario” para lograr un acuerdo. Si se logra un acuerdo exitoso, es probable que el riesgo extremo, que siempre ha sido un factor que apoya al oro, disminuya. Por el contrario, si las negociaciones fracasan, aumentará la amenaza de una escalada militar, lo que podría reavivar la demanda de metales preciosos. La reacción del mercado ante estas negociaciones será una prueba directa de si el riesgo geopolítico sigue siendo un factor importante o ya ha sido internalizado en los precios del mercado.

Otra dinámica del mercado que es importante monitorear es la correlación inversa entre el oro y el dólar estadounidense. Esta relación ha sido una regla fiable: un dólar más débil apoya los precios del oro. Sin embargo, como señala un análisis, esta dinámica podría cambiar en 2026. Una ruptura continua en esta correlación, donde el oro disminuye mientras el dólar se fortalece, o viceversa, indicaría una reevaluación fundamental del metal. Esto podría significar que el oro está influenciado por factores distintos de los flujos monetarios, como un cambio permanente en las políticas de los bancos centrales o un cambio estructural en el comportamiento de los inversores. Por ahora, la correlación sigue existiendo, pero su durabilidad es un punto clave para el análisis técnico.

El riesgo político, como ya se ha discutido anteriormente, es que la Fed adopte una postura más moderada en sus acciones, pero eso no ocurra realmente. Las expectativas del mercado de que se continúe con la reducción de las tasas de interés son un importante apoyo para el mercado. Si la decisión de la Fed de mantener las tasas de interés estables en enero resulta ser el inicio de una pausa prolongada, las tasas reales permanecerán elevadas. Esto limitaría el aumento de los precios del oro, ya que aumentaría el costo de oportunidad de poseer activos que no generen rentabilidad. El escenario en el que la Fed siga sin hacer cambios durante el resto de 2026, como algunos analistas esperan ahora, cuestiona directamente la tesis de que el dólar se debilitará y las tasas reales permanecerán bajas.

Al conectar estos factores determinantes con el contexto más amplio, se puede decir que el destino del ciclo no está determinado por un solo factor, sino por la interacción de todos esos eventos específicos. La discusión sobre si se trata de un fenómeno estructural o cíclico se desarrolla en tiempo real, a través de estos factores concretos. Si los riesgos geopolíticos siguen siendo altos, si el dólar sigue debilitándose y si la Fed mantiene su postura firme, entonces el mercado alcista tendrá la oportunidad de continuar. Pero si se logra un acuerdo con Irán, disminuyendo así los riesgos, la correlación entre el dólar y el oro se rompe, y si la postura firme de la Fed persiste, el impulso del mercado podría disminuir. En resumen, la sostenibilidad del ciclo no es una cuestión teórica; depende de los resultados de estos factores concretos.

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