El oro y el gas natural como refugios macroeconómicos seguros: estén atentos a posibles shocks inflacionarios para confirmar la eficacia de estos activos.
El mercado de materias primas se encuentra en un momento decisivo. Por un lado, existen factores negativos que afectan a los metales industriales y a la industria energética: el dólar estadounidense se fortalece, y el crecimiento global se debilita. Por otro lado, una posible reacción inflacionaria podría ser un indicador positivo que podría estimular la demanda de activos tangibles. Los inversores buscan señales de salida, pero el camino hacia adelante está oscurecido por fuerzas macroeconómicas contradictorias.
La fortaleza reciente del dólar es un punto de presión importante. Ha aumentado.0.35% el juevesEsto se debe a la incertidumbre geopolítica relacionada con Irán, así como a un mercado laboral sorprendentemente fuerte. Todo esto refuerza una postura defensiva en materia de política monetaria. Esta situación representa un obstáculo clásico para los productos que se venden a precio de dólar, lo que hace que sean más caros para quienes tienen otras monedas. Al mismo tiempo, la opinión generalizada de que la inflación está en camino hacia el objetivo del 2% establecido por la Fed parece prematura. Las pruebas indican que existe un posible shock inflacionario en el horizonte.La transmisión de las tarifas a los precios al consumidor ha sido moderada.Hasta ahora, los importadores han sido quienes absorbían los costos. Pero ese “reservorio” de capacidad para soportar los costos está agotándose. Los patrones históricos indican que este efecto retrasado se completará de manera significativa a mediados de 2026. Esto causará un aumento del 50 puntos básicos en la inflación general, y es posible que la tasa de inflación real supere el 4% para finales de año. Esto crea una situación tensa: el mercado anticipa cortes graduales por parte de la Fed, basándose en una narrativa de disminución de la inflación. Sin embargo, un resurgimiento de las tarifas y la política fiscal podría llevar a errores en las políticas monetarias.
Los datos de posicionamiento, sin embargo, sugieren un posible límite para ciertos productos básicos. Los bancos centrales están activamente reequilibrando sus reservas hacia activos tangibles. Este cambio estratégico, aunque no constituye una señal directa del mercado, podría servir como una base de apoyo para los metales y el oro, ya que las instituciones buscan diversificar sus inversiones y protegerse contra la devaluación de la moneda. Se trata de un límite, pero no necesariamente de un techo.
En resumen, la situación actual se caracteriza por una mayor inseguridad. La situación actual favorece una estrategia de inversión que se aleje de los productos industriales, que son vulnerables al dólar y a la debilidad del crecimiento económico. Sin embargo, el riesgo de una inflación repentina podría provocar una huida hacia activos seguros como el oro y el gas natural, los cuales ya están recibiendo apoyo debido a las tensiones geopolíticas. Los inversores deben estar atentos a cualquier señal clara de qué fuerza –la impulsada por el dólar o la demanda impulsada por la inflación– tendrá la ventaja durante la segunda mitad del año.
Señales de salida específicas para cada sector vs. señales de mantenimiento
Los cruces que hemos identificado se traducen en señales claramente diferentes entre los diferentes sectores de productos básicos. La tendencia general indica una evolución hacia atrás en relación con los activos industriales. Sin embargo, existen áreas donde los activos relacionados con la energía y los metales considerados “seguros” podrían mantenerse como opciones rentables.
La señal de salida es más clara en el complejo industrial.El complejo de productos básicos en general enfrenta una presión constante debido a la baja demanda en el sector industrial, la abundante oferta de bienes, y los efectos persistentes de las tarifas arancelarias.Se trata de una situación delicada: el crecimiento global está disminuyendo, y los sectores que dependen en gran medida de la inversión, como la construcción y la manufactura, también están en declive. Los metales básicos, que son las materias primas más cíclicas, se ven directamente afectados por esta situación. Lo mismo ocurre con las materias primas y el petróleo, que según las previsiones seguirán siendo unos de los sectores más perjudicados. La perspectiva es negativa: el Índice de Materias Primas de S&P Goldman Sachs pronostica una disminución del 0.9% en 2026. Para los inversores, este sector no ofrece mucha estabilidad desde el punto de vista macroeconómico.
En contraste, la señal de apoyo para el gas natural y los metales preciosos es fuerte. Se espera que estos activos continúen siendo los que mejor desempeñan en el año 2026. Su doble función como activos energéticos y de refugio seguro les proporciona un gran respaldo. El gas natural se beneficia de las restricciones en el suministro y de las tensiones geopolíticas, mientras que los metales preciosos son respaldados por los cambios en la política monetaria, lo cual ejerce presión sobre otros activos. A medida que los bancos centrales reequilibran sus reservas hacia activos tangibles…El oro y la plata suelen beneficiarse más durante los ciclos de estabilización económica.El menor costo de mantener activos que no generen ingresos, así como el efecto de la divisa, debido a las bajas tasas de interés en Estados Unidos, crean un entorno favorable en el que los metales industriales no tienen acceso.
La señal de recesión afecta directamente a los metales industriales. El rendimiento de estos productos depende de una única variable crucial: la situación del mercado de construcción y manufactura. Si estos sectores muestran signos de un aumento significativo en su demanda, el ciclo económico podría cambiar. Pero por ahora, la demanda sigue siendo baja, lo que hace que los metales sean vulnerables. El mercado está esperando la primera señal clara de que la fase de declive en el crecimiento mundial haya terminado. Eso sería el catalizador necesario para que el mercado vuelva a la normalidad.
En resumen, se trata de un mercado con dos direcciones posibles. Las fuerzas macroeconómicas relacionadas con el dólar fuerte y la debilidad del crecimiento son claros indicadores de que las materias primas industriales no son una opción viable en este contexto. Sin embargo, el cambio estructural hacia los activos reales, así como las dinámicas específicas en los sectores de energía y metales, representan una oportunidad para esos sectores. Lo importante para los inversores es identificar qué señal predominará durante la segunda mitad del año: si será la debilidad de la industria o la fortaleza de los sectores relacionados con la energía y los activos seguros.
Catalizadores y posicionamiento: Los próximos impulsores de cambio
Los cruces importantes que hemos identificado se resolverán a través de una serie de datos concretos y cambios en las políticas aplicadas. Para los inversores, lo importante es seguir tres factores clave que servirán como señales definitivas para decidir si retirarse o continuar con la estrategia de inversión.
El riesgo más importante que se plantea en la actual situación de los precios de los productos básicos es el efecto retrasado de las tarifas arancelarias en los precios al consumidor. Este es el principal motivo de desánimo del mercado actual. Hasta ahora, el impacto de estas tarifas ha sido moderado, ya que los importadores han absorbido los costos. Pero ese margen de tolerancia está disminuyendo gradualmente.Para mediados de 2026, la transmisión de los efectos negativos debido a este retraso ya debería haberse completado de manera significativa.Esto causaría un aumento de 50 puntos básicos en la inflación general. Esto sería un factor importante que podría llevar la tasa de inflación real a superar el 4% para finales del año. Si esta aceleración ocurre antes de lo esperado en la primera mitad de 2026, esto obligaría a una reevaluación drástica de las políticas monetarias de la Fed. El aumento de las tasas de interés real y el repunte del dólar serían un obstáculo considerable, lo que confirmaría la necesidad de abandonar los productos industriales como activos rentables. Probablemente, esto también desencadenaría una huida hacia activos seguros.
Para aquellos que poseen energía y metales preciosos, la señal de confirmación es un claro aumento en la demanda industrial. El actual período de declive en el crecimiento mundial está reduciendo la demanda de energía y metales. Se espera que esto sea temporal. La confirmación definitiva vendrá de datos que indiquen una recuperación significativa en sectores que dependen mucho de las inversiones.Construcción y fabricaciónEsto señalaría el fin de la fase de estabilidad, y podría favorecer una mayor recuperación de los precios de los bienes de consumo. Hasta que aparezcan signos claros de este tipo, el sector industrial seguirá siendo vulnerable al dólar y a otros factores negativos que puedan afectar su crecimiento. Es importante estar atentos a los datos del índice de actividad manufacturera y a los datos sobre la construcción de viviendas, ya que son indicadores importantes para predecir el futuro.
Por último, la evolución de las diferencias en las políticas monetarias globales será un factor importante que influirá en el valor del dólar estadounidense, y, por ende, en los precios de los bienes y servicios. La fortaleza reciente del dólar se debe a la postura “hawkish” del Banco de la Reserva Federal. Pero otros bancos centrales siguen caminos diferentes.Las perspectivas de la inflación global están divergiendo.Se proyecta que Estados Unidos experimentará una aceleración en sus políticas monetarias, mientras que Europa y el Reino Unido tendrán un ritmo más moderado. Esto crea un vacío en las políticas monetarias entre ambos continentes. Si la Fed mantiene una postura más restrictiva que sus competidores, es probable que el dólar se mantenga fuerte, lo que presionará a los productos bajos en dólares. Por otro lado, si otros bancos centrales reducen las tasas de interés de manera más agresiva, eso podría debilitar al dólar y representar un beneficio para los importadores. Esta dinámica es un factor clave en este escenario macroeconómico, ya que influye directamente en el costo de poseer activos reales y en la asequibilidad de las importaciones.
En resumen, el posicionamiento debe ser dinámico. El impacto tarifario retardado es el factor más importante que puede provocar un reajuste en el mercado. La recuperación de la demanda industrial es una confirmación clave para una mayor recuperación general. Además, la evolución del dólar, determinada por las diferencias en las políticas mundiales, determinará si las materias primas encontrarán un punto de estabilidad o enfrentarán aún más presiones. Es necesario observar estos factores con atención.



Comentarios
Aún no hay comentarios