Boletín de AInvest
Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
La evolución de los precios en el año 2025 representó una clásica batalla entre las criptomonedas y el oro. El oro experimentó un aumento significativo en su valor.
Mientras tanto, el precio de Bitcoin cayó aproximadamente un 6%. Para los expertos en criptoactivos, esto no representó una victoria clara para ninguna de las partes. Fue más bien una batalla de narrativas entre el juego especulativo basado en la sensación de FOMO y la necesidad de purificar el mercado para aquellos que tienen activos de tipo “diamond”.Cathie Wood lo planteó de manera perfecta. Ella ve al oro como el refugio seguro para quienes buscan protección en tiempos de incertidumbre geopolítica y temores relacionados con la inflación. En su opinión, el Bitcoin es una opción de diversificación a largo plazo, ya que se basa en la escasez estructural del mismo. La división en 2025, según ella, no es tanto una competencia entre diferentes entidades, sino más bien una diferencia en las funciones y los momentos adecuados para operar en el mercado.
Pero para los poseedores de bitcoins, esa caída del 6% representa una prueba de su firmeza en sus decisiones. Después de todo…
El activo estaba destinado a experimentar una retracción. Esta debilidad, aunque dolorosa para quienes no tienen un plan de inversión bien definido, es precisamente ese tipo de volatilidad que separa a los que mantienen sus inversiones en Bitcoin de aquellos que no lo hacen. La correlación baja de Bitcoin con el oro y los bonos (0.14 con el oro y 0.06 con los bonos) significa que Bitcoin puede superar estas situaciones adversas y cumplir con su propósito principal: diversificar la cartera de inversiones. El aumento en el precio del oro es solo temporal. La caída de precios de Bitcoin es algo necesario para fortalecer la inversión a largo plazo.El escenario se prepara para un cambio de dirección en las condiciones del mercado. Después de la espiral de apetito por el oro, el verdadero catalizador para un cambio en la narrativa económica es un entorno macroeconómico que rompe con la idea de que el oro sigue siendo un refugio seguro. El escenario propuesto por Cathie Wood para el año 2026 representa una situación ideal para ese cambio. Ella aboga por un crecimiento real del PIB, cercano al 5%, gracias a un aumento en la productividad impulsado por la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, la inflación disminuirá. En este contexto, el crecimiento no genera inflación; más bien, la elimina. Eso representa un golpe directo a la tesis central del oro como activo de cobertura contra el colapso económico. La propia Wood sostiene que los precios del oro podrían haber alcanzado un nivel “irracional” en relación con la oferta monetaria en este nuevo contexto.
El riesgo es que la recuperación del precio del oro ya está mostrando signos de agotamiento. Después de todo…
Además, la fuerte demanda por parte de los bancos centrales ha llevado los precios por encima de los 4,000 dólares por onza. Es posible que el impulso para subir los precios ya haya terminado. La perspectiva de J.P. Morgan es positiva, con un precio de 5,000 dólares por onza para finales de 2026. Pero esto supone que los factores actuales que impulsan el precio del oro, como las preocupaciones tarifarias, la debilidad del dólar y las compras constantes por parte de los bancos centrales, se mantendrán. Si la economía se estabiliza, esos factores podrían debilitarse, lo que validaría la teoría del “FOMO”.Aquí es donde destaca la capacidad de funcionamiento del Bitcoin.
Y los bonos (~0.06%) constituyen su verdadera ventaja en términos de diversificación. En un mundo donde el oro pierde su importancia, la escasez estructural y el suministro fijo de Bitcoin se vuelven más valiosos como herramienta para gestionar los riesgos y maximizar las rentabilidades. Wood considera esto como una “obligación fiduciaria” para quienes deciden invertir en criptoactivos, con el fin de optimizar los riesgos y las rentabilidades. La venta de activos en el año 2025, que puso a prueba las capacidades de los inversores, ahora parece ser una medida necesaria para fortalecer la posición de inversión a largo plazo.
El verdadero catalizador para un cambio en la situación actual es una marcada diferencia con respecto a la percepción de que el oro sigue siendo un lugar seguro para invertir. Si la economía evita la recesión y la inflación se mantiene baja, el papel del oro como instrumento de protección contra riesgos disminuye. Esto valida la posición de Bitcoin como un activo estructuralmente diversificador. Para quienes trabajan en el ámbito de las criptomonedas, la situación es clara: hay que esperar signos de que la economía se estabilice. Cuando el crecimiento y la deflación se conviertan en la norma, eso no será una señal para vender Bitcoin… Es el momento en el que se confirma su papel como activo estratégico.
La verdadera batalla se encuentra en los datos. Para quienes son expertos en criptomonedas, la venta masiva de activos en el año 2025 no fue simplemente un movimiento de precios, sino una purga masiva de aquellos que tenían activos en forma de papel. La pregunta clave ahora es si esa salida de los poseedores débiles ha abierto las puertas para un aumento en el valor de los activos. La situación es clásica: después de…
Un descenso del 6% fue la volatilidad necesaria para separar a aquellos que decidieron mantener sus posiciones de los demás. Si la debilidad en el año 2025 fue una verdadera prueba, entonces los que lograron permanecer en sus posiciones son ahora la base de confianza real. Es importante observar indicadores en cadena, como las reservas de las bolsas y la acumulación de posesiones por parte de los titulares a largo plazo, para confirmar esto. ¿Están los “whales” acumulando criptomonedas en silencio, o sigue habiendo presión de venta por parte de los demás?El punto más crítico es la correlación entre Bitcoin y otros activos tradicionales. Todo el argumento en favor de la diversificación de Bitcoin se basa en su baja correlación con los activos tradicionales. Los datos de ARK muestran una correlación de 0.14 con el oro y de 0.06 con los bonos. Eso es lo que realmente importa: un aumento en la correlación, especialmente cuando alcanza el valor de 0.5 o incluso más, indicaría un cambio significativo en la dinámica del mercado. Esto significaría que Bitcoin ya no juega por sí mismo, sino que está siendo arrastrado por el mercado general, perdiendo así su estatus como activo independiente. Es una señal de alerta para aquellos que buscan una verdadera diversificación.
El verdadero catalizador para un cambio en la situación actual es una marcada desviación de la tendencia actual, que se aleja del concepto de oro como refugio seguro. Ese es el escenario “Goldilocks” del año 2026, tal como lo describe Cathie Wood.
En un mundo donde la inflación está disminuyendo, el papel del oro como instrumento para protegerse de un colapso económico se vuelve menos importante. Cuando el crecimiento es fuerte y hay deflación, el metal pierde su atractivo. Ese es el momento en que se valida la teoría de Bitcoin como un instrumento de protección estructural. No es una señal para vender Bitcoin; más bien, es una confirmación de que su escasez estructural y su oferta fija se vuelven más valiosos como instrumento de protección para el portafolio. Para quienes están relacionados con las criptomonedas, la situación es clara: deben esperar signos de que la economía “Goldilocks” comience a tomar forma. Cuando el crecimiento y la deflación se conviertan en algo común, no será una señal para vender Bitcoin. Es el momento en que se confirma la validez de su estrategia.Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
Comentarios
Aún no hay comentarios