Guerra del flujo de oro: los fondos cotizados en bolsa extraen 12.8 mil millones de dólares; los bancos centrales compran 19 mil millones de dólares.
La tensión central en el mercado del oro ahora se ha convertido en una verdadera guerra de flujos. Por un lado, el sector privado está huyendo. En marzo, los inversores registraron un nivel sin precedentes de retirada de capital.12.8 mil millones de dólares provenientes de fondos cotizados en bolsa relacionados con el oro.Ese fue el peor mes para los flujos de entrada en más de una década. Este cambio de tendencia arruinó una serie de nueve meses de aumento en los flujos de entrada, durante los cuales la categoría de activos registró su nivel más alto en toda la historia. América del Norte y Asia, que habían sido las principales fuentes de ingresos en febrero, se convirtieron en las principales fuentes de salida de activos. El SPDR Gold Shares y el iShares Gold Trust alcanzaron nuevos récords en cuanto a las retiradas mensuales.
Por otro lado, el sector público está comprando. A pesar de la caída en los precios, los bancos centrales continuaron con su tendencia de acumulación a lo largo de varios años, generando así un aumento neto en sus reservas.19 toneladas en febrero.Esto representa un despeje de las bajas observadas en enero. Sin embargo, se trata de una disminución significativa en comparación con el ritmo del año pasado, cuando el promedio mensual era de 26 toneladas. El Consejo Mundial del Oro pronostica que la cantidad total de compras oficiales en 2026 será de aproximadamente 850 toneladas. Esta cifra enfrentará ahora una dura prueba, dado que persisten las tensiones geopolíticas y los temores relacionados con la inflación.
La divergencia es clara. Mientras que las salidas de fondos de ETF indican una pérdida de demanda por parte de los minoristas e instituciones financieras, la compra por parte de los bancos centrales demuestra un compromiso estratégico y a largo plazo. El sector privado vende en momentos de debilidad, mientras que el sector público compra. Esta lucha entre los diferentes actores determinará la tendencia de precios del metal en el corto plazo.

Impacto de los precios: Los factores que impulsan el retroceso
La venta de ETFs fue una respuesta directa a los cambios en el contexto macroeconómico. El catalizador que lo motivó fue un mercado laboral estadounidense más fuerte de lo esperado. En marzo, la economía logró un crecimiento…178,000 empleosFue el mayor aumento en 15 meses, mientras que la tasa de desempleo disminuyó. Estos datos reforzaron la opinión de los bancos centrales de mantener una postura firme, lo que llevó a que los operadores eliminaran casi por completo cualquier posibilidad de que la Reserva Federal redujera las tasas de interés este año. Un dólar más fuerte y rendimientos más altos del Tesoro, que ya están incorporados en los precios, ejercen una presión directa sobre los valores relacionados con el dólar, aumentando así el costo de oportunidad de poseer oro que no genera rentabilidad alguna.
Al mismo tiempo, el conflicto con Irán creó una dinámica contradictoria. Inicialmente, la guerra proporcionó un refugio seguro para los inversores, lo que llevó a un aumento en el precio del oro a principios de mes. Sin embargo, las continuas interrupciones en el suministro de energía han provocado un aumento en los precios del petróleo. Esto ha generado presiones inflacionarias, lo que puede socavar el papel tradicional del oro como refugio seguro, y, por lo tanto, fomentar la necesidad de aumentar las tasas de intereses. El oro se encuentra entre un riesgo geopolítico que podría apoyarlo, y un choque inflacionario que socava su atractivo como activo seguro.
El resultado fue un brusco descenso en los precios. El oro al contado cayó un 0.9%, a 4,631.69 dólares, el lunes. Las escasas operaciones durante las vacaciones contribuyeron a este descenso. El mes de marzo marcó el peor declive mensual del oro desde 2013; el precio del metal bajó más del 10%. Este colapso interrumpió una serie de ocho meses de aumentos positivos, y provocó la salida masiva de fondos de los ETF, ya que los inversores liquidaron sus posiciones rentables debido a la volatilidad del mercado.
El estancamiento y qué esperar
La guerra de flujos ha llegado a un punto muerto. Los bancos centrales continúan comprando activos.19 toneladas en febrero.No es suficiente para compensar la enorme cantidad de…12.8 mil millones de dólares en salidas de fondos de inversión.En marzo, se produce una situación volátil en la que los precios dependen de quién gane en cada bando. La fuerte caída del 10% mensual del precio del metal demuestra que las ventas de los ETF son las más importantes en este momento. Pero las compras oficiales constantes constituyen un punto de apoyo crucial para el mercado.
Hay que prestar atención a dos cambios importantes. En primer lugar, la normalización de la actividad del sector privado. Después de nueve meses de flujo de entradas, las salidas récord indican un cambio en la percepción de los consumidores y de las instituciones financieras. Cualquier signo de aumento en las compras de ETFs podría indicar una vuelta a la demanda de activos considerados “seguros”. En segundo lugar, hay que observar el ritmo y la composición de las compras realizadas por los bancos centrales. Aunque la tendencia sigue siendo firme, el descenso a 25 toneladas en los primeros dos meses de 2026, en comparación con las 50 toneladas del año pasado, es un indicador de alerta. Las compras ahora son más concentradas; la compra de 20 toneladas por Polonia fue la responsable del volumen total de compras en febrero. Es importante seguir de cerca a los principales compradores, como China, que continúa con sus compras netas durante 16 meses consecutivos, para ver si mantienen su posición agresiva.
El próximo factor importante que podría influir en los mercados financieros es la información sobre la inflación en Estados Unidos y las decisiones de política monetaria del Banco Federal. Estos factores afectarán directamente al dólar y a los rendimientos reales, dos factores que ejercen presión sobre el oro. En este momento, el mercado evita la posibilidad de una reducción de las tasas de interés por parte del Banco Federal este año. Esta postura favorece al dólar y perjudica al oro. Cualquier cambio en esta situación, causado por datos sobre la inflación o comentarios del Banco Federal, podría rápidamente alterar el equilibrio del mercado. Por ahora, la situación de estancamiento mantiene al oro en un rango volátil y restrictivo.



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