El estado de situación financiera de Gold sigue respaldando una cantidad de 5,000 dólares, a pesar de los riesgos de volatilidad a corto plazo.
La predicción de que el precio pueda aumentar de 1,000 a 5,000 es una apuesta audaz. Teniendo en cuenta que el precio actual está cerca de los 4,000, eso representa un aumento del 25%. Para que este movimiento se haga realidad, la balanza entre oferta y demanda debe inclinarse definitivamente hacia una mayor demanda, superando así los riesgos de volatilidad en el corto plazo.
El analista Aakash Doshi, de State Street Investment Management, considera que este es un objetivo razonable. Se inclina por la meta de 5,000 dólares, en lugar de los 3,000 dólares actuales. Su opinión se basa en factores estructurales importantes. Menciona la inflación constante, los conflictos geopolíticos y el hecho de que los bancos centrales hayan estado comprando oro durante 16 años. Estos factores son importantes para justificar un aumento en el precio objetivo. En su opinión, el mercado probablemente haya llegado a un nuevo equilibrio: los 3,000 dólares ahora representan el nuevo punto de referencia, en comparación con los 2,000 dólares de hace un año.
Sin embargo, este camino optimista enfrenta desafíos inmediatos. El mercado del oro ha mostrado una volatilidad extrema; en tres días, el precio del oro bajó un 21%. Este descenso fue provocado por la nominación de un presidente de la Fed más agresivo y, posteriormente, por la reacción de los inversores que querían obtener ganancias rápidamente. Esta turbulencia destaca el riesgo de correcciones bruscas, causadas por factores de sentimiento. Doshi reconoce esto, señalando que noviembre y diciembre suelen ser meses difíciles para los ETF basados en oro. Esto podría exacerbar las tendencias estacionales.
En resumen, se trata de una situación de tensión. El aumento del precio del oro de 1,000 a 5,000 dólares implica que los factores estructurales que impulsan el mercado a largo plazo –como la demanda de los bancos centrales, las medidas para contrarrestar la inflación y la percepción de declive del dólar– deben superar, en última instancia, la susceptibilidad del mercado a los shocks a corto plazo. Esto sugiere que, incluso después de un gran aumento en el precio del oro, la demanda subyacente del oro sigue siendo suficientemente sólida como para permitir otro importante aumento en el precio del oro.
Impulsores estructurales: La persistente demanda del sector
El caso de “toro” del oro se basa en fuerzas poderosas y de largo plazo que generan demanda, independientemente de las fluctuaciones de precios a corto plazo. El analista Aakash Doshi, de State Street Investment Management, identifica tres factores estructurales clave que podrían sostener este aumento en los precios del oro: la inflación persistente, las tensiones geopolíticas y un cambio histórico en el comportamiento de los bancos centrales.
En primer lugar, la inflación y las bajas tasas de interés crean un entorno favorable para el oro. La inflación erosiona el poder adquisitivo de las monedas papales, lo que hace que el oro, como activo tangible y sin rendimiento, se convierta en una opción tradicional para protegerse de los riesgos económicos. Doshi señala que…La inflación sigue siendo persistente, a pesar de que la Fed ha reducido las tasas de interés.Esto es importante, ya que los rendimientos nominales y reales más bajos reducen el costo de oportunidad de poseer oro, que no genera ningún tipo de ingreso. La combinación del dólar estadounidense más débil y los rendimientos reales más bajos ha sido un factor clave en este fenómeno, como se puede observar en la reciente subida de precios del oro, provocada por las expectativas de más recortes de tipos de interés y las preocupaciones sobre la deuda estadounidense.
En segundo lugar, los conflictos geopolíticos y la fragilidad económica generan una demanda constante de activos seguros. El mundo se encuentra sumido en conflictos geopolíticos, tensiones comerciales y situaciones económicas precarias. Estos factores llevan a que los inversores busquen refugio en el oro. Esto forma parte de lo que los analistas denominan “comercio de depreciación monetaria”, donde el capital fluye desde activos financieros como los bonos hacia activos reales como el oro, debido al miedo a la depreciación del valor de las monedas. Esta demanda no es cíclica y tiende a intensificarse en períodos de incertidumbre.
Por último, y quizás lo más importante de todo, los bancos centrales actúan como un soporte tangible para la demanda física. Se trata de un cambio estructural que ha estado en curso durante más de una década. Doshi señala que los bancos centrales pasaron de ser vendedores netos de oro… a convertirse en compradores netos de oro desde el año 2010. El año 2025 será el decimosexto año consecutivo en el que los bancos centrales compran oro netamente. Esta acumulación sostenida, impulsada por la diversificación de las reservas y como forma de protección contra la caída del dólar estadounidense, proporciona un apoyo poderoso para los precios. Esto indica un cambio fundamental en la orientación hacia activos no denominados en dólares, lo que agrega un factor de demanda difícil de compensar.

Juntos, estos factores constituyen una base sólida para el mercado. Indican que la volatilidad reciente es una prueba de la fortaleza subyacente del mercado, y no una refutación de su trayectoria a largo plazo. Si la inflación y los riesgos geopolíticos persisten, y si las compras por parte de los bancos centrales continúan, el lado demandante del balance general seguirá estando bien respaldado.
Volatilidad a corto plazo y presiones en el balance general
El camino hacia los 5,000 no es una línea recta. El mercado del oro ya ha demostrado su capacidad para sufrir correcciones severas, causadas por factores sentimentales, que pueden revertir rápidamente las ganancias obtenidas. A principios de este mes, el precio del oro cayó drásticamente.El 21% en tres días.Fue una caída drástica que destacó la sensibilidad del activo a los cambios en las expectativas de política monetaria y en la posición de los inversores. El motivo de esta caída fue la nominación de un presidente del Fed más hostil hacia la inflación, lo cual generó preocupaciones sobre una política monetaria más estricta y llevó a una huida hacia el dólar estadounidense. Este evento no fue un shock aislado; estuvo motivado por la toma de ganancias después de una subida vertiginosa del precio del oro, que superó el 30% en tan solo un mes. La magnitud de la caída muestra cuán rápidamente el impulso especulativo puede desvanecerse, incluso en un mercado alcista.
Esta volatilidad se ve agravada por factores técnicos de carácter estacional. El analista Aakash Doshi señala que…Historicamente, los meses de noviembre y diciembre han sido meses más débiles para los fondos cotizados en bolsa respaldados por oro.Dado que las inversiones en ETF ya están experimentando salidas de capital después de los niveles máximos alcanzados recientemente, esta tendencia estacional podría influir negativamente en los precios y exacerbar cualquier tipo de retroceso. La combinación de la toma de ganancias y la debilidad estacional de los ETF crea un punto de presión a corto plazo, lo cual podría retrasar el próximo aumento en los precios.
Vistos de otra manera, estas correcciones son una prueba de la fortaleza subyacente del mercado. La caída del 21% sirvió como un recordatorio de que el oro sigue siendo un activo volátil, especialmente cuando está influenciado por corrientes especulativas y se encuentra en una posición favorable para un gran aumento de su precio. Sin embargo, Doshi sostiene que cualquier retroceso probablemente será menor, debido al fuerte apoyo fundamental que todavía existe en el mercado. La clave aquí radica en el momento adecuado para actuar y en la percepción del mercado. El mercado debe manejar esta turbulencia sin romper el impulso estructural que ha sido construido gracias a la inflación persistente, los riesgos geopolíticos y las compras realizadas por los bancos centrales. Por ahora, el balance general muestra una demanda sólida, pero el camino que seguirá el mercado dependerá de cómo esa demanda pueda resistir la próxima ola de volatilidad.
Catalizadores, escenarios y lo que hay que observar
El camino hacia los 5,000 se basa en algunos factores clave y en un nivel técnico importante. Por ahora, el mercado se encuentra en una fase de consolidación, pero la configuración para el próximo movimiento ya está tomando forma. El analista Aakash Doshi, de State Street Investment Management, ve que el horizonte inmediato es uno de los más importantes.Ocho semanas de consolidación.Está por debajo de un nivel de resistencia cercano a los 4,000 dólares. Si se logra una ruptura continua por encima de ese nivel, sería el primer indicio importante de que la próxima fase del rally está en marcha.
Los principales factores que deben ser monitoreados son las cantidades concretas de demanda física. En el lado de la oferta, el dato más importante es la compra de reservas por parte de los bancos centrales. Doshi enfatiza que…El año 2025 será el 16º año consecutivo en que la banca central comprará oro.Esta acumulación estructural, impulsada por la diversificación de las reservas y como forma de protección contra la caída del dólar, constituye un soporte importante para el mercado. Cualquier desviación de esta tendencia de compra constante sería una señal de alerta. En el lado de la demanda, es necesario observar los flujos de los ETFs respaldados por oro. A pesar de las salidas recientes, Doshi señala que las tenencias de los ETFs globales relacionados con el oro siguen estando muy por debajo de los niveles máximos alcanzados en 2020. Un aumento en los flujos de entrada podría indicar una renovación en la confianza de las instituciones, lo cual podría ayudar a impulsar nuevamente el mercado.
Como hemos visto, la volatilidad puede ser reavivada por cambios en la política monetaria. La reciente caída del 21% fue provocada por un cambio en la política monetaria.Nominación de la presidencia del Banco Central como un líder “hawkish”Esto generó preocupaciones respecto a posibles políticas más restrictivas por parte de la Reserva Federal, lo que a su vez aumentó el valor del dólar. Este acontecimiento destaca la importancia de la reacción del oro ante las declaraciones y nombramientos de los funcionarios de la Reserva Federal. Cualquier cambio en el tono de las declaraciones de la Reserva Federal, hacia una postura más agresiva o hacia una amenaza para su independencia, podría provocar una huida hacia el dólar y presionar los precios, independientemente de los fundamentos a largo plazo.
El nivel técnico clave que hay que tener en cuenta es el rango de resistencia de 4,000 dólares. Doshi ha señalado explícitamente este nivel como un límite a corto plazo. Para que la tendencia alcance su punto más alto, el precio debe superar con éxito este nivel. Esto indicaría que la consolidación ya ha terminado y que los factores estructurales importantes, como la inflación persistente, los riesgos geopolíticos y las compras por parte de los bancos centrales, están recuperando su control total sobre el mercado. Hasta entonces, el mercado podría continuar operando dentro de este rango, probando la fuerza del soporte fundamental frente a las presiones estacionales y técnicas.

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