Los 4,650 dólares de Gold: Un cambio estructural en la confianza monetaria global.

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porDavid Feng
viernes, 16 de enero de 2026, 10:28 pm ET5 min de lectura

El mercado ha superado de manera decisiva los límites psicológicos y técnicos que tenía. El 16 de enero de 2026, los futuros del oro alcanzaron un nuevo récord histórico.$4,650.1 por onza troySe trata de un aumento del 1.11%, que se produce después de un alza del 6.11% en el precio de la plata, llegando a un récord de $91.61 por onza. Esto no es simplemente una tendencia pasajera; se trata de una señal estructural de cambios en la confianza monetaria mundial, causados por la convergencia de tres factores clave.

En primer lugar, una crítica directa y sin precedentes a la independencia de la Reserva Federal ha provocado una crisis de confianza. Los fiscales federales han iniciado una investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. Este dijo que la investigación se inició debido a su negativa a bajar las tasas de interés tan rápidamente como prefería el presidente. Powell calificó esa acción como…Sin precedentes.Se presentó esto como una amenaza para la capacidad del Fed de formular políticas basadas en pruebas económicas, y no en presiones políticas. Esta inestabilidad institucional es un factor importante que puede provocar flujos de capital hacia lugares seguros.

En segundo lugar, esta presión política aumenta la demanda por parte de aquellos que buscan un entorno seguro, algo que el oro siempre ha atraído. Además, las nuevas tensiones geopolíticas también contribuyen a este fenómeno. El mercado está atento a cualquier posible involucración de Estados Unidos en los disturbios políticos en Irán. El debilitamiento del índice del dólar proporciona además un apoyo adicional para el oro denominado en dólares. Como señaló una de las analizas…La demanda de lugares seguros se fortaleció, debido a las nuevas preocupaciones relacionadas con la independencia del Banco de la Reserva Federal.Siguiendo el anuncio del proceso de investigación.

En tercer lugar, las expectativas de un alivio monetario agresivo por parte del mercado representan un claro factor positivo para el futuro. Los datos sobre la inflación en los Estados Unidos fueron más moderados en diciembre, lo que ha aumentado las expectativas de los inversores. Las cotizaciones de futuros relacionados con las tasas de interés indican que los inversores esperan dos o tres recortes de tipos de interés este año. Estas expectativas son mucho mayores que la proyección media hecha por la propia banco central. Esta expectativa de un alivio monetario reduce directamente el costo de oportunidad de mantener reservas de oro, que no generan ingresos.

Juntos, estos factores crean un poderoso ciclo de retroalimentación. La investigación criminal socava la confianza en el dólar como garantía monetaria, lo que impulsa el flujo de capital hacia el oro como reserva de valor. Al mismo tiempo, las expectativas de recortes en los tipos de interés reducen la rentabilidad de los activos en dólares, lo que hace que el oro sea más competitivo. La demanda por parte de los bancos centrales, algo fundamental en mercados volátiles, probablemente brinde apoyo a esta transformación estructural. El paso por los 4,650 dólares representa la opinión del mercado sobre un nuevo orden monetario, menos estable.

El “Piso de Demanda Estratégica”: Compras por parte del Banco Central

Aunque los factores inmediatos que han contribuido al aumento del precio del oro son de carácter político y monetario, hay una base estructural más profunda que está siendo construida por los bancos centrales. La compra de oro ya no se trata simplemente de una reacción ante los temores relacionados con la inflación; se trata de una estrategia deliberada y a largo plazo para diversificar las reservas y fortalecer la estabilidad monetaria. Esta demanda contracíclica está desligando al oro de los ciclos económicos tradicionales, y estableciendo así su nueva función como elemento de estabilidad monetaria en un mundo fragmentado.

El ritmo de esta acumulación estratégica se ha acelerado. En el tercer trimestre de 2025, los bancos centrales compraron una cantidad neta de…220 toneladas de oro.Un aumento del 28% en comparación con el trimestre anterior, y un 6% más que el promedio trimestral de los últimos cinco años. Esta tendencia se ha mantenido durante los últimos meses del año, con adquisiciones netas de…45 toneladas en noviembre.Hasta la fecha, ese total asciende a 297 toneladas. Se trata de una cifra considerable, aunque está por debajo del ritmo de crecimiento registrado en los últimos años. Sin embargo, sigue siendo mucho mayor que el promedio anual previo a 2022. Los bancos centrales de los mercados emergentes siguen siendo el principal motor de este crecimiento. Además, la lista de compradores se amplía, ya que instituciones como el Banco Central de Brasil y el Banco Nacional de Polonia han vuelto al mercado después de un largo período de inactividad.

Esto no es una medida táctica. La intención estratégica es clara: los bancos centrales utilizan el oro para apoyar sus monedas y protegerse de los riesgos sistémicos, incluyendo las presiones políticas que actualmente están dirigidas hacia la Reserva Federal. El volumen de compras en relación con las reservas totales da una idea de esto. El Banco Nacional de Polonia posee ahora oro equivalente al 28% de sus reservas totales, mientras que el Banco Central de Brasil ha aumentado su posesión de oro hasta el 6%. Se trata de una gestión de reservas para una nueva era: una era en la que se pone a prueba la confianza en un sistema monetario único y dominante.

En resumen, la demanda de los bancos centrales proporciona un apoyo poderoso y no cíclico para el oro. Incluso mientras el precio del oro ha aumentado, estas instituciones han continuado comprando oro, lo que demuestra su confianza a largo plazo en el oro como recurso de valor. Este apoyo estratégico convierte al oro en una parte fundamental de la estrategia monetaria mundial. Es, en realidad, una señal de desconfianza en la estabilidad del sistema actual, pero también una muestra de confianza en el papel duradero del oro como reserva de valor.

Implicaciones financieras y sistémicas

El aumento hasta los 4,650 es algo más que un precio récord; se trata de una prueba de resistencia del sistema financiero mundial. Este movimiento implica una recalibración fundamental en las tasas de riesgo, ya que los inversores ya no buscan protegerse contra la inflación, sino que apostan directamente por la estabilidad del propio sistema monetario. La implicación es clara: los activos tradicionalmente considerados “libres de riesgo”, como los bonos del gobierno de los Estados Unidos, están perdiendo su estatus de refugio seguro.

La atracción que ejerce el oro ha evolucionado de una simple forma de protección contra la inflación, a una verdadera “póliza de seguro contra el sistema fiat”. Los movimientos de precios históricos indican una pérdida cada vez mayor de confianza en las instituciones que han sostenido el dominio del dólar. La investigación criminal contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, no es un evento secundario; se trata de un ataque directo contra la independencia de la banca central más poderosa del mundo. Cuando el garante de la estabilidad monetaria enfrenta una investigación política, la credibilidad del dólar como reserva de valor se pone en duda. En este vacío, el oro se convierte en el activo neutro definitivo, un papel que está siendo obligado a desempeñar debido a la crisis de confianza en las instituciones.

Esta situación ejerce una presión dinámica sobre el dólar estadounidense, lo que lo convierte en la moneda de reserva más importante. La presión política ejercida sobre la Fed, como se puede observar en las investigaciones y en el deseo del presidente de reemplazar a Powell, crea un precedente en el que la política monetaria puede estar sujeta a caprichos políticos a corto plazo. Para los bancos centrales extranjeros y los inversores globales, esto representa un nuevo riesgo sistémico, algo que no existía durante la era de Bretton Woods después de la Segunda Guerra Mundial. La acumulación estratégica por parte de los bancos centrales es una respuesta directa a esta vulnerabilidad. Estos bancos están buscando diversificar sus activos, ya que consideran que la moneda estadounidense ya no es tan estable.

Para los inversores, este cambio redefine todo el panorama de los riesgos. El aumento significativo en los precios de las acciones mineras y de los fondos cotizados en bolsa relacionados con metales preciosos es una consecuencia directa de este cambio. Se trata de una huida hacia activos que no solo son físicos, sino que además no están relacionados políticamente con el gobierno de los Estados Unidos. Por otro lado, los “perdedores” son aquellos que están expuestos al antiguo paradigma: aquellos cuyos portafolios están llenos de bonos denominados en dólares, y aquellas industrias que dependen de valores monetarios estables. La presión ya se está sintiendo en los consumidores industriales de oro; sus costos de producción han aumentado considerablemente, y sus márgenes de beneficio se han reducido.

En resumen, el aumento del precio del oro hasta los 4,650 dólares representa un juicio del mercado sobre una nueva realidad monetaria. Es una manifestación de desconfianza en la estabilidad del sistema actual, pero también una muestra de confianza en el papel fundamental del oro como referencia monetaria. Esto no es un fenómeno cíclico, sino una recalibración estructural. El premio por correr riesgos ahora incluye el costo de asegurarse contra una posible colapso del sistema monetario actual.

Catalizadores y riesgos: El camino a seguir

El camino que se despliega desde los 4,650 ya está definido por dos fuerzas principales: la resolución política de la investigación relacionada con Powell, y la solidez de las compras realizadas por el banco central. Estas dos fuerzas determinarán si esto representa un nuevo equilibrio monetario o simplemente un punto de máximo especulativo.

El catalizador inmediato son las consecuencias políticas de la investigación criminal. La investigación, que se centra en los gastos de renovación del banco central y en el testimonio de Powell, constituye una prueba directa de la independencia del banco central. La intención del gobierno de reemplazar a Powell, con el principal consejero económico Kevin Hassett como candidato favorito, genera un alto nivel de incertidumbre. El mercado estará atento a cualquier decisión que se tome. Una resolución rápida y decisiva que restaure la autonomía del banco central podría disminuir rápidamente el precio del oro. Por otro lado, si la investigación se prolonga o conduce a un cambio en el liderazgo del banco central, esto reforzará la idea de interferencia política, lo que probablemente contribuirá a mantener el aumento del precio del oro. El riesgo principal es una reversión brusca en la situación, si el banco central logra superar esta presión y restaurar la confianza en el dólar y en los bonos del Tesoro, una vez que se resuelva la crisis de confianza.

Al mismo tiempo, el mercado debe monitorear las compras estratégicas realizadas por los bancos centrales, para detectar cualquier señal de cansancio en sus acciones. Aunque las compras han seguido siendo elevadas…45 toneladas en noviembre.Y algo sólido.220 toneladas en el tercer trimestre.El total de 297 toneladas hasta la fecha está por debajo del ritmo record de los últimos años. Esto podría reflejar el alto precio del oro como factor que disminuye la demanda. Sin embargo, la tendencia general hacia la diversificación parece ser sostenible. La intención estratégica es clara: se puede ver en instituciones como el Banco Nacional de Polonia, donde el oro representa casi el 28% de las reservas. Cualquier detención continua en esta acumulación sería un señal de alerta importante, lo que indicaría que la teoría de la diversificación está perdiendo fuerza. Por ahora, la compra de oro proporciona un punto de apoyo estructural, pero su resiliencia a estos precios elevados será una prueba crucial en el futuro.

En resumen, el nuevo “plato” del oro es frágil, y se basa en dos pilares. El primero es político: la investigación debe resolverse sin que se considere que hay una victoria de las políticas políticas sobre las políticas monetarias. El segundo pilar es estratégico: los bancos centrales deben seguir considerando el oro como un medio para protegerse contra los riesgos sistémicos. Si alguno de estos pilares se debilita, la opinión del mercado sobre el nuevo orden monetario podría cambiar. Por ahora, la situación es de alta tensión, y el camino a seguir depende de los acontecimientos en Washington y del análisis a largo plazo por parte de los gestores de reservas mundiales.

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