Pronóstico de Gold para el año 2026: Evaluación del consenso y las diferencias entre las opiniones

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 17 de enero de 2026, 10:29 pm ET6 min de lectura

La perspectiva institucional respecto al oro en el año 2026 es, en general, positiva. Esto se basa en una creencia firme de que hay una demanda estructural significativa para el oro. Sin embargo, bajo este consenso existe una clara divergencia en cuanto a la magnitud y el momento en que podría producirse un nuevo aumento en los precios del oro. La tesis central es que el papel del oro como instrumento de cobertura de riesgos y como reserva de valor está siendo redefinido debido a los riesgos geopolíticos constantes, los cambios en las políticas monetarias de los bancos centrales y la reducción de la oferta física de oro. Esta situación ha generado una variedad de pronósticos, desde aquellos que son más conservadores hasta aquellos que son más optimistas.

Goldman Sachs Research ofrece una visión precisa, con predicciones precisas.

Su análisis indica que la política de tipo “dovish” de la Reserva Federal y la demanda constante de ETFs son los factores que impulsan directamente el mercado. Esta predicción se basa en la observación hecha por la empresa sobre dos grupos de compradores distintos: aquellos compradores que actúan de forma sistemática, como los bancos centrales y los propios ETFs; estos compradores determinan la dirección de los precios del mercado. Por otro lado, existen también compradores oportunistas que contribuyen a mantener la liquidez del mercado. La banca señala que las compras realizadas por los bancos centrales, aunque sean algo estacionales, siguen siendo un pilar importante de apoyo para el mercado.

J.P. Morgan adopta una postura más agresiva, proponiendo un camino hacia…

Con un precio de 6,000 dólares por onza como posibilidad a largo plazo. Sus perspectivas se basan en la expectativa de que la tendencia a largo plazo de las reservas oficiales y la diversificación de los inversionistas hacia el oro continúe. Esta opinión está respaldada por pronósticas de una demanda promedio trimestral de 585 toneladas en 2026, gracias a las continuas compras por parte de los bancos centrales y a los flujos de inversión de los inversionistas.

Bank of America ofrece una perspectiva diferente al tema del oro. Considera al oro como algo…

Su análisis se centra en el lado de la oferta. Se sostiene que la producción de oro va a disminuir. La banca espera que la producción total de un grupo importante de mineros de América del Norte caiga en un 2% en 2026, mientras que los costos aumentarán. Según ellos, esta restricción estructural en la oferta crea una gran oportunidad para los mineros, ya que se prevé que el EBITDA total de este grupo aumente en un 41%. Esta perspectiva destaca la posición única del oro como activo, donde la producción es inelástica, pero los ingresos siguen siendo altamente influenciados por los precios.

Otras empresas importantes siguen viendo perspectivas positivas para el futuro. Algunas de ellas señalan que…

Esta opinión se basa en las preocupaciones macroeconómicas, políticas y geopolíticas que persisten en el mercado. Todas estas factores contribuyen a mantener el atractivo del oro como refugio seguro. En resumen, aunque todos coinciden en que la situación es alcista, las diferencias de opinión se centran en la velocidad y el punto máximo de este movimiento. El rango entre los 4,000 dólares propuestos por Goldman para mediados de año y los 5,000 dólares o más, según J.P. Morgan para finales del año, refleja la incertidumbre sobre cuán rápidamente la demanda estructural podrá superar cualquier volatilidad a corto plazo.

Los factores estructurales que sustentan las proyecciones

El consenso bajista en relación con el oro para el año 2026 no es una opinión pasajera, sino una convicción basada en tres factores estructurales que se superponen entre sí. Estos factores son: la demanda de los bancos centrales, los cambios en las políticas monetarias y la incertidumbre persistente. Estos factores constituyen la base de las previsiones de precios. Sin embargo, su importancia relativa y el momento en que se producen determinan las diferencias entre las diferentes estimaciones.

La acumulación por parte del banco central es el pilar más consistente y más citado. Los analistas señalan que…

Se trata de una situación que requiere más tiempo para resolverse. No se trata de un fenómeno estacional, sino de un cambio fundamental en la dinámica del mercado, acelerado por el congelamiento de las reservas rusas en 2022. Se espera que esta demanda se mantenga robusta; las proyecciones indican que la cantidad de compras será de 585 toneladas por trimestre en 2026. Goldman Sachs señala que, aunque las compras disminuyen durante el verano, se espera que vuelvan a acelerarse. Esto permite considerar que esta tendencia continuará durante los próximos tres años. Las compras constantes y estructurales por parte de quienes tienen interés en el mercado constituyen un factor importante que apoya la dirección general del mercado.

El segundo factor importante es la política monetaria, en particular la postura “dovish” de la Reserva Federal. Un dólar más débil y rendimientos reales más bajos son factores favorables para el oro, que no genera ingresos. Goldman Sachs cita explícitamente esta dinámica como un factor clave que respaldará la demanda de ETFs. La posición del mercado refleja esta tesis: las posiciones netas de compra en COMEX han sido recientemente de 100 millones de onzas.

Esta posición especulativa elevada sugiere que el mercado ya está anticipando un período de relajación en las políticas monetarias. Esto constituye un catalizador a corto plazo para futuros aumentos en los precios, siempre y cuando las expectativas políticas se mantengan.

Por último, la incertidumbre geopolítica y macroeconómica genera una demanda constante de cobertura de riesgos. Esta es la tercera etapa de la teoría estructural; constituye una fuente constante de volatilidad en los precios. Las acciones recientes del oro demuestran esto: el precio del oro ha alcanzado un nuevo récord, superando los 4,630 dólares por onza, en medio de una serie de noticias políticas relevantes. Desde las tensiones en el Medio Oriente hasta la incertidumbre en la política doméstica de Estados Unidos, el atractivo del oro como refugio seguro sigue siendo alto. Esta demanda de cobertura de riesgos, impulsada por los inversores institucionales que buscan protección contra riesgos, constituye una herramienta poderosa para las minerías, además de servir como un respaldo contra las fluctuaciones del mercado.

La sostenibilidad de la tesis alcista depende de la durabilidad de estos tres factores. La compra por parte de los bancos centrales ofrece un punto de apoyo estructural predecible; la política monetaria proporciona un catalizador claro a corto plazo; y el riesgo geopolítico asegura una fuente constante de volatilidad y demanda. La diferencia entre las previsiones: Goldman estima que el precio del oro será de 4,000 dólares para mediados de año, mientras que J.P. Morgan espera que el precio llegue a los 5,000 dólares para finales del año. Esto probablemente refleje opiniones diferentes sobre la velocidad con la que estos factores pueden superar cualquier obstáculo a corto plazo, como una pausa temporal en los flujos de los bancos centrales o un giro hacia una política monetaria más relajada. Pero lo que es común entre estos factores sugiere que la trayectoria general sigue siendo firme.

Restricciones de suministro y riesgos de valoración

La perspectiva positiva para el oro en 2026 no se basa únicamente en la demanda. La reducción de la oferta, junto con el aumento de los costos, crea un factor favorable para la rentabilidad del sector. Sin embargo, esta situación también presenta un posible obstáculo: los precios muy altos que recompensan a los productores podrían, con el tiempo, disminuir la demanda real que impulsa las previsiones de crecimiento del mercado.

En el lado de la oferta, el análisis del Bank of America señala una limitación clara. El analista pronostica que la producción total de oro de los 13 compañías dedicadas a la minería de metales preciosos en América del Norte será…

Este declive, que la banca considera que ya ha sido subestimado por el consenso general, representa una reducción fundamental en la oferta de metales físicos. Cuando se combina con los aumentos en los costos, el impacto en las minerías se incrementa aún más. La banca espera que los costos totales de producción aumenten un 3% año tras año, hasta alrededor de 1,600 dólares por onza. Esta disminución en la producción, junto con los mayores costos de inversión, crea una gran oportunidad para obtener ganancias. El resultado es un aumento significativo en la rentabilidad del sector, con un aumento del EBITDA total del grupo del 41%, hasta aproximadamente 65 mil millones de dólares en 2026. Para los inversores, esto hace que el sector minero sea una opción muy rentable, donde un pequeño aumento en los precios del oro puede traer grandes beneficios.

Sin embargo, el principal riesgo para esta tesis alcista radica en un posible cambio en la propia ecuación de demanda. Las predicciones de que los bancos centrales y los inversores seguirán comprando activos se basan en una tendencia continua hacia la diversificación. Pero los precios elevados podrían servir como un “freno mecánico”. Como señaló J.P. Morgan, se espera que la demanda por parte de los bancos centrales continúe aumentando.

Se trata de picos recientes en los precios del oro, no debido a una pérdida de confianza en el mercado, sino porque, cuando los precios alcanzan los 4,000 dólares por onza o más, las bancos centrales simplemente no necesitan comprar tantas toneladas de oro para lograr la proporción deseada de oro en sus reservas. Se trata de un ciclo de retroalimentación crítico: los precios más altos permiten alcanzar el mismo objetivo de distribución de reservas con menos toneladas de oro, lo que podría reducir la demanda trimestral que históricamente ha contribuido al aumento de los precios. Si la demanda promedio trimestral proyectada, de 585 toneladas, disminuye, esto podría poner en peligro los objetivos de precios establecidos por empresas como J.P. Morgan.

En resumen, el mercado se encuentra entre dos fuerzas poderosas. La oferta es clara y estructuralmente favorable para los mineros, lo que promete ganancias sólidas. Pero la demanda, que es el factor fundamental que determina los precios, enfrenta una posible vulnerabilidad en estas nuevas alturas. Las proyecciones suponen que los flujos de los bancos centrales y los inversores seguirán siendo suficientemente fuertes para compensar este efecto negativo. La diferencia en las proyecciones, desde 4,000 dólares a mediados del año hasta 5,000 dólares al final del año, podría reflejar diferentes evaluaciones sobre qué fuerza tendrá la ventaja en los próximos trimestres.

Catalizadores y puntos de referencia para la tesis

Para los inversores que buscan orientarse en las predicciones positivas pero divergentes sobre el oro para el año 2026, el camino a seguir depende de varias métricas y eventos específicos. Estos son los indicadores que determinarán si la tesis de la demanda estructural es válida o, por el contrario, revelarán sus vulnerabilidades.

En primer lugar, es necesario monitorear los datos de las compras realizadas por el banco central a lo largo del trimestre, para detectar signos de una demanda estructural sostenida, en contraste con la acumulación táctica de activos. Se asume que…

El punto clave es determinar si se alcanzará el promedio trimestral de 585 toneladas en el año 2026. Cualquier desviación continua por debajo de este nivel, especialmente si se trata de una tendencia generalizada en lugar de un desvío estacional, pondría en tela de duda la base sobre la cual se basa la hipótesis alcista. Por otro lado, datos que indiquen resistencia o aceleración en las políticas monetarias de los bancos centrales de los mercados emergentes podrían confirmar el cambio estructural que Goldman Sachs prevé que durará unos tres años más.

En segundo lugar, es importante observar las políticas de la Reserva Federal y la fortaleza del dólar estadounidense, ya que ambos factores influyen directamente en los flujos de fondos relacionados con los ETF, así como en el costo de oportunidad de poseer oro. La atracción que ejerce este metal está intrínsecamente relacionada con una moneda débil y con rendimientos reales más bajos. Las posiciones especulativas elevadas, con posiciones netas positivas en el COMEX…

Se sugiere que el mercado ya tiene en cuenta la posibilidad de una relajación en las políticas monetarias. El factor clave será si la trayectoria política real de la Fed –su calendario y ritmo de reducción de tasas– se ajusta a estas expectativas. Un giro hacia una política más expansiva que lo previsto podría impulsar un aumento en los precios en el corto plazo. Por otro lado, una postura más restrictiva de lo esperado o una moneda estadounidense más fuerte podrían actuar como un obstáculo, disminuyendo la demanda de ETF y el valor de las oportunidades disponibles.

Por último, hay que prestar atención a cualquier desviación significativa en la producción de oro con respecto al pronóstico de una disminución del 2%. Esto podría perturbar la situación de escasez de suministro, lo cual representa un factor importante para los mineros en términos de ganancias. El análisis de Bank of America se basa en la expectativa de que la producción de sus mineras cubiertas caiga…

Si la producción disminuye de manera más significativa, eso aumentará las restricciones en el lado de la oferta y, probablemente, mejorará la rentabilidad de las mineras, superando el aumento proyectado del 41% en el EBITDA. Por el otro, si la producción se mantiene mejor de lo esperado, eso podría reducir el impacto positivo del lado de la oferta y moderar los resultados financieros de las mineras. Se trata de un ciclo de retroalimentación crítico: una mayor rentabilidad de las mineras podría, a su vez, influir en los flujos de inversión en el sector.

En resumen, la tesis de 2026 no se trata de un único evento, sino de una serie de tendencias que se van acumulando con el tiempo. Las previsiones se verificarán si los flujos de los bancos centrales permanecen sólidos, si la política monetaria sigue manteniendo un enfoque más relajado y si las restricciones en el suministro se intensifican, como se espera. Cualquier desviación significativa en estos tres puntos clave obligará a reevaluar los objetivos de precios. Desde los 4,000 dólares de Goldman para mediados de año, hasta los 5,000 dólares de J.P. Morgan para finales del año.

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Julian West

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