El reequilibrio global: cómo los fondos cotizados internacionales están transformando la percepción de los inversores, en medio de las salidas de capital de Estados Unidos.

Generado por agente de IAAinvest ETF Daily BriefRevisado porAInvest News Editorial Team
jueves, 22 de enero de 2026, 7:03 pm ET2 min de lectura
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En el tercer trimestre de 2025, se produjo un cambio notable en el comportamiento de los inversores a nivel mundial: los fondos de inversión en acciones internacionales atrajeron una cantidad asombrosa de $270 mil millones en flujos de entrada, mientras que las cotizaciones de grandes empresas en Estados Unidos enfrentaron constantes salidas de capital. Esta diferencia, provocada por la convergencia de diversas fuerzas macroeconómicas y las preferencias cambiantes de los inversores, indica una reasignación más amplia del capital, desde portafolios centrados en Estados Unidos hacia un panorama global más diversificado. Las implicaciones para las estrategias de asignación y diversificación de activos a largo plazo son muy importantes.

Los datos: una historia de dos mercados

Los fondos cotizados internacionales, liderados por el índice FTSE Global All Cap ex US, obtuvieron un rendimiento del 32% en el año 2025. Este resultado superó con creces el 18% obtenido por el S&P 500, y fue el mayor margen registrado en más de dos décadas. Este desempeño, sumado a la caída del dólar estadounidense en más del 9% durante el año, hizo que los mercados extranjeros se volvieran cada vez más atractivos para los inversores. Los inversores europeos, en particular, jugaron un papel crucial: solo Irlanda contribuyó con 55 mil millones de dólares en ingresos para los fondos de acciones.

Mientras tanto, las acciones de las grandes empresas en Estados Unidos, aunque registraron altos rendimientos (el S&P 500 ganó un 8.11% en el tercer trimestre), enfrentaron un problema paradójico. Los fondos de inversión pasiva como el Vanguard S&P 500 ETF (VOO) y el iShares Core S&P 500 ETF (IVV) experimentaron aumentos significativos en sus ingresos: 143 mil millones de dólares y 78 mil millones de dólares, respectivamente. En cambio, los fondos de inversión activa en acciones estadounidenses perdieron 386 mil millones de dólares en el año 2025. Esta división refleja una creciente preferencia por estrategias pasivas de bajo costo, así como un escepticismo hacia la gestión activa, especialmente en un mercado dominado por un puñado de acciones tecnológicas de gran calidad.

Factores que influyen en el cambio de turno

Tres factores clave son los que sustentan esta reasignación:

  1. Debilidad del dólar estadounidenseUn dólar más débil amplificó los rendimientos de las acciones internacionales para los inversores estadounidenses, lo que constituyó, en efecto, un factor positivo. Por su parte, los inversores que no utilizan el dólar redujeron su exposición a los activos estadounidenses, y optaron por invertir en mercados locales, donde las valoraciones parecían más atractivas.
  2. Comportamiento de búsqueda de rendimientoA medida que los bancos centrales reducían las tasas de interés y los rendimientos de los instrumentos a corto plazo, los inversores recurrieron a los mercados internacionales y a otros activos alternativos. Los bonos corporativos de alto rendimiento, los bonos vinculados a la inflación y las acciones de mercados emergentes experimentaron ingresos récord. Solo los fondos cotizados en bolsa relacionados con el oro atrajeron 6,3 mil millones de dólares en diciembre de 2025.
  3. Reclasificación de los mercados extranjerosDurante años, las acciones de EE. UU. fueron consideradas un refugio seguro en medio de la incertidumbre global. Pero a medida que el crecimiento en Europa y Asia se estabilizó, y los precios de las acciones tecnológicas en EE. UU. se incrementaron, los inversores comenzaron a reevaluar los mercados internacionales. El dominio del Mag 7 en el S&P 500, aunque impresionante, también destacó el riesgo de concentración en las bolsas de grandes empresas de EE. UU.

Implicaciones para las estrategias a largo plazo

Esta cambio cuestiona la idea convencional de que las acciones estadounidenses son el componente principal de los portafolios globales. La diversificación ya no es un lujo, sino una necesidad. Los inversores deben considerar los riesgos que implica exponerse en exceso a un solo mercado, incluso aquel que sea tan dominante como el mercado estadounidense.

En la asignación de activos a largo plazo, la lección es clara: el equilibrio es crucial. Aunque los ETF de grandes capitales de EE. UU. siguen siendo una piedra angular debido a su liquidez y potencial de crecimiento, las acciones internacionales ofrecen tanto diversificación como la posibilidad de obtener rendimientos más altos en una economía mundial con diferentes velocidades de desarrollo. Las estrategias pasivas, especialmente en los mercados internacionales, es probable que tengan un rendimiento superior al de las estrategias activas, dadas las ventajas estructurales que implican costos bajos y una amplia exposición a diferentes mercados.

Consejos de inversión: Aproveche el proceso de reequilibrio global.

Para los inversores, las conclusiones son dos. En primer lugar, es necesario realizar reajustes en las carteras de inversión para incluir una proporción significativa de acciones internacionales, especialmente en aquellas regiones que cuenten con fundamentos de crecimiento sólidos y mercados subvaluados. En segundo lugar, es preferible utilizar fondos cotizados pasivos en lugar de estrategias activas, tanto en los mercados estadounidenses como en los internacionales. En estos casos, las ventajas en términos de costos y rendimiento son cada vez más importantes.

Sin embargo, es necesario tener precaución. La transición hacia los mercados internacionales no está exenta de riesgos: las tensiones geopolíticas, la volatilidad de los tipos de cambio y los diferentes entornos regulatorios siguen siendo desafíos. Los inversores también deben considerar la posibilidad de protegerse contra las exposiciones cambiarias y optar por sectores con potencial de crecimiento global, como la infraestructura basada en tecnologías de IA o las energías renovables.

En definitiva, el reequilibrio previsto para el año 2025 refleja una base de inversores que ya no está seducida por la atracción que representa la dominación tecnológica de los Estados Unidos. A medida que los mercados mundiales continúan evolucionando, aquellos que se adaptan a esta nueva realidad tendrán las mejores posibilidades de enfrentarse a las incertidumbres que se presentarán en el futuro.

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