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El catalizador inmediato para el proyecto de producción de GNL en Texas ya está en marcha. La empresa Glenfarne Group ha firmado un acuerdo definitivo de venta y compra de 20 años con RWE Supply & Trading.
Esto convierte una compromiso previo, de carácter no vinculante, en un contrato vinculante. Se trata de un paso crucial hacia la toma de la Decisión de Inversión Final del proyecto. La negociación es importante, ya que permite completar la conversión de todos los acuerdos anunciados anteriormente por Texas LNG, convirtiéndolos en acuerdos definitivos y vinculantes a largo plazo.El proyecto en sí es una instalación de 4 MTPA de capacidad, pero de tamaño moderado.
Se espera que el FID se lleve a cabo a principios de 2026. La tesis que se plantea aquí es que este acuerdo constituye un paso necesario para asegurar la financiación del proyecto. Pero su valor radica más bien en reducir los riesgos relacionados con el aspecto comercial del proyecto, en lugar de fijar precios elevados. La magnitud del contrato con RWE –solo el 25% de la capacidad total del proyecto–, en un contexto mundial de perspectivas negativas para el mercado del GNL, crea una situación de alto riesgo. Por ahora, la función principal de este acuerdo es proporcionar una base sólida para convencer a los prestamistas de que financien la construcción del proyecto, que costará más de 3 mil millones de dólares.
Los números cuentan la verdadera historia. El nuevo acuerdo con RWE es para…
Se trata de GNL; esta cantidad representa solo el 25% de la capacidad total del proyecto, que es de 4 MTPA. Eso significa que la mitad de la producción de la planta aún no está contratada. Glenfarne ya ha obtenido permisos para obtener más 1 MTPA de GNL.Por lo tanto, el 50% de la capacidad ya está comprometida, pero el 50% restante sigue siendo un obstáculo crucial.Aquí es donde se pone a prueba el verdadero valor del negocio. El proyecto…
Es un punto clave para la venta, ya que se busca un gas natural con bajas emisiones. Sin embargo, en el mercado actual, ese beneficio no está demostrado. Se prevé que el suministro mundial de gas natural provocará un exceso de oferta para el año 2030. Por lo tanto, los compradores tienen cierta influencia en las condiciones del contrato. La escala modesta de estos acuerdos, de aproximadamente 0.5 millones de toneladas por año, indica que estos acuerdos sirven para reducir los riesgos para los prestamistas, y no para asegurar precios elevados.En resumen, esto es solo una pequeña pieza dentro de un rompecabezas mucho más grande. El contrato con RWE sirve como un anclaje necesario para la financiación del proyecto, pero no resuelve el problema central: cómo garantizar la capacidad suficiente para el resto del proyecto en un mercado que enfrenta sobreoferta. Para que el proyecto pueda seguir adelante, Glenfarne debe contratar las últimas 2 MTPA de capacidad, probablemente a precios que reflejen una perspectiva negativa. Este acuerdo es un paso hacia adelante, pero no cambia los factores fundamentales que contribuyen al exceso de oferta en el mercado.
La justificación estratégica de RWE para este acuerdo es clara. La compañía alemana está trabajando activamente en la construcción de su cartera de seguridad energética en Europa. Asegurar un suministro a largo plazo y dedicado de GNL es un aspecto fundamental. El contrato con Glenfarne proporciona una conexión directa con una nueva fuente de exportación en los Estados Unidos, lo que permite diversificar su cadena de suministro, alejándose de las rutas de tuberías tradicionales europeas. Se trata de una medida defensiva y orientada al futuro, que se enriquece con la estrategia de transición energética declarada por RWE.
Sin embargo, esta necesidad estratégica choca de manera directa con la realidad del mercado actual. Las perspectivas para los precios del gas en Europa son negativas. Kpler Insight pronostica que…
Se trata de una tendencia hacia precios más bajos para el año 2026. El precio de venta se reduce a 9.81 dólares por MMBtu. Esto genera una presión directa para RWE. Si hoy se firma un contrato a largo plazo a un precio fijo, podría resultar costoso si los precios al contado continúan disminuyendo. Esto podría reducir los márgenes de beneficio de la compañía energética en relación con el combustible que vende a sus clientes.Sin embargo, el riesgo más grande radica en el posible exceso de suministro mundial. El proyecto de producción de GNL en Texas forma parte de una serie de nuevas capacidades de exportación en Estados Unidos. Los expertos esperan que esto pueda causar problemas significativos.
Esta situación de sobreoferta ejerce una presión enorme sobre los precios de los contratos a largo plazo. Con más GNL disponible de lo que los compradores desean, los vendedores como Glenfarne tendrán que ofrecer descuentos elevados para poder obtener los 2 MTPA necesarios para la ejecución del proyecto. Esto socava el valor que RWE intenta mantener.En resumen, RWE está haciendo una apuesta estratégica en favor de la seguridad a largo plazo. Pero lo hace en un mercado donde los factores fundamentales que influyen en los precios están en contra de ellos. La negociación reduce los riesgos financieros de Glenfarne, pero podría no reducir los riesgos económicos de RWE. La empresa utiliza contratos para protegerse de los riesgos geopolíticos relacionados con el suministro. Sin embargo, si las perspectivas negativas y el exceso de producción en el año 2030 se materializan como se prevé, ese contrato podría convertirse en una carga financiera para RWE. Por ahora, la necesidad es real; la realidad del mercado es una apuesta de alto riesgo.
La negociación con RWE es un paso necesario, pero la verdadera prueba está por venir. Glenfarne ha indicado que su objetivo principal es…
El camino hacia ese objetivo es claro: se debe asegurar la capacidad restante del proyecto y bloquear los fondos necesarios para su desarrollo. Los pasos a seguir son concretos y deben ser supervisados de cerca.En primer lugar, estén atentos a los anuncios relacionados con el final.
La capacidad total del proyecto es de 4 MTPA. Con el acuerdo con RWE y los acuerdos previos con Macquarie y Gunvor, ya se ha firmado un contrato para obtener 2 MTPA del proyecto. Los 2 MTPA restantes son el obstáculo más importante. Cualquier noticia sobre cómo se logra obtener este último volumen de capacidad podría indicar si se va superando la situación de mercado bajista o si el proyecto enfrenta dificultades en la venta de sus activos.En segundo lugar, hay que seguir de cerca el estado de las búsquedas de financiación. Glenfarne ha contratado a Mizuho Financial Group y al banco canadiense Imperial Bank of Commerce como asesores para este proyecto. Su participación es una señal positiva, pero la verdadera prueba será si pueden reunir un consorcio dispuesto a financiar una construcción por valor de más de 3 mil millones de dólares en un mercado donde se espera una sobreoferta de viviendas. El paquete de financiación será la prueba definitiva de la confianza de los prestamistas, algo que está directamente relacionado con la solidez de los demás socios financieros.
La tesis aquí es que la empresa RWE reduce los riesgos para los prestamistas en el aspecto comercial, pero esto no cambia los factores negativos del mercado. La próxima fase de financiación revelará esa tensión. Si el precio final de los 2 MTPA se establece a un precio inferior al actual, eso confirmará que el valor del proyecto depende de sus características “verdes”, y no del precio de venta. Si la financiación falla, este acuerdo se convertirá en una señal de alerta, en un acto prematuro en un mercado en declive. Por ahora, las señales son claras: el precio final de los productos y el paquete de financiación.
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