GLD contra GLDM: Una decisión de asignación estructural para las exposiciones en oro por parte de instituciones financieras

Generado por agente de IAPhilip CarterRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 17 de enero de 2026, 4:38 pm ET4 min de lectura

La situación de inversión en el oro está cambiando: ya no se trata de una medida táctica para protegerse contra riesgos, sino de una necesidad estructural dentro del portafolio de inversiones. No se trata de una reacción pasajera a los titulares de prensa, sino de una reevaluación fundamental del papel que desempeña el oro en la construcción de un capital resistente a los cambios económicos. Las pruebas indican que existe una nueva forma de asignar recursos en este sector, impulsada por flujos recordables, un aceptamiento institucional más firme y tendencias de demanda a largo plazo muy fuertes.

La magnitud del capital institucional que fluye hacia el oro es histórica. En el año 2025, los fondos cotizados en bolsa relacionados con el oro registraron su año más exitoso en términos de ingresos, con un aumento significativo en las cantidades de capital invertido en este sector.

Esta demanda sin precedentes llevó a que las inversiones en activos alcanzaran un nivel histórico de 4,025 toneladas. Además, el volumen total de activos gestionados en este sector se duplicó. Este aumento no se limitó a una sola región; fue un fenómeno global. América del Norte lideró esta tendencia, mientras que las inversiones en Asia casi se duplicaron. El gran volumen de capital confirma un cambio estructural en el comportamiento de los inversores, quienes pasaron de buscar activos considerados “seguros” a optar por estrategias de asignación de recursos más sólidas.

Este cambio es más evidente en Europa, donde los inversores institucionales están tratando el oro con una nueva seriedad. Los datos demuestran que…

Se trata de un desarrollo crucial, que indica que el oro está siendo reclasificado desde una inversión especulativa o táctica, hacia un componente fundamental para la resiliencia del portafolio, al igual que los activos de renta fija tradicionales. Esto refleja una reestructuración más amplia del modelo de portafolio clásico 60/40. Los inversionistas deben adaptarse a un nuevo entorno macroeconómico en el que los bonos tradicionales ya no pueden ofrecer el mismo nivel de diversificación.

El catalizador para esta reevaluación a largo plazo es la demanda estructural clara. Los bancos centrales están comprando en niveles récord.

Se trata de un aumento aproximadamente dos veces superior al promedio de la última década. Esta acumulación de recursos en el sector oficial, impulsada por la diversificación hacia otras monedas además del dólar estadounidense, constituye un punto de apoyo sólido y duradero para el mercado. Cuando se combina con el reorientamiento de los inversores occidentales, se crea una base de demanda que es fundamentalmente más fuerte que en los ciclos de burbuja anteriores. Esta convergencia de fuerzas indica una trayectoria a largo plazo muy positiva. Los analistas ahora señalan tendencias estructurales que sugieren que el oro podría alcanzar los 5,000 dólares por onza para el año 2030. Para los inversores institucionales, esto representa una opción estructural importante: el oro ya no es solo una inversión relacionada con la volatilidad, sino una asignación estructural que sirve como cobertura contra problemas fiscales, incertidumbres geopolíticas y la evolución de las condiciones de riesgo en los portafolios de inversión.

Implicaciones de la construcción de portafolios: costos, escala y retornos ajustados por riesgo

Para los asignadores institucionales, la elección entre GLD y GLDM representa una clásica disyuntiva entre escala y eficiencia. Los datos proporcionados ofrecen una matriz de decisión clara y cuantificable. GLDM…

El diferencial de 0.40% en el rendimiento de GLD representa una reducción del 75% en los costos anuales. Esto constituye un factor importante que afecta negativamente los retornos netos a lo largo del tiempo. Este beneficio económico es el principal motivo de que GLDM tenga un rendimiento ligeramente superior, como se puede observar en su rendimiento total del 145.8%, frente al 142.5% de GLD durante los últimos cinco años.

Sin embargo, la escala también es importante para la ejecución de las transacciones. Los activos de GLD, que suman 151,5 mil millones de dólares, proporcionan una profundidad de liquidez sin igual. Esto permite realizar transacciones de gran envergadura con un impacto mínimo en el mercado y spreads de compra-venta más bajos. Por su parte, GLDM, aunque cuenta con activos de 26,4 mil millones de dólares, opera con una escala mucho menor. Esta diferencia es crucial para los gestores de carteras que realizan asignaciones o reequilibraciones significativas; en estos casos, el costo de la liquidez puede erosionar los beneficios teóricos que se obtienen gracias a una tasa de gastos más baja.

Sin embargo, los perfiles de riesgo son casi idénticos. Ambos fondos tienen un beta de 0.09 y un máximo de descenso del valor del patrimonio de aproximadamente -21%. Esto confirma que la diferencia en los costos es el factor dominante en el retorno neto, y no una diferencia en el riesgo. Para un portafolio que busca una exposición al oro puro, la elección depende de las necesidades de tamaño y ejecución del mismo.

Desde el punto de vista de la construcción de carteras, esto crea una oportunidad interesante. Para las asignaciones a largo plazo, donde la eficiencia en los costos es crucial y los volúmenes de transacciones son moderados, GLDM ofrece una opción estructural atractiva y con bajos costos. En cambio, para las asignaciones tácticas o aquellas donde la minimización de las barreras de ejecución es indispensable, el precio de liquidez de GLD sigue siendo un argumento válido, aunque sea costoso. La decisión depende del tamaño específico de la cartera y del perfil de rotación de activos del inversor. Pero las pruebas son claras: en un mundo donde las márgenes son cada vez más reducidas, la reducción del costo del 75% representa una ventaja estructural que no puede ser ignorada.

Consideraciones institucionales: Tarifas de comercio, eficiencia fiscal y posicionamiento en el mercado.

Para los asignadores institucionales, la decisión entre GLD y GLDM es un ejemplo de un principio más general relacionado con la construcción de carteras: la búsqueda incansable de la eficiencia. Los datos confirman que la variable más importante es el coeficiente de gastos. Los costos de transacción son prácticamente nulos para ambos ETFs, como se señaló en análisis recientes. Además, los costos de custodia son idénticos en ambos casos. Esto significa que se reduce en un 75% el costo anual.

Es la principal herramienta para lograr un rendimiento neto óptimo. Para una asignación a largo plazo, esto representa una ventaja estructural importante.

La conclusión es clara: para aquellos portafolios que requieren el costo más bajo posible en relación con el capital nuevo, GLDM es la opción lógica. El impacto en el rendimiento, aunque es marginal en un solo operación, se acumula significativamente a lo largo del tiempo, y esto ocurre en un portafolio grande y activo. Se trata de una estrategia basada puramente en el costo. La ligera superación en el rendimiento total de GLDM es resultado directo de esta eficiencia, y no de una diferencia en el riesgo o en la precisión de las predicciones.

Sin embargo, la cuestión de la liquidez sigue siendo un punto crítico que debe ser tenido en cuenta. Los 159 mil millones de dólares en activos de GLD representan una ventaja en términos de liquidez, lo cual puede justificar el alto costo asociado con este producto para ciertas necesidades institucionales. Esta ventaja es especialmente relevante para aquellos inversores que realizan transacciones frecuentes y de gran volumen, donde es crucial minimizar el impacto del mercado. Para un fondo con un bajo volumen de transacciones, la liquididad ofrecida por GLD constituye un sobrepago innecesario. La decisión depende del tamaño específico del fondo y de la frecuencia de las transacciones realizadas. En un mundo donde los márgenes de beneficio son cada vez más reducidos, una reducción del 75% en los costos representa una ventaja estructural que no puede ser ignorada.

Catalizadores y escenarios de futuro

La decisión de asignación institucional entre GLD y GLDM no es estática. Se trata de un equilibrio dinámico que se modificará a medida que evolucionen los factores de mercado y las tendencias estructurales a largo plazo. Por ahora, las pruebas indican una clara división en los casos de uso óptimo.

El papel fundamental del oro como componente esencial en la asignación de carteras financieras favorece enormemente el uso de instrumentos eficientes y de bajo costo, como los GLDM, para recibir nuevas inversiones. Los fondos cotizados en bolsa relacionados con el oro a nivel mundial también se ven beneficiados por esto.

El año pasado, la necesidad institucional fue utilizar este capital con la máxima eficiencia posible. Se logró una reducción del 75% en los costos anuales gracias a las medidas adoptadas por GLDM.Mejora directamente la rentabilidad neta de este nuevo capital. En el caso de las empresas que tienen un control mayoritario en sus activos, donde el costo es la variable dominante y las dimensiones de las transacciones son moderadas, GLDM representa una estrategia de inversión lógica y basada en los costos.

Por el contrario, GLD puede mantener una posición adecuada para realizar ajustes tácticos en el mercado. Su liquidez sin igual, respaldada por activos valorados en 151.5 mil millones de dólares, le permite minimizar el impacto en el mercado durante transacciones importantes. Aunque el costo de esta liquidez es alto, puede justificarse en casos específicos donde la ejecución de las transacciones es una preocupación principal. La decisión se basa en el tamaño y el volumen de negociaciones, no en una divergencia fundamental en la exposición al oro.

El principal catalizador a largo plazo es la posibilidad de que el precio del oro alcance los 5,000 dólares por onza para el año 2030, tal como sugieren las tendencias de la demanda estructural. Este escenario ampliaría significativamente los beneficios derivados de los costos más bajos de GLDM. A lo largo de una década, la ventaja anual del 0,30% en costos se convertiría en un beneficio considerable, potenciando aún más las ventajas estructurales ya existentes. Para un portafolio institucional a largo plazo, esto hace que GLDM no sea solo una opción para ahorrar costos, sino también una herramienta estratégica para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece esta situación.

El principal riesgo de esta tesis es una marcada diferencia en cuanto a la liquidez o al error de seguimiento de los precios. Sin embargo, las evidencias actuales indican que ambos ETFs siguen el precio del LBMA con alta fidelidad, y sus perfiles de riesgo son casi idénticos. La variable dominante sigue siendo el ratio de gastos. Por ahora, la estrategia institucional es clara: utilizar GLDM para la asignación eficiente y económica de nuevos capitales, y reservar GLD para las operaciones que requieren mayor liquidez. El escenario futuro, impulsado por un aumento récord en las entradas de capital y una demanda estructural, hace que esta sea una decisión razonable y sostenible para la construcción de un portafolio.

author avatar
Philip Carter

Comentarios



Add a public comment...
Sin comentarios

Aún no hay comentarios