Fragmentación geopolítica y banca en la sombra: los puntos débiles estructurales en la financiación global

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
lunes, 26 de enero de 2026, 2:00 pm ET7 min de lectura

La grieta estructural más profunda en el sistema financiero mundial de hoy no es una falla técnica o un vacío regulatorio. Se trata de una fractura geopolítica deliberada. Las crecientes tensiones están dividiendo activamente al mundo en bloques económicos rivales, lo que invierte décadas de integración y crea un nuevo riesgo sistémico de escala sin precedentes. Este no es un futuro teórico; es la realidad actual. Esto socava los cimientos mismos de la asignación eficiente de capital y de la respuesta coordinada a las crisis.

La amenaza es clara. Como detalla el Informe de Ginebra, las rivalidades geopolíticas ya están modificando los flujos de inversión extranjera. Las inversiones directas extranjeras se concentran cada vez más en determinados bloques y países como Rusia y China, quienes se alejan de la financiación occidental. Esta fragmentación atenta directamente contra los beneficios de la integración financiera, como el intercambio de riesgos, los costos de endeudamiento más bajos y la eficiencia en la inversión. El resultado es un mundo donde el capital se mueve menos libremente, los mercados se dividen más entre diferentes grupos, y la capacidad de responder de manera unificada a las crisis se debilita significativamente. Para los mercados emergentes, el riesgo es muy grande, ya que enfrentan una reducción en las entradas de inversión y mayores costos de endeudamiento si los vínculos con Occidente se rompen aún más.

Este cambio geopolítico revela una vulnerabilidad crítica: un vacío en la regulación y el control mundial. Según la evaluación realizada por el Tesoro del Reino Unido, se puede decir que hay una comprensión limitada sobre el sector bancario paralelo, que valora 16 billones de dólares. Este sector está dominado por empresas estadounidenses, pero también está relacionado con compañías de seguros y bancos internacionales. Su valor ha cuadruplicado desde 2008. La falta de transparencia y la insuficiente preparación de este sector significan que cualquier declive en esta industria podría tener efectos negativos en todo el sistema, y el Reino Unido podría ser el primer punto afectado. El Banco de Inglaterra está realizando pruebas de estrés para identificar estos riesgos. Pero el hecho de que exista tal vacío en la regulación resalta la dificultad de regular un sistema que es tanto global como fragmentado al mismo tiempo.

La ironía es que, incluso en las partes más resistentes del sistema, los nuevos riesgos no son aquellos de los que alguna vez temíamos. Los test de resistencia realizados por la Reserva Federal en 2025 revelaron que las exposiciones a intermediarios no bancarios, incluyendo el crédito privado, no representaban una amenaza sistémica. Las exposiciones a fondos de cobertura causaron solo pérdidas de 8 mil millones de dólares en los bancos, lo cual representa una pequeña parte de los 17 mil millones de dólares que se perdieron debido a las operaciones comerciales propias de los bancos. Sin embargo, esta capacidad de resistencia destaca el cambio que está ocurriendo. El riesgo principal ya no es un único nodo de falla identificable. Es la degradación gradual y estructural de toda la arquitectura financiera compartida. Cuando el sistema se basa en bloques competitivos en lugar de en un marco común, la idea de “sistémico” se vuelve más difícil de definir y gestionar. El nuevo riesgo no es un único golpe, sino la presión constante y continua de un mundo dividido.

El punto ciego del sector bancario en la sombra: La intermediación sin regulación

Sin embargo, la narrativa oficial sobre la resiliencia se basa en un punto débil crítico. Los propios exámenes de resistencia realizados por la Reserva Federal en el año 2025 concluyeron que las exposiciones a intermediarios financieros no bancarios, como los créditos privados, no representaban un riesgo sistémico para los bancos estadounidenses. Las cifras parecían tranquilizadoras: incluso en situaciones de recesión grave, el nivel de pérdidas previsto debido a estas exposiciones se estimó en…7%En el escenario más extremo de la prueba, los bancos lograron mantener los ratios de capital muy por encima de los límites mínimos establecidos por las regulaciones. Sin embargo, este resultado oficial refleja solo una pequeña parte del riesgo real.

El problema radica en el alcance y la estructura del sistema. El análisis de la Fed se centró en las exposiciones de crédito directas de los bancos hacia las entidades financieras no bancarias. No se tuvo en cuenta completamente el ecosistema más amplio y sin regulación en el que operan estas entidades. Este sector, que incluye empresas de crédito privadas y canales bancarios no regulados, ha ido creciendo hasta convertirse en una fuerza dominante en el ámbito financiero mundial. Su carácter poco transparente significa que cualquier crisis en este sector, dominado por Estados Unidos, podría tener efectos negativos en todo el sistema. El resultado de la prueba de estrés indica que el impacto será limitado, pero el verdadero peligro radica en la interconexión y la falta de visibilidad dentro de esta vasta red sin regulaciones.

Este punto débil se ve agravado por la presencia de una barrera relacionada con la madurez en el sector inmobiliario. Este es un segmento de activos clave para muchas entidades financieras no bancarias. Es algo realmente impactante…957 mil millones en préstamos relacionados con bienes raíces comerciales.Se espera que esta situación se agrave en el año 2025, casi tres veces más de lo que ocurre en promedio durante los últimos 20 años. Esto genera una presión sin precedentes para la refinanciación de las deudas, especialmente en el mercado inmobiliario en crisis, donde las tasas de vacantes nacionales rondan el 20%. La tasa de morosidad de los valores respaldados por hipotecas comerciales, que son un medio común para obtener préstamos, ya es del 7.29%: casi seis veces mayor que la tasa de morosidad de los préstamos bancarios tradicionales. Este es el punto de ignición.

En resumen, los exámenes oficiales de resiliencia están diseñados para funcionar en una época diferente. Estos exámenes miden exposiciones directas y cuantificables, pero pasan por alto la fragilidad sistémica que se genera debido a una arquitectura financiera fragmentada y no regulada. Cuando un muro de moraturas de 957 mil millones de dólares choca con un sector donde las deudas incobrables son cada vez más numerosas, la tasa de pérdidas del 7% obtenida en el examen realizado por la Fed se convierte en un punto de partida, no en un límite. El verdadero riesgo no radica solo en los números, sino en la red de intermediarios opacos y no regulados que podrían amplificar una crisis localizada en un shock financiero más amplio. El sistema puede ser resistente a un único nodo de falla, pero es estructuralmente vulnerable al lento y constante deterioro que proviene de un mundo dividido y sin regulaciones.

Estrés en el mercado de crédito: El riesgo relacionado con los bienes raíces comerciales

La tercera grieta estructural importante en el sistema financiero no es un vacío regulatorio o una brecha geopolítica, sino una clase de activos específica y muy estresante: los bienes raíces comerciales. Aquí, la narrativa oficial sobre la resistencia al estrés se topa con datos reales que revelan que este sector está sufriendo una presión cada vez mayor.

El indicador más importante es la tasa de incumplimiento de los valores respaldados por hipotecas comerciales.7.29%Esta cifra es casi seis veces mayor que la tasa de incumplimiento de los préstamos bancarios tradicionales. No se trata de un problema menor; se trata de una clara señal de alerta temprana relacionada con las deudas securizadas, que constituyen una parte importante del sector financiero. La presión se ve agravada por el hecho de que un enorme número de préstamos inmobiliarios comerciales vence en el año 2025. En total, unos 957 mil millones de dólares de préstamos inmobiliarios vencerán en ese año, lo que representa casi el triple del promedio histórico. Esto genera un riesgo sin precedentes de refinanciación, especialmente para propiedades como oficinas, donde las tasas de vacancia nacionales rondan el 20%. El resultado es una cantidad ingente de activos en situación difícil, lo que podría sobrecargar los servicios de cobro y gestión de dichos activos.

Este tipo de estrés específico del sector está siendo exacerbado por factores macroeconómicos más amplios. La Oficina de Supervisión Monetaria informó que…El riesgo de crédito comercial está aumentando.Impulsados por el aumento del riesgo geopolítico, se mantienen las tasas de interés más altas, y también hay un aumento general en la incertidumbre económica. Estos factores crean una situación desfavorable. Las tensiones geopolíticas y las tasas de interés más altas hacen que las empresas sean más cautelosas, lo que reduce la demanda de espacio comercial y aumenta el costo de la financiación nueva. Según la evaluación propia de OCC, la percepción de los consumidores y el riesgo geopolítico han aumentado la incertidumbre económica. Esta situación afecta directamente al riesgo en los préstamos comerciales, ya que las empresas retrasan sus expansiones o inversiones.

En resumen, los bienes raíces comerciales representan una vulnerabilidad importante, ya que las pruebas de estrés oficiales pueden subestimar el verdadero riesgo. El enfoque de estos informes en las exposiciones bancarias directas pasa por alto el efecto multiplicador del muro de vencimientos de 957 mil millones de dólares, así como las condiciones extremadamente difíciles que se observan en las moraturas de los préstamos hipotecarios. Para los bancos que tienen una alta concentración de préstamos en el sector inmobiliario, 278 de ellos son considerados vulnerables en un escenario de pérdida del 8%. El estrés en este sector constituye una amenaza directa para el capital de los bancos. No se trata de un riesgo teórico; es una situación real, respaldada por datos concretos, donde las grietas estructurales de un mundo incierto y fragmentado comienzan a manifestarse a través del sistema financiero.

Señales del mercado vs. Supuestos regulatorios

La narrativa oficial sobre la resiliencia, basada en escenarios de prueba de resistencia, está siendo evaluada en relación con el indicador del mercado en tiempo real. Aunque los reguladores proyectan una recesión global grave como punto de referencia, las cifras actuales del mercado sugieren otro punto de presión más inmediato: el estrés financiero persistente.

El Índice de Estrés Financiero de la St. Louis Fed (STLFSI4) proporciona una señal semanal clara. Con un valor promedio de cero, lo que representa condiciones normales, el índice ha operado de manera consistente.Más de ceroEn las últimas semanas, los mercados financieros han funcionado bajo una presión superior al promedio. Esta situación se ha convertido en la nueva normalidad, en lugar de ser simplemente un aumento temporal en la tensión del mercado. El índice, que se basa en 18 series de datos semanales relacionadas con las tasas de interés, los diferenciales de rendimiento y otros indicadores, refleja una tensión generalizada que los modelos oficiales podrían no poder captar completamente.

Al observar la situación a nivel diario, el Índice de Estrés Financiero del Office of Financial Research ofrece una visión más detallada de la situación. Este índice se considera positivo cuando el nivel de estrés supera el promedio. Esto indica que la presión no es uniforme en todas partes. La descomposición de este índice revela…Contribuciones de los mercados emergentes en términos de estrésHa sido una fuente importante de turbulencias en los últimos tiempos. Esta divergencia regional es crucial. Esto indica que, aunque el sistema bancario estadounidense puede estar soportando un impacto interno, la arquitectura financiera mundial está en proceso de deterioro. Los flujos de capital y las percepciones sobre los riesgos están cambiando según las líneas geopolíticas.

Esta realidad del mercado contrasta con los datos de referencia del test de estrés realizado por la Reserva Federal en el año 2025. El escenario de situación extremadamente adversa simulado por la supervisión representa una situación muy difícil.Se trata de una grave recesión global, acompañada por un aumento en el estrés en los mercados inmobiliarios comerciales y residenciales, así como en los mercados de deuda corporativa.En otras palabras, el modelo oficial supone la existencia de un shock futuro. Sin embargo, en la actualidad, el mercado está valorando una situación de estrés elevado, causada por factores como los riesgos geopolíticos y las dificultades financieras, según se detalla en las categorías del OFR.

En resumen, existe una divergencia en los horizontes temporales y en el enfoque hacia los riesgos. Los reguladores están sometiendo a pruebas de estrés para anticiparse a un posible shock sistémico, como una recesión que cause la caída de los valores de los activos. Sin embargo, los mercados indican una presión más continua, causada por restricciones financieras, diferencias de crédito e inestabilidad regional. Este desfase sugiere que las vulnerabilidades del sistema no se deben únicamente a una única crisis identificable, sino al estrés acumulado en un mundo fragmentado. Cuando el índice de estrés diario del mercado es superior a cero, mientras que el modelo regulatorio considera ese estrés como un escenario futuro, esto destaca un aspecto fundamental: el sistema puede ser resistente a ciertos shocks, pero ya está sujeto al peso de fricciones persistentes y no reguladas.

Catalizadores, escenarios y lo que hay que observar

La tesis sobre la resiliencia sistémica en comparación con la fragilidad estructural será puesta a prueba a través de una serie de acontecimientos futuros. Los factores clave que pueden influir en este proceso no son los shocks teóricos o lejanos, sino más bien la resolución concreta de las presiones existentes y los resultados de las próximas evaluaciones regulatorias.

En primer lugar, vea lo siguiente:Resultados del test de estrés en el año 2026Cualquier cambio en las suposiciones utilizadas para los cálculos de riesgo no representa un problema serio. Los resultados de las pruebas realizadas en 2025 indicaron que la exposición a intermediarios financieros no bancarios, como los créditos privados, no constituía un riesgo sistémico. La tasa de pérdidas estimada fue del 7%. Los resultados de las pruebas de 2026 nos darán información sobre si los reguladores están ajustando sus modelos para tener en cuenta el problema de la edad de vencimiento de los proyectos de bienes raíces comerciales, así como la creciente fragmentación geopolítica, como se detalla en el Informe de Ginebra. Es importante también monitorear si los márgenes de capital se reducen debido a los escenarios de estrés. Si las pruebas muestran que, incluso bajo condiciones extremas, los bancos logran mantener niveles mínimos de capital, eso respaldará la narrativa oficial. Pero si los resultados revelan una mayor pérdida de capital, especialmente debido a las exposiciones en los proyectos de bienes raíces comerciales, eso indicaría que la resiliencia del sistema es más frágil de lo que se supone.

En segundo lugar, se debe monitorear la resolución de…957 mil millones en refinanciación de bienes raíces comercialesEn el año 2025, la tasa de morosidad en los préstamos CMBS seguirá siendo alta. El 7.29% de tasa de morosidad es una señal clara de alerta temprana. A medida que se alcance el punto máximo de esta tasa este año, el mercado podrá ver si la refinanciación se llevará a cabo sin problemas o si habrá un aumento significativo en las morosidades. Cualquier incremento significativo en las morosidades, más allá del nivel actual, sería una clara indicación de que la crisis se está extendiendo desde el sector de las oficinas hacia otros tipos de préstamos comerciales. Este es el punto de presión más inmediato, basado en datos concretos, donde ya se pueden observar los efectos negativos de esta situación.

En tercer lugar, es necesario monitorear los índices de estrés basados en el mercado, para detectar cualquier desviación con respecto a los resultados regulatorios esperados. El Índice de Estrés Financiero del St. Louis Fed (STLFSI4) ha mostrado una tendencia constante hacia este objetivo.Por encima de ceroEn las últimas semanas, se ha observado un nivel de estrés por encima del promedio. El índice del Office of Financial Research (OFR FSI) indica que…Contribuciones de los mercados emergentes en términos de estrésEstos indicadores son realmente importantes. Proporcionan un barómetro en tiempo real, determinado por las condiciones del mercado, que refleja el nivel de estrés en el mercado. Si estos indicadores siguen mostrando una presión elevada, mientras que el modelo de pruebas de estrés para el año 2026 predice una recesión en el futuro como el principal factor de choque, eso podría indicar una mala estimación por parte del mercado. Tal divergencia resaltaría la idea de que el sistema ya está sujeto al impacto de factores geopolíticos y problemas financieros, y no solo a un posible colapso sistémico en el futuro.

En resumen, el próximo año será un período de validación. La narrativa oficial sobre la resiliencia se basa en modelos que quizás no logren captar completamente la realidad fragmentada del presente. Lo importante son los datos concretos que, o bien confirman la solidez del sistema, o bien revelan las debilidades estructurales que comienzan a manifestarse.

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