Choque fiscal geopolítico: La pérdida de ingresos por valor de 175 mil millones de dólares y el colapso del endeudamiento, que alcanza los 38,5 billones de dólares.
El costo fiscal inmediato del conflicto representa un golpe directo para el Tesoro. La decisión del Tribunal Supremo, tomada el mes pasado…Invalidó la base legal para aplicar las tarifas del año 2025.Esto resulta en una pérdida estimada de 175 mil millones de dólares en ingresos arancelarios para el gobierno de los Estados Unidos. Esta pérdida se transferirá de nuevo a las empresas a través de los tribunales comerciales. Esto crea una importante brecha en los ingresos, justo cuando surgen nuevas presiones sobre los gastos gubernamentales.
Esa presión financiera ya se está haciendo realidad. El conflicto requiere una reposición urgente de los arsenales de armas. El presidente Trump ha indicado que los ataques podrían durar cuatro o cinco semanas. Estos gastos militares añaden un nuevo costo adicional al presupuesto, junto con las reducciones arancelarias que ya se esperan. La combinación de la pérdida de ingresos y los nuevos gastos inevitablemente ampliará el déficit, aumentando la presión sobre una deuda ya muy alta.
El contexto es crítico. La deuda nacional de los Estados Unidos supera los 38.5 billones de dólares. Los economistas han advertido desde hace tiempo que lo importante es ralentizar el ritmo de acumulación de deuda, no simplemente reducir su cantidad total. Esta escalada provoca una doble pérdida: una pérdida directa de ingresos por valor de 175 mil millones de dólares, además de un nuevo requisito de gastos militares que durará varias semanas. La presión sobre el déficit es ahora tanto inmediata como prolongada, lo que hace que el camino hacia el equilibrio fiscal sea aún más difícil.
Otra fluctuación en la deuda gubernamental
El shock fiscal se combina con las presiones del mercado actual, lo que crea una situación peligrosa para la deuda gubernamental. El principal problema es el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años, que enfrenta riesgos de revalorización de su precio, superando el 6% en caso de un conflicto prolongado. No se trata solo de una medida teórica; la presión de venta ejercida por las enormes inversiones del Japón en bonos del Tesoro ya ha afectado los precios de estos bonos. El rendimiento de los bonos a 10 años subió más allá del 4,22% el mes pasado, debido a que las compañías de seguros japonesas liquidaron activos extranjeros para reequilibrar sus carteras de inversiones nacionales.
Un choque petrolero prolongado es el mecanismo clave que contribuye a aumentar este riesgo. Goldman Sachs proyecta que el precio del crudo Brent podría fluctuar entre $150 y $180 por barril, si el conflicto interrumpe el tráfico por el Estrecho de Ormuz. Este nivel de inflación obligaría a la Reserva Federal a posponer o detener su ciclo de relajación monetaria. Esto, a su vez, presionaría los rendimientos de los bonos del Tesoro, ya que el mercado considerará que se necesitarán tasas de interés más altas durante un período prolongado.
En resumen, se trata de un doble golpe para el mercado de deuda. La presión fiscal debida a las pérdidas derivadas de los aranceles de 175 mil millones de dólares, además de los nuevos gastos militares, aumenta el déficit. Por otro lado, el choque en el mercado del petróleo también contribuye a la subida de la inflación. Estas fuerzas, combinadas con la tendencia de los capitales extranjeros a retirarse de los bonos del gobierno de EE. UU., crean un entorno desfavorable que podría llevar los rendimientos de los bonos a una ronda cercana al 6,00%–6,50%. Teniendo en cuenta que la carga de la deuda ya supera los 38,5 billones de dólares, este es un riesgo significativo para la valoración de los bonos.
Catalizadores y lo que hay que observar
El camino que conduce del choque fiscal al riesgo de deuda sistémica depende de tres factores clave. En primer lugar, es necesario monitorear la duración del conflicto. El presidente Trump ha indicado que los ataques podrían durar cuatro o cinco semanas. Este cronograma podría ser suficiente para mantener el riesgo de deuda sistémica.Pérdida de ingresos por aranceles de 175 mil millones de dólaresY esto podría prolongar el efecto del shock petrolero. Un conflicto que se extienda más allá de este período inicial causaría un déficit fiscal y mantendría la inflación en niveles elevados, lo que generaría presiones para una revalorización a largo plazo.
En segundo lugar, hay que estar atentos a cualquier cambio en la postura de la Reserva Federal. La capacidad del banco central para relajar las políticas monetarias se ve directamente afectada por el aumento constante de los precios del petróleo. Goldman Sachs proyecta que el precio del crudo Brent podría rondar entre $150 y $180 por barril. Este nivel obligaría a la Fed a posponer o detener su ciclo de relajación de las políticas monetarias. Esto eliminaría un punto de apoyo importante para los rendimientos y precios del Tesoro, lo que a su vez agudizaría las condiciones financieras.
Por último, se debe vigilar el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, para ver si logra superar los 6%. Este nivel es una señal importante de riesgo de revalorización, ya que la presión de venta ejercida por las enormes reservas del Tesoro japonés se combina con las presiones fiscales e inflacionarias. El rendimiento del bono a 10 años ya ha superado los 4.22% en las últimas semanas. Es probable que siga aumentando.Rango: 6.00%–6.50%Esto confirmaría una reevaluación importante del riesgo soberano de los Estados Unidos.



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