General Mills: Una perspectiva de un inversor de valor sobre las posibilidades de recuperación del negocio.
El precio de las acciones ahora está cerca de los 45 dólares, lo que representa un descuento del 33% en comparación con su nivel más alto en las últimas 52 semanas. Además, el precio de las acciones ha disminuido un 24% en el último año. Por otro lado, el mercado en general ha aumentado un 18.5%. Este gran descuento refleja la opinión del mercado sobre la grave crisis de volumen en su negocio minorista en Norteamérica, donde los volúmenes de ventas han disminuido en 16 puntos percentuales en el último trimestre. Para un inversor de valor, la pregunta clásica es: ¿se trata de “una empresa maravillosa a un precio justo”, o de “una empresa aceptable a un precio excepcional”, teniendo en cuenta los desafíos que enfrenta?
A primera vista, los números parecen indicar un alto valor para la empresa. El P/E actual del precio de las acciones es de 9.4, mientras que el P/E esperado para el futuro es de 10.3. Estos valores están muy por debajo de los promedios históricos del sector. Además, la rentabilidad de los dividendos es de un 5.5%, lo cual es bastante bueno. El precio de las acciones también está justo por encima del mínimo de las últimas 52 semanas, lo que proporciona una margen de seguridad tangible. Sin embargo, este margen de seguridad debe medirse en relación con la solidez de la empresa en sí. El margen de ganancias operativas de la empresa es del 17%, lo cual es aceptable, pero sigue siendo bajo. La dirección de la empresa espera que las ventas orgánicas se mantengan estables o incluso disminuyan en un 1% durante el próximo año. Esto contrasta claramente con el aumento del 18.5% en el S&P 500 durante el mismo período.
El problema principal es que la brecha entre los beneficios y los costos está disminuyendo. Durante años, General Mills pudo contar con su poder de fijación de precios para compensar las disminuciones en el volumen de ventas. Pero esa estrategia ya no funciona. Los consumidores prefieren productos de marca privada. Además, los recortes de precios y las campañas de marketing realizadas por la propia empresa tienen dificultades para recuperar espacio en los estantes y ganar la lealtad de los consumidores. La caída en el volumen de ventas en Norteamérica es una señal clara de que el valor de la marca y la fidelidad de los consumidores, que alguna vez constituyeron una gran ventaja para la empresa, están disminuyendo. No se trata de un problema temporal; se trata de un cambio fundamental en el comportamiento de los consumidores. La empresa intenta revertir esto mediante innovaciones y publicidad.
El descuento significativo puede no ser algo positivo, sino más bien un reflejo de que la empresa está pasando por una reestructuración difícil. Las reducciones en los ingresos de la propia empresa y la disminución del precio de sus acciones del 26.5% en los últimos doce meses destacan la gravedad del problema. La margen de seguridad existe, pero está siendo agotado por las presiones que amenazan la capacidad de la empresa para crecer a largo plazo. La viabilidad de la inversión depende de si la dirección logra restablecer el crecimiento basado en el volumen de negocios antes de que el margen de beneficios se vuelva demasiado pequeño como para defenderse. Por ahora, el mercado considera que existe un riesgo considerable de que la calidad de la empresa se vea gravemente afectada.
Evaluación del “foso” que rodea a las marcas: las capacidades de fijación de precios y el cambio en la forma en que los consumidores compran productos.
La base de cualquier ventaja competitiva duradera radica en contar con una “foso” amplio que permita la defensa de la marca. Para General Mills, ese “foso” se ha construido sobre marcas icónicas y con alto reconocimiento por parte del consumidor, como Cheerios, Pillsbury y Blue Buffalo. Estas no son simplemente productos; son nombres conocidos por décadas, gracias al confianza que los consumidores les tienen. Este valor de marca ha servido como un respaldo poderoso, permitiendo que la empresa pueda establecer precios elevados y mantener una demanda constante incluso durante los ciclos económicos. En el año fiscal 2025, esa fortaleza se tradujo en resultados sólidos.Margen de beneficio operativo del 17%Un testimonio del poder de fijación de precios que alguna vez caracterizó esta empresa.
Sin embargo, el foso está siendo atacado de forma activa. La propia dirección de la empresa revela esta situación: la gerencia espera que…Las ventas orgánicas permanecerán estables o podrían disminuir en un 1%.En el próximo año, esto no es un problema menor. Se trata de un cambio fundamental en el comportamiento de los consumidores, y este cambio está erosionando la capacidad de precios que el mercado debería proteger. La principal amenaza proviene de una recuperación de tipo “K”, donde la presión económica obliga a una gran parte de los compradores a buscar opciones más económicas. Como se señaló en un análisis reciente…La inflación “pegajosa” finalmente logró disminuir la disposición de los consumidores a aceptar aumentos en los precios.Durante años, General Mills utilizó la inflación como excusa para aumentar los precios de sus productos. Pero esa estrategia ya no funciona en la actualidad.
La erosión se produce en dos frentes. Primero, las marcas de marca propia están experimentando un resurgimiento, especialmente en categorías como los cereales, donde ocupan espacio en los estantes y ganan la lealtad de los clientes. Segundo, las reducciones de precios y las campañas de marketing realizadas por la propia empresa no logran recuperar el volumen de ventas. Como señaló Dana McNabb, presidente del departamento de retail en Norteamérica, en la jornada de investidores de octubre, la empresa…Habíamos subestimado cuánta presión económica seguían soportando nuestros consumidores.Esta admisión es crucial. Significa que el ancho del “foso” se está reduciendo, ya que la disposición del consumidor a pagar un precio más alto también disminuye.
La respuesta de la dirección es un intento directo de reconstruir el “foso” que separa a las empresas competidoras. La estrategia, tal como se ha planteado para su unidad más importante, la división de ventas minoristas en América del Norte, consiste en dos aspectos: invertir significativamente en aspectos relacionados con los precios y la estructura de precios y paquetes de productos, con el fin de ganar mayor competitividad. Además, se debe insistir en la innovación de los productos, especialmente en categorías como los productos proteínicos y aquellos con formatos que permiten controlar las porciones de los alimentos. Se trata de una estrategia defensiva, destinada a satisfacer las necesidades del consumidor, incluso si eso implica sacrificar algunos márgenes hoy en día, con el objetivo de recuperar volumen y relevancia mañana. La inversión requerida es considerable; los analistas señalan que los aumentos en las inversiones en marketing y otros costos constituyen un obstáculo para el año fiscal 2026.
La conclusión para un inversor de valor es que la “moat” aún existe, pero se está defendiendo activamente, aunque con costos elevados. Las marcas icónicas siguen existiendo, pero su poder de fijación de precios está sujeto a presiones debido a las fuerzas económicas y a las alternativas competitivas. La empresa invierte en medidas para reducir las diferencias de precios y actualizar sus productos. Esto probablemente afectará los resultados financieros a corto plazo. La durabilidad de esta “moat” depende del éxito de esta estrategia de transformación. Si funciona, la “moat” podrá ser restaurada. Si no lo hace, la pérdida del poder de fijación de precios podría convertirse en una característica permanente, alterando fundamentalmente la capacidad de la empresa para crear valor. Por ahora, el mercado considera que existe un alto nivel de incertidumbre en torno a este importante desafío.
Salud financiera y el camino hacia el crecimiento acumulativo
Para un inversor que busca maximizar su rentabilidad, la prueba definitiva es determinar si una empresa puede generar flujos de efectivo gratuitos para financiar sus operaciones, mantener un dividendo estable y llevar a cabo procesos de recuperación financiera, todo ello mientras la empresa se encuentra en situación de dificultades. Los datos financieros de General Mills muestran que la empresa está bajo gran presión; además, el camino hacia la acumulación de valor es estrecho y costoso.
La visión cautelosa de la empresa para el ejercicio fiscal 2026 es la señal más clara al respecto. La dirección prevé que solo…Crecimiento del 2% en las ventas orgánicas.Se trata de una recuperación lenta y gradual, lo que implica un período prolongado de reconstrucción del volumen de negocios. Esto contrasta marcadamente con el aumento del 18.5% en el índice S&P 500 durante el mismo período, destacando así la gran diferencia en las trayectorias de crecimiento entre ambos casos. Los analistas proyectan que los beneficios por acción para el año 2026 estarán en el rango de $3.83 a $3.98, lo cual podría representar una disminución en comparación con el año anterior. Esta presión sobre los beneficios plantea directamente problemas relacionados con el multiplicador P/E, que se sitúa en 10.3. El mercado considera que se tratará de un período de estancamiento y disminución en las inversiones, y no de aceleración.
La fuente de esta presión es evidente. La estrategia de reestructuración requiere una gran inversión. Como se mencionó anteriormente, la empresa…Se incrementaron los esfuerzos en materia de marketing e innovación.Ganar de nuevo volumen de ventas es un obstáculo directo para los beneficios a corto plazo. El aumento de la publicidad, los cambios en la estructura de precios y las recompensas para los empleados son todos costos que afectarán negativamente los resultados financieros en el año fiscal 2026. Se trata de un compromiso: sacrificar algunos ingresos hoy en día para invertir en la recuperación del volumen de ventas en el futuro. Es necesario monitorear la situación financiera de la empresa para garantizar que pueda financiar esta inversión sin sobrecargar su balance general.
En este contexto, la dividendación constituye una forma tangible de retorno para los accionistas pacientes. Con un rendimiento por dividendos del 5.5%, se ofrece una fuente de ingresos constante, mientras los inversores esperan que el volumen de negocios vuelva a aumentar. La proporción de pagos en dividendos es sostenible, alrededor del 52% de las ganancias anteriores. Esto indica que la empresa puede mantener los dividendos, incluso cuando las ganancias estén bajo presión. Esta es una fuente importante de creación de riqueza a largo plazo, proporcionando un respaldo durante los períodos de inestabilidad económica.
En resumen, el camino hacia una creciente valoración de la empresa no es sencillo. Es necesario que la empresa logre superar un período de alta inversión y baja tasa de crecimiento, generando suficiente flujo de efectivo para cubrir los dividendos y financiar el proceso de recuperación de la empresa. Los datos financieros indican que la empresa se encuentra en una posición defensiva; cada dólar gastado se utiliza para intentar recuperar el volumen de negocios perdido. La margen de seguridad que ofrece el bajo precio de las acciones es real, pero ese margen está siendo consumido por los costos necesarios para restaurar la situación financiera de la empresa. Por ahora, la situación financiera permite cumplir con los requisitos relacionados con los dividendos y el plan de recuperación de la empresa. Pero esto no garantiza un camino fácil o rápido hacia un mayor valor intrínseco de la empresa.
Catalizadores, riesgos y lo que hay que observar
Para un inversor disciplinado, la situación actual está determinada por un conjunto claro de objetivos a corto plazo que servirán para validar o invalidar la tesis de reestructuración. El catalizador principal es el mejoramiento gradual en los volúmenes de ventas minoristas en América del Norte. La gerencia ha afirmado explícitamente que este es el factor clave.“El trabajo más importante que tenemos en el año fiscal 2026”.La empresa espera que haya una recuperación basada en el volumen de ventas ese año. Pero las pruebas concretas vendrán en los informes trimestrales. Los inversores deben estar atentos a los primeros signos de estabilización, y luego a un crecimiento en los datos relacionados con el volumen de ventas, medidos por Nielsen. Un regreso al crecimiento positivo en el volumen de ventas indicaría que las reducciones de precios, la innovación y las inversiones en publicidad están logrando ganar de nuevo espacio en los estantes y la lealtad de los consumidores.
El camino hacia ese catalizador está lleno de riesgos. La amenaza más grave es la recuperación del consumidor en una situación “en forma de K”: la presión económica sigue obligando a los compradores a optar por productos de marca privada. Como se mencionó anteriormente…La inflación “pegajosa” finalmente logró disminuir la disposición de los consumidores a aceptar aumentos en los precios.Y esta dinámica es la causa raíz de la crisis en cuanto al volumen de ventas. Si esta presión continúa, podría prolongar el declive en el volumen de ventas y obligar a General Mills a realizar recortes de precios aún más drásticos. Esto amenazaría directamente los márgenes de operación, que ya están bajo presión debido al aumento de los costos de marketing y otros gastos. Las propias expectativas de la empresa para…Las ventas orgánicas permanecerán constantes o podrían disminuir en un 1%.En el año fiscal 2026, se destaca la fragilidad de la situación.
Un inversor disciplinado debe analizar tres indicadores clave en cada informe trimestral. Primero, las tendencias del volumen de ventas en el sector minorista de América del Norte, especialmente la variación respecto al declive del 16% registrado en el trimestre anterior. Segundo, la trayectoria de la margen operativa, para ver si las inversiones realizadas están dando como resultado una rentabilidad sostenible o si simplemente se está posponiendo lo inevitable. Tercero, cualquier actualización en las expectativas de crecimiento de las ventas para el año 2026. La gerencia ya ha reducido las expectativas, pero una nueva reducción podría indicar que el proceso de recuperación no va tan bien como se esperaba.
La volatilidad reciente del precio de las acciones, que incluye un rendimiento anual del 24.44% y una caída al mínimo en 52 semanas, refleja esta alta incertidumbre. El mercado considera que existe una alta probabilidad de que la situación siga empeorando. Para el inversor de valor, la margen de seguridad que ofrece el bajo precio es real, pero ese beneficio se ve reducido por los costos relacionados con la recuperación de la situación. Los factores que causan este cambio son claros, pero los riesgos son significativos y están directamente relacionados con las fuerzas macroeconómicas que están fuera del control de la empresa. Los próximos trimestres mostrarán si la empresa podrá superar estas dificultades y restaurar su posición competitiva, o si la degradación será permanente.

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