El flujo de contratación de la generación Z: una pérdida de liquidez de 12 mil millones de dólares
El proceso de contratación para la generación Z está roto. En algunos casos extremos, se observa una contracción sistémica en este proceso. Una reciente graduada solicitó un empleo…Alrededor de 1,000 empleos.Ella solo recibió tres entrevistas. El proceso terminó con un juicio de prueba, en el cual, a pesar de ofrecerle una reducción significativa en su salario, no fue contratada. Esta anécdota refleja un mercado donde las oportunidades para empleos de nivel básico son escasas. La desesperación es una táctica común de negociación, aunque además resulta costosa.
La tendencia general refleja esta escasez. La tasa de contratación para los jóvenes ha sido…Está en declive desde el año 2022.Ahora, la tasa de empleo es de solo el 3.2%. Este número está muy por debajo del promedio histórico y coincide con la tasa observada durante los peores momentos de la pandemia. El resultado es un mercado laboral en el que no solo hay escasez de trabajadores experimentados, sino que además se excluyen activamente a los nuevos empleados, creando así un cuello de botella en el mercado laboral.
Esta persistente falta de oportunidades está modificando el comportamiento y las perspectivas de los jóvenes. Con el aumento del desempleo entre aquellos con menos experiencia –el 14% de los jóvenes de 16 a 19 años están desempleados–, la percepción que tienen sobre el mercado laboral se ha deteriorado. Los datos muestran que esta generación se enfrenta a un entorno en el que hay mucho riesgo de ser despedido, y el camino hacia la movilidad profesional se ve obstaculizado. Esta cautela es una respuesta racional ante una situación en la que las oportunidades se han agotado.

La pérdida de liquidez a nivel macro
El costo económico de las dificultades en el mercado laboral de la generación Z ya se ha cuantificado. Un nuevo informe de Oxford Economics estima que…Se están perdiendo 12 mil millones de dólares al año.Esto afecta a toda la economía en general, ya que las personas más jóvenes gastan menos dinero. Esta disminución en el gasto proviene directamente de la incapacidad de esa generación para ingresar al mercado laboral y alcanzar la independencia financiera.
El mecanismo es simple: con los salarios bajos y la tasa de desempleo alta, un millón más de jóvenes entre los 22 y 28 años viven en casa con sus padres, en comparación con las tendencias anteriores a la pandemia. Esta situación reduce drásticamente su consumo de bienes y servicios básicos. El informe relaciona específicamente esos 12 mil millones de dólares con la reducción del gasto en vivienda, transporte y alimentos.
Esto representa una pérdida significativa y continua de liquidez. La cifra de 12 mil millones de dólares no es un impacto ocasional, sino un flujo anual de actividad económica que simplemente no se materializa. Esto destaca cómo el estancamiento en la etapa inicial del mercado laboral tiene un impacto directo y medible en la demanda agregada, ya que una generación de consumidores potenciales sigue estando financieramente limitada y gastando menos de lo necesario.
La cicatrización y el vacío en las políticas
Los factores estructurales que contribuyen a las dificultades económicas de la generación Z ya están arraigados. La inflación persistente, especialmente en aquellos bienes esenciales como la vivienda y los transportes, ha hecho que los costos aumenten, mientras que los ingresos han disminuido. Todo esto se ve agravado por otros factores…Escasez de viviendas a nivel nacionalEsto continúa elevando los alquileres, lo que representa un obstáculo directo para la independencia financiera de los jóvenes.
Esta presión financiera se combina con el mercado laboral en ruinas, lo que crea un ciclo vicioso y peligroso.Mercado laboral sin contratación, sin despidosIncluso aquellos que logran encontrar trabajo enfrentan problemas de movilidad y una disminución en los salarios. Sin la capacidad de ahorrar o obtener crédito, no pueden permitirse mudarse, lo que los obliga a permanecer en un ciclo de dependencia y bajo consumo. Esta situación puede causar daños a largo plazo, ya que el potencial de ganancias y la acumulación de riqueza durante la primera etapa de la carrera profesional de esta generación se veíañocido permanentemente.
La respuesta política no ha logrado abordar estas cuestiones estructurales profundas. Las medidas a corto plazo se centran en brindar alivio inmediato, en lugar de expandir la oferta de viviendas o reformar las dinámicas del mercado laboral. Como resultado, los esfuerzos del gobierno actual son insuficientes para corregir los “desafíos estructurales” que enfrentan los jóvenes estadounidenses. Sin un cambio en la forma en que se formulan las políticas, el drenaje de liquidez anual, que asciende a 12 mil millones de dólares, continuará, y las consecuencias negativas se agravarán.



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