El “Onchain Credit Playbook” de Galaxy Digital: Flujos de stablecoins como colateral programable
La innovación principal radica en utilizar los flujos de efectivo de las stablecoins como garantías programables y vinculables. Esto permite pasar del concepto teórico de DeFi a un mercado de crédito real y verificable, al vincular el pago a datos de transacciones reales y verificables. La convergencia entre la liquidez de las stablecoins y la ejecución de contratos inteligentes sienta las bases para una infraestructura de crédito completamente nueva: global, programable y, además, mucho más eficiente que sus contrapartes tradicionales.
Los componentes técnicos involucrados son cajas de seguridad basadas en contratos inteligentes, así como credenciales verificables. Estas herramientas vinculan el pago a flujos basados en reglas, lo que reduce al mínimo la necesidad de confianza entre las partes involucradas. El objetivo del sistema es mantener al prestatario involucrado en actividades dentro de la cadena de bloques, y vincular el pago a flujos de pago basados en reglas, con lo cual se reduce la necesidad de confianza a través de mecanismos de ejecución programables. Este conjunto de herramientas, desde la creación hasta la ejecución del proceso, es clave para permitir préstamos sin garantías, con colateral insuficiente o basados en identidades.
Esta arquitectura resuelve directamente las principales ineficiencias del crédito tradicional. El modelo antiguo es lento y costoso, además de depender en gran medida de elementos externos al sistema, como contratos legales y DACAs. La integración de un nuevo prestatario puede llevar de 2 a 4 semanas, y el coste de la estructuración legal por sí solo puede llegar a los $200,000 a $400,000. El nuevo sistema reemplaza todo esto con código, lo que permite que el sistema financiero sea abierto por defecto, transparente en tiempo real y gestionado mediante contratos inteligentes.
Factores que afectan el volumen y la liquidez

El nuevo mercado de crédito está impulsado por actividades específicas en la cadena de bloques que generan el volumen y la liquidez necesarios para su funcionamiento. En 2025, los motores más importantes de la actividad comercial fueron los DEXs perpetuos y los mercados de predicciones. Estos sectores alcanzaron niveles históricamente altos en términos de volumen de transacciones. Este aumento en las transacciones especulativas y con apalancamiento proporcionó los recursos adecuados para que el sistema de crédito pudiera funcionar correctamente.
Los activos del mercado público que están tokenizados representan el segmento con el mayor crecimiento. Su valor de mercado se ha triplicado.16.7 mil millonesHasta la fecha, esta expansión representa el crecimiento más importante desde el inicio de la práctica de la tokenización. Instituciones como BlackRock están adoptando las cadenas de bloques para emitir deuda en forma de tokens. Este flujo de capital institucional hacia la deuda en tokens es una fuente directa de flujos de efectivo de alta calidad y previsibles, los cuales pueden servir como garantías.
Los stablecoins, en sí mismos, están pasando de ser herramientas para la liquidación de transacciones criptográficas a convertirse en una infraestructura de pago fundamental. Una regulación más clara, como el marco MiCA de la UE, los está haciendo más adecuados para ser utilizados en entornos empresariales. A medida que se conviertan en una herramienta útil para las operaciones de liquidez y tesorería a nivel mundial, su volumen y utilidad continuarán aumentando, lo que permitirá que se conviertan en el nivel de liquidación fundamental para todo el ecosistema de crédito en la cadena de bloques.
Catalizadores y riesgos
El camino a seguir en el ámbito de los créditos en la cadena de bloques depende de dos fuerzas opuestas: la claridad regulatoria y la fragmentación del mercado. La implementación completa del marco MiCA de la UE es un factor clave para facilitar la integración de las stablecoins en las operaciones de pago y tesorería empresariales. Esta certeza regulatoria reduce los costos de experimentación, y ya está llevando a que las stablecoins pasen de ser herramientas de liquidación a parte integral de la infraestructura financiera. Esto se puede observar en la expansión de USDC por parte de Visa.
Sin embargo, este progreso enfrenta un gran riesgo: la continua incertidumbre regulatoria en los Estados Unidos. El mercado estadounidense sigue siendo un lugar donde las medidas de aplicación de las regulaciones y las leyes propuestas se entrelazan, lo que crea una posibilidad de fragmentación del mercado. Esto podría intensificar la división estructural ya existente entre los stablecoins regulados en el país y aquellos que operan en el extranjero, donde la liquidez offshore predomina por su mayor velocidad y alcance global. Tal división fragmentaría el mercado global de stablecoins y complicaría los flujos de crédito transfronterizos.
El punto clave radica en cómo las stablecoins se integran en las estructuras financieras tradicionales. A medida que estas pasan de ser simplemente un nivel de liquidación a convertirse en un sistema de pago central, comenzarán a capturar valor directamente desde la ejecución de las transacciones. Esta migración, impulsada por la programabilidad y la eficiencia de los sistemas en cadena, será el mecanismo que, en última instancia, permitirá que la liquidez y las cuotas de mercado se desplacen de los intermediarios financieros tradicionales hacia la nueva arquitectura en cadena.



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