Las acciones de Freeport-McMoRan alcanzaron un valor de 0.64, debido a la venta por parte de los inversores internos y a la retirada de capital por parte de las instituciones financieras. Esto llevó a que las acciones ocuparan el puesto 97 en volumen de negociación diario, en medio de las mejoras en la calificación de los analistas y del aumento en el precio del cobre.

Generado por agente de IAAinvest Volume RadarRevisado porDavid Feng
jueves, 26 de febrero de 2026, 5:47 pm ET2 min de lectura
FCX--

Resumen del mercado

Freeport-McMoRan (FCX) cerró el 26 de febrero de 2026 con una caída del 0.64%. Este fue el peor rendimiento de la compañía en las últimas sesiones de negociación. El volumen de transacciones fue de 1.2 mil millones de dólares, lo que la colocó en el puesto 97 en términos de actividad en el mercado ese día. A pesar de tener un capitalización de mercado de 98.94 mil millones de dólares, la relación precio-ganancia de FCX fue de 45.59, y su beta fue de 1.47. Estos datos destacan la volatilidad de la empresa y su exposición a los ciclos de los mercados de materias primas. Las medias móviles a 50 días y a 200 días de FCX son de 58.76 y 48.19 respectivamente, lo que indica una tendencia alcista a corto y medio plazo. Sin embargo, la caída se produjo debido a señales contradictorias por parte de los inversores institucionales y a las ventas por parte de los mismos accionistas, lo cual afectó negativamente el sentimiento de los inversores.

Factores clave

Los inversores institucionales y los individuos que forman parte de la junta directiva han sido los principales responsables de la volatilidad reciente de FCX. K.J. Harrison & Partners Inc. redujo su participación en la empresa en un 32.4% durante el tercer trimestre. Otras empresas como Thornburg Investment Management Inc. también redujeron sus inversiones en FCX en un 36.4%. Estos movimientos reflejan una tendencia general de cautela por parte de los inversores institucionales, a pesar del hecho de que FCX cuenta con una participación del 80.77% entre los inversores institucionales. Además, las ventas por parte de Maree E. Robertson, directora financiera, y Douglas N. Currault II, vicepresidente ejecutivo, totalizaron 603,140 acciones, por un valor de 37.66 millones de dólares, en un período de tres meses. Estas actividades de venta han generado preocupaciones sobre las perspectivas a corto plazo de las acciones de FCX. Tal actividad de venta, especialmente por parte de los ejecutivos, a menudo aumenta la incertidumbre a corto plazo, incluso cuando los fundamentos del negocio sigan siendo sólidos.

Los desarrollos operativos positivos han contrarrestado algunos de los sentimientos negativos. La expansión de la mina Grasberg, una infraestructura crucial en Indonesia, ha reducido los riesgos operativos a largo plazo, ya que se han asegurado los derechos de uso de los recursos y se ha clarificado la estructura de gobierno de la empresa. Este paso favorece a FCX, ya que mejora su base de reservas y la visibilidad de sus flujos de caja. Esto resuelve un problema importante para los inversores, quienes temen retrasos en la ejecución de los proyectos. Por otro lado, los precios del cobre han aumentado debido a la demanda china renovada, lo cual espera contribuir al aumento de los ingresos de productores como FCX. Los analistas también han mejorado las perspectivas de FCX, con BNP Paribas Exane y UBS elevando sus objetivos de precios a 75 y 70 dólares respectivamente, basándose en la mejora de las condiciones del mercado y la claridad en las operaciones de la empresa. Estos avances podrían atraer a inversores institucionales y de tipo “momentum”, aunque su impacto sigue siendo limitado debido a las ventas internas.

Los factores técnicos han complicado aún más la trayectoria de FCX. Recientemente, la empresa registró una serie de días consecutivos de ganancias, lo que atrajo a compradores a corto plazo. Sin embargo, su desempeño ha diferido de las expectativas de los analistas. Mientras que los analistas de la parte vendedora proyectan un rendimiento de 1.68 dólares por acción para el año fiscal en curso, el promedio móvil de los 50 días de FCX sigue siendo superior al promedio de los 200 días (48.19 dólares), lo que indica que todavía existe un impulso alcista. Las ganancias recientes de la empresa también refuerzan su resiliencia operativa, aunque esto ocurre en un contexto de una disminución del 1.5% en los ingresos en comparación con el año anterior.

Los factores neutrales y negativos continúan influyendo en la narrativa. La cobertura mediática que destaca las ventas por parte de los accionistas dentro del grupo FCX y de sus competidores ha generado presión psicológica, a pesar de que los fundamentos de la empresa son sólidos. Los informes de analistas comparativos que consideran que las fluctuaciones en el precio del cobre y los detalles del proyecto son factores importantes para la toma de decisiones, en lugar de catalizadores inmediatos, también han diluido la urgencia de las acciones. Además, la decisión de la empresa de reducir su dividendo a 0.30 dólares anualmente (un rendimiento del 0.4%) y su ratio de reparto de utilidades del 19.87%, resaltan un cambio estratégico hacia la reinversión de los fondos, lo cual podría disuadir a los inversores que buscan rentabilidad.

El entorno de mercado más amplio para los materiales de cobre y baterías agrega matices a esta situación. JPMorgan prevé un aumento del 2.6% en la demanda de cobre en 2026, debido a las mejoras en la red eléctrica y las necesidades de almacenamiento de energía impulsadas por la inteligencia artificial. La participación del 5.52% de FCX en el fondo cotizado Amplify Lithium & Battery Technology ETF (BATT) refleja su papel en esta transición. Sin embargo, la naturaleza cíclica del mercado de litio –que ha pasado de un exceso de oferta a un equilibrio– destaca los riesgos de depender demasiado de las condiciones cíclicas de los metales. Para FCX, el desafío radica en equilibrar su exposición a los metales volátiles con una gestión adecuada de sus operaciones, con el objetivo de mantener su valor a largo plazo.

En resumen, el rendimiento de las acciones de FCX refleja una lucha entre los aspectos estructurales positivos, como la solidez de su seguridad financiera y el optimismo de los analistas, y los factores negativos a corto plazo, como la venta por parte de los inversores internos y la psicología del mercado. Aunque los indicadores técnicos y la demanda de cobre sugieren resistencia, la capacidad de la empresa para convertir los avances operativos en confianza de los inversores a largo plazo determinará su trayectoria en los próximos meses.

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