Macro fracturado: ¿Cómo el ciclo monetario del oro se enfrenta a la sobreoferta de petróleo en 2026?

Generado por agente de IAMarcus LeeRevisado porAInvest News Editorial Team
miércoles, 4 de febrero de 2026, 4:35 am ET5 min de lectura
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El mercado de materias primas en el año 2026 se caracteriza por una marcada divergencia entre los diferentes sectores. Por un lado, un ciclo de relajación monetaria duradera representa un importante estímulo para los activos físicos. Por otro lado, un ciclo de sobreoferta de suministros crea condiciones adversas para los productos energéticos. Este conflicto está generando una divergencia en las trayectorias de precios durante varios años, con los metales preciosos y el petróleo siguiendo caminos completamente distintos.

En el caso del oro, la situación se basa en cambios estructurales. La recuperación se ve respaldada por una disminución en los rendimientos reales y por la continua compra de activos por parte de los bancos centrales. Esta tendencia se ve amplificada por el aumento en el gasto gubernamental y por la debilidad del dólar estadounidense. Los principales bancos consideran que existe una posibilidad de…$4,500-$4,700Se espera que el precio alcance los 5,000 dólares si estas condiciones macroeconómicas persisten. La demanda no es solo especulativa; es estructural. Los bancos centrales siguen siendo uno de los principales factores que impulsan la demanda. Este ciclo monetario se ve reforzado por la incertidumbre geopolítica, lo cual agrega un riesgo adicional y fortalece el papel de los activos físicos como cobertura de riesgos.

La plata también está sujeta a un ciclo similar, pero más agudo. Su precio se ve afectado por un déficit en la oferta estructural durante cinco años consecutivos. Esta situación hace que los precios sean muy sensibles a los cambios en la demanda. La creciente demanda industrial, especialmente en el sector solar y electrónico, contribuye aún más a la fortaleza del precio de la plata. Esto crea una combinación poderosa: una oferta limitada y un aumento en el uso de la plata, lo que permite que sus precios alcancen objetivos superiores a los 65 dólares.

La situación energética es completamente opuesta. El petróleo se encuentra en una situación de exceso de oferta cíclica. Goldman Sachs prevé que…Un excedente de 2.3 millones de barriles por día en el año 2026.El desequilibrio se debe a que la oferta de productos no pertenecientes a la OPEP crece tres veces más rápido que la demanda, lo que genera una tendencia bajista en el mercado. Es probable que esta situación requiera precios más bajos para lograr un equilibrio en el mercado. Se espera que el precio del WTI se mantenga en torno a los 59 dólares. Esta divergencia refleja una mayor fragmentación en el panorama macroeconómico: los metales preciosos se benefician de los cambios en las políticas y la incertidumbre, mientras que la industria energética está determinada por las leyes fundamentales de la oferta y la demanda.

En resumen, se trata de un panorama fragmentado. El oro y la plata se encuentran dentro de un ciclo a largo plazo de relajación monetaria y restricciones en el suministro. Por otro lado, el petróleo se encuentra en un ciclo a corto plazo de sobreoferta. Esto crea una clara situación de equilibrio entre los diferentes factores que influyen en cada uno de estos sectores. Las fuerzas que impulsan al oro y la plata hacia arriba son, al mismo tiempo, las mismas fuerzas que empujan al petróleo hacia abajo.

Espigas de precios: Apoyo estructural frente a presiones cíclicas

Los ciclos macroeconómicos divergentes se reflejan directamente en expectativas de precios concretas. En el caso del oro, el apoyo estructural es claro. Los principales bancos pronostican un rango objetivo para el precio del oro hasta el año 2026.$4,500-$4,700Se espera que el precio alcance los 5,000 dólares si el ciclo de relajación monetaria continúa. Esto no es una especie de especulación; se trata simplemente de una continuación del aumento de precios, impulsado por la disminución de las rentabilidades reales, las compras constantes por parte de los bancos centrales y el aumento del gasto gubernamental. El contexto técnico indica que el mercado todavía está poco congestionado, lo que permite que las posiciones de las instituciones financieras puedan expandirse. Esto sugiere que la demanda estructural aún no se ha agotado.

La plata está entrando en una nueva fase de determinación de precios. Después de un aumento del 120% en el año 2025, el precio de la plata ha superado las principales resistencias, lo que abre el camino hacia objetivos que superan los 65 dólares. Este movimiento está respaldado por una combinación poderosa: un quinto año consecutivo de déficit en la oferta y una demanda industrial cada vez mayor en los sectores solar y electrónico. El precio del metal es ahora muy sensible a los cambios en esta balanza entre oferta y demanda, lo que crea condiciones favorables para mayores ganancias si el uso industrial continúa aumentando.

La situación energética es completamente opuesta: se trata de una situación de presión cíclica. El petróleo experimenta una tendencia descendente significativa, y las proyecciones indican que habrá un exceso de oferta en el mercado. La Administración de Información Energética de los Estados Unidos proyecta que…El precio promedio del WTI será de 52 dólares por barril en el año 2026.La caída es considerable, comparada con el año 2025. Goldman Sachs también coincide con esta perspectiva pesimista, pronosticando que…Un excedente de 2.3 millones de barriles por día.Se advierte que el precio del WTI podría bajar hasta los 50 dólares por barril. Los canales técnicos confirman este impulso bajista constante, causado por un aumento en la oferta de petróleo proveniente de fuentes no pertenecientes a la OPEP, tres veces más rápido que el crecimiento de la demanda.

En resumen, existe una marcada diferencia en las trayectorias de precios. El oro y la plata se encuentran dentro de un ciclo estructural de relajación monetaria y restricciones en el suministro, lo que favorece objetivos más elevados para ambos activos. En cambio, el petróleo se encuentra en una situación de exceso de oferta, y las previsiones indican que sus precios disminuirán. Esta divergencia no es algo insignificante; representa la realidad macroeconómica de 2026. Las fuerzas que impulsan al oro hacia alturas más elevadas son las mismas que empujan al petróleo hacia niveles más bajos.

Catalizadores y mecanismos de mercado: acelerando la ruptura del mercado

Los ciclos macroeconómicos divergentes ahora están siendo sometidos a pruebas por eventos y flujos específicos que pueden o bien reforzar la fragmentación del mercado, o introducir perturbaciones temporales en el mismo. En el caso de los metales preciosos, los principales factores que influyen son los geopolíticos y técnicos. Las tensiones geopolíticas, como el reciente secuestro de un líder venezolano por parte de Estados Unidos, aumentan el riesgo, lo cual refuerza la importancia de los activos duraderos como medios de protección contra una situación global fragmentada. Esto respeta la demanda estructural de oro y plata, ya que los inversores buscan lugares seguros en medio de la incertidumbre creciente.

Sin embargo, este mismo contexto representa un obstáculo técnico a corto plazo. El reajuste anual de los principales fondos de índices de materias primas, que comenzó el 8 de enero, obligó a los fondos que siguen los índices a reducir su exposición a aquellos activos que han tenido resultados positivos recientemente, como el oro y la plata. Estos flujos no dependen de los precios, sino que son de carácter técnico. Esto representa un riesgo de volatilidad a corto plazo, lo cual podría interrumpir temporalmente la tendencia alcista. Sin embargo, los analistas señalan que es poco probable que este proceso altere la narrativa de inversión general, que está impulsada por las compras realizadas por los bancos centrales y las preocupaciones fiscales.

En cuanto al petróleo, el riesgo principal es lo contrario: una posible interrupción en el suministro, lo cual podría detener temporalmente la tendencia bajista. Goldman Sachs destacó las tensiones en Irán como una amenaza a corto plazo. Según sus comentarios, las protestas podrían causar un impacto significativo en el mercado.1.9 millones de barriles diarios de exportaciones de petróleo iraní están en riesgo.Tal detención supondría un desafío directo para la predicción de un excedente de 2.3 millones de barriles por día. Esto representaría un contrapeso importante al exceso de suministro cíclico. Esto ilustra la tensión que existe entre la tendencia estructural del suministro y los riesgos geopolíticos que pueden cambiar abruptamente el equilibrio del mercado.

En resumen, las dinámicas del mercado están acelerando esta divergencia. En el caso de los metales preciosos, los factores macroeconómicos favorables se ven puestos a prueba por un factor técnico negativo. Sin embargo, los motores subyacentes de la demanda parecen seguir intactos. En el caso del petróleo, la presión cíclica causada por el exceso de suministro está contrarrestada por el riesgo constante de un gran shock en el suministro. Esto crea una situación volátil, donde los ciclos a largo plazo determinan el camino que se toma, pero los factores catalíticos a corto plazo pueden provocar grandes fluctuaciones.

Catalizadores y puntos de control para el año 2026

Los ciclos macroeconómicos divergentes se confirmarán o serán cuestionados por métricas y eventos específicos que apunten hacia el futuro. Para los inversores, es crucial monitorear estos puntos de referencia para poder navegar en un entorno tan complejo como este.

En cuanto al oro, los principales factores que influyen en su precio son los rendimientos reales y la fortaleza del dólar estadounidense. El aumento de precios del metal se basa en un entorno de bajos rendimientos reales; esta situación ha sido un claro factor negativo para los movimientos de precios en los últimos años. Cualquier cambio en esta tendencia, como un aumento brusco en los rendimientos nominales o una mayor fortaleza del dólar, podría ejercer presión directa sobre el mercado monetario. La posición poco concentrada del mercado sugiere que existe espacio para que el aumento de precios continúe, pero su durabilidad depende de que estas condiciones macroeconómicas persistan. Los patrones de compra de los bancos centrales también son un indicador importante. El cambio estructural a largo plazo en las reservas de oro, donde varias economías mantienen más de la mitad de sus reservas en forma de oro, indica un gran potencial de reasignación de recursos. Un ralentimiento en esta tendencia de acumulación sería un señal importante de alerta para la demanda estructural.

En cuanto al petróleo, el exceso de oferta en sentido bajista requiere confirmación a través de las decisiones de producción de la OPEP+ y del aumento de los inventarios mundiales. La previsión de un exceso de 2.3 millones de barriles por día depende del crecimiento sostenido de la oferta, especialmente de las fuentes no pertenecientes a la OPEP. Cualquier reducción coordinada de la producción por parte de la OPEP+ para estabilizar los precios podría cuestionar esta perspectiva. También es importante seguir de cerca los inventarios mundiales. La IEA señaló que los inventarios mundiales alcanzaron niveles récord en octubre, con un aumento promedio de 1.2 millones de barriles por día. Si continuara el rápido acumulación de inventarios, especialmente en el caso del crudo obtenido en tierra, esto confirmaría el exceso de oferta cíclico y proporcionaría un punto de apoyo para el impulso bajista.

El soporte estructural del metal plateado se basa en dos factores: el déficit de suministro durante cinco años consecutivos y la creciente demanda en la industria. Los inversores deben estar atentos a cualquier cambio en estos dos aspectos. En cuanto al lado de la oferta, cualquier interrupción en la producción de minas o cualquier descubrimiento que pueda aumentar la oferta podría reducir el déficit. Por otro lado, los datos relacionados con la fabricación de paneles solares y la industria electrónica serán cruciales. El hecho de que el precio del metal haya superado las resistencias clave abre la posibilidad de alcanzar objetivos por encima de los 65 dólares. Pero esta trayectoria es muy sensible a los cambios en el equilibrio entre oferta y demanda. Cualquier dato que indique una desaceleración en el uso industrial podría poner en prueba esta tesis alcista.

En resumen, los ciclos macroeconómicos no se cumplen por sí solos. Son fuerzas dinámicas que requieren un monitoreo constante. En el caso del oro, es necesario observar los rendimientos reales y las corrientes de fondos de los bancos centrales. En el caso del petróleo, es importante seguir los datos relacionados con OPEC+ y los inventarios de petróleo. En el caso de la plata, es necesario observar el déficit en el suministro y los datos industriales. Estas son las medidas que nos permitirán determinar si las tendencias a largo plazo permanecen intactas, o si está surgiendo un nuevo equilibrio temporal.

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