La renovación de Fort Bliss Energy aumenta la resiliencia militar, con ahorros de 136 millones de dólares.
El ejército estadounidense ha sido durante mucho tiempo un importante impulsor de la innovación en el área de la infraestructura. Pero en los últimos años, la eficiencia energética se ha vuelto aún más importante, debido al cambio climático y a la escasez de recursos. En ningún lugar esta tendencia es tan evidente como en Fort Bliss, una base militar de 1,700 millas cuadradas en Texas. Recientemente, esta base completó una renovación de sus sistemas de energía y agua, por un costo de 58 millones de dólares. Se espera que este proyecto genere ahorros de 136 millones de dólares en 24 años. Este proyecto es un ejemplo de cómo las grandes instituciones, ya sean militares o de otro tipo, están abordando el tema de la sostenibilidad y la resiliencia.
Lo que hace que el proyecto Fort Bliss sea especial no es solo su escala, sino también la complejidad de los sistemas que abarca. Las mejoras incluyen sistemas de iluminación led, infraestructura de agua y una microred que puede alimentar el 40% de las instalaciones críticas de la base. Este tipo de enfoque de sistema integrado es raro en proyectos de gran escala relacionados con la construcción de infraestructuras públicas. Esto demuestra que se reconoce cada vez más que la eficiencia en el uso de energía y agua debe considerarse como parte de una red interdependiente. El proyecto fue financiado por la New Mexico Gas Company (NMGC), quien recuperará su inversión gracias a los ahorros generados durante la vida del proyecto. Este modelo, conocido como Contrato de Servicios Energéticos (UESC), está ganando popularidad, ya que gobiernos e instituciones buscan minimizar los costos iniciales, al mismo tiempo que logran ahorros a largo plazo.

¿Qué es el proyecto de energía y agua de Fort Bliss? ¿Cómo funciona?
El proyecto en Fort Bliss, gestionado por la UESC, forma parte de una tendencia cada vez más común: los contratistas externos financian las mejoras en la infraestructura, y reciben reembolsos de los ahorros que generan esas mejoras. En este caso, la New Mexico Gas Company, en colaboración con Energy Systems Group (ESG), evaluó las necesidades de energía y agua de la base militar, diseñó las mejoras necesarias y financió los 58 millones de dólares necesarios para llevar a cabo dichas mejoras. El modelo de la UESC es interesante, ya que transfiere el riesgo financiero al contratista, permitiendo así que el ejército pueda realizar mejoras en la infraestructura sin desviar recursos de las operaciones críticas. Los ahorros, estimados en más de 136 millones de dólares en 24 años, provienen de una reducción en el consumo de energía y agua, así como de una mayor eficiencia en las operaciones.
Uno de los componentes más destacados del proyecto es la microrred. Esta tecnología permite que la base pueda operar de forma independiente de la red principal, en tiempos de interrupciones en el suministro eléctrico. Esto es especialmente importante para una instalación militar como Fort Bliss, donde se encuentra la 1ª División Blindada y donde viven más de 40,000 personas. La microrred puede alimentar el 40% de las instalaciones críticas de la base, lo que asegura que las operaciones clave continúen incluso durante cortes de energía o otros problemas relacionados con la red eléctrica.
¿Por qué la renovación del sistema de agua del Fuerte Bliss es una parte clave del proyecto?
La infraestructura de agua suele pasar desapercibida en los debates sobre la eficiencia energética. Pero en el caso de Fort Bliss, fue un desafío importante. El sistema de agua existente en la base enfrentaba un problema especial: la línea de transmisión que conectaba el pozo Tobin con una zona industrial densamente desarrollada dificultaba la expansión del sistema. Para resolver este problema, la Compañía de Servicios de Agua de Fort Bliss diseñó e instaló una línea de transmisión de 20 pulgadas de diámetro, que cruzaba las principales carreteras y las redes de servicios existentes. Esta nueva línea permitió que la base pudiera pasar de comprar agua desde El Paso Water a utilizar agua proveniente de sus propios pozos. Esto redujo en promedio las compras mensuales de agua en un 49%. Este cambio no solo ahorró dinero, sino que también mejoró la flexibilidad y la resiliencia operativas de la base, ya que ahora depende menos de fuentes externas de agua.
El éxito de la parte relacionada con la infraestructura de agua del proyecto requirió una coordinación con la Comisión de Calidad Ambiental de Texas, además de un planificación cuidadosa para evitar interrupciones durante la construcción. Una vez completado, el sistema también incluyó mejoras en las instalaciones de control y cloración del sistema, lo que permitió una conmutación sin problemas entre las diferentes fuentes de agua. Esta capacidad de adaptabilidad es esencial en regiones donde la disponibilidad de agua puede variar debido a sequías u otros factores ambientales.
El proyecto Fort Bliss destaca la creciente importancia de las soluciones de infraestructura integradas y multiesistema. Dado que otras grandes instituciones, tanto públicas como privadas, enfrentan desafíos similares, las lecciones aprendidas de este proyecto pueden servir como una valiosa guía para las futuras inversiones en eficiencia energética y de uso del agua.



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