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Las primeras dos semanas de enero de 2026 han marcado un cambio histórico en el mercado de metales preciosos. Tanto la plata como el oro han batido récords. La plata ha alcanzado los 90 dólares por onza por primera vez en la historia, mientras que el oro ha llegado casi a los 4,650 dólares por onza. Estos logros no son solo importantes para los comerciantes, sino que también indican un cambio general en la actitud de los inversores, motivado por los temores ante la inestabilidad global, la incertidumbre económica y la posibilidad de recortes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal. A medida que el dólar estadounidense se debilita y las tensiones geopolíticas aumentan, especialmente en Oriente Medio y con China, los inversores buscan el oro y la plata como activos de refugio seguro. Las consecuencias de esto van más allá del comercio especulativo; también afectan a los sectores industriales, los bancos centrales y a los inversores comunes.
El aumento histórico del precio de la plata, hasta los 90 dólares por onza, es el resultado de una serie de factores que han contribuido a este fenómeno. En primer lugar, las tensiones geopolíticas, especialmente aquellas relacionadas con Estados Unidos, Irán y China, han aumentado las preocupaciones en torno a la estabilidad mundial. En segundo lugar, los datos sobre la inflación en Estados Unidos han sido consistentemente inferiores a lo esperado, lo que ha generado especulaciones de que la Reserva Federal reducirá los tipos de interés en varias ocasiones durante el año 2026. Esto reduce el costo de oportunidad de poseer activos que no generen intereses, como el oro y la plata.
En tercer lugar, los problemas estructurales en el suministro están agravando la situación del mercado. La plata es un subproducto de la producción de otros metales. La producción minera a nivel mundial ha tenido dificultades para mantenerse al día con la demanda, especialmente en aplicaciones industriales como la energía solar, la electrónica y la defensa.
La demanda de metales preciosos está impulsada por una combinación de factores geopolíticos y monetarios. En el ámbito geopolítico, las tensiones en Oriente Medio, especialmente con Irán, han aumentado. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha insinuado la posibilidad de tomar medidas militares. Además, las tarifas impuestas a los países que comercien con Irán han generado temores de mayor inestabilidad.
En el ámbito monetario, la Reserva Federal está bajo un escrutinio muy riguroso. Una investigación criminal sobre su liderazgo ha generado preocupaciones en cuanto a su independencia. Por ello, muchos inversores consideran que el oro y la plata son una forma de protección contra las incertidumbres políticas.¿Qué pasa?También contribuyó la tendencia al debilitamiento del dólar. Una división más débil hace que las materias primas son más atractivas para los compradores internacionales. En especial en Asia y el Medio Oriente, donde la demanda está creciendo. Mientras que el Bitcoin también tuvo una ruptura, lo que indica una mayor transformación en cuanto a los sentimientos de los inversores hacia los activos alternativos.
La mayor parte de las pruebas son positivas en la segunda semana del embarazo.Los principales acontecimientos que los inversores minoristas y los lectores curiosos sobre finanzas tendrán que ver son los siguientes:
La subida de 2026 en oro y plata no es más que una historia de productos básicos. Es una reflexión de fuerzas económicas y geopolíticas más amplias. Cuando los inversores buscan protección frente a la incertidumbre, los metales preciosos han tomado el protagonismo. Ya sea un poseedor a largo plazo o un trader a corto plazo, el conocer estas dinámicas es esencial. Con una demanda industrial en aumento y una política monetaria cambiante, en los próximos meses podría haber más volatilidad y oportunidad en este espacio.
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