Las obligaciones extranjeras liderarán el sector de renta fija en Estados Unidos en 2026. Se trata de un cambio estructural en términos de rendimiento y diferencias entre las diferentes categorías de obligaciones.
Los primeros resultados son claros: los mercados de bonos extranjeros liderarán el sector de renta fija en Estados Unidos en 2026. Los factores estructurales que están impulsando este cambio ya existen, pero indican que el aumento de precios será más moderado, en lugar de explosivo. La diferencia en los rendimientos es considerable. Hasta el cierre de ayer, el SPDR FTSE International Government Inflation-Protected Bond ETF había subido…4.5% en comparación con el año hasta la fechaMientras que el amplio índice de referencia para inversiones de calidad en EE. UU., Vanguard Total Bond Market (BND), solo ganó un 0.3%. Esta diferencia no es una anomalía temporal, sino más bien un reflejo de un contexto macroeconómico y político más favorable en el extranjero.
El principal factor que favorece a los activos extranjeros es la debilidad del dólar estadounidense. El fuerte aumento de las cotizaciones de WIP ha coincidido con una pérdida del 1.6% en el valor de los ETF que representan la moneda estadounidense durante este año. Esta dinámica es especialmente importante para los mercados emergentes, donde la deuda en moneda local ya ha demostrado su fortaleza. En el último trimestre de 2025, el fondo típico de la categoría de bonos de mercados emergentes ganó un 2.88%, mientras que su contraparte en moneda local experimentó un aumento considerable.3.38%La continuación de la debilidad del dólar en el año 2026 podría reproducir ese “factor sorprendente”.

Sin embargo, la durabilidad de este desempeño favorable depende de un cambio crucial en las narrativas fiscales y monetarias. Se cree que los mercados de bonos extranjeros se benefician de un contexto macroeconómico que se percibe como menos frágil que el de Estados Unidos. Los niveles record de deuda gubernamental en varias economías importantes, incluyendo todos los países del G7 excepto uno, han generado preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal y las presiones inflacionarias. Este entorno está impulsando la búsqueda de valores y activos que estén protegidos contra las incertidumbres relacionadas con la inflación, y que no estén expuestos a los riesgos de la moneda fiat. En este sentido, el aumento en los precios de los bonos extranjeros es una respuesta al deseo de buscar seguridad y rendimiento, y no simplemente una estrategia de cartera.
En resumen, se trata de un cambio estructural en la situación económica, pero con expectativas moderadas. Los aumentos excepcionales del año pasado podrían no repetirse, ya que los factores macroeconómicos favorables ya han sido tomados en consideración. La situación para el año 2026 es una de rendimientos constantes, aunque modestos, impulsados por una moneda estadounidense más débil y por la búsqueda de refugio en rentas fijas extranjeras. La verdadera prueba será si este cambio macroeconómico se mantiene a medida que evolucione la política monetaria de la Reserva Federal y las presiones fiscales mundiales.
El caso macroeconómico de 2026: Divergencias y cargas
La ventaja relativa de los bonos extranjeros frente a los bonos del Tesoro de EE. UU. en el año 2026 se basa en una clara diferencia en las políticas monetarias y en la situación fiscal de cada país. Mientras que Estados Unidos enfrenta un momento decisivo en términos de política monetaria, muchos mercados internacionales siguen un camino más favorable, lo que crea un entorno favorable para la inversión en bonos extranjeros.
La curva de rendimiento de los bonos estadounidenses presenta un límite superior para las ganancias adicionales en los bonos de corta duración. La curva se ha aplanado.La rentabilidad a lo largo de 2 años se invierte en relación con la tasa de los fondos federales.Esta inversión limita el potencial de aumento de los precios en la parte superior de la curva de tipos de interés de Estados Unidos. La tasa de política monetaria de la Reserva Federal establece un límite para los rendimientos disponibles. Para que la curva se aprecie significativamente, la Reserva Federal tendría que reducir las tasas de interés a niveles neutros, cercanos al 2.5%–3%. Este movimiento probablemente se produzca debido a la normalización de la inflación. Aunque este es un posible riesgo, no representa la situación actual, lo que significa que los papeles de corta duración en Estados Unidos tienen poco potencial de apreciación de precios.
Compare eso con la situación en muchos mercados extranjeros, especialmente en las economías emergentes. Un factor clave es el cambio coordinado hacia medidas de relajación monetaria.Política monetaria de ajusteSe espera que esta situación continúe en el año 2026, lo que permitirá apoyar la demanda de bonos en monedas locales y, al mismo tiempo, fomentar las operaciones de tipo “carry trade”. Esto crea un contraste claro: los inversores pueden obtener rendimientos más altos con la deuda extranjera, mientras se benefician de una moneda estadounidense más débil. Una dinámica que ya ha contribuido a generar altos rendimientos en monedas locales en la región.
Los ajustes fiscales en los mercados clave aumentan la atracción de esos mercados. En América Latina, la posible disciplina fiscal en países como Brasil, Colombia y México hace que la deuda local sea más atractiva. Estos pasos indican un compromiso con la sostenibilidad, lo cual puede ayudar a estabilizar las expectativas de inflación y a mantener los precios de los bonos. Al mismo tiempo, los sólidos fundamentos de los países exportadores de petróleo proporcionan una base sólida para obtener rendimientos, ya que los altos precios de las materias primas aumentan los ingresos gubernamentales y la solvencia crediticia.
En resumen, se trata de una situación macroeconómica que favorece la divergencia entre los diferentes mercados. Estados Unidos se encuentra en una situación de incertidumbre política, donde la forma de la curva de rendimiento limita las ganancias a corto plazo. Por otro lado, una combinación de políticas monetarias más flexibles en el extranjero y mejoras en las perspectivas fiscales de los principales mercados emergentes crean un entorno más favorable para el aumento del valor de las obligaciones en moneda extranjera y de la moneda local. Este cambio estructural en las políticas y en los fundamentos económicos es la base sobre la cual se basa el desempeño de las obligaciones en moneda extranjera hasta ahora en 2026.
Impacto financiero y asignación estratégica
Las condiciones favorables para los bonos extranjeros se traducen directamente en una nueva estrategia para los inversores estadounidenses. El principal beneficio es la diversificación y el aumento de la rentabilidad. Los datos muestran un fuerte impulso en los primeros años, con los bonos gubernamentales extranjeros protegidos contra la inflación liderando esta tendencia. El SPDR FTSE International Government Inflation-Protected Bond ETF (WIP) ha ganado en valor.4.5% en comparación con el año hasta la fechaSe trata de un contraste marcado con el aumento del 0,3% que registró la rentabilidad del índice de referencia de inversiones en Estados Unidos. Este rendimiento no se debe únicamente a una mayor rentabilidad nominal; también se debe a la búsqueda de seguridad y como medida de protección contra las vulnerabilidades fiscales, algo que ahora es un problema mundial.
Este cambio requiere que se dejen de utilizar estrategias pasivas y de compresión de diferencias de precio. En 2025, el enfoque era capturar las diferencias de precio cada vez mayores. Ahora, dado que las diferencias de precio en muchos sectores han disminuido, lo importante es adoptar una gestión activa y elegir las exposiciones adecuadas, teniendo en cuenta los riesgos asociados. Como señala Vanguard…Los fundamentos son sólidos, pero las diferencias de precio tienen poco margen para aumentar.Con una oferta más alta de bienes, el período de beneficios continuará. Pero los beneficios obtenidos con facilidad ya han sido obtenidos. Ahora, los inversores deben ganar sus ganancias a través de una selección cuidadosa de las inversiones y de una posición táctica adecuada.
En los mercados emergentes, la diferenciación es crucial. La categoría general ofrece un entorno macroeconómico estable, pero las oportunidades no son uniformes. Por ejemplo, los bonos soberanos individuales ofrecen mayor volatilidad en cuanto a su duración, lo que implica una mayor sensibilidad a los factores crediticios. Esto puede ser una fuente de rendimiento adicional. Sin embargo, este riesgo crediticio adicional se ve agravado por la volatilidad del tipo de cambio, algo que debe gestionarse activamente. Como sugieren las perspectivas,Niveles de spread más altos harán que la diferenciación entre los países y los créditos sea aún más importante.Esto significa que es necesario analizar más allá de los titulares de los noticias, para evaluar la disciplina fiscal, la capacidad de resistencia a las fluctuaciones externas y la estabilidad del tipo de cambio local.
Por lo tanto, la asignación estratégica se basa en una exposición dirigida hacia ciertos objetivos. En cuanto al rendimiento y la diversificación, los bonos extranjeros protegidos contra la inflación son una opción importante. En cuanto al potencial de crecimiento y retornos más altos, la deuda de los países en desarrollo sigue siendo una opción interesante, pero requiere un enfoque cuidadoso. Se prefieren los bonos locales con rendimientos más altos, donde las políticas fiscales favorables y los ajustes fiscales en países como Brasil y México pueden contribuir a generar rendimientos adecuados. En el mercado de bonos en dólares de los países en desarrollo, es recomendable centrarse en los bonos de gobiernos soberanos, así como en empresas de calificación BBB en América Latina, que ofrecen valor relativo a sus homólogos globales. En resumen, el año 2026 recompensará a los inversores activos y críticos que puedan manejar las nuevas condiciones del mercado.
Catalizadores, riesgos y lo que hay que tener en cuenta
La tesis relacionada con los bonos extranjeros para el año 2026 ya está en vigor. Pero su éxito depende de una serie de factores que podrían influir positivamente o negativamente en el mercado. Los factores clave son: la continuación del relajamiento monetario por parte de los Estados Unidos, una moneda estadounidense cada vez más débil, y avances fiscales concretos en los mercados emergentes. El principal catalizador para el éxito de esta tesis es la política monetaria de la Reserva Federal. Para que esta tesis tenga éxito, la Reserva Federal debe continuar con su ciclo de relajamiento monetario, reduciendo las tasas de interés a un nivel neutro, cercano al 2.5%–3%. Esto permitiría que la curva de rendimiento de los bonos estadounidenses se nivelara, lo que haría que los bonos extranjeros sean más atractivos. Como se mencionó anteriormente…La rentabilidad a lo largo de 2 años sigue siendo inversa con respecto al tipo de interés de los fondos federales.Es una condición que limita las ganancias a corto plazo de los papeles estadounidenses con vencimiento próximo, y crea así una brecha en el valor relativo de esos papeles.
Un dólar estadounidense más débil es el segundo factor crítico que contribuye a este fenómeno. Esta dinámica ya ha generado altos rendimientos en las monedas locales de los mercados emergentes. En esos países, los fondos especializados en inversiones en monedas locales han obtenido grandes ganancias.3.38%En el último cuarto de 2025, esto puede repetirse en 2026. Para que esto ocurra, el dólar debe no solo recuperar las pérdidas sufridas recientemente, sino que también continúe debilitándose. Esto aumentaría la rentabilidad de los bonos extranjeros denominados en dólares, convirtiendo la ventaja en términos de rendimiento en un beneficio acumulado. El tercer factor clave es una consolidación fiscal exitosa en países emergentes como Brasil, Colombia y México. Estos ajustes potenciales aumentan la atractividad de la deuda local, ya que reflejan un compromiso con la sostenibilidad. Esto, a su vez, puede ayudar a estabilizar las expectativas de inflación y mantener bajos los precios de los bonos.
Sin embargo, los riesgos son significativos y podrían socavar rápidamente la tesis en cuestión. La amenaza más inmediata es una inflación inesperada, ya sea en los Estados Unidos o en otros países. El escenario base supone una inflación persistente, pero un aumento repentino de la inflación podría obligar a la Fed a detener o revertir sus medidas de relajación monetaria. Esto haría que la curva de tipos de interés en Estados Unidos se vuelva más pronunciada, lo que perjudicaría a quienes invierten con fines de “carry trade”. Como recordatorio…Los riesgos para nuestra perspectiva incluyen sorpresas relacionadas con la inflación.Eso podría arruinar todo el sistema económico. Una desaceleración económica más pronunciada de lo esperado es otro señal de alerta. Mientras que una economía resistente limita las posibilidades de recortes por parte de la Fed, un accidente económico en los principales mercados desarrollados podría provocar una huida hacia los bonos del gobierno de los Estados Unidos, lo que revertiría la situación actual.
La inestabilidad geopolítica en los mercados emergentes añade un factor de riesgo adicional. Los sólidos fundamentos de la región son algo positivo, pero conflictos locales o cambios en las políticas podrían perturbar el entorno macroeconómico estable que favorece la inversión en activos con mayor rentabilidad. Los inversores también deben monitorear los factores técnicos que podrían influir en el valor relativo de los activos. El ritmo de suministro del Departamento del Tesoro y las políticas de balance del Banco Central son aspectos clave. Si el Departamento del Tesoro aumenta significativamente el suministro de bonos, esto podría limitar la acumulación de valor en el mercado estadounidense, reduciendo así la ventaja de rendimiento en el extranjero. Por el contrario, si el Banco Central comienza a expandir su balance mediante la compra de bonos, eso podría proporcionar más compradores y así apoyar la forma de la curva de rendimiento.
En resumen, una transacción se define por sus factores que la impulsan y por sus vulnerabilidades. El camino más fácil para avanzar implica que los países extranjeros continúen teniendo un desempeño mejor que los países desarrollados. Pero este camino requiere que la Fed siga relajando las condiciones monetarias, que el dólar se mantenga débil y que las situaciones fiscales de los países emergentes se mantengan estables. Cualquier contratiempo en estas áreas podría acortar rápidamente esa brecha. Por ahora, los factores de atención son claros: las reuniones de la Fed, las gráficas relacionadas con el dólar y los calendarios fiscales de Brasil y México.



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