Flujo de riqueza: el “gap” en el gasto del 80/20 y su impacto económico
El núcleo de la fragilidad económica radica en un marcado desequilibrio en los gastos.Casi el 50% de todos los gastos de consumo proviene de los 10% más ricos de la población.Esta concentración no es una tendencia menor; constituye la característica definitoria de una recuperación en forma de “K”. En este caso, la riqueza y el poder de gasto de los hogares se han diferenciado significativamente. El 80% más humilde de las familias ve que su participación en el gasto disminuye, lo que crea una base estrecha para toda la economía.
Este déficit en gastos refleja una concentración aún más extrema de la riqueza.En el tercer trimestre de 2025, el 1% más rico de las familias en los Estados Unidos poseía el 31.7% de la riqueza total del país.Esa cifra es, más o menos, igual al total que poseen los 90% más humildes de la población. Se trata de una diferencia enorme, algo que no se había visto desde que la Fed comenzó a registrar estos datos en 1989. La relación entre ambas situaciones es clara: la riqueza de los ultraricos está ligada a activos como las acciones, los cuales, a su vez, financian su consumo desproporcionado.

El resultado es una situación frágil. Como dijo el gestor de patrimonios millonarios Peter Mallouk: “Esto es completamente insostenible como sociedad”. La economía depende en gran medida de los ricos. Si los extremadamente ricos reducen su gasto, todo el sistema de consumo podría colapsar, ya que la población en general no tiene la capacidad financiera necesaria para llenar ese vacío.
Consecuencias económicas: una divergencia en forma de “K”
El desequilibrio en el gasto se está traduciendo en daños económicos reales. El mercado laboral ha entrado en una fase de contracción, y la economía…Se pierden 92,000 empleos.En el informe más reciente se señala que esta contracción ocurre después de una pérdida neta de 19,000 empleos desde mayo de 2025. Esto contradice directamente la narrativa de “datos positivos”. Es el claro indicio de una divergencia en la estructura económica: mientras que el 10% más rico sigue impulsando el consumo, la mayor parte de la población laboral enfrenta pérdidas de empleos e inseguridad laboral.
Esta divergencia explica el sentimiento generalizado de que la economía está quedándose atrás. Como señaló el economista Mark Zandi, la economía depende en gran medida de las decisiones de los más ricos. Cuando los extremadamente ricos son el principal motor de la demanda, el bienestar económico se vuelve extremadamente sensible a sus caprichos. Cualquier disminución en su gasto, ya sea debido a correcciones del mercado o a cambios en las percepciones del público, puede causar un ralentí significativo en la economía, algo que la población en general no podrá compensar.
El cambio en el comportamiento de los inversionistas ricos destaca esta vulnerabilidad. Su distribución de activos digitales está disminuyendo. La proporción de personas con alto patrimonio que consideran a las criptomonedas como una opción viable también está disminuyendo.Una parte significativa de su portafolio disminuyó en un 64%.En un solo año, esta retirada de una clase de activos especulativos indica una mayor precaución por parte de los inversores. Esto se debe probablemente a la incertidumbre regulatoria y al deseo de mantener una riqueza más estable. Además, esto elimina una posible fuente de liquidez e innovación que podría haberse reintegrado en la economía real.
Catalizadores y riesgos: La ola de herencias
Las próximas dos décadas estarán marcadas por un flujo histórico de riqueza.Cerulli Associates estima que se transferirán 84.4 billones de dólares de las generaciones de los nacidos en la era del baby boom y de las generaciones más mayores a las generaciones más jóvenes.Los millennials son los principales beneficiarios de este cambio. Este traslado de poder, impulsado por el cambio demográfico que pasa de una población mayor, dominada por las personas con mayor riqueza, a una población más joven y nacida en la era digital, representa un cambio fundamental en la distribución del poder económico.
El factor clave que impulsa los mercados financieros es el comportamiento de inversión propio de la generación más joven. Los milenios y la generación Z tienen una mayor predisposición hacia el Bitcoin y las criptomonedas. Las encuestas muestran que su aceptación de estas monedas es al menos tres veces mayor que la de los baby boomer. Esta preferencia entre las diferentes generaciones crea un canal directo para la redirección del capital. Si este proceso se llevara a cabo hoy en día, podría generarse un flujo de capital de hasta 160 mil millones a 225 mil millones de dólares en los mercados de criptomonedas. Además, se estima que habrá una presión diaria de compra de entre 20 y 28 millones de dólares durante las próximas dos décadas.
El riesgo crítico es que esta “oleada” de transferencias no logre abordar el problema fundamental del desequilibrio en los gastos. Las transferencias son muy concentradas; solo una pequeña parte de la población podrá beneficiarse de ellas. Los 80% más pobres de las familias, quienes ya están excluidos del sistema actual de gastos, es poco probable que se beneficien materialmente. Por lo tanto, esta “oleada” de transferencias simplemente puede trasladar la riqueza de un grupo a otro, perpetuando así una concentración insostenible del poder adquisitivo, en lugar de ampliarlo.



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