Los activadores de vencimiento de Figma provocan una venta masiva de acciones. ¿Se trata de una estrategia de “squeeze” en sentido contrario?
Los números narran la historia de una empresa en declive. En su cuarto trimestre, los ingresos de Figma…Creció un 40% en comparación con el año anterior.Es de 303.8 millones de dólares. Su actividad principal es bastante estable; la tasa de retención de clientes netos es del 136%, lo que significa que los clientes existentes gastan un 36% más. Sin embargo, el comportamiento del precio de las acciones cuenta una historia diferente… casi violenta. Desde su pico posterior al IPO…$115 por acciónHa perdido más del 80% de su valor; ahora cotiza en torno a los 20 dólares. Esta es la anomalía: un impulso operativo estelar se encontró con una sentimiento del mercado desastroso.
El principal catalizador de esta desconexión fue un evento conocido que provocó una ola de ventas impulsadas por actores humanos. El plazo para vender las acciones expiró el 27 de enero de 2026. Durante los 180 días posteriores a la salida a bolsa en 2024, los inversores y personas relacionadas con la empresa no pudieron vender sus acciones. Al finalizar ese período, se produjo una importante oleada de ventas de acciones en el mercado. Las investigaciones académicas confirman que este es un claro ejemplo de un factor comportamental que provoca reacciones específicas en los inversores.Ganancias negativas y anormales que son estadísticamente significativas.Se trata de situaciones que ocurren alrededor de las fechas de vencimiento de los títulos, motivadas por asimetrías en la información disponible y por una caída repentina en el nivel de alineación entre los accionistas internos y los accionistas públicos.
La psicología detrás de esto es bastante clara. El vencimiento del plazo de retención no era simplemente una fecha, sino un signo importante. Para los inversores que creían en la perfección de la empresa, la liberación de las acciones interna fue una confirmación contundente de sus dudas. Esto validó las preocupaciones de que el “IPO” tan prometedor estaba perdiendo su impacto, incluso si los fundamentos de la empresa no habían cambiado. Este es un ejemplo clásico de comportamiento de rebaño y sesgo de actualidad: la presión de venta inmediata supera a la trayectoria empresarial a largo plazo.

El resultado fue un mercado que reaccionó de forma exagerada ante un acontecimiento, aunque conocido y disruptivo, pero que no tenía ningún sentido. La caída del precio de las acciones no representaba una evaluación racional de los datos relacionados con el crecimiento del 40% de Figma o con su tasa de retención del 136%. Se trataba, más bien, de una respuesta colectiva al evento de liquidez, que exacerbó los temores existentes. En ese momento, la evolución de los precios se convirtió en un ejemplo de irracionalidad humana: un claro ejemplo de la diferencia entre lo que indican los datos y lo que realmente siente el mercado.
Los factores que impulsan el comportamiento: cómo la psicología anula los principios fundamentales
La venta en masa no fue simplemente una reacción a los hechos; fue una serie de sesgos cognitivos que convirtieron un evento de liquidez conocido en una verdadera crisis de mercado. El factor principal que contribuyó a esto fue…Aversión a la pérdidaEl dolor que se siente al ver que una inversión pierde el 80% de su valor es mucho mayor que la posible recompensa que podría obtenerse en el futuro. Para los inversores que poseen Figma, las enormes pérdidas en términos de valor contable constituyeron un poderoso incentivo emocional para vender sus acciones, evitando así enfrentar aún más dolor. Esto se veía exacerbado por el sesgo de recienteza: los declives pronunciados de los precios durante los últimos días se convirtieron en el referente principal para la toma de decisiones. El mercado se centró en esa caída semanal dramática.Casi el 13%Y el descenso en un solo día…Casi el 11%Suponiendo que estas tendencias continúen, en lugar de considerarlas como una reacción temporal excesiva.
Esta primera ola de ventas creó una narrativa que se reforzaba a sí misma, y que generaba un comportamiento de “rebaño”. Cuando una acción cae drásticamente, el miedo a quedarse atrás en una tendencia descendente hace que más inversores vendan, sin importar su análisis individual. Esto se veía agravado por el sesgo de confirmación: los inversores se concentraban selectivamente en señales negativas que validaban sus temores. Los informes sobre las ventas por parte de ejecutivos, incluido el CEO, fueron utilizados como prueba de que los ejecutivos habían perdido la confianza en la empresa. De manera similar, las reducciones de calificación de los analistas también sirvieron como un poderoso catalizador para la salida de los inversores. Cuando Piper Sandler redujo su objetivo de valor razonable a la mitad, a 35 dólares, el mercado interpretó esto como un cambio significativo en el sentimiento de los inversores, aunque la recomendación seguía siendo de compra. La reducción de calificación proporcionó una excusa conveniente para justificar los temores existentes, lo que aceleró la salida de los inversores del mercado.
Por último, la acción era vulnerable a los efectos de la “anchoring”. En su punto más alto, Figma tenía un precio que indicaba una ejecución casi perfecta, con un valor de mercado de más del 55 veces los ingresos futuros. Esto creó un punto de referencia de optimismo extremo. Cuando llegó el momento de expirar el período de bloqueo de ventas y comenzaron las presiones de venta, el mercado no tenía margen para errores. Cualquier señal de debilidad se magnificaba, ya que la valoración ya reflejaba un crecimiento impecable. La caída de precios no era una reevaluación racional de su crecimiento del 40%; era una corrección conductual a una valoración que se había desviado de la realidad. En este contexto, el comportamiento del mercado se convirtió en una historia de psicología humana, donde el miedo y el instinto de grupo superaban los fundamentos reales.
La valoración y el cálculo de los costos: desde pagar más de lo necesario hasta subestimar el valor real.
La venta irracional de las acciones en el mercado ha causado una importante sobreprecio. La relación precio-ventas de Figma ha caído desde su punto más alto, de más de 55 veces, hasta un nivel más razonable.Ratio de P/S forward de 9Esto no es simplemente una corrección; se trata de un “reset” que ha hecho que las acciones cotizadas estén a un precio inferior al que indica su propia historia reciente. La desconexión entre el precio actual y la realidad histórica de las acciones se destaca gracias a los modelos de valoración, los cuales sugieren un precio objetivo para las acciones.$34Esto implica una mayor ganancia del 70% en comparación con los niveles recientes. La diferencia entre el precio actual y el objetivo establecido por el modelo de predicción es, precisamente, la clásica situación propicia para aprovechar una oportunidad de inversión. Los inversores asumen que se producirá un fracaso permanente, pero el motor de crecimiento subyacente –con un aumento del 40% en los ingresos y un aumento del 136% en las tasas de retención de clientes– sigue siendo viable.
Un detalle importante en los datos financieros se pierde fácilmente debido al enfoque emocional con el que se realizan las ventas. La empresa informó que…Pérdida de 1 mil millones de dólares en el año 2025.Pero esto se debió casi exclusivamente a los gastos relacionados con las compensaciones basadas en acciones, y no a la pérdida de efectivo debido a actividades operativas. Esta es una distinción importante. La pérdida refleja los costos relacionados con las donaciones de capital, y no representa el gasto real en efectivo que una empresa necesita para mantenerse a flote. Sin embargo, en un momento de pánico, este número se mezcla con los riesgos operativos, creando así una narrativa errónea sobre la situación financiera de la empresa. El mercado trata a este elemento contable como si fuera un verdadero consumidor de recursos.
Esto se ve reflejado en las recientes reducciones de valor realizadas por los analistas. Estas reducciones suelen reflejar una opinión general del sector en lugar de una reevaluación fundamental del valor de la empresa. La reciente reducción del objetivo de precio justo por parte de Piper Sandler, que pasó de 35 dólares por acción, es un buen ejemplo de ello. Aunque la reducción fue significativa, el analista mantuvo una recomendación “sobreponderable” (compra). La razón era clara: esa reducción formaba parte de un proceso más amplio de evaluación del rendimiento de la empresa.Reconsideración más amplia del segmento de software.Esto se debió a la actitud bajista de los inversores hacia las tecnologías tradicionales. En otras palabras, el descenso de calificación fue una reacción al estado general del mercado, y no una constatación de nuevos problemas en la plataforma de Figma. Los indicadores reales de crecimiento de la empresa, que ya han generado casi 1.400 millones de dólares en ingresos este año, no fueron el foco de la caída de precios.
En resumen, el mercado ha exagerado la situación. Se ha tomado un acontecimiento de liquidez conocido, lo ha amplificado con sesgos comportamentales, y luego ha aplicado una desvalorización en todo el sector a una historia de crecimiento fundamentalmente sólida. La valoración actual parece reflejar una pérdida permanente en el modelo de negocio de Figma. Esta perspectiva ignora el dinamismo operativo de la empresa y la naturaleza no monetaria de las pérdidas reportadas. Esto conduce a una subvaluación potencial, donde el precio de las acciones no refleja su verdadera performance en el mundo real.
Catalizadores y puntos de control: Cuándo la psicología podría cambiar.
La tormenta de comportamiento que ha azotado a Figma no es permanente. El precio excesivamente alto de las acciones crea una situación en la que ciertos acontecimientos a corto plazo podrían convertirse en puntos de inflexión, desafiando así la narrativa negativa que se ha arraigado. Los indicadores clave son claros: hay que buscar evidencia operativa de que los fundamentos de la empresa no hayan fallado, signos de que la presión de venta está disminuyendo, y cualquier cambio en el estado de ánimo del mercado.
En primer lugar, el próximo informe de resultados es la prueba más importante. Los inversores necesitan ver cómo va la empresa en términos de sus resultados financieros.Crecimiento de los ingresos del 40% en comparación con el año anterior.La tasa de retención de efectivo neto del 136% sigue siendo constante. Superar las expectativas, como ocurrió en el último trimestre, proporcionaría datos concretos para contrarrestar las ventas impulsadas por el miedo. El mercado ha estado ignorando estos datos en favor de los sentimientos de los inversores. Un informe positivo podría obligar a una recalibración. Sin embargo, existe el riesgo de que incluso las buenas noticias sean ignoradas si el mercado en general sigue bajista. Es un caso clásico de disonancia cognitiva, donde las nuevas pruebas son filtradas a través de una perspectiva negativa.
En segundo lugar, es necesario supervisar el flujo de actividades internas y los comentarios de los analistas. La persistencia de esto…Venta de acciones por parte de los ejecutivosHa sido una señal negativa muy importante. Una reducción en las ventas, o incluso un comunicado de parte de los líderes que refuerce la confianza, podría comenzar a contrarrestar el comportamiento de los demás. También es importante prestar atención a cualquier comentario de analistas que vaya más allá del escepticismo generalizado y destaque las fortalezas específicas de Figma. La reciente calificación “perform” de Oppenheimer no sirvió como un catalizador positivo, pero un cambio hacia un lenguaje más constructivo podría comenzar a disminuir el pesimismo generalizado. El objetivo es ver un cambio en la narrativa, de “todo el mundo está vendiendo” a “algunos inversores inteligentes están manteniendo sus acciones”.
Sin embargo, el riesgo crítico es que los sentimientos negativos persistan. El mercado ha demostrado una tendencia fuerte a reaccionar de manera exagerada ante eventos conocidos como la expiración del período de bloqueo de acciones. La psicología de los inversores puede influir en esta situación. Si las acciones siguen estando bajas, incluso cuando la empresa logra alcanzar sus objetivos de crecimiento, eso validaría la teoría de que los precios no reflejan la realidad. En ese caso, las acciones podrían cotizarse a un precio inferior durante un largo período de tiempo, ya que el miedo de los inversores supera lo que realmente importa. Lo importante no son solo los números, sino si la psicología del mercado finalmente logrará darle sentido a todo esto.



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