Volatilidad de la oferta pública de Figma: una perspectiva histórica sobre la división de la cotización y la valuación

Generado por agente de IAJulian CruzRevisado porAInvest News Editorial Team
jueves, 15 de enero de 2026, 12:31 pm ET6 min de lectura

El trayecto de Figma desde su debut en julio de 2025 ha sido un caso clásico de volatilidad tras la salida de la bolsa. El valor listado por el mercado tuvo un desempeño de

Y disparó, alcanzando un máximo de $142,92 el día siguiente. Eso es un incremento de más de 300%. Sin embargo, el rally se quedó corto. A principios de enero, la acción perdió casi todas aquellas ganancias, cerrando a $37,33, un precio que la dejó a prácticamente 75% por debajo de su pico y casi por encima del nivel de sus operaciones en bolsa.

Este drástico cambio en la valoración de la empresa la ha puesto en una situación precaria. A ese precio, el valor de mercado de Figma es de 18.5 mil millones de dólares, lo que implica que su valor empresarial es aproximadamente 13 veces mayor que sus ventas recientes. Las controversias sobre los detalles del IPO se han intensificado aún más. El destacado capitalista de riesgo Bill Gurley ha calificado este modelo tradicional como “un sistema defectuoso”. Según él, este modelo recompensa sistemáticamente a los compradores institucionales, quienes venden las acciones a un precio reducido, mientras que la empresa y sus constructores solo obtienen una cantidad relativamente pequeña de dinero a cambio. La elección de Figma por un IPO convencional, en lugar de una listación directa en el mercado, se ha convertido en un punto importante de debate. Los críticos sugieren que la empresa podría haber priorizado el obtener ingresos garantizados y el apoyo del mercado, en lugar de maximizar la cantidad total de capital recaudado. Esta compensación ahora hace que la valoración de la empresa sea extremadamente alta.

El efecto ha sido el de una mezcla de señales contradictorias. Por una parte, el colapso de la cotización en sus máximos ha castigado a los inversores que no pudieron vender. Por otra, los fundamentos de la compañía han mantenido una buena sostenibilidad; la renta se incrementó en un 38% en el último trimestre, y sigue siendo rentable. La descoordinación entre buenos resultados operativos y una mala cotización de la compañía pone de relieve un mercado que espera que la empresa tenga un nivel de rentabilidad elevado. Este episodio se asienta en el de anteriores debutos tecnológicos, como el de Snowflake, donde un importante incremento de la cotización en el primer día no ha sostenido, dejando a los insiders y empleados con una recordación dolorosa de que los niveles iniciales son solo un dato en una historia mucho más larga.

Paralelismos históricos: La volatilidad después de la salida a bolsa en las ofertas públicas de acciones de empresas tecnológicas

La “montaña rusa” de Figma no es una anomalía. Sigue un patrón común en las salidas a bolsa de empresas tecnológicas de alto perfil: un inicio extremadamente exitoso, seguido por una caída significativa cuando el mercado se recalibra. El patrón es claro: las acciones cotizadas en bolsa…

Al día siguiente, el precio de la empresa subió a los 142,92 dólares. Sin embargo, esa euforia inicial resultó insostenible. En los meses siguientes, Figma perdió casi todos esos beneficios, y su valor bajó en aproximadamente un 75% en comparación con su punto máximo. Esto se repite con otros casos similares, como el de Snowflake, donde el aumento de precios no duró mucho, y el de Spotify, donde también el precio cayó después de un comienzo prometedor. Lo que tiene en común todos estos casos es que el mercado, al principio, otorga precios elevados, pero luego exige pruebas de que realmente se ha logrado algo importante.

El resultado es una época de descubrimiento intenso de precios. La volatilidad de la acción obliga a una cuenta del equilibrio entre las elevadas valoraciones y el crecimiento tangible. Para Figma, esto significa medir el crecimiento de sus 38% de ingresos y la rentabilidad frente a las altas expectativas establecidas mediante la valoración de la compañía después de la oferta pública inicial. La reacción de los mercados ha sido mezclada, con los ingresos reportados de la compañía decepcionando dos veces en momentos de resultados sólidos. Estas tensiones entre el poder operativo y la presión de la valoración es la cruceta en donde se testa la verdadera valoración de la acción. Es un proceso que puede llevar meses o incluso años, mientras los inversores analizan las amenazas competitivas, el pipeline de productos y las fuerzas macroeconómicas adversas.

La conclusión que se puede sacar de este análisis histórico es que la volatilidad extrema es una característica común en las salidas al mercado de empresas tecnológicas de alto perfil. A menudo, esta es una etapa necesaria, que sirve para aclarar las cosas después del entusiasmo inicial y para preparar el terreno para un período de consolidación y validación de los valores reales de la empresa. Las recompensas iniciales que reciben los compradores tempranos son algo positivo, pero lo verdaderamente importante es el proceso de corrección posterior. En el caso de Figma, el precio actual, aunque todavía elevado, podría representar un punto de partida más razonable para ese proceso de validación. La empresa ahora tiene la oportunidad de demostrar que sus inversiones en IA y su expansión hacia nuevos campos son realmente valiosas, superando así los efectos negativos de su debut tan volátil.

Divide de acciones: mecánica y antecedentes históricos

El funcionamiento de una rotación de acciones es sencillo. Es una acción de la empresa en la que la empresa aumenta el número de sus acciones en circulación, reduciendo proporcionalmente el precio por acción. El valor total de la empresa y el portafolio del inversor no cambian. Por ejemplo, una rotación de 2 por 1 duplicaría el número de acciones en posesión y reduciría la cantidad de acciones por un precio de la mitad. El propósito declarado principal es hacer que el mercado de acciones sea más accesible a los inversores minoristas reduciendo el precio por acción. Sin embargo, como la evidencia indica,

No hay nada que traducir.

Esta realidad estructural es clave para probar la hipótesis de "Figma siguientes". La idea que suele flotar después de un incremento dramático de las acciones es que una división será el catalizador del próximo ascenso. Pero la historia muestra que esta no es una fórmula garantizada. Los splits forward tienden a asociarse con narrativas de crecimiento fuerte y precios de acciones elevados, pero son una reacción a la apreciación pasada, no una causa de la futura rentabilidad. Como explican fuentes, las empresas tienden a implementar splits forward cuando las perspectivas para el crecimiento y la rentabilidad continuadas son las más sólidas. La división misma es un indicio de confianza en la trayectoria de la empresa, no una causa de ello.

Si observamos el sector tecnológico, el patrón es claro. Las divisiones notables, como la que tuvo Apple en 2014, ocurrieron después de períodos prolongados de aumento significativo de los precios y dominio del mercado por parte de las empresas. Estas divisiones no fueron herramientas utilizadas durante períodos de volatilidad extrema, posteriores a la corrección de precios después de la salida a bolsa. La situación actual de Figma es lo contrario: la acción ha caído desde sus niveles más altos, cotizando a un precio muy bajo.

Y muy lejos de la barrera psicológica que normalmente desencadena una división. La compañía no se encuentra en una posición de apreciación de los precios; se encuentra en una fase de descubrimiento de los precios y cálculo de valoración.

Por lo tanto, los precedentes históricos apuntan en contra de una posible división de Figma. La situación es simple, pero lo importante es el momento adecuado para llevar a cabo esa división. Una división es una característica típica de una empresa madura y exitosa, no de una empresa en crisis. Por ahora, lo importante es centrarse en los fundamentos de la empresa: su crecimiento en ingresos del 38% y su rentabilidad. Estos son los verdaderos factores que determinarán el futuro de la empresa. La idea de una división, aunque común en el ciclo de entusiasmo, es una distracción que impide concentrarse en las cuestiones más importantes, como la validación de su valoración elevada.

Valoración e inversión: más allá de la división

El debate sobre el split de acciones distrae de la cuestión principal de inversión: ¿tiene Figma una empresa sólida y una valoración razonable? La respuesta depende de su trayectoria de crecimiento, posición competitiva y el verdadero costo de su precio premium.

El crecimiento de la empresa sigue siendo robusto. En los primeros nueve meses de 2025, los ingresos aumentaron significativamente.

a $752 millones. Esta aceleración pone de manifiesto un mercado con un potencial de ventas de $33 mil millones. Para hacerle una idea, eso significa que las ventas actuales de Figma todavía son solo una pequeña fracción de su potencial, lo que sugiere que el futuro es prometedor. Este crecimiento se basa en una plataforma colaborativa de tiempo real que ha convertido en la norma de facto para el diseño. Su modelo de gratuito con opciones premium funciona como un gran volante, que atrae a los usuarios para luego convertirlos en clientes pagos. El dominio de la plataforma es tan fuerte que incluso Adobe intentó una adquisición de $20 mil millones, demostrando su valor estratégico.

Sin embargo, esta empresa enfrenta un riesgo claro. Adobe es ahora una competencia directa, y el mercado de software de diseño es, por naturaleza, muy competitivo. El éxito de la empresa se basa en la familiaridad que los usuarios tienen con su producto y en los efectos de red que genera su uso. Pero esos beneficios pueden desaparecer si los rivales innovan más rápido o ofrecen precios más bajos. Por lo tanto, la tesis de inversión se basa en la confianza en la capacidad de Figma para superar estas dificultades, pero también en la constante amenaza de presiones competitivas.

La reciente evolución de los precios de las acciones complica aún más la situación. Aunque el precio de las acciones ha aumentado un 13% desde su salida a la bolsa, ese número es engañoso. Como señalan los datos disponibles, solo quienes fueran parte del “grupo interno” podrían haber beneficiarse de ese aumento en los precios. Para el mercado en general, la situación ha sido bastante desfavorable. El precio de las acciones ha caído significativamente.

Las altas cotizaciones de las acciones llevan a que muchos inversores queden en una situación difícil. Esta desconexión destaca un punto importante: la valoración de las acciones no es simplemente una función de su precio. Con un capitalización de mercado cercano a los 19 mil millones de dólares, las acciones se negocian a un precio muy alto, con un ratio precio/ventas de 19. Este precio elevado exige una ejecución impecable y un crecimiento continuo.

En resumen, el caso de inversión de Figma es una apuesta de alto riesgo en relación con su crecimiento futuro. Los fundamentos son positivos: un aumento del 41% en los ingresos, un mercado muy amplio y una posición competitiva sólida. Pero la valoración de la empresa deja poco margen para errores. Para los nuevos inversores, el precio actual, cerca de los 37 dólares, podría ser un punto de entrada más razonable que los niveles inflados de la salida a bolsa. Sin embargo, el camino que se seguirá será determinado por si la empresa puede convertir su liderazgo en mercado en un rendimiento financiero constante que justifique sus altas cotizaciones. La división de la empresa en dos partes no es importante; el verdadero test radica en las cifras financieras de la empresa.

Catalizadores y riesgos: qué hay que observar

La forma de seguir el camino para Figma se define por la ejecución, no la mecánica. Aunque la discusión dividida captura las portadas, los verdaderos catalizadores y riesgos están incorporados en el rendimiento financiero de la empresa y sus movimientos estratégicos.

El catalizador clave es la ejecución sostenida de su estrategia de crecimiento y una trayectoria clara hacia la rentabilidad. El mercado ya ha fijado un precio elevado para la empresa, por lo que Figma debe lograr un aumento del 41% en sus ingresos y demostrar que sus inversiones en IA se están traduciendo en valor a largo plazo. Los recientes pasos que ha tomado la empresa, como el lanzamiento de herramientas como Figma Make y Figma Buzz, así como la adquisición de Weavy para fortalecer sus capacidades en IA, demuestran que está actuando de manera decisiva. La validación del actual valor de la empresa depende de los resultados trimestrales, que no solo reflejen un aumento en los ingresos, sino también una mejora en las márgenes de ganancia a medida que la empresa crece. En otras palabras, la empresa necesita demostrar que su historia de crecimiento justifica su relación precio/ventas, que es de casi 19.

El mayor riesgo es la continuación de la volatilidad de los precios y la posibilidad de dilución. El sistema quebrado del IPO dejó a la compañía con una valoración inmensa para sobresalir, creando una presión persistente por resultados perfectos. Esta dinámica puede alimentar otras fluctuaciones. Más concretamente, la empresa podría necesitar movilizar capital en el futuro, ya sea mediante ofertas secundarias o financiación estratégica vinculada a su asociación con Adobe. Estas acciones podrían diluir a los accionistas existentes. La volatilidad de la primera apertura de acciones ya es una advertencia: cuando el precio de una acción se fija para la perfección, cualquier obstáculo puede provocar una repuntada brusca.

La recomendación es clara: los inversores deben monitorear más de cerca el crecimiento de los ingresos y las tendencias de las márgenes de ganancia, en lugar de centrarse únicamente en cualquier anuncio relacionado con la división de la empresa. La división es simplemente un hecho histórico, una señal de apreciación pasada, no un factor que determine el rendimiento futuro de la empresa. Lo importante es si Figma puede cumplir o incluso superar los altos estándares establecidos por su valor después de la salida a bolsa. La estabilización del precio de las acciones, cercana a los 37 dólares, representa un punto de entrada más razonable, en comparación con el caos que se vivió durante la salida a bolsa. Pero el camino hacia la rentabilidad sigue siendo largo. Lo importante es concentrarse en los aspectos financieros, no en los detalles técnicos.

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Julian Cruz

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