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El presupuesto federal de los Estados Unidos en el año 2025 se ha convertido en un punto de interés para los inversores. Los cambios en la política fiscal, impulsados por la Ley One Big Beautiful Bill (OBBBA), los aumentos en las tarifas arancelarias y el cierre del gobierno, han creado una situación volátil, con oportunidades y riesgos específicos para cada sector. Con la deuda nacional superando los 37 billones de dólares y el déficit en el año fiscal 2025 alcanzando los 1.8 billones de dólares, los participantes en el mercado deben reajustar sus estrategias para poder manejar la interacción entre la expansión fiscal, los crecientes costos de intereses y las reasignaciones sectoriales.
Programas de salud y asuntos sociales: un factor positivo a largo plazo
Los gastos obligatorios de Seguridad Social, Medicare y Medicaid han aumentado, representando una parte importante de los gastos de FY2025. Estos programas se proyectan crecer a medida que la población se envejece y aumentan los costos de atención médica. Para los inversionistas, esto indica una demanda sostenida de proveedores de atención sanitaria, fármacos y empresas de tecnología médica. Empresas como UnitedHealth Group y CVS Health son probables que se beneficien de la expansión de la cobertura de Medicare y Medicaid, mientras que las empresas de biotecnología con terapias innovadoras podrían ver mayor financiamiento de la R&D.
Reformas educativas y de los préstamos: una fuerte oleada a corto plazo
Los gastos del Departamento de Educación cayeron 87% en el ejercicio fiscal 2025 debido a las reformas de H.R. 1, que reorganizaron los programas de préstamos estudiantiles federales. Aunque esto crea una contrarreacción en la educación tecnológica y las empresas de servicios financieros a corto plazo, el impacto a largo plazo sigue siendo incierto. Los inversionistas deberían estar atentos a las empresas privadas de educación y fintech que atienden modelos de préstamo alternativos, ya que la industria podría adaptarse a un entorno posterior a los préstamos federales.
Tarrifos y Producción: Gana y Perdedores
Los aranceles aduaneros aumentaron en un 310% en septiembre de 2025, debido a los impuestos más elevados aplicados a las importaciones. Esto ha favorecido a los fabricantes nacionales, especialmente en el sector de los semiconductores (gracias al CHIPS and Science Act) y en el sector energético. Sin embargo, las industrias que dependen de las importaciones, como la automoción y el comercio minorista, enfrentan presiones en sus márgenes de beneficio. Por ejemplo, la producción doméstica de Tesla podría ganar una ventaja competitiva, mientras que empresas como Walmart podrían ver una reducción en sus ganancias. Los inversores deberían preferir a las empresas que cuenten con cadenas de suministro sólidas en el país, y también deberían protegerse contra los riesgos cambiarios para las empresas que operan a nivel mundial.
Contratos de Defensa y de Gobierno: una corriente estable
Los gastos en defensa siguen siendo un área clave de crecimiento. El personal del Departamento de Defensa no se vio afectado por el cierre de las actividades del departamento en octubre de 2025. Lockheed Martin y Raytheon Technologies están preparados para beneficiarse de los presupuestos militares sostenidos. Además, la Ley CHIPS, que aporta 52 mil millones de dólares en incentivos para el sector de semiconductores, ha estimulado la inversión en infraestructuras tecnológicas. Esto hace que empresas como Intel y ASML sean opciones atractivas a largo plazo.
5. Tasas de Juros y Servicio de Deudas: una carga espiral
Los pagos de intereses en deuda pública alcanzarán el millón de dólares en el año fiscal de 2025, lo que ahora es la segunda mayor gasto federal. Esta tendencia ejerce presión sobre los rendimientos de bonos de largo plazo y los costos de endeudamiento corporativo. Los inversores en ingresos fijos deberían priorizar las obligaciones de corta duración para mitigar el riesgo de tipos, mientras que los de capitales en sectores de alto rendimiento pueden enfrentar problemas de valoración.
Excesivo énfasis en los sectores defendibles
Considerando el entorno fiscal, los inversores deberían asignar una mayor importancia a los sectores que están protegidos de la volatilidad impulsada por el déficit. Los sectores de salud, defensa y servicios públicos —que tienen una demanda que es menos sensible a los ciclos económicos— ofrecen estabilidad. Por ejemplo, el incremento de 8% que se espera en el gasto del sector de salud para el año fiscal 2025, subraya su resiliencia.
Bajo Crecimiento Cíclico y Sector Completamente Emprendido
Los sectores que dependen del gasto discrecional, como la educación y los bienes de consumo, enfrentan riesgos a corto plazo. De manera similar, las industrias con un alto nivel de apalancamiento (por ejemplo, el sector inmobiliario y las industriales) pueden tener dificultades debido al aumento de los costos de intereses. Los inversores deberían reducir su exposición a estos sectores o utilizar derivados a corto plazo para protegerse de dichos riesgos.
Diversificar en Tres Clases de Activos
El cierre del gobierno y la incertidumbre fiscal han aumentado la volatilidad del mercado. Un portafolio diversificado, que combine acciones de sectores resistentes, bonos protegidos contra la inflación y activos alternativos como el oro, puede reducir los riesgos de pérdida de valor. Por ejemplo, el oro ha funcionado bien durante las crisis fiscales, ofreciendo una forma de protección contra la devaluación de la moneda.
4. Haciendo uso de catalizadores de política fiscal
Las reducciones impositivas y las aumentos en el gasto del OBBBA han generado ganadores y perdedores. Los inversores deberían aprovechar los sectores subvaluados que están listos para un crecimiento impulsado por las políticas gubernamentales, como la energía limpia (a través de la eliminación de créditos relacionados con la energía) y la infraestructura (a través de los fondos proporcionados por el CHIPS Act). Por otro lado, los sectores que enfrentan obstáculos regulatorios, como la energía tradicional, podrían requerir precaución.
El panorama fiscal en los Estados Unidos en el año 2025 se caracteriza por un paradojo: excedentes a corto plazo y déficits a largo plazo; auge y declive en diferentes sectores económicos; además, existe una volatilidad causada por las políticas gubernamentales. Para los inversores, lo importante es adaptar sus carteras de inversiones a las fuerzas estructurales que determinan la economía. Al priorizar sectores relacionados con el gasto público y la innovación tecnológica, así como al protegerse contra los riesgos relacionados con los tipos de interés, los inversores pueden prepararse para prosperar en una época de incertidumbre fiscal.
Mientras tanto, el gobierno se enfrenta a un déficit de $1,8 billones y una deuda nacional que se acerca a los $37 billones, los mercados continuarán probando la resiliencia de los políticos y los portafolios. A quienes se adapten rápidamente a los flujos cambiantes en la política fiscal le tocará encontrar oportunidades en la agitación.

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