Fannie Mae y Freddie Mac: Una apuesta en las políticas, no en las ganancias. El retraso en la salida a bolsa genera operaciones especulativas de largo plazo.
La cuestión fundamental en este caso no se refiere a las ganancias o el crecimiento de las empresas. Se trata de un instrumento gubernamental que cotiza en la bolsa de valores. Fannie Mae y Freddie Mac no son empresas privadas tradicionales. Son herramientas políticas, cada una operando bajo una ley federal, con una garantía gubernamental implícita que ha determinado su existencia durante décadas. Por lo tanto, los precios de sus acciones no reflejan el valor intrínseco de las empresas, sino más bien el precio que el mercado establece para un acontecimiento muy importante: su posible privatización.
Ese evento se ha pospuesto. La reacción del mercado ha sido muy negativa. Ambas acciones han…Ha disminuido en más del 60% desde el pico alcanzado el 11 de septiembre.Un colapso causado por la desesperanza de que se produzca una oferta pública inminente. Esta acción de precios extremos ha generado métricas de valoración que, según los estándares tradicionales, son casi absurdas. Por ejemplo, Freddie Mac cotiza a un precio…Ratio precio-ganancias: -219.09Mientras que el coeficiente P/E de Fannie Mae se sitúa en…4,600Estas cifras no son indicadores de bajos precios. Son simplemente productos matemáticos resultantes de los precios del mercado, en un contexto en el que la probabilidad de que las empresas sean vendidas a accionistas privados es prácticamente nula. Las acciones, en esencia, representan una apuesta sobre las políticas gubernamentales. Pero esa apuesta se ha convertido en algo muy poco probable de ocurrir.
La falta de un agente de riesgo después de seis meses es una señal importante. La ausencia de una institución financiera importante que se encargue de gestionar la oferta pública de acciones es un indicador claro de que la voluntad política para llevar esto a cabo ha disminuido. Como señaló el analista de Wedbush, Henry Coffey, los esfuerzos por liberarlas del control gubernamental se retrasarán hasta al menos después de las elecciones de mitad de mandato en noviembre. Esta incertidumbre prolongada es la característica definitoria de esta situación. Esto crea una margen de seguridad para el inversor paciente, ya que el precio actual refleja el peor escenario posible: un control gubernamental indefinido. Pero también requiere una visión a largo plazo y la aceptación de los altos riesgos regulatorios. Se trata de una situación que pone a prueba la capacidad de uno para tomar decisiones adecuadas. En este caso, entender el panorama político y regulatorio es más importante que leer los estados financieros.
Evaluando el valor intrínseco: el “Moat”, el efectivo y lo desconocido

El valor intrínseco de Fannie Mae y Freddie Mac es un enigma, donde faltan algunos elementos para completar la imagen completa. Para un inversor que busca valores reales, el objetivo es distinguir entre los activos duraderos y los especulativos. Los activos duraderos son claros: su dominio en el mercado. Juntos, estos activos garantizan…6.6 billones de dólares en valores respaldados por hipotecas de agencias financieras.Representa más de la mitad de toda la deuda hipotecaria pendiente en los Estados Unidos. Esa es la “protección” que tienen para mantener la liquidez y estabilidad del sistema financiero relacionado con la vivienda. Pero este valor depende completamente de la continuación de la garantía gubernamental implícita. Sin ella, esa “protección” se convierte en una carga para ellos.
El principal factor que impulsa el valor de una entidad privada es la eliminación de esa garantía. Los analistas estiman que, sin el mecanismo de protección federal, las tasas de hipotecas podrían aumentar en 50-100 puntos básicos. Esto causaría una fragmentación del mercado de valores hipotecarios, aumentaría los costos de endeudamiento para millones de propietarios de viviendas y, fundamentalmente, alteraría el modelo de negocio. Para un propietario privado, este riesgo es una cuestión crucial. Los valores actuales del mercado –alrededor de 10.65 mil millones de dólares para Fannie Mae y 3.43 mil millones de dólares para Freddie Mac– no representan un valor intrínseco. Son simplemente premios especulativos relacionados con la salida de capital a través de la oferta pública inicial. Parece que esta situación se prolongará hasta al menos finales de 2026.
Esto crea un paradojo. El valor fundamental de las empresas está sujeto a una garantía gubernamental, y esa misma garantía es precisamente lo que se está vendiendo. El mercado asigna un precio a un futuro en el que esa garantía desaparezca. Sin embargo, las empresas no pueden existir sin ella. La falta de capital agrava aún más la situación. Las GSEs están significativamente subcapitalizadas, con una brecha de más de 180 mil millones de dólares. Un salto al mercado por parte de estas empresas, con un valor de solo 30 mil millones de dólares, apenas sería suficiente para resolver el problema. Resolver el problema relacionado con las participaciones masivas de Treasury también implica nuevos problemas legales y políticos. En este contexto, el precio actual de las acciones no representa una descuento sobre el valor intrínseco de las empresas. Es simplemente un reflejo del mercado, que asigna una probabilidad cercana a cero de que ocurra una transición eficiente desde el punto de vista de los capitales. El valor, si realmente existe, radica en la estabilidad a largo plazo del sistema que estas empresas mantienen, no en el evento especulativo de su venta.
Escenarios de valoración y el margen de seguridad
Para un inversor que busca maximizar su valor, el precio actual de estas acciones es solo un punto de partida, no un punto final. El verdadero trabajo consiste en comparar el rango de posibles resultados con ese nivel de precio tan bajo. El principio de la “márgen de seguridad” exige que haya una amplia diferencia entre el precio y nuestra estimación del valor intrínseco de las acciones, especialmente cuando la incertidumbre es extrema. En este caso, los escenarios son bastante claros.
La opinión más conservadora proviene del analista de Wedbush, Henry Coffey. Sus recomendaciones de precios recientes reflejan una situación en la que el gobierno seguirá controlando la situación durante un tiempo prolongado. Ha reducido su objetivo para Fannie Mae.$8 de los $13Y para Freddie Mac, el precio ha bajado de 13,35 dólares a 12 dólares. Estos niveles no se basan en una ruptura clara con el gobierno, sino más bien en el hecho de que la administración obtenga dividendos de sus acciones preferenciales a lo largo de un período de siete a diez años. En el caso extremo de que no se haga nada, Coffey asigna un valor cero a esa situación. Este marco reconoce los enormes obstáculos políticos y legales que deben superarse para cualquier transición. Como señala un análisis, un plan de privatización creíble enfrenta…Obstáculos legales, de capital y de mercado significativos.Según los analistas, es poco probable que esto ocurra antes de finales del año 2026.
Esta profunda incertidumbre se refleja también en la comunidad de analistas en general. En el caso de Fannie Mae, la opinión general es que…“Sostén”.Basado en los análisis de cinco analistas. El rango de precios es amplio: desde $10.00 hasta $20.00, con un promedio de $12.88. Esta dispersión es una señal clara para que los inversores de valor eviten participar en este mercado. Indica una falta de convicción por parte de los inversores, y no un error en la estimación de los precios. El mercado no ofrece un margen de seguridad claro, ya que no se puede llegar a un acuerdo sobre el rumbo futuro del mercado.
En resumen, el precio actual, aunque bajo, no constituye una buena opción en el sentido tradicional de la palabra. Se trata de una apuesta especulativa sobre un acontecimiento político que está por venir y del cual no se conocen las consecuencias. La margen de seguridad, si es que existe, radica en la paciencia necesaria para esperar que ese acontecimiento se resuelva, o que el gobierno finalmente tome medidas al respecto. Por ahora, el valor de las acciones está ligado a la continuación del statu quo actual, lo cual está muy lejos del modelo de negocio que normalmente busca un inversor que busca obtener ganancias a largo plazo.
Catalizadores, riesgos y una visión a largo plazo
Para el inversor que actúa con inteligencia, el precio actual es un indicador que merece ser observado, no una orden para tomar alguna acción específica. El camino a seguir está determinado por las decisiones políticas y los flujos de capital, no por los resultados trimestrales. Lo importante es identificar los factores que podrían cambiar la situación actual, así como los riesgos que podrían perpetuar el statu quo actual.
El siguiente factor importante que contribuye al proceso es la decisión del gobierno al respecto.Directiva de compra de 200 mil millones de MBSEsta medida, anunciada en enero, constituye una intervención política directa con el objetivo de reducir las tasas de hipotecas. Su escala es impresionante. Como señaló un experto en derecho, esto casi seguramente retrasará los planes de emisión de valores en el futuro inmediato. La directiva obliga a las entidades financieras públicas a invertir una cantidad enorme de liquidez en nuevos fondos monetarios. Este hecho entra en conflicto directo con el enfoque de gestión de balances sin grandes inversiones de capital que se necesita para realizar una oferta pública de acciones. Observar cómo se desarrolla este programa, su impacto en los balances de las entidades financieras públicas y si se extenderá o no, será un indicador importante de las prioridades del gobierno. Si esta directiva se mantiene, significa que el gobierno seguirá concentrándose en esta política, lo que hará que la posibilidad de una emisión de valores a corto plazo sea aún menor.
El riesgo principal radica en que las políticas de capital y dividendos de las empresas sean determinadas por consideraciones políticas, y no por los intereses de los accionistas. El actual déficit de capital, que supera los 180 mil millones de dólares, es una vulnerabilidad estructural que podría ser explotada por los reguladores o el Tesoro. La caída del mercado en enero fue provocada por…Se cumplen seis meses desde que el gobierno inició la campaña para la emisión de acciones de la empresa. En ese momento, no se designó ningún banco de Wall Street para que actúe como agente de emisión de dichas acciones.Es una advertencia muy importante. La ausencia de un suscriptor representa una señal clara de que la voluntad política para llevar a cabo una transición compleja y que requiere mucho capital ha disminuido. El riesgo es que las GSEs permanezcan en un estado de tutela prolongada, con su valor garantizado por un seguro gubernamental, algo que precisamente se está vendiendo.
Entonces, ¿qué deben monitorear los inversores? En primer lugar, hay que prestar atención al momento en que se elija un agente de colocación de valores. El hecho de que no haya sido elegido ningún agente después de seis meses es un signo importante de alerta. Cualquier cambio en los plazos establecidos por la administración, quizás una anunciación formal de una nueva fecha objetivo, sería una señal positiva. En segundo lugar, hay que vigilar los niveles de suficiencia de capital de las empresas. La deficiencia de 180 mil millones de dólares representa un problema considerable. Cualquier plan creíble para resolverlo sería un paso hacia un futuro en el que la garantía implícita sea menos relevante. En resumen, la perspectiva a largo plazo debe basarse en la paciencia extrema. El precio actual no ofrece ningún margen de seguridad tradicional; más bien, representa una apuesta sobre un evento político incierto y tardío. Para un inversor de valor, el margen de seguridad no radica en el precio de las acciones, sino en la disciplina para esperar a que los problemas políticos se resuelvan o que el gobierno finalmente tome medidas.



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