El desequilibrio fiscal de ExxonMobil revela un problema oculto en los precios de la energía en Estados Unidos.
El actual ciclo de precios de la energía es el resultado directo de una situación macroeconómica específica: el dominio de la producción estadounidense, impulsado por las políticas gubernamentales, ha creado un nivel estructural para los precios de la energía. Este nivel estructural ahora está siendo sometido a pruebas, a medida que el ciclo general cambia.
La producción de petróleo crudo en los Estados Unidos alcanzó un nivel asombroso en el año 2025.Más de 13.6 millones de barriles por díaLa producción de combustibles líquidos, incluyendo gasolina y otros productos similares, aumentó a más de 24 millones de barriles al día. Esa cantidad es tan grande que supera la producción total de las principales potencias petroleras como Rusia y Arabia Saudita. Este aumento en la producción, impulsado por políticas específicas, ha cambiado fundamentalmente la ecuación del suministro, ejerciendo una presión importante hacia abajo sobre los precios.
El resultado es una clara previsión de disminución en los precios de las gasolinas. La Administración de Información Energética de los Estados Unidos proyecta que…Los precios de la gasolina en los Estados Unidos bajarán un 6% en el año 2026.Esto significa que los conductores estadounidenses podrán ahorrar 11 mil millones de dólares este año. La relación causal es clara: esta disminución en los precios se debe al aumento de la producción nacional, y no a un reequilibrio fundamental en la oferta y la demanda global. En otras palabras, Estados Unidos produce tantas cosas que puede inundar su propio mercado y reducir los precios, independientemente de las perturbaciones externas.
Sin embargo, este dominio es un fenómeno cíclico. El mecanismo que lo impulsaba, es decir, la combinación de una desregulación agresiva, la aceleración en las autorizaciones y una política orientada hacia los combustibles fósiles, ahora se enfrenta a un punto de estancamiento. A medida que esa dinámica política disminuye, el nivel estructural que proporciona el exceso de suministro estadounidense puede comenzar a debilitarse. Al mismo tiempo, el ciclo financiero general se está estabilizando. Las tasas de interés reales, que han sido elevadas, muestran signos de estabilización. El dólar estadounidense, una variable clave en la fijación de precios de los productos básicos en dólares, ya no está en una tendencia alcista continua. Esto crea un nuevo equilibrio en el que el peso de la producción estadounidense es el principal factor determinante de los precios. Pero su capacidad para reducir los precios está disminuyendo, a medida que el ciclo cambia.
El Toolkit de Políticas: Intervenciones dirigidas en el año 2026
Los gobiernos cada vez más recurren a los impuestos directos para controlar las consecuencias políticas de los picos en los precios de la energía. Estos no son reformas estructurales a largo plazo, sino herramientas reactivas, que se utilizan con frecuencia de manera específica y a corto plazo. Un ejemplo claro es la intervención de México a principios de abril. En marzo, el gobierno anunció los montos de créditos fiscales para un programa que limitaba los precios minoristas del combustible durante una semana.28 de marzo al 3 de abrilSe trataba de una respuesta precisa y limitada en el tiempo, dirigida a un punto específico de presión de precios.
Dichas intervenciones suelen ser de carácter cíclico. Su objetivo es aliviar el dolor social y político inmediato que provoca un aumento en los precios. Actúan como una forma de amortiguador de choques fiscales, separando, por un breve período, los precios minoristas nacionales de las fluctuaciones de los precios mundiales. En la práctica, esto crea una desconexión temporal entre los precios locales y los precios mundiales. Mientras que los precios mundiales del crudo pueden aumentar debido a eventos geopolíticos como la guerra en Irán, esto también puede causar que los precios locales se mantengan estables.100 dólares por barril.El precio interno en las gasolineras puede ser mantenido artificialmente más bajo. Este desacoplamiento es el efecto deseado por la política aplicada, pero implica costos tangibles.
La consecuencia principal es la distorsión del mercado. Cuando los precios internos se reducen artificialmente, se crea una oportunidad clara para operaciones de arbitraje. Si la diferencia entre el precio local limitado y el costo mundial más alto es significativa, esto puede incentivar el contrabando o la desviación de combustible desde los mercados nacionales hacia ventas internacionales más rentables. En términos más generales, estas medidas temporales complican la planificación de inversiones a largo plazo para las empresas energéticas y las refinerías. Introducen un elemento de incertidumbre política que es difícil de modelar, lo que dificulta justificar los gastos en nuevas capacidades o proyectos de eficiencia. En un ciclo en el que las tasas reales y el dólar se estabilizan, estas intervenciones ad hoc añaden otro factor de inestabilidad, potencialmente aumentando la volatilidad a corto plazo, sin contribuir en absoluto a resolver las dinámicas subyacentes de oferta y demanda que, en última instancia, determinarán los precios.
El punto de inflexión del ciclo: el impulso político frente a la realidad del mercado
La sostenibilidad del ciclo de bajos precios actuales depende de un equilibrio frágil. Por un lado, el apoyo político agresivo contribuye a la reducción de los costos. Por otro lado, las limitaciones en los mercados emergentes sugieren que las mejoras no serán tan profundas ni duraderas como parece.
La retirada por parte de la administración de las políticas relacionadas con las energías limpias es un factor clave que contribuye a la inaccesibilidad de estas energías para los ciudadanos. Al fomentar el uso de combustibles fósiles y eliminar las alternativas posibles, este cambio en las políticas ha contribuido a mantener los precios internos altos. No se trata de una postura neutra; en realidad, crea una dependencia a largo plazo de los hidrocarburos, lo que agrava los riesgos climáticos. El beneficio inmediato es evidente, pero esto impide que la economía se adapte a futuras crisis en el suministro de energía o a regulaciones climáticas más estrictas a nivel mundial.
Un hecho crítico, que a menudo se pasa por alto, es la estructura de la carga impositiva. Las empresas estadounidenses relacionadas con el petróleo y el gas pagan impuestos significativamente más a los gobiernos extranjeros que al gobierno federal de Estados Unidos. En un ejemplo claro de esto…ExxonMobil informó que pagó casi cinco veces más impuestos a los Emiratos Árabes Unidos que al gobierno federal de los Estados Unidos.Esta dinámica indica que la estructura de subsidios favorece más a las empresas extranjeras que se dedican al sector petrolero, en lugar de a los consumidores nacionales. El déficit de ingresos que se produce en el país socava la inversión pública y no contribuye en absoluto a la reducción de los precios de la energía para los estadounidenses, incluso cuando la producción de energía aumenta.
Lo más importante en cuanto a las perspectivas de precios es la predicción sobre la capacidad de refino. La Administración de Información Energética de los Estados Unidos proyecta que…Los precios de la gasolina en los Estados Unidos serán más bajos durante los próximos dos años, en comparación con el año 2025.Pero esta transición no está garantizada. Las proyecciones indican que la disminución de la capacidad de las refinerías estadounidenses este año podría compensar en parte los efectos de la baja en los precios del petróleo crudo sobre los precios de la gasolina. Esta limitación es especialmente aguda en la costa oeste, donde la pérdida de capacidad de las refinerías contribuirá a que los márgenes y precios de la gasolina se mantengan relativamente altos, alrededor del nivel de 2025. En otras palabras, incluso cuando los costos del petróleo crudo disminuyen, la capacidad para convertir ese petróleo crudo en gasolina barata se ve reducida.
En resumen, el ciclo actual se enfrenta a un punto de inflexión. Las políticas fiscales proporcionan un apoyo temporal, pero este apoyo se basa en una base de costos diferidos y vulnerabilidades estructurales. A medida que el ciclo financiero se estabilice y el impulso de las políticas relacionadas con los combustibles fósiles llegue a un nivel constante, estas limitaciones en los mercados emergentes –como las pérdidas por impuestos y los cuellos de botella en la refinación– se volverán más evidentes. Estas limitaciones actúan como un freno para la transmisión completa de los precios más bajos del petróleo al consumidor. Esto indica que la reducción de los costos puede ser parcial y desigual entre las diferentes regiones.
Implicaciones de la inversión: Valoración y ponderación de escenarios posibles
El análisis del ciclo macroeconómico indica que existe una situación clara, aunque limitada, para los productores de materias primas. El rango de precios a largo plazo del petróleo está determinado por un límite estructural y un límite político. Este límite estructural está respaldado por la enorme capacidad de producción de los Estados Unidos, lo cual ya ha contribuido a la baja de los precios internos y continuará haciendo que los precios se mantengan estables. Sin embargo, el límite político es ahora más evidente. Éste está determinado por las intervenciones políticas destinadas a controlar los picos de precios, así como por la elasticidad inherente de la demanda mundial. Esto crea un rango en el que es poco probable que los precios experimenten aumentos explosivos como en ciclos anteriores. Pero también es poco probable que los precios caigan drásticamente.
Para los productores, la situación es muy compleja. Actualmente, generan un fuerte flujo de caja gracias a los altos volúmenes de producción, lo cual es un resultado directo del entorno político actual. Sin embargo, este flujo de caja se obtiene en un mercado donde el valor a largo plazo de esos activos está cada vez más en riesgo. A medida que la transición energética mundial se acelera, aumenta la probabilidad de que estos activos, basados en combustibles fósiles, queden sin utilidad. La política actual parece proporcionar un respaldo temporal, pero no elimina el cambio fundamental en los flujos de inversión y las presiones regulatorias, lo cual, con el tiempo, afectará la demanda y las valoraciones de estos activos.

Los principales puntos de referencia para la próxima fase del ciclo son dos variables macroeconómicas. En primer lugar, está la tendencia de las tasas de interés reales en los Estados Unidos. A medida que el ciclo financiero se estabilice, un aumento sostenido en las tasas de interés reales aumentará la tasa de descuento aplicada a los flujos de efectivo futuros, lo que ejercerá una presión negativa sobre las valoraciones de los productores, independientemente de los niveles actuales de producción. En segundo lugar, y de forma más fundamental, está el ritmo de la política de transición energética mundial. Esto determinará la velocidad y escala del cambio en el lado de la demanda, lo cual podría socavar la dominación del suministro impulsada por políticas actuales. El siguiente paso del ciclo depende de si la política nacional de producción o la reducción del carbono global tendrá la ventaja en los próximos años.



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